Y hasta los grandes mitos desistieron (r)

“(…) Shakespeare revive
porque Julieta y Romeo nunca murieron:
Tchaikovski suena
rememorando amores inevitables
cuales desatendieron a la rendición;
amores que sólo abogan
por estaciones duchas en poesía
para su lucha.”

**

Infortunio:
un corazón apresado
dentro de las fauces del desamor.
Mientras reos… ¡dislocados!
personajes sujetos a un lenguaje hostil
imposible de tergiversar.
El desamor corrompe brillos
cual ácido corrosivo;
su trote, intratable y salvaje,
repleto de taquicardias,
convierte a los humanos en muñecos.

Corazones rotos:
Desorden.
Confusión.
Ruido y más ruido.
Pulso alejado de órbitas
¡Desangrarse de planetas!
Firmamento sediento de ilusiones.
Cielo quebrándose al oír ¡NO!
Desamores dictando
crónicas que se perpetúan
con sabor a martirio;
reclamando epitafios y tumbas abiertas
durante la tormenta.

Mi ahora es de colapso:
hundido en lo re-tan agrio y profundo
soplo las velas de tu aniversario
cuando conozco nuestra defunción.
—¿cómo sabrán las hieles del infierno?—

Inevitablemente
¡Todos cómplices de Cupido!…
y desamores como lección. Sigue leyendo

Carnavales (r)

Pilatos nada empáticos.
Romanos: Traidores de las causas justas
que apresándonos nos crucificáis.
Vuestra cojera de espíritu
desatiende la mudez de neveras;
como expertos prestigitadores
hacéis que la vivienda sea un espejismo.
Vuestra ingratitud da vida a una hora difunta
para los que rondan vejez
o son pobres invalidos.
Vendéis al mismo dios público
(a ese amado por todos)
por plazas y mercados:
Vendéis la salud y la educación de los más desvalidos
para así salvaguardar el ambicioso banquete
de empresarios y banqueros,
de fulanos prepotententes y engreídos:
Personajes medievales
que todavía creen en amos y lacayos,
en un latifundio sólo suyo
donde valemos menos que ganado.
Sois pederastas de la economía:
sólo violáis al pequeño,
siempre arremetéis contra el débil.
Sois infieles bastardos:
simuláis proteger a cualquier bando.
Sois violentos desconocidos
cuales experimentan con las mentes y los corazones
echando mano de la guerra fría.
Refrendáis el proxenetismo:
traficáis con la vida de vuestros propios hermanos.
—Faltándoos la vergüenza
no os importan las vicisitudes de ninguno—
Pretendéis siervos. ¡Fabricáis adictos al consumo!
Vuestro canto “¡impere por siempre el sistema!”
Queréis cualquier trabajo a precio de saldo.
Hace bastante tiempo que extraviásteis el corazón
quedando seco vuestro pozo.
Sois cobras malnacidas:
os erguís y bailoteáis
al son y ritmo del oro.
No dudáis en despellejar a la sociedad
y con vuestro látigo fustigar
con la crueldad más austera.

**

Ellos —tan cercanos como distanciados—
igual zorrean que montan cepos:
Argumentan futuro entre verbos hipócritas.
Utilizan argucias y seducen
mientras cuentan mentiras.
Su astucia les proclama ciudadanos sencillos:
Hombres del pueblo, hombres de a pie.
Hombres garantizándose pensiones
—pase lo que pase—
Hombres que llenan sus mochilas
vaciando, por completo, la cartera del resto
¡Ay, de las arcas!

Maúllan… son gatos en celo
se les da bien (digamos) fornicar:
Su ambición flirtea constantemente
con la intención de engendrar dinero.
Hipnotizan
engatusan
interpretan como miserables artistas
usando malvadas artimañas.
Aúllan… llevan pegada —de quita y pon—
adjuntan sobre su piel de lobo la del cordero.
¡Bendita la escopeta del pastor
que le provoque, a su aptitud, entierro!

Como habitantes prehistóricos hurtan la lumbre
¡son incendiarios! ¡prenden el fuego!
matan deseos que concedieron.
Quemando la salud de las familias
incineran su bienestar sin contemplaciones.

Putean como anuncios:
Publicitan sus caras por las esquinas.
Encubiertos, detrás de disfraces y máscaras
e impregnados de maquillaje.
Visten ademanes aprendidos
cuales inclinan la balanza sumidos en el pulso
¡bien merecen un estudio!
… un estilista es apuesta segura
nunca falte en su equipaje.

Prostituyen los medios al corromperlos:
Adulteran. Mienten.
Modifican los datos.
Destruyen la verdadera información.
Son altivos: manipulan según les conviene
hasta las tarifas del mismísimo sol.

Simulan ser egipcios
artesanos
matemáticos;
elevando sus pirámides demenciales cuadran los números.
Parecen ser expertos relojeros:
Ajustan las cuentas hasta un tiempo concreto.
Aciertan cual será el equilibrio de la balanza
y la ubicación que guarda el disimulo
o el momento preciso para hallarse presentes
o el tiempo exacto para desvanecerse.
Se posicionan en la presunta inocencia
que termina por regalarles la absolución
Se cobran favores de antaño
y están, como por arte de magia,
en el lado perfecto.

Entre cacareos embaucan
a liebres, cerdos, vacas, patos, corderos y conejos.
Repiten y repiten con gestos estudiados
como hace el eco del cuello
de insistentes y cobardes gallinas.
¡IDIOTAS!
Sólo son aves del corral
les queda muy lejos la verdadera libertad.
Resultan ser necios e ingenuos:
Picotean el veneno;
se alimentan olvidados de la sal de la vida.
Dicen ser los mejores ponedores
se jactan como capaces de cubrir necesidades
con la pericia de sus huevos
—¿dónde quedan el aire y el sentido?—
Voltean el corral aparentando bondad
pero todo, absolutamente, lo inundan de mierda.
Sus excrementos huelen, manchan y fomentan
la suciedad, la intoxicación y muerte social.

Insisten en sus pautas reticentes a la escucha.
Su cocina le brinda a este planeta
una impresionante bola de mierda.

318-omu G.S. (bcn-2012)

Ensimismamientos

¡Ególatra!
que babeas abstraído.
De tanto mirarte
tu ombligo se ha engrandecido
hasta llegar a cegarte;
y tu espíritu llora empobrecido
por la gran soledad de tanto amarte.

¡Narcisista!
Harta está el agua del río
de más reflejarte;
ya que observa en ti aquel frío
cual desde el desprecio parte
la hermosura insuflada en el gentío
para así mayormente cortejarte.

¡Vanidoso!
que virtud de alrededor,
necio, desmereces.
Engreído es tu valor
e imperfecto me pareces
pues olvidaste el rojizo rubor,
del color encarnado, tú careces.

Cuándo el yo significa parca gruta
y el ser gorgorea con desplante
vive autocomplaciéndose distante:
¡egocéntrico!
Como aberrante deidad absoluta
ese ser veta formas, carácteres y diversidad
creyendo disponer de la única verdad.
Bien lejos —queden perdidas—
hordas y legiones de los arriba citados.

318-omu G.S. (bcn. 2011)

En-globo

Expandir los límites del microuniverso
hasta dónde mi-tú ser humano ya nada legisla.
Perder el molde y besar el jardín.

**
Inventar poesía:
Hundir la llave hasta encontrar
flores donde antes calaveras.
Volcar lechos igual que alfileres.
Ensalzar la piel
hasta surgirnos plumas y escamas
que nos llevan hasta crestas y cimas
y hasta fondos abisales.
Sentir que existen tableros
negados al ajedrez
y que las cartas igual se cuentan
desde su cabeza como desde sus pies.
¡Poesía es sirvienta a cual sólo le sirve jugar!
Reconocer como nuestra la pisada
de cualquier animal… letra tras letra.
Somos tierra hecha de cielo.
Somos tierra recibiendo estrellas
las cuales embarazan al mirlo
convirtiéndolo en ruiseñor.
Saber del trono que esconde la tinta:
Fluir como Aire-Fuente.
Subir como Humo-Señales.
Servir de Tumba-Puente.
Proseguir como Senda infinita:
allí dónde hubo muerte
tener presente, presente,
que viven mañanas cuales esperan
a cualquier viajero.
Inventar poesía
sin perder la sabiduría de niños;
para quitarle telarañas al corazón
y devolverle sus ojos de tigre:
la agilidad inmaculada de sus ojos azules.

318-omu G.S. (bcn. 2020)

Fuera de nubes

Vivir ahora y, a cada paso, elegir adelante.

De qué sirve seguir varados en los hechos de otro tiempo, cuando claramente vemos, que esto equivale a óxido cuál corroe los cimientos hasta convertirnos en castrados.

Vivir ahora y, aún con memoria, volver liviano el pasado.

Sin prisas… El respiro nos da vida; y aunque el reloj prosiga su curso no nos pesan sus manillas. 

De cada pieza como parte

Soy un universo que gira alejado de teorías complejas y de religiones confusas, de leyes que encorsetan y de dioses castigadores. Existo, tal cual soy, como parte de una naturaleza, inquebrantable y cambiante, que engendra y moldea todo lo habido y lo que vendrá. Soy un cero que pretende completar su círculo. Un alumno que repasa. Una balanza que bascula teniendo en cuenta, que la bondad y la maldad tan sólo dependen de la intencionalidad de los seres que transitan; no deriva de alas y aureolas o tridentes, ni de destinos ni conjuros, no deviene por imposiciones infernales, ni por nadie más que no sea, nosotros mismos. ¡Ay, paraíso!. ¡Podemos coexistir sobre una balsa de aceite!. Podemos existir templados y que como filo vivieran sonrisas.

Soy un universo que juguetea con un conjunto. Soy un universo tan efímero como eterno. Soy ciclo… A veces nieve y a veces nube sobre el espacio.

Mimético

“Valioso, el ayer,
por demostrarse tan hábil
como para encarar y, torciendo esquinas,
proseguir viviendo
llamándose, hoy.

Y yo…
Sensitivo.
Resistente
y avistando
más futuro
al estar dentro de ti…
Y de ti…
Y de ti…
Y de ti.”
**
Es cierto que continuamos
alterando el significado
de las ascuas moribundas.
Continuaré porque estarás.
Y, tú, sabes de mí.
Y, tú, me recoges y me guardas
hasta la voz e imaginación y actos
me traspasas.
Y, tú, oruga de hoy
alcanzarás vitalidad y mariposa
para vestir mañana.
Por alimentar la sangre
y brillo y nebulosa de los bosques
te alzarás en la importancia
de la huella inmortal.

Una rueda de registros resiste
cuchillos, sierras y torceduras.
¡Inquebrantable,
envuelve y ata con lazos!.
Esta rueda no perdona
la virtud de la memoria exacta.
Siendo ecuánime
visita a la decrepitud
concediéndole salud de niño.

318-omu G.S. (bcn. 2017)

Cumpleaños

Quiero vivir en paz; apartado de acusaciones y sentencias, totalmente ausentado de manipulaciones tenebrosas y medias verdades acosadoras que se apostaran por la espalda. Quiero vivir alejado de maneras viperinas que cosquilleen los oídos o de aquel griterío que, conteniendo improperios inútiles, interrumpe melodías sanadoras que esparcen enseñanza. Intento romper la red camuflada que atrapa, donde fuimos o seremos insuflados de venenos que otorgan cemento y mortaja así perdiendo nuestra elasticidad.
Quiero cohabitar con la paz que todos merecemos. Mostrar esa aptitud como valor inquebrantable. Disponer de la paz única que media con actos, y no solo de esa paz que queda de boquilla y llena de vana palabrería, debida a manuales con métodos que leímos; métodos, cuales aplicados como fórmulas de teatro, nos sirven intereses en esta era donde prima la fama indecorosa y el éxito comercial. Quiero que la guerra y sus instrumentos queden relegados a una idea que nunca alcanza el suficiente ingenio ni bastantes motivos para presentarse y funcionar como invento. Quiero oír el ¡Boom… Boom!, de tú y mi corazón; saber que nos reconocemos al compartir emociones así como que nada de personal tiene nuestro paraíso y que éste sostiene causas comunes con la misma edad.
Conozco algunas tantas personas cuyas bocas se llenan con las palabras “justicia y libertad”; cuando en realidad sus actos solamente reparten, al convenir sometidos a un estadio egocéntrico permanente, roles y dictadura, disgregación y esclavitud. Preferir y escoger disimular y mentir: Duele reconocerse como un contribuyente pagano, que se excusa y elude culpa alguna mientras honra al poder y a la sumisión. Tanto el poder como la sumisión equivalen a un estadio de corrupción. Vivir bajo el silencio rígido de un sinfín de posados. Pasamos admitiendo la necesidad del sufrimiento, permitiendo un sistema abominable que reconocemos imperfecto y que le da el visto bueno, a una y otra y  otras muchas atrocidades
Cuento y recuento cadenas. Lloro que lloro. El poder ambicioso nos toca, aunque no beneficie ni corresponda agrede cercano, jamás fue un espejismo ni estuvo lejano. Al poder lo respiramos en cada uno de nuestros días: Ya fuera en las calles, zarandeados por los impulsos incontrolados o las emociones inmaduras. O durante la jornada de trabajo, donde mandan y pesan las obligaciones, las apariencias y los cargos. E, incluso, cuando uno requiere de descanso, ya dentro de su hogar, y los seres que suponemos nos aman, priorizan sus caprichos o hipotéticas necesidades para dirigirnos hasta someternos a sus prioridades.
Embargado por una gran tristeza, lloro que lloro; reconozco que somos seres inseguros que disimulamos nuestra fragilidad mostrándonos altivos. Creemos tener -siendo individuos enclaustrados-, las mejores soluciones y respuestas ¡cuánta farsa y autoengaño!. Nos ahogamos dentro de un círculo minúsculo, que construimos y protegemos para combatir a los fantasmas que nos asustan y zancadillean y acuden, como causa de los miedos que nos contagiaron y perduran por ancestrales culturas de (i)lógico raciocinio, por locuras saltarinas y por inenarrables sentimientos que somos incapaces de ordenar.
Padezco por la mía ¡cuánta cera!, y reconozco otras sorderas; debido a este hecho ¡cuántos y cuántos paraísos y conocimientos perdemos!. Vivimos, la mayor parte de nuestro pasaje, adentrados en una jaula diminuta e insonorizada, aquejados de estribillos repetitivos o de ruidos enajenadores.
Salgo por momentos de la jaula y laberinto, y cuando lo consigo grito “cumpleaños”… Es entonces que logro darme cuenta, que existen y son variados y amplios y excitantes los territorios que me aguardan.

Adioses difuntos

“Acicalados con el limpio,
ya retiradas las pugnas y los intereses conocidos
mientras nuestros cuerpos coincidieron.”

Aunque los corazones durarán
por siempre cercanos.
Aun con un dolor punzante
hincado en las arterias.
El aliento: Hora adiós.
Debiera ser viajero decidido a partir.
Hay momentos en que la cuenta suma
LEJOS
LEJOS.
Lejos
¡qué contradicción!
tan cerca como unidos
en una doctrina y el alma
y, a un mismo tiempo,
corresponde estar separados,
rememorando vivencias gratas
y deseos que se nos mostraron como imposibles.
¡Lejos!.
Sin quererlo.
Debido al juicio sensitivo
con criterio.
Apartados del odio cancerígeno
y de la rabia violenta
y de los juegos sucios
que ampara el rencor,
desahuciando miserias humanas
que, faltándole a la nobleza,
citan a la traición.
Lejos (cuando juntos y mediando intermitencias).
Cercanos (los kilómetros son borrados
porqué aquel aroma perdura).
A la distancia le resulta imposible
incendiar y romper
puentes y lianas;
proseguimos aferrados
a una simple voluntad:
Persiguiendo cualquier lección
que susurrase “vida”
al pregonar
-desde la lejanía o próxima-,
la valía universal
que consta en el amar.
Aunque lejos…
sucede que hay adioses
que siendo antónimos de marcha
más nos acercan todavía,
así es como pierden sentido, ante ese amor
que otorga y extiende tiempo frutal,
todas las despedidas.
318-omu G.S (bcn. 2016)

Rayadas, rellanos y rellenos

« Hasta que no se indague acerca de la manera de concederle gozo al alma, ninguno de los sistemas habidos o que inventemos llegará a mostrarse como engranaje eficiente para caminar.»

rayadaEmbestidas y atropellos de guante blanco: Hoy de beneficios para algunos. Desdicha para la inmensa mayoría. Mañana de catástrofes para todos.
Bien delimitados están los lindes; por verjas y alambradas que aparentan ser infranqueables pero que perfectamente podrían ser derruidas -el final y la lectura como tal de la muerte interesa que exista-. Por muros hormigonados afianzados dentro de los corazones y las mentes. Por un cántico de imposiciones determinantes y de credos obsoletos que solamente conducen a vivir escasos de luz y en la trastienda. Arrastramos, desde hace largo tiempo y sin tan siquiera darnos cuenta, figuras inservibles y estructuras deformes cuales potencian, desviaciones ilógicas, tropiezos y torpeza, enfrentamientos innecesarios, y recelos que conducen hasta las paranoias más sutiles y difíciles de erradicar al ser sumamente complejas. Permitimos la peor de las monotonías y renunciamos al arte posible y mayor, mientras hipócritamente pregonamos, creer en sueños, querer salvar la tierra.

Dentro del cubículo no existen las diferencias -sucede que convivimos e interactuamos dentro de una caja precintada por unos pocos. Asintiendo ante la presión que revienta y consintiendo en que nos roben el aire y digan que simulamos asfixia-.
Sí que actúa la política, pero… ¡como una gran farsa!… Un encantamiento vomitivo que, con mayúsculas y negrita, resalta el valor fundamental de las normativas y las leyes, mientras, según convenga, esos mismos seres que legislan situados en los lugares privilegiados de un estado, personajes con sillón confortable y con derecho a voto preciso y contundente, a palabras en estrado y medios de comunicación a su alcance, modifican a su antojo o esquivan motivos de sentencias o cierran los ojos por momentos o se las saltan. Quizás, como simples marionetas incapaces de gestionar sus propios movimientos ¡dirigidas!, movidos por los hilos que manejan con su cruceta maquiavélica esos otros -de número ínfimo- que a su vez les permiten y posicionan, cuales verdaderamente dictan las normas del juego en este planeta.

La política de urnas y de estrado. Una política de engaños consecutivos. Pero… como resulta, fuera de libros, teorías y tecnicismos, como resulta, en que se convierte, a pie de calle, durante su aplicación, si es que la medimos con el pragmatismo tangible que nos demuestra con cada una de sus formas pretensiosas:
El comunismo: Hipnotismo. Falacia. Sólo palabras. Igualdad venida a menos que queda en nada a causa de la condición humana con sus consabidas miserias.
Y, este socialismo: Término medio. Maquillaje urdido dado sobre la maquinaria para elaborar fácilmente una tela seductora de araña donde terminará atrapada la sencillez estupenda de los obreros, de los obreros crédulos.
El capitalismo: Moneda sumada a monedas. Un modo que usa mil engaños y consigue que los hombres renieguen del sonido musical y las razones ilógicas pero magníficas del corazón. El capitalismo: Desequilibrios. Descompensación. Competitividad y ambición. Pugna de poder. Desmesura. La justicia relativa. La injusticia que nada valora la dedicación y la entrega de las tantas hormigas que incesantes trabajan.

Sabe a cobardía el reparto interminable de agresiones que reciben seres bondadosos e inocentes e indefensos, tanto jóvenes y niños, como los casi ya desvanecidos dentro del crepúsculo del cansancio y el sueño, por viejos.
Sabe a cobardía la suerte tozuda que provee de infortunio a los débiles. La suerte que no es casualidad vertida por el destino. La que determinan las decisiones humanas cuándo se amparan en conjuros demoniacos que susurran promesas y tutelan ambientes travestidos.