Retorno

Habrá una hora en la que rememorarás el elixir espléndido que rebosa desde cada beso… Te cuento, porque advierto que envejeciste mal y olvidaste.
Y, entonces, cuando recuerdes será que renovarás la mejor parte de tu adolescencia, así alcanzando la esencia más valiosa que le promete la vida al ser maduro.
(Son tantas las ocasiones en que la niñez cabalga dentro de los ojos ancianos. Es profunda la mirada ¡hasta penetra y traspasa sistemas y muros!, la mirada de aquellos que no se olvidaron de la llave que sostuvieron siempre como niños).

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Garganta de las Gloces

Definir la garganta de las Gloces con estas palabras: “Una maravilla obrada por la naturaleza”. Así os daría a entender las sorprendentes figuras, de majestuosidad artística, que los elementos (el agua, principalmente), han llevado a término (a considerarla, como ocurre con todos los cañones y gargantas, obras incompletas, obras a medio hacer).
Garganta próxima al pueblo de Fanlo (muy cerca del cañón de Añisclo). De corto recorrido (1,15h.), pero imperdible por su enorme belleza. Excepto en su inicio (rapel de 14mts.), podremos solventar todos los resaltes del recorrido, mediante destrepes y pequeños toboganes. Durante la mayor parte del descenso transcurriremos entre pasillos estrechos, donde, debido a la altura de las paredes, apenas penetra la luz del día (inclusive buscando la hora óptima en que el sol alcanza su punto vertical idóneo).
Ya siendo la segunda vez que disfruto recorriendo esta garganta, debido a su grandiosidad visual os garantizo que la repetiré con gusto a la que me sea posible.
¡ Descenso único y excelente!.

A lomos de un reloj

Lluvia de otoño ayuda a que las hojas
prosigan riendo una vez ya caídas.
Este universo no escribe finales
ni pronuncia epitafios.
**
Concretada una hora con posturas de hombre
nos visita el declive insalvable
cual hace mella hasta hacernos caer.
No cesaré de conquistar peldaños
ya fuera corto o largo el recorrido.
¡Insinuándome,
avanzaré imparable
penetrando la vida!
Sosteniendo un anhelo amoroso
me embarazaré de felicidad…
“Suerte de mujer sobre unos pocos cabellos de hombre.”

318-omu G.S. (bcn.2017)

La suerte terrenal…

La suerte terrenal:
Es corto el recorrido si aferrados
a humana fragilidad;
tras el contar los años siempre asoman escasos.
Unas cifras que devienen minúsculas,
ya fueran las que fueran
resultan ridículas frente a tanta inmensidad.
Querer y querer más,
hasta creerme animal insaciable.
Porque…
Muchos mares aguardan,
seres, lunas, sendas y amaneceres;
porque deseo gozar del nado
y renovación de cada estrella
rememorando el verso
donde resaltan los yo de espuma.
Porque…
Hay ciudades que esperan.
Ciudades, agitándose convulsas;
zarandeando razas,
tendencias y culturas;
dando fusión magnífica
que asoma siendo madre
de toda evolución.
¡Cómo no solicitar más vida terrenal
para indagar acerca de nuestra identidad!
¡Cómo negarnos nuevas primaveras
así como ofrecernos a otras nieves
caídas que precisarán pisada!
Vivir, vivir, vivir…
Para sentir.
Para descubrir;
logrando comprender cada sustancia
y renovar lectura y conclusiones
hasta acertar mecánica de cuerpos
tras desmedir espacios.
Querer más;
debido a la avidez de mis sentidos
pedir que se prolongue mi suerte terrenal.
Hombres:
Somos rocas.
Somos piedras
llamadas por la montaña…
Montañas que acercándose a las nubes
le solicitan al cielo
un pedacito de eternidad.
¡Cuántas pequeñeces
resonando cómo prodigios!
Como hombre numérico:
Larga resta dando suma,
escaso el soplo
si definimos tiempo.
La suerte terrenal
si estuviera sometida a razones
resuena como estruendo
y se visiona como espejismo fugaz:
Afortunado aquel
que sabe que las cuentas exactas no existen;
así como que las certezas que ondea cualquier presente,
el tiempo demuestra siempre
que mañana concertarán un requiem
porque devendrán difuntas.
La suerte terrenal…

omu G.S. (bcn. 2017)

Suerte de ciclos

La nieve helada se derretía, mostrándose desnuda la magnitud de las cumbres. Así tú, prescindiendo de ropajes e interpretaciones que solaparan cualquier respiro vital, delatabas el fulgor y abrigo de una primavera donde predomina el vuelo y la polinización.
Y yo, ante la verdad tuya (representación perfecta de los frutos de esa estación), abandono el crujir solitario de la escarcha, tanto durante mis noches como durante mis mañanas; a la vez que le presento al universo el árbol mío, resaltando la fortaleza de la raíz y el mucho verde que cabe dentro del amor.
La nieve ya perdió su voz; tendrá que confiar en otro invierno para volver a hablar siendo hielo.
porque Jana.

Acantilado

¡Cuánto pesa!
Apercibir el retiro absoluto
de la abeja y de la flor.
Advertir como se alejan los pasos
del corazón que nos amó.
¡Vivir pesa!
cuando somos maltratados
por el ártico, gélido y despiadado,
que se encabalga en los gestos:
Mediante miradas llenas de rabia.
O al resultar violentada,
por timbres indeseables,
la calma y el nirvana de una voz.
Pesa y pesa…
Ver como la belleza se desvanece
recubierta por telarañas y moho.
Esperar que el edén abrace un respiro
y hallar sequía y ahogo…
Sólo espacios diminutos
repletos de destrucción.
¡Cuánto pesa!…
El sentirte cerrar ventanas y puertas
y el presenciar la muerte del arco iris
que anuncia la excomunión.

318-omu G.S. (bcn. 2017)

Cueva-progreso

Gran pesar humano: Mientras pudieran los golpes más que cualquier diálogo que amparara a esa cordura que reporta crecimiento. Mientras los fundamentos se sustentaran de interpretaciones partidistas, deudas envueltas de favores y en los dictámenes de una ¿justicia? fruto de la posición que alcanzaron unos pocos que decidieron perder la decencia.
Hombres elevándose (como en pesadilla) sobre una pedestal de aparente raciocinio. Doctos en la farsa y los embustes. Jactándose de ser individuos privilegiados cuáles, bendecidos por el mismo cosmos, merecen aquel poder donde cabe se aplicase el apaleo y al que se le debe sumisión.
Prima el desatino: El absurdo y la incoherencia queda evidente cuándo contemplamos como se cierne sobre la sociedad tanto desequilibrio injustificable.
La inconsciencia cruel y despótica nos demuestra su esencia y su faz, cuándo los bastones arremeten contra las letras, los fusiles le disparan a las flores y pájaros, los tanques pisotean la siembra y los uniformes rígidos embisten contra los agricultores.
Hombres: Plaga (me agradaría inocencia, juego y sueño). Especie indigna que yergue sus dominios aduciendo como fértil la esclavitud y el exterminio, con tal de imponer un sistema, a lo largo y ancho de la historia, que nombra diez amos para muchos imperios. Hombres: Especie que desmerece sus posibilidades al adolecer de una identidad capaz de permitirse el paraíso y degustar la paz.
Aunque le doliera reconocerse, al humilde y al bondadoso, también como parte contribuyente de una rueda miserable que aplasta a otros hombres y maltrata las partes vitales, y arrasa el maíz y el trigo antes, tan siquiera, de verlos florecer. Así todos nos hemos de reconocer; como parte que por permisiva resulta contribuyente.
¿Acaso crees que aprendimos a utilizar las herramientas?. ¿Acaso piensas que ya crecimos y nos comportamos como adultos?… Observa nuestros actos; somos niños caprichosos y maleducados que se permiten igual que contradicen. Somos niños inmaduros que cuándo les interesa prestan atención y cuándo les conviene muestran su espalda. Ensalzamos el hacha de guerra mientras nos proclamamos salvadores.
A pesar de… Es lento, pero existe el progreso.