Temo la mirada que como látigo fustiga
rememorando la equivocación
… Y es entonces cuando me refugio
dentro de esa seda de otros tiempos
cuál concede trampolín y sanación.
Tengo claro que
¡nunca esparto!
ya que la melodía que demando
sólo se recuesta sobre la simpleza de caricias.
Lucho, incansable, por la derrota
de cualquier imperio que someta
a las gargantas y a las mentes
impidiéndoles crecer.

Tejidas por letras

Cuantas partes de un libro han salido, salen y saldrán, debido a la probeta inexperta de estos cuantos que, desconocidos dentro del hacer literario, describen la vida o una ficción por devoción a las letras. Esos cuales que sin interés ni aspavientos expresan con talante original.

Desde la red cuelgan millones de mensajes, bellos y preciados, llegados como consecuencia de la gracia natural y la labor esmerada dispuesta en algunos.

Por el ansia de conquista desmedida aparecen perdidos los sabores de muchas pisadas.
¡Sentidos a la caza de la lejanía!:
Alzar la vista afanando el horizonte, mientras se descuidan los detalles, próximos y maravillosos, cuales son capaces de concedernos tantas buenas noches y tantos buenos días.
La distancia es imperativo que nos aleja de placeres, conocimientos y significados (así también, el tiempo); para qué buscarle caras al mañana o al infinito, si equivaliera a transitar como sonámbulos o zombis.

Secuencia interminable

 

Sentir la magnitud de los elementos.
Tras el abandono
de leyes y dogmas, Comprendo.

Millares de mensajes de Amor viajan, eternos e infatigables.

La humanidad supera sus límites; avanza, venciendo hecatombes, por acogerse a tales lechos de vida.

Bien pensando, yo me asigno el deber de percibir multitud de expresiones que se muestran.
Maduro al comprender, con el fin de valerle como alimento y abono a esta tierra.

Amando letras mayores y también minúsculas… prosigo.

 

¡Cuántos!

Mirar alrededor y contemplar la gran diversidad de formas, maneras y colores esparcidos —maravilloso, el universo, al ser el verdadero Dios cual ampara creación—. Cualquier mundo precisa de transformaciones porqué equivalen a progreso; la vida reclama variedad, pues, tras la amalgama de energías y sujetos, se ensancha el camino y prosigue el avance.
¿Por qué?… ¿Para qué la xenofobia, la discriminación y el racismo?. No somos el resultado de una única huella; somos el fruto de trillones de estrellas. Somos viaje que, a merced de los tiempos, abarca todos los espacios.

Sin tiempo

Seducirte
lejos del antes o del después
que escupa interrogaciones.
Mi sonrisa recorre
como gota de lluvia tu rostro
para quedarse.
Guiño tras guiño
abandono los términos medios;
aparto causas de eclipse
hasta encontrarte.
Sólo vale atraerte
junto a la energía del ser
que danza, como efluvio inmortal,
dentro de la corriente.

Quién…

Quién es capaz de dejar de escribir
cuando se multiplican las cosas por contar.
Quién puede permitirse morir
cuando, como abanico,
la vida nos ventea un sinfín infinito
de crepúsculos y auroras.
Sería de idiotas
tanto arrugarse como desfallecer.
Sería absurdo convenir en ceguera
ante suma gracia y prodigios
que siendo cultivo
no resultan una mera quimera.