Menos fieras

Porque aristas no quiero promuevo un mundo redondo: Balón que mientras gira enlaza, y empuja y empuja la rueda. ¡Ay. Ay. Ay!. Hay placer y hay salud cuándo encontramos un universo que traspasa la terca y nimia soledad del yo que, por ajeno al resto, se muestra estancado y gélido.
Cambio por sonrisas, abrazos y sueños, esa tristeza profunda que, inmersa en los corazones, converge en tantas miradas con las que me cruzo. Cambio: Distancia por comunicación. Palabrería por acción. Voluntad decidida por desesperación. Aspereza por dulzura. Polvo cuadrado por un infinito basado en la transmutación. Pero no deseo cambiar, ni la luz del agua ni la de tus ojos, ni la uva que pende de la vid, ni este brindis con el que pretendo ensalzar este vínculo de hermanos que sostiene el santo grial.
¡El circo también merece tener unos cuantos prestidigitadores!. Cuales, desdiciendo rechazos y pesadumbre, presenten los hallazgos convincentes cabidos en la similitud y las hábiles coincidencias.
Cambio razones matemáticas por lámparas “geniales” y alfombras voladoras que me lleven hasta el canto improvisado que gustan de escuchar los árboles. Canto; y este canto propone mañanas que sitúen calidez lumínica, donde habiten noches traicioneras que forjen jaulas y laberintos o blandan hábitos y vicios que se pasean entre sepulturas y con guadaña.
¡Hay demasiados motores!, vivan y perduren los cantos de los jilgueros y los ruiseñores. ¡Hay demasiados motores!, que comportan ruido improductivo, toxicidad enfermiza, un suma y sigue de decadencia y de horrores.
Porque no deseo razones ni demencia insalubre, atajo la senda de adultos que son pescados por anzuelos, cuales llevan nombres y fechas y hechos, que más que dar vida nos matan.
Busco el juego (dentro de mis adentros, quizás perdura la gracia de mi yo de chiquillo). Juego y comparto balón. Juego por saber que tengo voz; para cantar, para opinar, para dialogar y para reír… Juego a lo mejor… Y que hay de mejor sino vivir!.

Delante, somos siembra (apuntes de amor XL)

Como por casualidad…
Te me apareces nueva:
Tú, fotografiada y frente a mis ojos.
Tu imagen deletrea belleza,
en mí penetras reclamando pasión.
Más tarde…
El pronto es puntual
y ya tu cuerpo olfatean mis venas;
dejo de lado el tiempo
¡soy abandono!.
Tan grato deviene este instante
que declino de cuestionarme
su duración.
Como por casualidad…
Instante: Promesa.
318-omu G.S (bcn.2017)

Seres trino en la rama (apuntes de amor XXXIX)

Por coincidir en el do-re-mi-fa-sol…
Arrebatarle a los paisajes venideros
un pedacito de ombría soledad:
Hilar un par de mundos separados
y desperezar complicidad;
pasos conjuntos arrebatadores
que conceden como resultado;
mentes aliadas,
ilusiones eternas
y manos unidas.
¡Cuánto puede la música
cuándo no discrimina las notas
ni divide los sones!.
318-omu G.S (bcn.2017)

Pardecornio (apuntes de amor XXXVIII)

Mirarte y saber
cuánto hay de maravilloso.
Comer de la vida subido
a la comprensión amable
que cabe en tus ojos.
Tus ojos: Cofre de tesoros
que colmado de sueños
desempaña estrellas,
para así mis actos sobrepasen
palabras vacías
y necias ideas.
Mirarte y saber
que eres hechicera
cual prende esa vela,
cuya luz persistente
seduce a las sombras
para se arruguen
y apoquen y achiquen
quedando apagadas.
Mirar y buscar.
Adentrarme en tus misterios
y encontrar el saber
que descerraja candados
hasta convencer a las puertas
para que sean ventanas.
Hallar más saber.
Tus ojos: Mis ojos.

318-omu G.S. (bcn.2016)

Para quién, mi oreja

“Es verdaderamente difícil que cuando inmersos dentro del poder y fuera de la humildad hallemos, un sentido común que lance a nuestra especie a conjugar la tierra con el cielo, para que con cada una de las pisadas que demos seamos también capaces de volar.”

Todos los reyes resultan efímeros (se alzan y caen junto a su apariencia petulante y su indecorosa sustancia; sus opiniones y yugos se borran). Mientras tanto, ese resto humilde y frágil que desluce frivolidades y perdura con hondo mensaje aferrándose a su caminar de obrero infatigable y a sus conocimientos como vagabundo, protege una sabiduría imprescindible que conoce a la perfección aquello que precisamos para adquirir una consistencia meritoria esta raza que somos la humanidad (se ofrecen ante la vida como joyas perennes).

Una sola pluma no hace que un ave levante vuelo

“Somos reducción de amalgama dentro de este tiempo corto que aquí se nos presenta como vida y cocina.”
Tantos padres, hermanos e hijos me ha dado la vida como seres he conocido -todo pasajero aporta, cada cual dispone de un aprendiz y de un maestro-. Si me preguntan por mi familia, respondo “contempla las tantas formas y maneras diversas; mira a tu alrededor”.
Adentrado en el avance incesante, aprendo y enseño. Cualquier detalle sirve para comprender. Avanzo, sosteniendo un amor-amar exento de masoquismos.