Visión conjunta

Cuándo padres haremos mejor de hijos -si es que la vida nos permitiera aportar, así añadiéndole a nuestra especie otro pedacito más de continuidad sobre este planeta-.
Podremos, tras ser padres, deleitarnos y recordar un antes de efervescencia máxima y ofrecernos como amable consecuencia si todavía hijos de padres presentes; respaldados por una madurez que advierte la grandeza de compartir una misma sangre, y sentir, de una familia, cuánto apoyo reparte calor.
Mientras padres… Comprobaremos cómo de salvaje nace y brota y corretea el agua ya surgida desde la fuente. Vendrá delatada y será esparcida la dulzura de los niños encima de cualquiera que fuera nuestro carácter o nuestra edad.

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Veus / Voces

Cedint-li el pas als núvols
el blau desembolicat
permet que el maquillen.

Les branques parlen fulles
i aquestes, verdes, respiren;
gronxant-se, orquestren
imaginatives, xiulen.
Com si reguessin canten les fulles!
canten
prop dels petons del cel.

El blau canvia de cares.
Convida a imaginar
i regira perspectives
portant el que no hi ha.
Les branques
són mans volent agafar
tot allò que el no res desconegut
té dintre del sac.
Les branques creixen gaudint de danses,
properes a totes les adreces
bategen espais.
Creixen perquè tasten
trossets de sol
gotes d’ombra que passegen
i la humitat quan, perdent les formes,
mostra i dóna el seu sexe, tot nua.
El cel. Les branques.
I una arrel és cor
que en arrapar-se fort a la terra
cuida i bomba vida.

El cel anomena mots.
Volca elements
dintre de la sang.
Dóna savia a tots els horts.
Ressona coral
«vent i més vent!».
Desconeix les presses contingudes
en cadascuna de les empremtes,
desmereix el pes de moltes trepitjades.
Els arbres
juguen a ser aigua
remullen i esquiven les pedres.
Com a cofre guarden la sal;
la sal que s’amaga
la sal que s’enfonsa
la sal que grimpa i la que neda
fan que set anys siguin cent!
Els seus troncs són tan tous
com per inclinar-se
i reverenciar tanta grandesa,
fent-li veure al cel
que entenen i pensen
i diuen i somnien
en trobar les mesures.

Cel i arbres encerten
«sí… no… blanc… negre…
a baix… a dalt…»
fins i tot quan juguen
a equivocar-se

318-omu G.S. (bcn. 2016)

(castellano)

Cediéndole el paso a las nubes
el azul desenvuelto
permite que lo maquillen.

Las ramas hablan hojas
y estas, verdes, respiran;
columpiándose, orquestan
imaginativas, silban.
Como si regasen ¡cantan las hojas!
cantan
cerca de los besos del cielo.

El azul cambia de caras.
Invita a imaginar
y revuelve perspectivas
trayendo lo que no está.
Las ramas
son manos queriendo coger
todo aquello que la nada desconocida
tiene dentro del saco.
Las ramas crecen disfrutando de danzas,
cercanas a todas las direcciones
bautizan espacios.
Crecen porque prueban
trocitos de sol
gotas de sombra que pasean
y la humedad cuando, perdiendo las formas,
muestra y da su sexo, toda desnuda.
El cielo. Las ramas.
Y una raíz es corazón
que al agarrarse fuerte en la tierra
cuida y bombea vida.

El cielo nombra palabras.
Vuelca elementos
dentro de la sangre.
Regala savia a todos los huertos.
Resuena coral
«viento y más viento!».
Desconoce las prisas contenidas
en cada una de las huellas,
desmerece el peso de muchas pisadas.
Los árboles
juegan a ser agua
remojan y esquivan las piedras.
Como cofre guardan la sal;
la sal que se esconde
la sal que se hunde
la sal que nada y la que trepa
¡hacen que siete años sean cien!
Los troncos son tan blandos
como para inclinarse
y reverenciar tanta grandeza,
haciéndole ver al cielo
que entienden y piensan
y dicen y sueñan
al encontrar las medidas.

Cielo y árboles aciertan
«sí… no… blanco… negro…
abajo… arriba»
incluso cuando juegan
a equivocarse

318-omu G.S. (bcn. 2016)

A partir de ti

Como esfinge magnánima que, levantada por muchos, no pueden contemplar ni los ojos ssuperficiales ni las mentes incrédulas.
Como baluarte que perdurará, aun a pesar de las embestidas conquistadoras y guerreras de los hombres con sus tiempos.
Aunque zarandeada por crudos huracanes.
Aunque asomará el fin sobre esta civilización, ambas; prosa y poesía, artes nuestros, liberadas de su carga mortal, sobrevivirán a la tierra de agua y al aire ácido y a los mares de fuego.
Hay decires que transportan algo más que palabras ¡espíritu y alma!. Hay letras audaces que desconocen la esclavitud monorrima de la muerte.

como tus letras
Como tus letras
vuelcan lectura-vientre
presto atención,
garabateo, esbozo y escribo.
Pregunto por tanta gestación
y el sonar de trompetas delata victoria
junto a más obras que son seres nacidos.
Debido a cuantos padres
y muchas madres que esperan,
acumulo fértil y fecundo,
agradecido te adeudo.
Intentaré retornarte,
ser compañero fiel
hinchando nubes
y descorriendo visillos.
¡Como tus letras!
Prosa repleta de pulso
y salpicada de poesía.
Poesía rigiendo la vida.
Ingenios acentuados son poesía.

Permanezco con el hábito de aprendiz
porque afané siempre aprender.
Al saber que queda más
prosigo recogiendo el testigo.
Especulo.
Fantaseo.
Confirmo.
Siervo de la continuación,
partiendo desde elucubraciones, dudas y credos
lato; como tus letras…
tras los sentidos.

318-omu G.S (bcn. 2016)

Multiplicación (S)

Flor, cual cópula regia del sencillo vagabundeo.invocació
Tú que buscas otorgar
corpóreas y etéreas fragancias
a aquellos que te contemplan y huelen,
haces más que deshacer
las telarañas del invierno…
Te presentas adosada a la fatiga del helor
para motear pensamientos decaídos.
Das muelles en los que atracar;
donde serán rescatados los suspiros.
Con el ordeñe de tus colores, motivas.
Procuras orgías fecundas
junto a las imágenes que describen la facilidad
con que pueden acontecer los porvenires deseados.

Tus órganos se reproducen
en un devenir siempre creciente.
Te multiplicas acogida
por una ley que clama «¡viva la entropía!»
ley, difícil de comprender.
Añades y ajustas.
Amplias el oráculo
espoleando la espiral inamovible
del crecimiento que yace despierto en la tangente
que une la frase consistente con el verbo espiritual.

Tú, flor que deleitas,
no reclamas pago ninguno.
Detienes los encierros que cabalgan con las horas.
Rompes las cadenas que nos anclan a la esclavitud
de la continua comprobación.
Amueblas a los siervos de la tierra,
al brindarnos el entendimiento que se basa en la creencia
del avance y la renovación,
del pasaje útil que alcanza el ser al estar marchito
simplemente para vestir de nuevo, un rejuvenecer.

Flor que reclamas a la mariposa
y el zumbido contagioso de las abejas:
Te asemejas a una rapsodia carente de palabras
que rapta a la decadencia y al infortunio.
Levitas falta de códigos y normas que justifiquen
desagravios irrespetuosos y decadencias.
Eres libélula siguiendo el compás de un solo viento;
el viento libertario y licencioso que nada maneja,
que se permite airear los campos y corazones
siendo un oído que escucha y una esencia que construye
dejándose llevar.

318-omu G.S. (bcn. 2010)

Siempre un dado… mi quien de chiquillo.

El orden necesita del desorden para ser quien es; sin él, extraviaría sus razones, nada sería. Así como la balanza precisa de juguetear con el desequilibrio mientras demanda tomar pesos o dejar cargas, hasta ligarse al punto estable de la quietud total como experta equilibrista.

Podría suceder que el equilibrio y el caos se compenetran para erradicar al aburrimiento del cosmos entero, de cada uno de los elementos y la vida de los hombres —cuestión de cocinar los alimentos disponibles, condimentándolos, preparando salsas. Cuestión de ingenio, fortuna irremediable y combinaciones—.

Orbito. Orbito apreciando el espacio plagado de relámpagos, colores y negritud, de casual estabilidad, de calma momentánea y estallidos repentinos, de fugaces y atrayentes cuerpos perentorios a cuales siempre les restará el próximo paso, y de meteoritos que están siendo adiestrados para impactar, y que hallarán, tras el impacto contundente, la fusión que genera novedosas perpectivas, más y más mundos. Orbito, asediando a la paz y despreciándola y esquivando o disfrutando de mi propio caos y aplaudiendo las aventuras que me presenta todo desorden. Orbito, acusando y asiendo, la gravedad y los gases y líquidos de multitud de otrosplanetas. Orbito, incapaz de medir la dimensión de éste ¡único cosmos!. Orbito —dentro de una geométría de conjunto— adosado a las figuras rectilíneas y sinuosamente siendo curvas; como ovalo, espiral y esfera. Eludiendo fraccionarme y cuestionándome si los planetas deben estar separados y distantes, y si éste de hoy, este mío, quizás transita encarcelado en un ínfimo territorio llamado «yo rotundo»… Un yo propio y a defender. Un yo altivo que presume de verdades exclusivas y orbita jactándose de su sapiencia. Un yo que se considera prioritario y con derechos absolutos que pueden ser cancelados si son pedidos por otros. Un yo tan personal como para observar a su alrededor y pudiendo poco ver, percibe porciones apartadas, sólo murallas y restos.

Tengo la suerte de disponer de una báscula que me reposiciona; así es como el caos nunca llega a mostrarse dictadoramente concluyente. Soy un explorador insaciable y por insaciable ambicioso. Me dedico a encontrar las millas y los gramos o la levedad precisa, que puedan otorgarle sentido apropiado al recorrido y balanceo de mi yo querido… a mi yo de chiquillo.

Seres extraños

seres extrañosSobre seres extraños que se encuentran entremezclados con estos otros animales que somos cada uno de nosotros.
Seres extraños escapando de sus vidas personales, confundiendo su realidad asfixiantes con la del prójimo.
Seres torcidos que aunque aparentan ser veloces y disponer de levedad, marchan lentos y de rodillas vomitando vértigo oscuro.
Seres que corrompen ambientes. Que tienen por afición, especular, y al hacerlo, permiten o escogen que ficciones horrendas invadan su mente y contaminen todo lo próximo.
Seres que son extraños, de la comprensión y los sentidos, su ángulo oscuro. Que se dedican a malpensar y vestir de luto y tragedia cualquier momento. Que al punto de la enfermedad, señalan acusadoramente presos de sus malos sueños.
Seres extraños indumentados con el traje intelectual de hombre culto (determinando la posición exacta ajena. Teniendo la certeza -incuestionable- de conocer donde están ubicados los otros, de saber cual es el mundo que no es su mundo).
Seres extraños que vestidos con un traje de cordero y aparentando estar preparados para el sacrificio, degüellan lobos y ovejas. Hacen de depredadores justicieros, devoran pasto y ganado para terminar apresados y con las patas rotas en las mismas trampas que ellos han ido repartiendo.
Seres extraños enredando la madeja y desperdiciando la lana hasta de su propia familia.
Seres extraños, cerca y durante horas, malmetiendo y criticando en nuestro lugar de trabajo.
Espero no despistarme, nunca convertirme en uno más de esa secta, donde los predicadores son seres extraños contagiando malestares y holocaustos a todo aquel que los atiende.
Seres extraños. Seres cuales quedan siendo animales laberínticos, animales vulgares pero complejos.
Seres extraños; a caballo entre la diablura y la idiotez y la aptitud resabida y la inocencia. Seres que lloriquean pregonando que están malheridos e interpretan el papel de frágiles mientras nos chupan la sangre y arañan con el filo y largo de sus uñas y devoran tanto nuestras horas presentes como las ilusiones y la esperanza que nos mantiene al insuflarnos respiros.
Seres extraños que se reconocen frente el sonido del látigo y ante el tacto de las riendas.
Seres extraños; disimulando, disfrazados de arquitectos, pretendiendo que los entendamos como constructores excepcionales cuando les vemos observar los planos, los libros instructivos y los mapas, boca abaja o girados y de lado.
Seres extraños. Seres que aducen ser dialogantes y comprensivos, pero que sólo reconocen como razones y maneras útiles y validas las suyas propias. Seres al margen de callos en las manos, esfuerzo y sudores y salarios indecentes.
Seres extraños inhalando cada día el mismo aire irrespirable que ellos mismos propician a la vez que desprecian. Viviendo su existencia dentro de sucios, pequeños y malolientes retretes, donde el espejo asoma roto para que no les anotara su aberrante extrañeza.

Zumo preciado

Zumo sin precioCreer en la magia y reconocer el libro en que se halla descrita la pócima para traernos de cuerpo presente a nuestra media naranja.
Buscar los ingredientes, elaborar con esmero y bebernos la pócima. Hallar esa mitad que, unida a la nuestra, nos permitirá llenar el vaso con el mejor zumo así saciando aquella sed que nos impedía hacer una parte del camino.
Compartir: Caminar pausadamente. Probar piruetas y conseguir acrobacias de belleza plástica. Descansar algunos ratos y también tropezar… Exprimir instantes con ahínco resaltando la fe que tenemos en la unidad.
Encontrar… pero no esperando regocijarnos en un presente de sumisión donde resuene, de continuo, un «SI-AMÉN» enfermizo.