A ras de suelo

 «Un par de botas -oleo sobre lienzo 37,5x45- Vincent Van Gogh (1886)»


«Un par de botas -oleo sobre lienzo 37,5×45- Vincent Van Gogh (1886)» Hace unos cuantos años, al visitar el museo de V. Van Gogh en Amsterdam, de entre las muchas litografías posibles por escoger, decidí llevarme esta «un par de botas», quizás fue por la impactante expresividad contenida en su realismo extremo.

La vida puede ser representada por una pieza simple: el calzado.
Un par de botas, de deportivas o de chanclas o zapatos.
Una vida descrita a traves de unas suelas gastadas
y de costuras roídas que ya degustaron
el sabor de la calma y el furor de ventiscas.

— Debido a que un cigarrillo todavía prende encendido
y a la lectura que cabe dentro de los restos de ceniza:
Vítores.
Satisfacción.
Suman y siguen las auroras y los crepúsculos.
Pisadas despiertas
desencallando y desnudando más días.
El gozo y los saludos añadidos junto a aplausos
porque el tiempo prosigue como mantel extendido. —

Unos zapatos y sobre ellos
la garganta de los lugares
¡ actúa y mella,
los pule y graba !,
a base del salitre contagioso
o repujando dulcemente
porque hay razón suficiente
acompañando al silbido de las cañas.

— A fuerza de humedades penetrantes
y del polvo imperceptible, sigiloso y acerado,
inundados, sobrevienen más pasos y respiros;
los libertarios y los cavernosos. —

El cuadro asoma bello; ahonda profundo.
La piel, simétrica, o los tejidos reblandecidos
que portaron sendos pies,
reportan granos y granos: semillas y frutos
debido al peso de cada huella.

Me apena —como yo nostálgico —,
tener que abandonar a una pareja de ellos
cuándo aparece vencida,
ya desestimada, la lectura y los dictados.

Unos zapatos,
asociados a la medida propia y conjuntándose con uno,
relatan claros…
Acerca del círculo, creciente y menguante, de mis lunas,
y sobre el circuito aprendido por el recorrido de mi sol
— con sus escalas; canto tras canto —,
siempre inmerso en galaxias que lo citaban.

Con hebillas o cordones.
Apretados y hasta holgados.
Hechos con materiales sintéticos
o de cuero o de algodón;
obra de arte: unos zapatos
¡ ilustrativos !,
traspasando paisajes y meses del calendario
ya defendieron aventuras y definen la fatiga,
ya el desgaste los llevó hasta su hora de remanso.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Monotemático…

 

Monotemático:

Un miembro erguido,

firme e hinchado.

Un pozo (húmedo)

que reclama el vaivén,

que lo frote la lluvia

hasta que rebosen sus aguas.

 

Monotemático:

Aquel contacto

… perdidamente enamorados.

O aquel otro que busca

el vicio orgásmico.

 

Pero, ante todo…

persiguiendo la misma ruta;

la cual, en caliente fronda penetra.

 

Monotemático:

Manchar el sofá;

formando uno

convertirse en cuatro.

Monotemático:

Cediendo al placer

someter a cualquier eclipse.

Acomodarnos sobre la alfombra

y volvernos lobeznos;

rememorar aullares lunáticos.

 

O bien, a pelo

y de pie gimiendo.

Suspendidos en el aire

mediante correas y poleas:

apretar todas las botoneras;

hacer subir y bajar,

parar y avanzar,

volver carnal el metal del ascensor.

(Con ganas satisfacer

nuestro animalesco celo).

 

Monotemático:

Mordisquear tus muslos.

Erizar tus pezones.

Sorber cava en tu ombligo

agrandándose el poder etílico

al palpar (a un tiempo)

las uves de tu entrepierna.

 

Monotemático:

Intuirte (como sexo).

Desde tus finos tobillos

hasta la misma médula.

Soñar. Y también

perder el sueño

al imaginarte desnuda.

Arropar tus adentros.

Contemplarte estallando.

Derretirme en tu cera.

 

Monotemático:

Tu rincón inundado

y mi espalda arañada.

Un óvulo fecundado

por algo más que el esperma.

 

Monotemático aparte.

Ya transcurrido el vigor

que vino junto al enlace.

Ya pasó la fiereza,

la pasión y el embiste

hambriento e irrefrenable.

 

Politemático aparece

lo mejor del gran gozo,

la mejor de las partes:

un sollozo advirtiendo.

 

Que los tiempos se extienden

por la virtud del sexo,

por los efectos afectos

de entregados amantes.

Que no hay fin sin principio.

Que desde una pequeña semilla,

creció el árbol más grande.

 

Desde lo monotemático aparecen…

asuntos politemáticos.

La frescura del soplo

que, envolviendo la casa,

por entero la llena

con el temple preciso…

de nuevas primaveras.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)