Caso “fe”

 

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“No existe mayor tisteza que la de reconocernos como seres estáticos. Inmensa es la necedad del ser que, creyéndose gigante, resulta ser mucho menos que enano.”

Parto.
Parto desde mis adentros
tras visitarme tanto ausencias como compañías y silencios.
Necesito padecer la virtud de la llama y el amanecer y el ocaso del eclipse:
Marchar de mí hasta sentir destrozados mis zapatos.
Necesito desfallecer en la vergüenza para encontrar la medida exacta de mi Dios (sin contraluces ni artificios).
Tocar con los pies desnudos el cielo que, manteniéndome vivo, me concede los deseos de “Más” y de “Despierto”.
Hermano de los pasos y de las huellas que, animalescamente universales, salpican una vida con los aciertos que devienen tras los saltos y los vítores, y las caídas y los puñetazos, y los abrazos y los besos y las dudas. Hermano de una luna extraplanetaria, cual quiso acogerme tras presenciar mi búsqueda suplicante o los naufragios sufridos tras millares de derivas. Creciente, lleno, vacio o menguante… ¡Nuevo!. Alcanzo evolución y nuevo, al reconocer los lazos cuales, confesando identidad, tejen y tejen; y, al hacerlo, rompen la cáscara del huevo. Disfruto del enlace que embaraza al viaje inquebrantable. Te reconozco y me reconozco; y, debido a ello, convergo en sol para dar luz. Me siento reflejado tanto en una sonrisa de estrella como en una lágrima de sueño, mientras acepto las caras y los reveses sólidos durante mi pasar y gozar y pesar pragmático. He de confesaros que acepto como mi fe teológica la que entrañan las hadas y los duendes. ¡Creo en unicornios!.

 

(…)

(…) Recuerda, alfarero, que los vientos han de pasar portando huracanes y brisa. Que, tú, no debes recoger el llanto y resguardarte bajo las lágrimas. Debes, por juicio y con corazón, oír la melodía que silban y agradecerla y rememorarla.
Recuerda, alfarero, que eres y sostienes todas las formas y contenidos que ha tenido y tendrá el barro. Que, tú, escoges la que quede como firma.
¿Cielo o infierno?… Barro. Barro.

(de “Fuera dados”)

Claro-ser

Seamos nubes que dibujan sonrisas mientras disfrutan del viaje que como baúl guarda cualquier horizonte.

Seamos jinetes que cabalgan alejados de obsesiones que maniatan, causas improductivas y razones que desafinen.

Seamos originales hasta el punto y… Seguido.

Collage

Atreverme.
Acercarme
y asomarme hasta mi mismo,
para percibir el vértigo que provoca
el colapso y el vacío.
Vencer el temor a perderme, y…
encontrarme/te.

**
Soy prisionero del pasado,
jinete del presente
y fantasma del futuro.
¡Soy!
Una exclamación que expresa fe,
un interrogante que equivale a muelle
y una pausa refrescante
cuál hila inventos igual que músculos.
Soy mano suave: Caricias.
Latigazo inesperado: Carácter.
Una vuelta al mundo
en tan sólo un pensamiento,
una sonrisa o una frase.
Soy la muerte en vida
cuándo solapo la buena ventura;
al guiñarle el ojo al egoísmo
ensalzándolo como arte.
Soy la vida itinerante.
Un guión interminable.
Millares de epitafios antes escritos.
Un algoritmo inquebrantable
en aras de un principio.

318-omu G. S. (bcn. 2019)

Fuera de nubes

Vivir ahora y, a cada paso, elegir adelante.

De qué sirve seguir varados en los hechos de otro tiempo, cuando claramente vemos, que esto equivale a óxido cuál corroe los cimientos hasta convertirnos en castrados.

Vivir ahora y, aún con memoria, volver liviano el pasado.

Sin prisas… El respiro nos da vida; y aunque el reloj prosiga su curso no nos pesan sus manillas. 

A merced

“El hombre…
Si créese gigante
se sabrá pluma
(cuestión elemental).”
**
Llevados
porque el viento aprieta.
Caídos
porque la tormenta golpea.
Sostenidos.
Equilibrados.
Sobre la cuerda floja
del instante,
del respiro
que nos sujeta
hasta que nos suelta.
¿Quién manda más que los hombres?
Dime ¿Tú decides?
¿Pisas donde quieres?
¿Eres sepultado,
o eres elevado
porque así lo eliges?.
Frágil o acerado
por la vorágine insalvable
de la austera selva
que embiste al individuo
e incendia o humedece
posicionando las llanuras
y las cumbres.
Barro.
Sólo barro…

318-omu G.S. (bcn.2018)

Baile de disfraces


«Leo y leo, rechazo y atracción
que sólo han de durar;
un fragmento de la obra
como retal de la prenda
¡una corta aparición!
cinco letras, de entre los millares,
de la carta leída.»

Deshojado por la arena
que obstinada
cayendo rauda empuja cruel;
dentro del paso
deletreo y describo aromas:
flor todavía.
Prosigo fiel
a un presente de color
antes de proclamarme, lánguida,
sobre un fin de escalera
en que una rueda animosa
y refulgente nos lleva
hasta otras vueltas nacidas.
Admitido por el cielo
y dotado de insignificancia
descubro espacio
y hallo infinito como resolución.
Recogido en una copa
soy y beso,
sed y agua;
soy sujeto amador de la lógica
cual traspasa sueño y delirio.
Absorvido por la tierra
voy y vuelvo
a vestirme y desvestirme
de sentimientos y pasiones;
de desafectos y huellas
y de nudos y de huesos.
Asisto a muchas escenas
para encontrarme
entre chispazos y repeticiones
con más y más nacimientos,
así y así, hasta perderme desleído
dentro de una graciosa levedad
hecha de olvidos.
Tras cada pellizco
siempre quedará;
sabor de sentir,
saber por vida.
Aunque no recordase
los trazos que esconden
las puertas solemnes
que aquí mencionamos
como trágica muerte
siendo alas y lima.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Más que por vena

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Ya fuera libre
hasta voltear la faz premeditada.
O aunque, siendo proscrito, esperase guadaña
o padeciera del estar alejado
de tanto querido,
así añorando mi sangre
y el olor de una tierra
que equivaliendo a motivo,
creí fiel a una esencia valiosa
y mantón de Manila.
Ya buscara el norte
dentro de una enorme catedral
o de una pequeña capilla.
O, zambullido en prostíbulos ocultos,
me equivocara entre falsos remedios
al leer y descifrar mapas
que jamás llegarán a solear como brújula.
Ya paseara, solitario,
anhelando la razón perdida
y esquivando la tragedia.
O dialogase, acompañado,
entre calles que humean peatones
que aletargan la victoria
al vitorear las diferencias.
Ya reflexionase por la lozanía de campos,
acerca de un dónde o un quién o un porqué
que deja totalmente yerma
la fertilidad de cualquier huerto.
A pesar de cada uno de los gestos,
inconscientes, burdos, obstinados o abstraídos.
Aun adormecido en el hogar
y a pesar de la abducción ensoñadora
que puede provocarme el aroma,
espumoso, seductor y suntuoso
que emana, como dicción excitante, desde un café…
nunca que nunca se esfuma,
esta adicción mía perdura.
E incluso cuando, disimulando distracción,
avivo las plazas —mientras festivas—
y adivinando las gruesas o ínfimas llamas
que delatan el contenido de cada figurante
extravío la noción de un Yo
y dejo la propiedad de ser mi ser.
O aunque cayera hipnotizado
ante la intermitencia de un fluorescente
que equivaliendo a una corazonada
resuena hasta alcanzar la poesía
abandonando la prisión del artificio.
A pesar. Incluso. Aunque.
¡Sigue y sigue!
La atracción vertiginosa por esta vida
resulta insalvable.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Mi noche (apuntes de amor XXXVI)

Es de sobras conocido que las hay que transcurren, interminables, tartamudas e incomprensibles; como ola punzante y acerada que, portadora de eclipses y penumbras, reporta con su habla oclusiva… sólo que sólo, sólo mitades.
Las hay de tercas que extirpan salud con sadismo innegable.
**
Quién nos viera a media noche
-prometiendo y cumplidores-
gestando,
siendo luciérnagas
esparciendo luz
desde la oscuridad absoluta.
Quién nos viera sabría
acerca de nuestra expresión
¡ambos cerilla!.
Alumbrando tiempo
de suspiros y sonrisas.
Extendiéndonos sinfónicos.
Como patrimonio.
Fruto de un lecho carente de edad.
Quién nos viera…
Conocería cuánto de largo y ameno
y pródigo y hermoso
puede ser un soplo
dentro del día.
**
Es de sobras misterioso: Por el uno el otro; latido firme, agradable y duradero calzado en corazón.

¡Todos puzle!

Hay vivir:
¡Vereda!.
¡Aliento!.
Apuesta capaz
de concederle al peso unas alas
y retornarle la nitidez
a los dibujos que se perdieron
dentro del embuste y la ceguera
o de la omisión que alberga
mil borrones;
aquel asedio loco que embiste
con la fealdad del luto bronco
y calza perdición y desidia.

Vivir.
Posible es que tú
—vivir de instantes,
vivir en hoy—
aliñes con voz,
doblegues toda confusión
que sometiera
al sonar del reloj
a volcar un continuo de tonos;
crepusculares, cabizbajos y roncos;
latigazos que no trinos.

¡Ay, vivir!, cuánto das.
Tan poco pides cuando me acoges.
Son míos los cercos.
Son míos los límites.
Una aptitud.
Una decisión
supone que tú,
medido en instantes
derives en gozo.
Nunca vale señalarte
como clavo que crucifica,
cada pasar resulta causa
de alguna aportación
sea sensata o fuera antojo.
Apareces ¡vivir!,
posado
sobre la hormiga
inmerso
dentro del soplo,
sujeto al pálpito,
sostenido por ideas
y junto a las piernas
o adherido al apretón de unas manos.

No solamente eres
sudor
angustia
u ovillo enredado,
supones descubrir
las gracias escondidas
en los interrogantes
y cuánto y cuánto es de inmenso
el horizonte y un océano,
aquellos tantos alicientes
que mece el universo
y nos aguardan desde antaño.

Siempre…
Como pedacito tuyo:
Equilibrista.
Rastreador que calibra
y hasta convierte impulsos.
TE PERTENEZCO.
Soy un simple sino
que igual de culpable como de inocente
tiene permiso para estar herido de vida.

318-omu G.S. (bcn. 2016)