Aflicción

Cuando se desvanecen los sueños que creía palpables… me aflijo.
Si las mañanas aparecen moribundas, carentes de luz… me aflijo.
Cuando la mentira y la farsa pueden más que la verdad… me aflijo.
Si hallo seres hundidos y apesedumbrados, faltos de energía o de cariño… me aflijo.
Cuando resulta reservado un presente para un más tarde o después… me aflijo.

Aunque me aflija no pierdo las fuerzas, siento la fe que me ampara, me acuerdo de la propuesta universal de que absolutamente todo cambia, irremediablemente, para transformarse, en pos de la evolución. Recuerdo la parte en que yo puedo contribuir a cambiar cualquiera de las circunstancias que causan aflicción, dentro de mi vida y en la de otros. Me acuerdo de lo poderosos que somos, nunca dejando de lado el reconocimiento de vulnerabilidad con que también contamos.
Inmenso y fructifero es aquel proverbio que dice “sabio es aquel que reconoce que sabe poco o nada”, pues justo este proverbio alberga un mensaje más que importante: el afán de conocimiento junto a la humildad y la duda nos otorgan valiosas respuestas; aun sumidos en la confianza y en la credulidad del saber, siempre existirá un nuevo interrogante cual nos indicará que nunca-jamás lo sabremos todo y que el camino siempre nos nutre al surtirnos de maestros.

Pasos del baile

Sonidos y Silencios vivimos —igual de fructíferos—
Si la intención estuviera en aprender
que importante es saberse alumno rodeado de maestros.
¡Aleccionados!
mientras los bosques y las cuevas
y los mares y montañas, junto a los vientos
musitan su prosa o recitan sus versos
así resaltando increíbles conocimientos
que restan parte de la inquietud que comporta
este ingrato afanar humano.
¡Libertad!
sólo en ti caben relojes compuestos de sol
cual no derrite ni descompone ni extinguirá
ninguna fe ni elemento;
así, cada instante siendo llave
al desestimarse razones, hoy tomadas por hombres
acerca de camino, construcción y tiempo.
Atmósferas y Sistemas liberan pájaros que asoman
tras mil trabajos y luchas
del todo, satisfechos, trinando e ilesos.
Culturas y Creencias fusionadas
son la danza incuestionable
que desvirga y fecunda a la quietud
para aportarnos nuevos mundos.
Lanzas hincadas, que padece el alma
aunque asomen hincadas en el pecho o los costados
lanzas son: el egoísmo, la avaricia

el rencor, el odio y el orgullo.
Poseídos por la ingratitud perdemos aquella virtud
que volcaría realidades maravillosas desde la fantasía.
Agradecimientos y rechazos.
Agradecimientos y renuncias.
Utopías sensuales y distopías inquietantes.
Y hay mazmorras con forma de panales.
Y existe miel dentro y tras los desiertos.
Y la decisión corresponde…
según suciedad o pulcritud
según voluntad o desgana.
Nosotros, antes y ahora y entre tanto
¡sujetos del Cielo!
Artistas de circo:
Piruetas y caídos sobre este lienzo
que se empeña en renovar los colores
esparcidos sobre su blanco.

Detrás del silencio

Oír al silencio relatarnos verdades (avisto la vigilia, me asomo hasta la introspección). Tránsfugo de uno mismo aparecer tras los cortinajes que, oprimiendo como imposición, nunca escogimos ni para hogar ni para sueño ni para teatro. Elevarnos tras ser vírgenes; ser celeste y terrenal sin capacidad, ante ello, para la omisión o para la negación. Tan juiciosos como locos dependiendo del viaje. Un tanto perdición y otro tanto bendición según cuadrasen las elecciones y esos inevitables tropiezos que nos sitúan en nuestro lugar. En pos de la liberación, desalojar al miedo y desnudarnos… Ya desflorados. Ya desarraigados de conceptos e imposiciones y sistemas. ¡No más presidios!. ¡No más quimeras!. ¡Todo es posible! ¡No es utopía; no es sólo un sueño!. Creer en lo palpable y confiar en lo intangible, convertirnos en seres de luz así como en seres de fe. Y al respirar… Y al tocar… Avanzar y sentir sin jactarnos de aciertos, y sin tampoco temer a las tantas equivocaciones que aparecen, tal cual símil de aprendizaje y obligación, cuales si fueran reconocidas hasta glorifican, dando paz, y nos redimen de frustaciones y de culpas. Sentir como inmensa cada situación, y cualquiera de los elementos que como maestros se cruzan en nuestro camino para alzarnos en esta vida, tal cual bella composición. Aprendemos evolución y reconocemos señales que, concediendo la justa temperatura y siendo lumbre, abrirán nuestros oídos y nos apartarán de la ceguera. Apartar oscuridades que confunden, abruman y vuelcan insignificancia a esa, de entre las realidades, la más impresionante.
Seremos, por más que palabras, una respuesta de vida ante tantos enigmas.

Confesión


Verte. Saber que siempre aguarda un alba aunque fueran aderezados los días con pesadillas que equivalen a oscuros crepúsculos. Como me sonríe el cielo (él no teme, al ser cambiante, tropezar o equivocarse). Como me sonríe el cielo, él no ceja de concederme viajes. Cuanta variedad de maravillosas formas e identidades me ilustran acerca de quién soy, adonde debo ir o dónde decidir quedarme. El arte no está en tener oídos, el arte está en aprender a callar para comprender al escucharte… ¿hueles la(a) vida?.
Agradecido por cada viento y por todos los puntos cardinales. Por ser devoto de cada respiro no tengo más remedio que ilusionarme tras ilusionarme. Padezco y suspendo si ansio futuro… Mi ley es el presente: pues éste sostiene montañas y él inunda con mares; sobre él están dispuestos multitud de racimos cuales ofrecen los mejores vinos con los que regocijarse.
Más nacimiento que epitafio ¡yo elijo!; para quién el luto, duelo y entierro, para aquel que crea en muerte, en odio o en venganza, para aquel que se erija en verdugo o en juez impregnado de soberbia, para aquel que rechace de si mismo la duda o renuncie a sentir los zapatos de otro como propios. Amo las páginas en blanco pues ellas ofertan la libertad y dentro de ellas cabe la esperanza. Amo las señales de humo que gritan despedidas o cortan distancia o saben a rito sagrado y alabanza. Amo la música: el silbar dócil de las flautas, la llamada persistente de tambores, los acordes que inspiran y levantan a ángeles caídos, los acordes que desvanecen la supremacia insolente de aquellos dioses insolentes que se desvanecen ante el salpicar de unas simples gotas de agua. Amo tanto como la caricia de unos “buenos días”. Amo los paréntesis que resuelven enigmas. Amo la estancia que son cualquiera de los planetas, pues a ellos llegaré a besar como hogar. Amo todo lo existente, porque nada pervive igual siendo eterno, y porque cada uno de los elementos respalda, de buen seguro, nuestra resurrección.

Cada nacimiento ensalza a la vida;
esta vida que canta, como pregonera,
mientras amamanta y escoge.
Avivamos la llama;
siendo leños damos lumbre
que esparce colores.
Somos descubridores inexpertos.
Somos viajeros adentrados en muchos trayectos.
Indagamos el sí rotundo de toda existencia;
buscamos entre fronteras y encrucijadas
el éxtasis y la culminación.

Cerca de las nubes nace el arco iris

“El sabio repasa su estómago y escucha su vientre en pos de erradicar cualquier bocado ineficiente…”

**
Como sueño:
Todo desaparece y
¿Quién es Yo?
Nada me pertenece
floto dentro de un espacio
que nunca fue mío.
Ya no soy partes ni repeticiones
queda silente
en el olvido queda
la sabiduría anclada a unos zapatos.
¿Dónde está mi identidad?
Pasados tormentosos
pasados de festejos
guerra, paz, odios y afectos
crueldad, misericordia
ansia, banalidad y deseos;
un yo construído
a base de entrañas y vísceras.
La inteligencia ahora aparece
postrada frente a tanta inmensidad
¡soy imaginación!
una página limpia
cual no requiere de letras ni dibujos
al gozar tanto de su blanco,
un átomo que no depende
de materia ni de equilibrio;
un átomo libre que recita
acerca del tránsito
y la complitud del círculo.
Desvanecido me hallo.
Hallo marchita la enredadera
en que se convirtió mi vida,
leo la existencia con posado invisible;
abro mi alma
levanto mi espíritu
de entre los vivos
y gracias a los muertos
que nunca se fueron,
cuales nada más perdieron
un laberinto hecho con días:
su temporalidad.

318-omu G.S. (bcn. 2020)

Desde tinieblas

“Puede llenarse de mar cualquier planeta; porque el universo dispone y transporta la lava según corresponda sin temerle a la edad… La creación desconoce la impaciencia.”

 

 

 

Sonríe presente
(tiempo disponible
sin la angustia de la espera).
Comprende cada paso como alimento
camina atento
¡por cada paso se transforma!
mezcla tierra firme con alunizajes
y eclosiona.
¡Inhala profundo!
Ya despierto
desplaza las nubes
deshace sus bordes
y extiende sus soles
¡se reconoce!
ahora beso unido a la hierba:
pasto renacido.
Crece como futuro;
tras degustar el ayuno y el hambre
y saciarse con banquetes,
tras creer en nacimientos y extinciones
inexplicables para cualquier ciencia,
tras elegir ser probeta
desestimándose por entero
como caja de pandora.
Crece como futuro
por atender a maestros:
corazón y sentidos.

318-omu G.S. (bcn. 2020)

Instante

Nada más que amar el hoy
porque un hoy, Sí, está dispuesto
y dudar por “si un mañana”
nunca vale.
**

Camino;
el polvo fue tierra
y la tierra está repleta de trigo
¿Qué mayor muestra de amor?
Confiar en la vida;
percibir su infinidad de luciérnagas.
Mientras camino
sé acerca de los millares de fuentes
que sacian mis necesidades
sin estar enaltecidas por nadie.
¡Cuánto de ciegos y mudos tenemos!
Agradecer equivale
a tener un presente completo
y un mañana bien nacido.
Extender los brazos.
Abrir las manos, ofrecidos:
Sumados al universo
absorvemos el espíritu del sol
y recorremos las fases de la luna.
Somos humanos;
y antes roca
y antes aire
y antes madera
y antes fuego
y antes agua
en busca del océano
… si dentro de una burbuja…
falta espacio.

318-omu G.S. (bcn. 2020)

Desde adentro

Aguardo el baile ¡la fiesta!
Aguardo tus manos y tus ojos
impregnados de Corazón.
Aguardo el ¡aleluya! interminable
que corrige a los topos
y rechaza la extinción.

**
Salvajes incontrolados:
Cómo cambiar el mundo si somos incapaces de admitir y tratar la propia parte repudiable. En qué medida resultamos tóxicos y situamos al edén del revés
… ¡Qué importante es tener la sed de honestos!

Señalar y señalar
el lado oscuro ajeno
mientras nos desentendemos de la labor;
permitirnos garrapatas, vampiros y gusanos
en nuestro adentro
al disculparnos un seguido de miserias.

¿Cómo la paz cuando vivimos sobre tierra ajada?
¿Para cuándo la paz?…
(Surge desde mí.
De mí depende
aunque fuera zarandeado,
aunque en ruidos me sumerga)

La seda aparece, lenta.
Cuesta avanzar;
peldaño tras peldaño
—el camino es pedregoso—
busco el paraíso (cielo/tierra)
dispuesto en cada instante:
¡Madre! ¿Dónde guardas mi hogar?

Hogar;
llegar a ti tras encontrar
la salida del laberinto.
Llegar a ti tras liberarme de trampas,
tras dejar de confundirme
con instintos y lenguajes
que me azotan como oleaje.
Llegar a ti tras ser capaz
de abatir fronteras y derrocar reinos;
de saltar cercos
que anulaban mis respiros
acorralándome entre tumbas.

318-omu G.S. (bcn. 2020)