Cuenta de latidos

Advierto y disfruto de la paz
pues antes conocí la mecánica de armas
y la dinámica de guerras.
Degusto al máximo el amor
porque supe acerca de la ira
sufrí la envidia, los celos y el rencor
y también padecí, un odio extremo.
Valoro cada pisada como la que más.
¡Qué más pedir!
por amor, dónde tierra seca surge un manantial
y toda boca recibe agua fresca.

¡Cuántos!

Mirar alrededor y contemplar la gran diversidad de formas, maneras y colores esparcidos —maravilloso, el universo, al ser el verdadero Dios cual ampara creación—. Cualquier mundo precisa de transformaciones porqué equivalen a progreso; la vida reclama variedad, pues, tras la amalgama de energías y sujetos, se ensancha el camino y prosigue el avance.
¿Por qué?… ¿Para qué la xenofobia, la discriminación y el racismo?. No somos el resultado de una única huella; somos el fruto de trillones de estrellas. Somos viaje que, a merced de los tiempos, abarca todos los espacios.

Trata de rosa negra (r)

… los colores rosáceos y morados del pensamiento de mi jardín, me susurraron al oído… “busca la lucidez en cada respiro; junto al nacer de cualquier suspiro; en la vitalidad de lo visto y de lo invisible” -prosiguió… “no seas ni un día, ni un mes, ni el año finito de un calendario. Abraza el funambulismo mágico que descansa sobre cada paso. En cada uno de los latidos de tu corazón, viviendo en ti, está adherida, por siempre, la eternidad.               

Claro-ser

Seamos nubes que dibujan sonrisas mientras disfrutan del viaje que como baúl guarda cualquier horizonte.

Seamos jinetes que cabalgan alejados de obsesiones que maniatan, causas improductivas y razones que desafinen.

Seamos originales hasta el punto y… Seguido.

Fuera de nubes

Vivir ahora y, a cada paso, elegir adelante.

De qué sirve seguir varados en los hechos de otro tiempo, cuando claramente vemos, que esto equivale a óxido cuál corroe los cimientos hasta convertirnos en castrados.

Vivir ahora y, aún con memoria, volver liviano el pasado.

Sin prisas… El respiro nos da vida; y aunque el reloj prosiga su curso no nos pesan sus manillas. 

Cuero nativo

" cueva de las polvorosas (Huesca) "

” cueva de las polvorosas (Huesca) “

 

Anotar que me siento atraído por los amuletos -soy dado a la fe y a las magias-
Corto, pulo e incrusto en piezas que diseño con cuero, cristales que, desestimados por otros, cuando voy por las calles me encuentro -al ir de mi casa al trabajo o cuando al extenderme dentro del ocio, simplemente paseo-
Hago trenzas, pulseras, llaveros y colgantes, con hilos, pieles y cuerdas. Hago para recordar. Hago para no olvidar, cuanto de arte me queda por aprender y degustar; tanto me queda… que no acertaría a catalogar el valor y la consistencia de cada cosa si pretendiera, excluir de mi fuente a otros unos que me rodean.
Soy nativo del mismo planeta que el resto -igual de importante como de insignificante sé que algo aporto-
Soy un indígena agradecido, un simple alumno; un principiante que viaja raudo en pos de un principio.
Ahora me corresponde saborear los pulsos cambiantes; ser un grano de arena, que se mueve, espera o deshace, junto a los minerales de cada ola.

" cap del formiga "

” cap del formiga “

¿ Quién eres tú ?

qui ets tu
” No puede alcanzar la verdadera nitidez y transparencia un cristal, si sobre él pesaran las huellas de anteriores seres que, apoyándose, a través de su invisible solidez observaron.”

Resulta irrisorio pensar que disponemos de una identidad original, cuando en realidad solemos estar anclados y sopesar lo que sucede alrededor, sujetos a la perspectiva sobre la que decidieron auparse otros, ya estuvieran estos otros, vinculados directamente a nuestra vida o fueran congéneres que se dedican a programar el planeta, acentuando en su hacer sus intereses personales.

Hemos escogido un sistema que opta por dividir, no por conjuntar, que se dedica a generar continuamente barreras, que proclama a los cuatro vientos su fidelidad a un régimen, donde las diferencias y la exclusividad son moda que hay que premiar. Los puntos en común, las mutuas coincidencias y la empatía, estos aspectos capaces de estructurar y solidificar eficazmente, quedan ocultos, relegados a un segundo plano, al dificultarle al poder la manipulación, la fácil dirección de la manada.

Cuántos de nosotros nos cuestionamos la información que recibimos, la introducción a la que en algún momento fuimos sometidos, (probablemente en edad virginal). Cuántos nos esforzamos en releer, en la labor de dirimir en qué medida los datos y las creencias en que ahora estamos asentados son merecedoras de prevalecer.

El hombre alcanza su propia identidad sólo cuándo filtra y se cuestiona los valores y códigos que alberga, ¡cuando decide!, cuándo se asoma con objetividad y midiendo con certeza acierta a saber, si los sistemas, los valores y las reglas que imperan, corresponde que prevalezcan dentro de la sociedad que conviene o se desea. Sin las correspondientes dudas e interrogaciones, (concienzudo trabajo), sin pararnos a sopesar los valores que convienen de ser auspiciados para alcanzar un verdadero y conjunto progreso, proseguimos siendo un producto, un factor inventado y dirigido por otros, una copia ausente de identidad propia; quedando, entonces, como lujo inalcanzable cualquier arte, nonata y anulada nuestra productiva creatividad.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

hipnotismo social
Con extrema sutileza, el poder gesta nuevas fórmulas de esclavitud; dichas fórmulas, predispuestas con años de antelación, ya vienen siendo aplicadas desde mucho antes que los ciudadanos de a pie las advirtamos. El pueblo se cree libre cuando solamente existe la realidad de tal hecho como una mera ficción -se diría que aparecemos como subditos hipnotizados-

Somos manipulados infinitamente y convertidos en devotos de una fe, que encubre la deshumanización y proclama la adicción al consumo. Continuamente se van innovando y alternan los yugos, disfrazados con seductores símbolos libertarios que definen a la perfección la palabra farsa, lo que acaece como bulo; y hasta llegamos a poner buena cara y sonreimos, mientras vamos siendo ahorcados, al ahondar, sin reconocerlo, en un estado de inopia y sumisión.
Largas y afiladas son las garras de la bestia. Astuto e intocable es este poder fáctico, que consigue amplios beneficios y se recrea, pareciendo inexistente.

Hipnotismo social