¡Cuántos!

Mirar alrededor y contemplar la gran diversidad de formas, maneras y colores esparcidos —maravilloso, el universo, al ser el verdadero Dios cual ampara creación—. Cualquier mundo precisa de transformaciones porqué equivalen a progreso; la vida reclama variedad, pues, tras la amalgama de energías y sujetos, se ensancha el camino y prosigue el avance.
¿Por qué?… ¿Para qué la xenofobia, la discriminación y el racismo?. No somos el resultado de una única huella; somos el fruto de trillones de estrellas. Somos viaje que, a merced de los tiempos, abarca todos los espacios.

En-globo

Expandir los límites del microuniverso
hasta dónde mi-tú ser humano ya nada legisla.
Perder el molde y besar el jardín.

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Inventar poesía:
Hundir la llave hasta encontrar
flores donde antes calaveras.
Volcar lechos igual que alfileres.
Ensalzar la piel
hasta surgirnos plumas y escamas
que nos llevan hasta crestas y cimas
y hasta fondos abisales.
Sentir que existen tableros
negados al ajedrez
y que las cartas igual se cuentan
desde su cabeza como desde sus pies.
¡Poesía es sirvienta a cual sólo le sirve jugar!
Reconocer como nuestra la pisada
de cualquier animal… letra tras letra.
Somos tierra hecha de cielo.
Somos tierra recibiendo estrellas
las cuales embarazan al mirlo
convirtiéndolo en ruiseñor.
Saber del trono que esconde la tinta:
Fluir como Aire-Fuente.
Subir como Humo-Señales.
Servir de Tumba-Puente.
Proseguir como Senda infinita:
allí dónde hubo muerte
tener presente, presente,
que viven mañanas cuales esperan
a cualquier viajero.
Inventar poesía
sin perder la sabiduría de niños;
para quitarle telarañas al corazón
y devolverle sus ojos de tigre:
la agilidad inmaculada de sus ojos azules.

318-omu G.S. (bcn. 2020)

Brotes de tierra

Mientras digiero cuentas reconozco, que todavía preciso de pañal, chupete y sonajero, antes de llegar a disfrutar del mismo olimpo.

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Mar y montaña. Sol y sombra. Huevo y gallina: Nosotros… Tierra sólida. Pisada. Huella. Tierra etérea: Sueño que sientes. Mañana que hueles. Invisibles cuáles tocan y transforman. Porvenir qué ya existe, indemostrable, aguardando en las esquinas.

¡Tierra!. Tierra firme. Tierra frágil. Nosotros, poseídos por la naturaleza insalvable, ceñidos a la intemperie tanto bondadosa e instructiva como inclemente.

Siempre tierra aupada por los tiempos que erosionan como viento hasta convertir en polvo la dureza: esas razones antes creídas, como fuente inagotable y como motor indestructible.

 

A merced

“El hombre…
Si créese gigante
se sabrá pluma
(cuestión elemental).”
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Llevados
porque el viento aprieta.
Caídos
porque la tormenta golpea.
Sostenidos.
Equilibrados.
Sobre la cuerda floja
del instante,
del respiro
que nos sujeta
hasta que nos suelta.
¿Quién manda más que los hombres?
Dime ¿Tú decides?
¿Pisas donde quieres?
¿Eres sepultado,
o eres elevado
porque así lo eliges?.
Frágil o acerado
por la vorágine insalvable
de la austera selva
que embiste al individuo
e incendia o humedece
posicionando las llanuras
y las cumbres.
Barro.
Sólo barro…

318-omu G.S. (bcn.2018)