Frente al espejo

Cuanto de útil és el reconocer el peso de nuestras pisadas al observar la pista dejada por otras huellas.

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Por qué tanta sangre, tantas espadas y tanto veneno: Enfermedad y dolor se dan la mano. Me da que pensar… ¿A parte de egoístas somos un tanto sadomasoquistas?.
No nos hace falta observar, en la distancia, elementos grandilocuentes; podemos advertir una realidad detestable porque acaece en nuestro círculo más íntimo.
Resulta muy cómodo señalar como terribles los actos de otros. ¿Cómo puede suceder que la destrucción suele depender de causas ajenas? (solamente ironía).
Hipócritas. Frágiles, miedosos y con la inopia más importante como lastre: Nos resistimos a reconocernos frente al espejo. ¿Cómo crecer entonces?. ¿Ángeles o demonios u hombres endiosados y en pedestal?… ¡Bestias!… Simplemente bestias viscerales, petulantes y maleducadas con un inmenso ombligo, que cayeron y caen en el desuso del raciocinio.

Collage

Atreverme.
Acercarme
y asomarme hasta mi mismo,
para percibir el vértigo que provoca
el colapso y el vacío.
Vencer el temor a perderme, y…
encontrarme/te.

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Soy prisionero del pasado,
jinete del presente
y fantasma del futuro.
¡Soy!
Una exclamación que expresa fe,
un interrogante que equivale a muelle
y una pausa refrescante
cuál hila inventos igual que músculos.
Soy mano suave: Caricias.
Latigazo inesperado: Carácter.
Una vuelta al mundo
en tan sólo un pensamiento,
una sonrisa o una frase.
Soy la muerte en vida
cuándo solapo la buena ventura;
al guiñarle el ojo al egoísmo
ensalzándolo como arte.
Soy la vida itinerante.
Un guión interminable.
Millares de epitafios antes escritos.
Un algoritmo inquebrantable
en aras de un principio.

318-omu G. S. (bcn. 2019)

Brotes de tierra

Mientras digiero cuentas reconozco, que todavía preciso de pañal, chupete y sonajero, antes de llegar a disfrutar del mismo olimpo.

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Mar y montaña. Sol y sombra. Huevo y gallina: Nosotros… Tierra sólida. Pisada. Huella. Tierra etérea: Sueño que sientes. Mañana que hueles. Invisibles cuáles tocan y transforman. Porvenir qué ya existe, indemostrable, aguardando en las esquinas.

¡Tierra!. Tierra firme. Tierra frágil. Nosotros, poseídos por la naturaleza insalvable, ceñidos a la intemperie tanto bondadosa e instructiva como inclemente.

Siempre tierra aupada por los tiempos que erosionan como viento hasta convertir en polvo la dureza: esas razones antes creídas, como fuente inagotable y como motor indestructible.

 

Fuera de nubes

Vivir ahora y, a cada paso, elegir adelante.

De qué sirve seguir varados en los hechos de otro tiempo, cuando claramente vemos, que esto equivale a óxido cuál corroe los cimientos hasta convertirnos en castrados.

Vivir ahora y, aún con memoria, volver liviano el pasado.

Sin prisas… El respiro nos da vida; y aunque el reloj prosiga su curso no nos pesan sus manillas. 

Posats de taula / Posados de mesa

I morir-me perquè penso…
I pensar alimenta incendis.
I pensar alimenta idees.
Pot adreçar progrés
o pesar com esglaons.
I pensar fins l’esgotament
que arramba calaveres,
després de tastar milions de construccions,
tantes, com enredos.
I viure, més i més, perquè sento,
quants fils són importants
i s’enfilen dins de nosaltres
apropant-nos vida.
I morir-me
(caigut en mig d’un trencaclosques).
En manar menys el cor que el cap,
quan transito per el cercla
que crida amb força i necessita
tant els meus encerts
com les meves errades.
Què sóc?
Quan perdut:
Una gota fugint del cel
i renegant de la terra.
Una gota confosa que roda i roda
fins convertir-se en pols.
Una gota que desconeixerà
el moviment del riu
i l’alfabet de la mar
i la gràcia de la pluja.
Quan engrandit:
Una gota decidida
que busca perdre la nit
i el ofec del seu desert,
per esbrinar el vocabulari immens
que romandrà endinsat
en un nou dia.

318-omu G.S. (bcn.2018)
(castellano)
Y morirme porque pienso…
Y pensar alimenta incendios.
Y pensar alimenta ideas.
Puede dirigir progreso
o pesar como escalones.
Y pensar hasta el agotamiento
que arrima calaveras,
después de probar millones de construcciones,
tantas, como enredos.
Y vivir, más y más, porque siento,
cuantos hilos son importantes
y se alzan dentro de nosotros
acercándonos vida.
Y morirme
(caído en medio de un rompecabezas).
Al mandar menos el corazón que la cabeza,
cuando transito por el círculo
que llama con fuerza y necesita
tanto mis aciertos
como mis equivocaciones.
¿Que soy?
Cuando perdido:
Una gota huyendo del cielo
y renegando de la tierra.
Una gota confundida que rueda y rueda
hasta convertirse en polvo.
Una gota que desconocerá
el movimiento del río
el alfabeto del mar
y la gracia de la lluvia.
Cuando engrandecido:
Una gota decidida
que busca perder su noche
y el ahogo de su desierto,
para descubrir el vocabulario inmenso
que se halla inmerso
en un nuevo día.

318-omu G.S. (bcn. 2018)

Cero distancia

“Cuándo troceado significa completo y es posible sentirlo todo.”
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Si me preguntas acerca de la naturaleza que cabe en mi Dios…
Tiene una cuenta incontable de números.
Es entretenido;
Siempre está dispuesto
como juego sobre la mesa.
Nunca presume de imagen
aunque todo denota su presencia
-por lo tanto, es vulgar-.
Inclusive renuncia a separar de la dicha
a la Ceguera y a la Soledad.
Él:
Sonido y Silencio,
siempre compañía e ilustrativo.
Árbol.
Monolito.
Selva.
Edificio.
De alas
con piel o plumas
y también escamas;
no duda en tener tridente y tentarnos
para conceder la decision.
¿Dónde quedan las huellas sino en su muro?
¿Tendrá Facebook mi Dios?
Él continuará siendo
penumbra
contraluz
retablo colorido
que reclama sume mis actos
para ser tal cual y pintar.
Él:
Desnudo hasta las entrañas;
viste a la lluvia y al humo
de arte y de lenguajes.
O como aquel que ama su casa
anda en calzoncillos o pijama
abrazando cada elemento de su hogar.
Yo:
-Todavía sujeto a los remolinos propios de la edad-.
Aprendiz de lector.
Estudiante inexperto.
Intransigente e impaciente
porque escaso recorrido.
Alcanzaré la serenidad y paciencia
vertida, mayormente, por los tonos maduros.
-Confieso:
No lo sé, ciertamente.
Eso espero
¡ojalá!.

318-omu G.S. (bcn.2017)

Lazos

Siempre llevar un amanecer recogido en nuestros actos y un pedacito de pan nutritivo afianzado en el corazón.
Sea lumbre lírica la que reparto, porque desde los timbres funestos no creo que naciera ninguna melodía merecedora de incluirse en el repertorio.
Qué hay de mejor sino vergeles amplios que nos refrescaran, cuándo situados bajo el calor sofocante y las llamas implacables de los tantos soles despiadados que pretenden derretirnos.
Qué puede haber de mejor sino abrir un día sobre la noche que asoma indecentemente afligida; encima de esas noches que, exentas de lunas ensoñadoras y faltas de estrellas fugaces, violan a la alegría sin parpadeo ni compasión.
Qué existe de mejor que extender nuestras manos al recorrer cualquier senda, así como sostener una y otra y otra, siempre muchas sonrisas, que regalen ánimo y bienvenidas, e inclusive la suertes del respeto y el entendimiento, así como la gracia anónima de la resurrección.
Cómo es qué persiste, insistente, la manía de omitir aquellos tantos vínculos indestructibles que nos verificarán, hoy y siempre, como una sola unidad. Cómo es que persisto en la consideración de que somos múltiplos de un mismo número. ¿Será que comprendo que existe, bajo la distinción de variados credos y dioses, una única burbuja que concede direcciones, formas y contenidos que dialogan utilizando multitud… todas las voces?. Suele aguardar la hora en que, de una manera u otra, queda evidenciado, a pesar de los intereses banales, la incompetencia o la necedad, que siendo familia y durante toda la eternidad, navegaremos inmersos en la viveza, polifacética y poliglota, de una misma corriente: Agua. Secuencia inacabable: Gotas viajeras ¡eso somos!… Gotas de vida en continua transformación; jamás seremos capaces de terminarnos los mares.
Sigo… Persisto en acomodarme dentro del sentimiento de familia… Clasificación: Debo padecer algún síndrome afectivo -y lo mejor de todo es creerme, a pie juntillas, que este sentimiento me da fuerzas y ampara-.
Cierro con ¡Muuuuuaaaaa! -para ti, dulce. Para ti, salado-. Reniego del “adiós” intransigente cuándo me despido. Opto por el “hasta luego” que depara retorno y nuevos ratos