Orgasmos

¡Cada cual sabe!

¿Quién guarda la llave de los placeres?

Cada cual sabe durante su día cuántos orgasmos.

¿Quién tiene todos los placeres contados y sería capaz de enumerarlos?

… Solamente tú. Nada más que tú conoces aquello que te hace gozar; no existe nadie que pueda rebatirte o pudiera negarte lo que te resultan placeres.

¡Cada cual sabe!

Si suave o si áspero. Si amargo o si dulce. Si un espejo o un lago.

Collage

Atreverme.
Acercarme
y asomarme hasta mi mismo,
para percibir el vértigo que provoca
el colapso y el vacío.
Vencer el temor a perderme, y…
encontrarme/te.

**
Soy prisionero del pasado,
jinete del presente
y fantasma del futuro.
¡Soy!
Una exclamación que expresa fe,
un interrogante que equivale a muelle
y una pausa refrescante
cuál hila inventos igual que músculos.
Soy mano suave: Caricias.
Latigazo inesperado: Carácter.
Una vuelta al mundo
en tan sólo un pensamiento,
una sonrisa o una frase.
Soy la muerte en vida
cuándo solapo la buena ventura;
al guiñarle el ojo al egoísmo
ensalzándolo como arte.
Soy la vida itinerante.
Un guión interminable.
Millares de epitafios antes escritos.
Un algoritmo inquebrantable
en aras de un principio.

318-omu G. S. (bcn. 2019)

De cada pieza como parte

Soy un universo que gira alejado de teorías complejas y de religiones confusas, de leyes que encorsetan y de dioses castigadores. Existo, tal cual soy, como parte de una naturaleza, inquebrantable y cambiante, que engendra y moldea todo lo habido y lo que vendrá. Soy un cero que pretende completar su círculo. Un alumno que repasa. Una balanza que bascula teniendo en cuenta, que la bondad y la maldad tan sólo dependen de la intencionalidad de los seres que transitan; no deriva de alas y aureolas o tridentes, ni de destinos ni conjuros, no deviene por imposiciones infernales, ni por nadie más que no sea, nosotros mismos. ¡Ay, paraíso!. ¡Podemos coexistir sobre una balsa de aceite!. Podemos existir templados y que como filo vivieran sonrisas.

Soy un universo que juguetea con un conjunto. Soy un universo tan efímero como eterno. Soy ciclo… A veces nieve y a veces nube sobre el espacio.

Enredo

enredo (fotografía realizada en el puerto de Málaga por Tonio1967) -derechos reservados-

Fotografía realizada en el puerto de Málaga por Tonio1967 (derechos reservados)

http://objetivomalaga.diariosur.es/fotos-tonio1967/index.html

Las teorías y las ciencias bailotean tanto
que acaban por darle la espalda a todo siglo y cualquier regla
así quebrándose los métodos y fórmulas que servían
y resultando renovados los lindes del entendimiento.
Todo elemento y circunstancia sella, al nacer,
su parte innovadora y su porción caduca
siempre proseguiremos amarrados
a una sola reacción de vida y fe; la del extasiante continuo.
Las leyes danzan tanto que dejan de ser evidentes.
Parlotean y parlotean hasta que enmudecen.
Se alternan los resultados y cambian las cuentas.
La exactitud de las formas cae en la evidencia
como la certeza que auspiciaban las maneras.
La carga de cada paso y de cada posición varía,
no hay peso ni distancia que se extienda por largo tiempo
con sus kilogramos o sus kilómetros.
Ante tales hechos, termina por perderse aquel sentido de rotunda negación
creeremos posible darle alcance a nuestros sueños.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Hecho de tragos

dintre de la natura (2)Llenar con luz y de rosas
la oscuridad hedionda
que penetro sigilosa
invocando suciedad y cavernas.
Poder —por voluntad—
cambiar el vinagre y la cal
por avena y frutas jugosas
que tornen suaves y dulces
todos los pasos que dieran
estos jugadores y los que vendrán.
Recuperar, del corazón, su pulso partido.
Llamar a la paz, untarla con gestos.
Desterrar la venganza.
Extirpar rencores enfermizos,
todo yugo y al odio.
Erradicar las guerras,
a la violencia y a sus sedientos.
Hasta perecer, si con tal… las manos se brindaran amnésicas
olvidadas de flaquezas y ambiciones.

Porque los hombres avanzaron y crecen
¡evolucionan!
a razón de la entrega y sus esfuerzos
y de un leño llamado credulidad.
Cual aviva las fuerzas
y desmantela lutos y pincela incesante
hasta lograr que el arco iris abandone su voz humilde
y proclame su presencia tangible
así empujando a las ilusiones para no quedaran siendo
sólo ansiados deseos; futuro y sueños.

Porque desear el bien que traspasa
las morales perniciosas y la justificación liberal
dispongo de una claridad que destierra el ateismo
e invoca
e invita a Dios a ser polifacético y políglota.
A ser aceptado y reconocido
como un tu-yo indivisible repartido en porciones.
Lo incita… a ser y hablar como algo nuestro.

Porque poder.
Porque recuperé
degusto cada mota escondida dentro de las zonas invisibles
y valido cualquier lazo terrenal.
Tengo el privilegio de calzar zapatos nuevos.
El horizonte se me muestra ameno y amplio.

No desperdicio segundos deletreando amé; escogí amar.
Y el huerto rejuvenece fértil y el campo luce interminable.
Y reviento grilletes y candados y aprendo a llenar…
al sopesar con un corazón sangre-cielo mis elecciones.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

A una

Hay mar sudando nubes benditas
repletas de mensajes.
Cada día quisiera regaran sus gotas…
lloviera sobre mí su correspondencia
para indicarme cuál equipaje.
Nubes: Olas alzadas
esbozando grisáceas. Celeste ceremonia.
Sal volátil repitiendo
«¡Vida. Conjúgate, Vida!».
Y mientras, el mar; guarda, reparte y recoje.

318-omu G.S. (bcn.2016)

Campanadas

« Con tanta y tanta comida… como para faltarme tenedor y cuchara.»

Cuando el deseo padece atrapado, se ahoga dentro de un laberinto incapaz de escaparse; tras los días, tras los meses, tras los años. Cuando… aunque oigo los cánticos, quedo siendo Ulises; con ganas, queriendo, pero amarrado, de cintura, pies y manos, al palo mayor. Sirenas. Este mundo está repleto de Sirenas.
Cuando asoman, vociferantes… llamémosles, dudas, miedos o demonios: La intemperie inclemente e insalvable agrediendo al hombre. Porque el hambre perdura, aguerrido, nunca se extingue, al contrario, marcha «in crescendo» desentendido de otoños e inviernos, de músculos y canas.
Cuando su olor se alinea con la sal marina y crecen los ríos y sudan los océanos hasta inundarse el total de mis pasos… Suena mal decir no. Sabe fatal echar la vista atrás y constatar lo que era. Conozco, de veras, la combinación agridulce.
Leo deseo y me agrando, exultante, al sentirme pletóricamente joven. Es entonces que me pregunto qué mensaje pretende esta feria vital. Los por qué de la decadencia y sus pruebas. Me cuestiono, una y otra vez, si acepto la ley de envejecer. Reconozco que, ante tal batalla, no existe cuartel, tengo todas las de perder, resulta estéril la lucha.
El ¡ CUANTO! siempre prosigue marcando una vida, adhiriéndose a las formas curvas de tu cuerpo y a las fragancias que desprende el carnaval de tu fémina felina… Y todo hombre tendrá hora donde sabrá sobre ruidos y acerca de óxidos. Cualquier máquina, tarde o temprano, renqueará, padecerá de la lentitud y la cojera, escuchará la voz de la obsolescencia. Mientras, mi hombre, sumergido, conversa con el deseo aun afianzado en la filosófica cuestión básica que pregona con mantras el budismo. Y, tú: Señalada. Musa y diva. Tentación. Por llamativa, culpable.

Y la coz y ladrido y arañazos y rivales, con y cuando mi yo de animal. Animal impulsivo e instintivo que se inclina a olfatear y seguir los rastros ancestrales, cual reclama gozo y más gozo, cubrirse de placeres desentendiéndose de lógica y razón.

Cuando los Cuanto quedan relegados a ser sin conquistar la consistencia.
Cuando reconozco vivir en una zona abierta donde domina el deseo.
Temo esa hora que vendrá. Donde, aunque sentiré haber hallado nuevos saberes, se me cerrarán las ventanas que ahora me ofrecen paisajes exentos de puertas: Edén terrenal. Aleteo y Libertad. Extremos y término medio. Movimiento y pausa junto a la relajación y el éxtasis. Nirvana aliado a la eclosión de los sentidos. Temo tanto a la impotencia que comporta frustración, como a la pasividad que omite o contradice a la energía renovadora. Temo apreciarme deseoso y reconocerme castrado. Hallarme frente a la imposibilidad de emprender, estos de ahora, sencillos pero maravillosos viajes. Temo lucir destartalado cuando me llames. No poder acudir con mi mejor traje a la cita. Temo querer y que mi cuerpo se encuentre resentido, demasiado fatigado para el baile.
Sé, de cierto, que tal verdad cabrá en mi tiempo-espacio.