Cada nacimiento ensalza a la vida;
esta vida que canta, como pregonera,
mientras amamanta y escoge.
Avivamos la llama;
siendo leños damos lumbre
que esparce colores.
Somos descubridores inexpertos.
Somos viajeros adentrados en muchos trayectos.
Indagamos el sí rotundo de toda existencia;
buscamos entre fronteras y encrucijadas
el éxtasis y la culminación.

Sediento

Aborrezco la lejanía de tu espacio.
Soy un nostálgico empedernido, un infante, crédulo y poseído, que aún confía en los sueños: Acógeme dentro de tus bosques y concédeme, de nuevo, la voz de tus aguas. Necesito el respiro que incluso traspasa las mismas entrañas, en pos de encontrar la ansiada profundidad que le regala cuerpo y rostro a las almas.

**

¿Cómo es nuestro amor?… En qué se han convertido veinte años de vivencias compartidas.
No aparecemos como los mismos ¿será debido al óxido inevitable que transmite el reloj? .
Ya dejamos de jugar a las ninfas y los faunos.
Ya nos ajusticia el silencio impedido de paz igual que se desvanece la musical esencia de la primavera.
¿Padecemos invierno?. Todos también vestimos invierno: muerte tras frío, cambio y resurrección.
Hoy siento que somos tristemente vulgares: una caja hermética que se queda sin aire, caja cual solamente aspira a la extinción al disponer de una oscuridad que nunca dará luz.
¿Tuvo mal envejecer nuestro amor?
… Desafiemos a la monotonía cuándo advirtamos que la naturaleza más valiosa se ahoga ante la embestida de los vientos.

Demencial (canto de mi padre)

Por demencia este habla:

Así construido el individuo.
Así, con miedo y con recelo.
Así, con falta de humanidad;
con la puerta entornada
y casi rozando el esperpento.

El hombre pide ayuda;
su aspecto, debido a su esencia alternativa,
(barba blanquecina desaliñada y cabellos largos)
asemeja descuido.
Él necesita encontrar su domicilio.
Él pregunta a los transeúntes;
su mirada denota angustia
dado el extravío provocado por la desmemoria
-¡Ay, vejez! no sé si és suerte la que tienen los que de ti escapan-
Nadie responde a su llamada.
Nadie acude y le atiende ante su fragilidad.
El hombre aparece invisible frente al resto
mientras le atenaza el naufragio.
Así son nuestras tinieblas.
Así construye este sistema animales insensibles y despiadados
que solamente acuden y asisten cuándo intereses.

¡Cómo temerle a la soledad o a la muerte cuando acostumbrados a vivir entre fantasmas!

La edad del aire

“El amor es conocedor de todas esas llaves maestras a las que no hay cerraduras que se les resistan.”


Suerte de globos
cuales dentro de las habitaciones
delatan la gracia de la ingravidez
mientras flotan juveniles y sonrientes.
Como en sueño —mi niño—
los ojos contemplan las estancias
ambidiestras e imaginativas.
Y en mi mirada
y en tu mirada el brillo maravilloso
de la inocencia nunca perdida,
al engalanarse nuestro día
con fantasía e ilusión renovadora.
… Tomando principios inmortales
interpretamos fortuna colorida
tal cual pájaros sobrevolando
un amanecer
que desestima la extinción.

Temo la mirada que como látigo fustiga
rememorando la equivocación
… Y es entonces cuando me refugio
dentro de esa seda de otros tiempos
cuál concede trampolín y sanación.
Tengo claro que
¡nunca esparto!
ya que la melodía que demando
sólo se recuesta sobre la simpleza de caricias.
Lucho, incansable, por la derrota
de cualquier imperio que someta
a las gargantas y a las mentes
impidiéndoles crecer.

Tejidas por letras

Cuantas partes de un libro han salido, salen y saldrán, debido a la probeta inexperta de estos cuantos que, desconocidos dentro del hacer literario, describen la vida o una ficción por devoción a las letras. Esos cuales que sin interés ni aspavientos expresan con talante original.

Desde la red cuelgan millones de mensajes, bellos y preciados, llegados como consecuencia de la gracia natural y la labor esmerada dispuesta en algunos.

Por el ansia de conquista desmedida aparecen perdidos los sabores de muchas pisadas.
¡Sentidos a la caza de la lejanía!:
Alzar la vista afanando el horizonte, mientras se descuidan los detalles, próximos y maravillosos, cuales son capaces de concedernos tantas buenas noches y tantos buenos días.
La distancia es imperativo que nos aleja de placeres, conocimientos y significados (así también, el tiempo); para qué buscarle caras al mañana o al infinito, si equivaliera a transitar como sonámbulos o zombis.

Secuencia interminable

 

Sentir la magnitud de los elementos.
Tras el abandono
de leyes y dogmas, Comprendo.

Millares de mensajes de Amor viajan, eternos e infatigables.

La humanidad supera sus límites; avanza, venciendo hecatombes, por acogerse a tales lechos de vida.

Bien pensando, yo me asigno el deber de percibir multitud de expresiones que se muestran.
Maduro al comprender, con el fin de valerle como alimento y abono a esta tierra.

Amando letras mayores y también minúsculas… prosigo.