Sol de principio

Mientras nuestros sentidos sobreviven

a millares de publicidades, conjeturas y desastres…

Perseguidos por frecuencias tóxicas

y atrapados dentro de ratoneras diminutas y gigantes…

Dejar atrás el temple inadecuado,

la fractura sospechosa que contiene fragilidad inapetente.

Posicionar al cielo del derecho.

Escapar de ser enigma

y confirmarnos como oasis.

Por falta de huevos

Todavía es tiempo en cuál la mano de obra resulta imprescindible, y los que confabulan, manteniendo unas leyes y unas pautas injustas, así como moviendo a su antojo la economía, dependen de nosotros, los obreros, para multiplicar sus beneficios.
Nos faltan huevos para enfrentarnos al capital y a sus marionetas (en su mayoría, putos y traidores políticos). Nos faltan huevos y suficiente empatía como para montar una huelga, cohesionándonos, hombro con hombro, en pos de provocarle pérdidas económicas enormes a cualquier estado que nos maltrate (junto a con sus amos financieros), condicionándoles hacia un replanteo.
El egoísmo impera dentro de esta sociedad y sistema; los hombres protegemos, indecentemente, intereses individuales e insignificantes. Los hombres demostramos que nos importa un pimiento lo que le pase al vecino. Demostramos la inconsciencia, al no tener presente el que ese mismo monstruo que ahora tortura y daña a otros, tarde o temprano terminará por comernos… ¡Parecemos adictos a la ruleta rusa!.

Tronos perversos

La mayor perversión es a resultas, de infringir miseria y dolor a las gentes a sabiendas de que no hay necesidad (¿y dónde las leyes).
La ambición y el poder pervierte; y, nosotros, somos parte contribuyente, al ser solamente un posado amansado durante cada secuencia y fotografía.
Conformismo, comodidad y cobardía mandan en la función; rigen como pauta social dentro del desarrollo de este mecanismo infernal que impera.

Tomo como acto útil y filosofía válida el darle la vuelta a este estadio mental que somete valores; así huyendo de tan nulo sentir y comportamiento, ausente de humanidad, que le veta la salud y el disfrute a tantos que también se lo merecen.

Corazón por bandera

Simplemente maravillosos…
Hábiles y oportunos:
Aquel y este hombre racional
que se apresta a utilizar las herramientas
para prosiguiesen volteando
las aspas del molino.
Hombres que… Crédulos,
exentos de la vileza escondida
en la hipocresía de esas leyes nefastas
y en toda cultura cuando ya enmohecida
y en cada imagen tramposa
y en cualquier falsa moral,
viven movidos por su corazón
confiando y ofreciéndose a los demás.
¡Simplemente maravillosos!
Pasan tan ligeros
como un “ni darse cuenta”.