Cada tramo de la vida nos ofrece sentires y experiencias que nos otorgan unas cuantas llaves con las que abrir nuevas puertas. Así de innovador y sorpresivo puede resultar este camino de carne, músculos, corazón, alma, espíritu y huesos. Y aparecen, hechos realidad, tal cual como por magia, algunos deseos que el genio tiene a bien concedernos.
Entre nubes y azules, nosotros: barro que igual acoge formas como se deforma y se diluye (nunca desapareciendo por completo). Nosotros, participes de unas necesidades que van más allá de elementos, tiempos y personas. Nosotros, recibiendo. Donde nos correspondiera estar para, siendo herramienta, darle alas a la alquimia. Siempre, aun inconscientemente, provocando instantes futuros y reflejos; siendo fórmulas exclusivas de la misma creación.
Nosotros: Incandescentes. Avivando la llama o marchitándonos como flores, todo en pos de serle útil al genio y dar pie a lo que llamamos inventos.
Nosotros: En tránsito; eternos. Porción de ingenuidad, porción de saberes y recuerdos. Ayudando a las matemáticas, evidenciando el arte y la importancia de la multiplicación.
Y nuestras manos entrelazadas así como nuestros ojos cuales interpretan restándole valor al tiempo. Somos los mismos… y es aquí y ahora que no existe el antes y que los volúmenes y las formas ya ni significan. Nosotros: porque, Tú, edén mismo surgido desde las entrañas del universo y, Yo, prueba evidente de que tú eres la costilla dándole cuerpo, sentido y vigilia a este locuaz y sorpresivo viaje terrenal. Ya hace bastantes primaveras que revoloteamos como libélulas insinuándole al aire una pizca de pureza; aliviando el aire, aligerando al aire de su peso de confundido, tóxico y vagabundo. Por el hoy de aquí se extiende nuestro camino hacia una orilla que sólo sabe de amaneceres, cual no padece de ocasos ni de crepúsculos, una orilla muy cercana a lo celestial. Somos un árbol plantado recibiendo y ofertando simientes; hijos pródigos que se perdieron pero que al encontrarse han retornado.
«Com animals busquem per cobrir necessitats. Com animals arribem a ser un, allunyat del reste: Veritat del trànsit.» ** Si és fugir o si fos cercar la llibertat Com caçador! -Qui té dret a jutjar?- Anar! Només anar a trobar l’ésser sencer més enllà de l’establert. Perquè abans del suïcidi qualsevol pas pot ser bo. Si fos portar o anar-hi a recollir o potser sigui abandonar entre crits d’auxili. Segons l’enteniment! -Qui som, cap ni un, per sentenciar?- Els retrets sempre quedin com fum que s’esvaeix… per no ofegar, per mai tornar. I bufa el vent remenant els cardinals. I cau tanta sorra que el temps s’atura mentre són esborrades les empremtes doncs aquestes també sobren. I és la pell que delata quants i quantes varen ser les alegries i els dolors, les emocions i els sentiments; la pell, reflex d’un cor i veritat d’un món abans de girar la cantonada. I les hores del sol I els segons de la lluna resulten somni, perquè hi ha després; són teatre vestit de dansa. Digueu-me si no hi ha millor sort dins d’una il·lusió que no pas la que viu en la negació a quina el pragmatisme obstinat ens convida tantes vegades, així portant-nos, vida i mort dins d’una gàbia.
(castellano) «Cómo animales buscamos para cubrir necesidades. Cómo animales llegamos a ser uno, alejado del resto. Verdad del tránsito.» ** Si es huir o si es buscar la libertad ¡Cómo cazador! -¿Quién es nadie para juzgar?- Ir Nada más ir al encuentro del Ser completo más allá de lo establecido. Porque antes del suicidio cualquier paso puede ser bueno. Si fuese llevar o ir a recoger o si quizás es abandonar entre gritos de auxilio. ¡Según el entendimiento! -¿Quién somos ninguno como para sentenciar?- Los reproches siempre queden como humo que desaparece… para no ahogar, para nunca volver. Y sopla el viento removiendo los cardinales. Y cae tanta arena que el tiempo se para mientras son borradas las huellas pues éstas también sobran. Y es la piel que delata cuantos y cuantas fueron las alegrías y los dolores, las emociones y los sentimientos; la piel, reflejo de un corazón y verdad de un mundo antes de girar la esquina. Y las horas del sol y los segundos de la luna resultan sueño, por qué hay después; son teatro vestido de danza! Decidme si no hay mejor suerte dentro de una ilusión que no la que habita en la negación a cual el pragmatismo obstinado nos invita, tantas veces, así trayéndonos vida y muerte dentro de una jaula.
Cuándo los ojos caen dentro del viaje y la sustancia venerada se difumina. Cuándo el abrazo físico se muestra tan imposible como la libertad cabida en cualquier pecera. Allí, donde nos convertimos en recuerdo y delatamos, de nuestra verdad humana, la fragilidad. Y el resto cercano, y el resto hermano, y el resto amigo, aúna su pesar mientras rememora lo ofrecido, por el que hoy se nos presenta, claramente, con su ser de viajero. ¿Cuál es el tiempo que acierta a concedernos el vuelo más vital? ** Paisajes transcurrieron y paisajes se alumbrarán, así ante el resto como frente a nosotros. Porque desde un espacio vinimos y un espacio nos espera para dar rienda suelta a nuevos elementos y motivos. Y una lágrima a la par que una sonrisa, igualmente cabalga como salta o rueda o se desliza, para demostrar que la vigilia debe ser inamovible y permuta ataviada con mil formas para resaltar la grandeza de la vida, concibiendo la justicia creativa y superiormente elemental. Cuándo la muerte coge forma al inhalar de ese último soplo de cualquier vida, como no suponer y hasta dar por hecho que la vida transmuta y continua…
Mi sol es debido a tu mañana y aunque luzcan nubes resplandece, que mejor que abrir las manos y agradecerte, que mejor que abrazarte para sentir tu-mi grandeza. ** Crear. Y en el presente sólo una nota clara sólo una mota que disfruta del cielo junto a la eternidad. Mi fe está en crear y creer en que la pisada humana que ahora me pertoca me concederá aquel resplandor que hace bailar. ¿Dónde el horizonte que se me extravió? Aquí a tocar dentro de este respiro. ¿Dónde aquella llave de mis sueños que se me perdió? Sobre mi decisión, en nuestra voluntad. Solo mi infinito sabrá… pero no cejo, pero prosigo el camino con mi corazón como estandarte. Sólo existe una aurora. Sólo existe una hora que resulta espléndida para estar: Paz. donde se diluyen los ruidos donde todo sonido suena igual que música y así desmantelados los laberintos estos perecen. Entonces sé de la vida, sé qué es la vida cuándo comprendo la unión indestructible y la simpleza, mostrándose magnífica, contiene la libertad.
Sé de la muerte segura de todas las circunstancias. Sé de los cambios irrebatibles que pecando de gloria hacen que el universo gire más lejos de cualquier verbo que implique parar o destruir la rueda de la vida con su infinidad de gotas de agua. Sé de tu aliento. Sé de tus ojos. Sé de tu sed. Sé que guardas caricias que paralizan golpes cuales cabría destruyan albas sin compasión. Sé acerca de todo esto, y por siempre manda mi fe en el presente. Mandan mis sueños. Manda mi confianza. Manda mi ilusión.
«Por qué solemos concertar que los cambios, los culpables, la esclavitud y las luchas convienen por fuera. Porque cabe señalemos hacia adentro para encontrar soluciones y respuestas… Los hay de prepotentes, los hay de vanidosos, los hay de hipócritas y también los hay de gandules.»
Porque sobran las palabras cuándo sonreímos con los ojos… Y es, entonces, cuando somos universo desmantelando criterios absurdos. Y es, entonces, que comprendemos que la pluralidad debiera ser bien vista como nuestra cómplice, para así ayudarnos a desestimar lejos y separados e incitarnos a apostar por juntos. Todos los lenguajes merecedores de estar dentro de mi sistema me llevan a sonreír; porque, sabes… soy un ser al que le gusta sopesar, valorar y agradecer; porque, sabes, busco y rebusco alegría, instante, sencillez y salud, como. así mismo, rechazo ser apresado por fantasmas y tinieblas. Quizá no nacimos para interpretar la mejor de las sinfonías (o, tal vez, sí), pero, SÍ, podemos llevar a término la más honorable de todas ellas: creación que, sumándole guiños a la vida, se ausenta de darle ningún crédito al dolor y a la destrucción; creación cual, honrando al arco iris, solamente vocea placer junto a evolución… Darle pies a las alas de infinidad de buenas fantasías cabe sea la llave para construir un mundo mejor; atesorar como si fuera valioso el significar de imposible tan solo delata que manda cárcel, vejez y muerte dentro de mí o adentro de vos. Encuentro mayúsculas tras cualquier mirada repleta de amor, y es cuando mis ojos obtienen aquel magnífico pasaporte que asocio con Dios (para entenderme, acoged la sencillez ecuánime de la vida ¡dadle de lado a leyes y credos impuestos por instituciones interesadas y prostituidas!, acogeros a esos sentidos vuestros, simples y regalados, tenidos como hombres, no se precisa de riqueza terrenal ni de ningún nivel de educación ni cultura para, con respecto a él —Dios: Explosión. Naturaleza elemental que, incesante, genera vida tras vidas. Ciclo infinito. Revolución. Catapulta de primicias. Esencia que impulsa cada reino y cada invento, capaz de convertir hasta a la sal en azúcar— mantenernos ignorantes o presentarnos ilustrados).
Poesía junto a la ayuda y tras la gestualidad de unos labios que siendo manantial convergen en cielo. Poesía, como delicia, tras el perdón y al advertir que el río transporta un sinfín de cuerpos y almas en cada parpadeo. Poesía debida a multitud de caricias que expresando avance y vigor desestiman cerrar puertas y ventanas. Porque cuándo dibujamos sonrisas y llegan a sobrar las palabras durante nuestra cita, el presente avanza hacia una compresión alejada de latitudes y hemisferios; no puede ni podrá esconderse galaxia al impacto exultante de nuestro amor: sentir y manera de vida que libera actos cuales rejuvenecen órganos, al perderse tiempo y temor. Elixir que dona éxtasis y nos convierte en mágicos. Empuje, aparentemente suave, tierno y frágil, que derriba muros, hasta entonces, imposibles de abatir. Energía sublime que asume, como práctica principal, la de unir y no la de separar o dividir. … Como semillas… nuestras interpretaciones: nuestros ojos… siempre obsequiando los mejores frutos.
Como permitir que prime tan solo el espíritu cuando también somos y necesitamos de cuerpo, por lo menos – más allá, lo desconozco- durante esta vida terrenal. Sé de personas que se esconden tras las energías y los ángeles para no afrontar las duras realidades de esta vida; seres que se esconden tras una fe prometedora, pero que sus acciones les terminan por delatar como falsos e hipócritas. Sé, acerca de la fragilidad simulada y sobre la vagancia que, por parecer fácil, algunos escogen; también conozco aquellos miedos que algunos acogen, permanentemente, hasta devenir enfermos. Esta vida contiene cielo y contiene tierra, el pan y la luz se entremezclan en busca de lograr un círculo perfecto. Para caminar firmes, adheridos a la estabilidad, debiéramos afirmarnos íntegros, sujetando, en todo momento, a la honestidad como prisma. Que forma más ruin tienen algunos de sacudirse las pulgas señalando hacia otra persona, así desentendidos del trabajo que tienen por hacer con ellos mismos, siempre acusando a otro de sus males y dificultades en la vida. Mochila llevamos todos, esto es evidente, dado que las vivencias e interrelaciones nos suponen acumular emociones e información que, para andar livianos, tendríamos que procesar, y desechar o guardar según conviniera para nuestros propósitos y camino. Volviendo al inicio de mi disertación… Qué buenísimo es tener y necesitar de cuerpos, y qué magnífico es creer y sentir que compartimos con ángeles ¡vivamos llenos de credulidad!… Lo que no podemos permitirnos, bajo ningún concepto, es abstraernos de cualquiera de las partes que conforman nuestro mundo.
Resulta extremo, ese latir rápido del corazón de un chiquillo escondiéndose del desamparo, acurrucado en sus adentros, pisando una tierra fértil pero teñida con llantos y rojo. La cual lo vio nacer, que es suya y, ahora fragmentada, no le corresponde, es escurridiza ante sus ilusiones, necesidades y anhelos.
Él, siendo simiente de un mañana sólo obtendrá como fruto el miedo: Miedo a la barbarie que reconoce a su alrededor. Dolor, muerte, angustia y, como única recompensa, el no morir ajusticiado por pertenecer a una etnia o a otra, o por no someter a su esperanza ante la destrucción que su alma soporta al vivir cercana al peso incontrolado de una sinrazón, sometida a esa determinación que ni establece ni conoce la mano misma que tortura o asesina, que cruel ajusticia (respondiendo a intereses ajenos, a suculentos beneficios económicos, a las finanzas de los opulentos); mano cual empuña el rifle o el puñal mercenario e irónicamente hermano.
Mientras tanto, a seis aldeas de distancia, son violadas y asesinadas sus propias mujeres e hijas, sus propias hijas y las de sus mismos hermanos. Así es como se masacra lo mejor que hay dispuesto en todos: la fuerza, confianza e ilusiones que comportan las esperanzas.
El engaño se tercia situando suculentos manjares que nunca llegarán a avistar y disfrutar en su mañana. Están encadenados, se convirtieron, por necesidad o codicia, en lacayos de seres poderosos a los cuales ni conocen y dicen supuestamente aborrecer, esos mismos que les brindan horrores y los sitúan dentro de grandes jaulas.
África, Asia, América latina, grandes porciones de la esperanza que vive dentro de este planeta, subyugada a conceptos y entendimientos engañosos, continentes y gentes tristemente manipulados.
Tierras poseedoras todavía de una esencia primigenia y vital. De esa porción de pureza cual el mundo occidental ya perdió hace bastante tiempo, e incapaz de valorarla y recuperarla ahora, simula despreciar cuando en realidad la envidia.
Soledad de cientos de tribus que sobreviven en unas míseras tierras sobre las cuales les han ido arrinconando los estados. Las riquezas no entienden de lazos sanguíneos, siempre están prestas a hacerle un tentador guiño a la ambición de cualquiera. Podemos luego buscar razones que escondan esos ciertos propósitos y no nos hagan acarrear el insoportable peso de una indigna conciencia, caer en el abismo más miserable de la condición humana.
Pero, en el fondo, sabemos que en buena medida, desde aquí, nosotros, estamos contribuyendo a promover tales delitos que se cometen en otros continentes. Hipócritamente nos disfrazamos con la falsa y conveniente interpretación o respuesta, para continuar satisfaciendo a ese bienestar superficial que precisa de ingentes tributos, tributos humanos que resultan de un descaro insolente.
Así, chiquillos que podrían ser hijos de cualquiera, con ojos limpios y adivinados por su sonrisa; y luz propia con la que resurgirían mil grandes imperios, están siendo utilizados, torturados, expulsados de su tierra, masacrados por el mero hecho de nacer en un lugar del planeta, con uno u otro color de piel, creencias o cultura.
Son considerados como valor cero dentro de un sistema mundial en el que no se aplican siempre las leyes que se acuerdan. En un sistema global en el que la justicia es una gran farsa y nuestros hijos siempre pierden.
«Sé de mis lazos estelares contigo, hijo de cualquier tierra, reconócete en el vínculo, éste pretende y puede darte abrigo.»
Nada más que amar el hoy porque un hoy, Sí, está dispuesto y dudar por «si un mañana» nunca vale. **
Camino; el polvo fue tierra y la tierra está repleta de trigo ¿Qué mayor muestra de amor? Confiar en la vida; percibir su infinidad de luciérnagas. Mientras camino sé acerca de los millares de fuentes que sacian mis necesidades sin estar enaltecidas por nadie. ¡Cuánto de ciegos y mudos tenemos! Agradecer equivale a tener un presente completo y un mañana bien nacido. Extender los brazos. Abrir las manos, ofrecidos: Sumados al universo absorvemos el espíritu del sol y recorremos las fases de la luna. Somos humanos; y antes roca y antes aire y antes madera y antes fuego y antes agua en busca del océano … si dentro de una burbuja… falta espacio.
Aguardo el baile ¡la fiesta! Aguardo tus manos y tus ojos impregnados de Corazón. Aguardo el ¡aleluya! interminable que corrige a los topos y rechaza la extinción.
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Salvajes incontrolados:
Cómo cambiar el mundo si somos incapaces de admitir y tratar la propia parte repudiable. En qué medida resultamos tóxicos y situamos al edén del revés
… ¡Qué importante es tener la sed de honestos!
Señalar y señalar el lado oscuro ajeno mientras nos desentendemos de la labor; permitirnos garrapatas, vampiros y gusanos en nuestro adentro al disculparnos un seguido de miserias.
¿Cómo la paz cuando vivimos sobre tierra ajada? ¿Para cuándo la paz?… (Surge desde mí. De mí depende aunque fuera zarandeado, aunque en ruidos me sumerga)
La seda aparece, lenta. Cuesta avanzar; peldaño tras peldaño —el camino es pedregoso— busco el paraíso (cielo/tierra) dispuesto en cada instante: ¡Madre! ¿Dónde guardas mi hogar?
Hogar; llegar a ti tras encontrar la salida del laberinto. Llegar a ti tras liberarme de trampas, tras dejar de confundirme con instintos y lenguajes que me azotan como oleaje. Llegar a ti tras ser capaz de abatir fronteras y derrocar reinos; de saltar cercos que anulaban mis respiros acorralándome entre tumbas.
Diario digital que nace con la vocación de informar sobre Jaca, Jacetania, Alto Gállego y los valles de Tena y del Aragón, reflejando con fidelidad y objetividad todo lo que sucede e interesa a sus gentes. Editado por la periodista Rebeca Ruiz
Este blog es únicamente para mayores de edad. Relata la vida de sumisión de una chica que se adentra en el mundo del BDSM casi por casualidad, sin saber muy bien ni qué significan esas letras.