Jaula

Resuenan cementerios donde viven soledades
que no respetan al tiempo ni al olvido,
siempre abiertas, esperan tumbas donde caben
tanto los pies descalzos como los mejor vestidos.
La vida se iguala en un sinremedio
de tejidos desmaquillados
y almas caídas en la espiral absorvente e insaciable
de reconocidos agujeros negros que aguardan
en cualquier bolsillo o esquina
.

El sonar de un requiem se sucede constante
y los espacios son fríos
y los huecos, tozudos
y la rueda circula chirriante
al quedar corazón y respiros
difuntos de motivos y alegría.

Un romántico muere
¡es Romeo caído!
y a su lado Julieta
concediendo emociones
es sentencia y verdugo.
La angustia arremete interminable
si la ausencia voltea las horas:
cuándo el desamor infringe condena
y al hombre le hace remar siendo esclavo
sometido a tenebrosas galeras.

Un gélido invierno se perpetua en los días:
se multiplican glaciares y es derrotada la paz
si habitásemos atrapados
dentro de insoportables pesadillas
que martirizan mediante deseos inalcanzables
nuestra parte más valiosa y escondida.

Sufrir desterrado.
Vagar en el limbo
pues desamor da castigo
de cual no salvan los rezos.
Mariposas descoloridas
sirven de atuendo y de velo;
delante del dolor y del luto
extraviar todo vuelo.
Deambular como sonámbulo en laberinto.
Ganar en confusión al devenir el desvelo.
Padecer las entrañas.
Mostrar la hiel en los ojos incluso disponiendo
de la exquisita miel del consuelo.
Saber que existe la muerte en la vigencia de lo vivo
que muchos vivos que hablan, comen y andan
están bien… pero que bien muertos.
Perder el paladar, la intuición y la brújula
al ser esquiva la gracia del ensueño
cual ensalza cada instante
hasta los adentros del cielo.

318-omu G.S. (bcn. 2020)

Hijos de…

Hijos de…
Hijos de madre capaz…
madre capaz de palabrería
madre parca en enseñanza bondadosa
y enjuta de miras.

Perros con dentadura tenaz y afilada
de mandíbula férrea
que al apresar desgarran aquello que pillan.

Progres de otrora que ya desistieron
que aparcaron sus reivindicaciones
y hoy son tiburones cosmopolitas
jactándose del poder
estipulando con la vara de mimbre
impuestos desafiantes y leyes sobornables
sobre cómodos butacones.

Los hijos de otros hombres que ondearon
la igualdad por bandera.
Hijos con una astucia anclada en ese pragmatismo tan extremo
que saca la esencia más fatal de nuestra verdad zorruna.

Cazadores que cazan desleales
y utilizan como cepos argucias maquiavélicas.
Leñadores ambiciosos que por su hambre insaciable
talan bosques y selvas que corresponden a futuro
y les conceden el aire que respiran.

Seres de naturaleza enranciada y esquiva.
Hijos de otros hombres
que hacen de la fortuna presente suerte ladina.
Suerte que quiebra tobillos ¡el paso!
y dando pie a un diálogo sucio con el destino
obstruye las mejores rutas:
Obligando al dolor
a que el infortunio sea retrato habitual
que quede enmarcado claro
como seña de identidad de nuestra (in)civilización.

Hijos de un adonis narcisista,
de un Baco artificial
que rehúsa beber el vino de sus viñas
y que, coito tras coito,
a Venus y Artemisa desvirtúa.

Hijos irresponsables.
Padres del sumo consumo adictivo
cuales asumen competir
bajo efectos del sorbo de un éxtasis
más bien hitleriano, anfetamínico
de todo menos budista.

Cuales experimentan con el resto de seres
llenando sus arcas particulares
con la transgénesis alimentaria
y medicamentos obsoletos inoportunos
que solamente atienden a beneficios anuales.

Hijos de un “dios” muy atrayente (para mí, poco convincente)
desconocedores del hombro con hombro
de la verdad que hace grande a un equipo.
Hombres que omiten el saber de aguadores y de arrieros
cuales jamás se pararon a escuchar
el eco sabio nacido
de entre las montañas o desde el pozo.

Hijos de un ¿dios? que olvidó la razón de la creación
e hizo olvidar a esos hombres la potente voz de sus abuelos.
Hijos amnésicos
debido a la avaricia que exprime incesante a sus hermanos como a tragaperras
así dando cabida a las segundas residencias
al lujo de doscientos caballos
e invocando a fantasmas con publicidades
que martirizarán por siempre a su propia sangre.

Hijos amnésicos hasta de la lumbre de la vela
que fogonea amarillenta entre muros cálidos y resistentes
dentro de casas de piedra encaladas
donde todavía perdura la fe y el olor a leña.

Padres del suplicio del que nace la soledad
no esa soledad instructiva y grata
sí aquella aberrante del individuo que extravió familia
y percibe a los demás como insignificantes hormigas
como a extraños cuales no merecen
ni la compasión ni el saludo.

Hijos de la especulación
del tráfico de influencias
de manos ensangrentadas aunque enjabonadas.
Hijos del delito sin condena
que se pavonean de su infinidad de tréboles
afianzados en coronas elaboradas a razón del llanto ajeno
de próximos aterrados que sólo reciben
inseguridad, precariedad y miedo.

Hijos que se desmarcan ante la palabra genocidio
que bajan su mirada al tiempo que le dan la espalda
al horrible y laboral infanticidio.
Hombres a cuales les significa un trabalenguas
pronunciar humanidad
que pululan, intocables, almorzando con proxenetas y traficantes de armas
con diputados y congresistas
que pregonan la paz y fomentan la guerra
también con estadistas y monarcas cínicos
que manipulan el estramonio y el arsénico a su antojo
mientras le dan el visto bueno a reformas y convenios.

Hijos de pe… de peculiar raciocinio
buscando el cáliz
el elixir de la eterna juventud
la flor de la inmortalidad.
Buscando el reconocimiento vanidoso
pero sin presentar sus verdaderos rostros ante el mundo.
¡Padres de la guadaña!

… Por todo lo dicho jamás se precipitará el edén
sobre ninguna de sus aventuras.


318-omu G.S. (Bcn. 2012)

Desde tinieblas

“Puede llenarse de mar cualquier planeta; porque el universo dispone y transporta la lava según corresponda sin temerle a la edad… La creación desconoce la impaciencia.”

 

 

 

Sonríe presente
(tiempo disponible
sin la angustia de la espera).
Comprende cada paso como alimento
camina atento
¡por cada paso se transforma!
mezcla tierra firme con alunizajes
y eclosiona.
¡Inhala profundo!
Ya despierto
desplaza las nubes
deshace sus bordes
y extiende sus soles
¡se reconoce!
ahora beso unido a la hierba:
pasto renacido.
Crece como futuro;
tras degustar el ayuno y el hambre
y saciarse con banquetes,
tras creer en nacimientos y extinciones
inexplicables para cualquier ciencia,
tras elegir ser probeta
desestimándose por entero
como caja de pandora.
Crece como futuro
por atender a maestros:
corazón y sentidos.

318-omu G.S. (bcn. 2020)

¡Ay! de hermanos

Estaron

“Me río de la crisis de occidente.
Lloro por el consumo desmedido
mientras la decadencia inventa
nuevas locuras”

**

Por muchos lugares y escenarios
la muerte se pasea dando bocados,
el hambre contornea con sorna millones de vientres,
la salud es desvirtuada sin contemplaciones.

Hace ya bastante tiempo que en muchos lugares
naufragó la cordura dentro del reloj de los hombres,
al arrancársele el mordisco indispensable
a los más humildes de nuestros congéneres,
porque el egoísmo atrapó el alma
y el desatino las mentes
de unos pocos desalmados
egoístas e indecentes.

(Los cuerpos se marchitan.
Los respiros se quiebran
para los tantos enfermos
que enmudecieron sus ojos
cabiendo un remedio.)

Hace mucho tiempo
que es causa de nostalgia la empatía.
Hace largo tiempo
que a millones de manos les cuesta
de enlazarse sinceras;
más diría que omiten y rechazan
antes que proponerse como ayuda:
Porque el significado de hermano
suena como jeroglífico extraño;
y reparten miseria
¡y prefieren cadenas!
y sentencian a esclavos
escondidos tras vocablos
tales como “obrero” o “extranjero”.

318-omu G.S. (bcn. 2020)

Instante

Nada más que amar el hoy
porque un hoy, Sí, está dispuesto
y dudar por “si un mañana”
nunca vale.
**

Camino;
el polvo fue tierra
y la tierra está repleta de trigo
¿Qué mayor muestra de amor?
Confiar en la vida;
percibir su infinidad de luciérnagas.
Mientras camino
sé acerca de los millares de fuentes
que sacian mis necesidades
sin estar enaltecidas por nadie.
¡Cuánto de ciegos y mudos tenemos!
Agradecer equivale
a tener un presente completo
y un mañana bien nacido.
Extender los brazos.
Abrir las manos, ofrecidos:
Sumados al universo
absorvemos el espíritu del sol
y recorremos las fases de la luna.
Somos humanos;
y antes roca
y antes aire
y antes madera
y antes fuego
y antes agua
en busca del océano
… si dentro de una burbuja…
falta espacio.

318-omu G.S. (bcn. 2020)

Desde adentro

Aguardo el baile ¡la fiesta!
Aguardo tus manos y tus ojos
impregnados de Corazón.
Aguardo el ¡aleluya! interminable
que corrige a los topos
y rechaza la extinción.

**
Salvajes incontrolados:
Cómo cambiar el mundo si somos incapaces de admitir y tratar la propia parte repudiable. En qué medida resultamos tóxicos y situamos al edén del revés
… ¡Qué importante es tener la sed de honestos!

Señalar y señalar
el lado oscuro ajeno
mientras nos desentendemos de la labor;
permitirnos garrapatas, vampiros y gusanos
en nuestro adentro
al disculparnos un seguido de miserias.

¿Cómo la paz cuando vivimos sobre tierra ajada?
¿Para cuándo la paz?…
(Surge desde mí.
De mí depende
aunque fuera zarandeado,
aunque en ruidos me sumerga)

La seda aparece, lenta.
Cuesta avanzar;
peldaño tras peldaño
—el camino es pedregoso—
busco el paraíso (cielo/tierra)
dispuesto en cada instante:
¡Madre! ¿Dónde guardas mi hogar?

Hogar;
llegar a ti tras encontrar
la salida del laberinto.
Llegar a ti tras liberarme de trampas,
tras dejar de confundirme
con instintos y lenguajes
que me azotan como oleaje.
Llegar a ti tras ser capaz
de abatir fronteras y derrocar reinos;
de saltar cercos
que anulaban mis respiros
acorralándome entre tumbas.

318-omu G.S. (bcn. 2020)

Frontera

Porque mis anhelos…
Porque mis suspiros…
Porque mi placer se prolonga
gracias a este don pasajero
con traje y maneras de hombre.
Porque la creación persiste
en saludar y darme cobijo;
y hasta proseguirá conmigo
aun traspasado aquel umbral
que asociamos con despedida
pero suma siendo, otro viaje.

Descorrer las cortinas
frente al amanecer sorpresivo.
Superar las nubes que convocan
la carne, la mente y los huesos.
Desenmascarar patrañas:
doblegar epitafios.
Abrazarme la madre de todos los seres
de todos los vacíos y de cada esfera;
la paridora infatigable
¡fiel amante!
que copula, desvergonzada,
copula, abona y transforma,
desconocedora de calendarios.
¡Maravilloso!
asomarme de nuevo a la vida
tras darme su pecho…
desde los brazos de la creación.

318-omu G.S (bcn.2020)

Voces continuas

Desempolvo razones y espacios
y sus raíces esconden, luces y sombras;
brea dando lumbre al recorrido,
ambas son múltiplo de miel y polinización.
Todos los caminos devendrán como ceniza
tras su quema inevitable,
así resurgiendo ramas, flores, frutos y hojas
¡Hawaii espera!

Son tantas las pócimas y los influjos.
Son tantas las burbujas que retozan
sabiendo a creación.
¿Dónde la gloria?
Aquí, en la fuente.
Surge desde la sencillez más humana
y la lápida más ancestral,
lejos de Sodoma y Gomorra.

Tras beber…
Desprendernos de invasores.
Acunar hasta que creciera el hijo
solidario y comprensivo
que siempre anduvo con nosotros.
Honrar la budeidad que respeta la vida
hasta librarnos del karma y convertirnos
en células pacíficas de luz.

Tras beber…
Adquirir el juicio que merece visibilidad;
y que éste penetre e inunde
la cara oculta de la luna y toda trastienda.
Recobrar y sentir
la majestuosidad del cielo;
vernos, como árbol, ante tal espejo
¡alzándonos desnudos!

318-omu G.S. (bcn. 2020)

Y hasta los grandes mitos desistieron (r)

“(…) Shakespeare revive
porque Julieta y Romeo nunca murieron:
Tchaikovski suena
rememorando amores inevitables
cuales desatendieron a la rendición;
amores que sólo abogan
por estaciones duchas en poesía
para su lucha.”

**

Infortunio:
un corazón apresado
dentro de las fauces del desamor.
Mientras reos… ¡dislocados!
personajes sujetos a un lenguaje hostil
imposible de tergiversar.
El desamor corrompe brillos
cual ácido corrosivo;
su trote, intratable y salvaje,
repleto de taquicardias,
convierte a los humanos en muñecos.

Corazones rotos:
Desorden.
Confusión.
Ruido y más ruido.
Pulso alejado de órbitas
¡Desangrarse de planetas!
Firmamento sediento de ilusiones.
Cielo quebrándose al oír ¡NO!
Desamores dictando
crónicas que se perpetúan
con sabor a martirio;
reclamando epitafios y tumbas abiertas
durante la tormenta.

Mi ahora es de colapso:
hundido en lo re-tan agrio y profundo
soplo las velas de tu aniversario
cuando conozco nuestra defunción.
—¿cómo sabrán las hieles del infierno?—

Inevitablemente
¡Todos cómplices de Cupido!…
y desamores como lección. Sigue leyendo

Carnavales (r)

Pilatos nada empáticos.
Romanos: Traidores de las causas justas
que apresándonos nos crucificáis.
Vuestra cojera de espíritu
desatiende la mudez de neveras;
como expertos prestigitadores
hacéis que la vivienda sea un espejismo.
Vuestra ingratitud da vida a una hora difunta
para los que rondan vejez
o son pobres invalidos.
Vendéis al mismo dios público
(a ese amado por todos)
por plazas y mercados:
Vendéis la salud y la educación de los más desvalidos
para así salvaguardar el ambicioso banquete
de empresarios y banqueros,
de fulanos prepotententes y engreídos:
Personajes medievales
que todavía creen en amos y lacayos,
en un latifundio sólo suyo
donde valemos menos que ganado.
Sois pederastas de la economía:
sólo violáis al pequeño,
siempre arremetéis contra el débil.
Sois infieles bastardos:
simuláis proteger a cualquier bando.
Sois violentos desconocidos
cuales experimentan con las mentes y los corazones
echando mano de la guerra fría.
Refrendáis el proxenetismo:
traficáis con la vida de vuestros propios hermanos.
—Faltándoos la vergüenza
no os importan las vicisitudes de ninguno—
Pretendéis siervos. ¡Fabricáis adictos al consumo!
Vuestro canto “¡impere por siempre el sistema!”
Queréis cualquier trabajo a precio de saldo.
Hace bastante tiempo que extraviásteis el corazón
quedando seco vuestro pozo.
Sois cobras malnacidas:
os erguís y bailoteáis
al son y ritmo del oro.
No dudáis en despellejar a la sociedad
y con vuestro látigo fustigar
con la crueldad más austera.

**

Ellos —tan cercanos como distanciados—
igual zorrean que montan cepos:
Argumentan futuro entre verbos hipócritas.
Utilizan argucias y seducen
mientras cuentan mentiras.
Su astucia les proclama ciudadanos sencillos:
Hombres del pueblo, hombres de a pie.
Hombres garantizándose pensiones
—pase lo que pase—
Hombres que llenan sus mochilas
vaciando, por completo, la cartera del resto
¡Ay, de las arcas!

Maúllan… son gatos en celo
se les da bien (digamos) fornicar:
Su ambición flirtea constantemente
con la intención de engendrar dinero.
Hipnotizan
engatusan
interpretan como miserables artistas
usando malvadas artimañas.
Aúllan… llevan pegada —de quita y pon—
adjuntan sobre su piel de lobo la del cordero.
¡Bendita la escopeta del pastor
que le provoque, a su aptitud, entierro!

Como habitantes prehistóricos hurtan la lumbre
¡son incendiarios! ¡prenden el fuego!
matan deseos que concedieron.
Quemando la salud de las familias
incineran su bienestar sin contemplaciones.

Putean como anuncios:
Publicitan sus caras por las esquinas.
Encubiertos, detrás de disfraces y máscaras
e impregnados de maquillaje.
Visten ademanes aprendidos
cuales inclinan la balanza sumidos en el pulso
¡bien merecen un estudio!
… un estilista es apuesta segura
nunca falte en su equipaje.

Prostituyen los medios al corromperlos:
Adulteran. Mienten.
Modifican los datos.
Destruyen la verdadera información.
Son altivos: manipulan según les conviene
hasta las tarifas del mismísimo sol.

Simulan ser egipcios
artesanos
matemáticos;
elevando sus pirámides demenciales cuadran los números.
Parecen ser expertos relojeros:
Ajustan las cuentas hasta un tiempo concreto.
Aciertan cual será el equilibrio de la balanza
y la ubicación que guarda el disimulo
o el momento preciso para hallarse presentes
o el tiempo exacto para desvanecerse.
Se posicionan en la presunta inocencia
que termina por regalarles la absolución
Se cobran favores de antaño
y están, como por arte de magia,
en el lado perfecto.

Entre cacareos embaucan
a liebres, cerdos, vacas, patos, corderos y conejos.
Repiten y repiten con gestos estudiados
como hace el eco del cuello
de insistentes y cobardes gallinas.
¡IDIOTAS!
Sólo son aves del corral
les queda muy lejos la verdadera libertad.
Resultan ser necios e ingenuos:
Picotean el veneno;
se alimentan olvidados de la sal de la vida.
Dicen ser los mejores ponedores
se jactan como capaces de cubrir necesidades
con la pericia de sus huevos
—¿dónde quedan el aire y el sentido?—
Voltean el corral aparentando bondad
pero todo, absolutamente, lo inundan de mierda.
Sus excrementos huelen, manchan y fomentan
la suciedad, la intoxicación y muerte social.

Insisten en sus pautas reticentes a la escucha.
Su cocina le brinda a este planeta
una impresionante bola de mierda.

318-omu G.S. (bcn-2012)