Cajón de tiempos

“Cómo cualquier ventisca:
Jamás igual. Nunca quieta”.

Una parte de mi vigencia
depende de ti, memoria.
Memoria…
Sabiamente selectiva
recoges y guardas
y seleccionas y borras.
Te ajustas a la necesidad
de cada peldaño
hasta la hora mustia
en que renqueas desfallecida.
Al limitarse tu espacio
requieres de precisión;
aprovechar a la perfección
ese cajón tuyo
que personaliza nuestro pasar
alegando circunstancias y sentires
y nombres y lugares y fechas.

318-omu G.S. (bcn. 2017)

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Qui sap? / ¿Quién sabe?

“Avui i aquí, de flors vull parlar. De flors que, amb veu, s,obren arrapades a l,ànima; i d,aquelles altres que, encisadores i inalterables, parlen per sempre dins dels esperits. Desitjo parlar de gaudir… aprofitant tots els temps.”

Quan els instants deixen de fabricar minuts
i els segons s,escurcen fins desaparèixer.
Quan una porta, ja esgotada de sentir
el soroll del calendari,
es tanca, de cop,
sense escoltar-se ni un adéu,
es tanca sostenint una presa
que té regust a derrota.
Quan no val ni la voluntat
ni la força ni el seny
tingut com a homes,
ni serveix de res
tindre diners o paciència.
Quan mai sabem
si vindrà la tardor
o caurem dins l,hivern,
o si resonará una cançó
donant-li la benvinguda
a la setena primavera.
Quan penetrem;
i reconeixent la veritable fondària
del penúltim sospir
pot ser que ens esperi
una ona del tot nova.

318-omu G.S. (bcn. 2017)

**
“Hoy y aquí, de flores quiero hablar. De flores que, con voz, se abren pegadas al alma; y de aquellas otras que, seductoras e inalterables, hablan por siempre dentro de los espíritus. Deseo hablar de disfrutar… aprovechando todos los tiempos”

Cuándo los instantes dejan de fabricar minutos
y los segundos se acortan hasta desaparecer.
Cuándo una puerta, ya agotada de sentir el ruido del calendario,
se cierra, de golpe,
sin escucharse ni un adiós,
se cierra sosteniendo una prisa
que tiene regusto a derrota.
Cuándo no vale ni la voluntad
ni la fuerza ni el juicio
tenido por los hombres,
ni sirve de nada tener
dinero o paciencia.
Cuándo nunca sabemos
si vendrá el otoño
o caeremos dentro del invierno,
o si resonará una canción
Dándole la bienvenida
a la séptima primavera.
Cuándo penetramos;
y reconociendo la verdadera profundidad
del penúltimo suspiro
puede ser que nos espere
una ola del todo nueva.

318-omu G.S. (bcn. 2017)

Visión conjunta

Cuándo padres haremos mejor de hijos -si es que la vida nos permitiera aportar, así añadiéndole a nuestra especie otro pedacito más de continuidad sobre este planeta-.
Podremos, tras ser padres, deleitarnos y recordar un antes de efervescencia máxima y ofrecernos como amable consecuencia si todavía hijos de padres presentes; respaldados por una madurez que advierte la grandeza de compartir una misma sangre, y sentir, de una familia, cuánto apoyo reparte calor.
Mientras padres… Comprobaremos cómo de salvaje nace y brota y corretea el agua ya surgida desde la fuente. Vendrá delatada y será esparcida la dulzura de los niños encima de cualquiera que fuera nuestro carácter o nuestra edad.

Campanadas

« Con tanta y tanta comida… como para faltarme tenedor y cuchara.»

Cuando el deseo padece atrapado, se ahoga dentro de un laberinto incapaz de escaparse; tras los días, tras los meses, tras los años. Cuando… aunque oigo los cánticos, quedo siendo Ulises; con ganas, queriendo, pero amarrado, de cintura, pies y manos, al palo mayor. Sirenas. Este mundo está repleto de Sirenas.
Cuando asoman, vociferantes… llamémosles, dudas, miedos o demonios: La intemperie inclemente e insalvable agrediendo al hombre. Porque el hambre perdura, aguerrido, nunca se extingue, al contrario, marcha «in crescendo» desentendido de otoños e inviernos, de músculos y canas.
Cuando su olor se alinea con la sal marina y crecen los ríos y sudan los océanos hasta inundarse el total de mis pasos… Suena mal decir no. Sabe fatal echar la vista atrás y constatar lo que era. Conozco, de veras, la combinación agridulce.
Leo deseo y me agrando, exultante, al sentirme pletóricamente joven. Es entonces que me pregunto qué mensaje pretende esta feria vital. Los por qué de la decadencia y sus pruebas. Me cuestiono, una y otra vez, si acepto la ley de envejecer. Reconozco que, ante tal batalla, no existe cuartel, tengo todas las de perder, resulta estéril la lucha.
El ¡ CUANTO! siempre prosigue marcando una vida, adhiriéndose a las formas curvas de tu cuerpo y a las fragancias que desprende el carnaval de tu fémina felina… Y todo hombre tendrá hora donde sabrá sobre ruidos y acerca de óxidos. Cualquier máquina, tarde o temprano, renqueará, padecerá de la lentitud y la cojera, escuchará la voz de la obsolescencia. Mientras, mi hombre, sumergido, conversa con el deseo aun afianzado en la filosófica cuestión básica que pregona con mantras el budismo. Y, tú: Señalada. Musa y diva. Tentación. Por llamativa, culpable.

Y la coz y ladrido y arañazos y rivales, con y cuando mi yo de animal. Animal impulsivo e instintivo que se inclina a olfatear y seguir los rastros ancestrales, cual reclama gozo y más gozo, cubrirse de placeres desentendiéndose de lógica y razón.

Cuando los Cuanto quedan relegados a ser sin conquistar la consistencia.
Cuando reconozco vivir en una zona abierta donde domina el deseo.
Temo esa hora que vendrá. Donde, aunque sentiré haber hallado nuevos saberes, se me cerrarán las ventanas que ahora me ofrecen paisajes exentos de puertas: Edén terrenal. Aleteo y Libertad. Extremos y término medio. Movimiento y pausa junto a la relajación y el éxtasis. Nirvana aliado a la eclosión de los sentidos. Temo tanto a la impotencia que comporta frustración, como a la pasividad que omite o contradice a la energía renovadora. Temo apreciarme deseoso y reconocerme castrado. Hallarme frente a la imposibilidad de emprender, estos de ahora, sencillos pero maravillosos viajes. Temo lucir destartalado cuando me llames. No poder acudir con mi mejor traje a la cita. Temo querer y que mi cuerpo se encuentre resentido, demasiado fatigado para el baile.
Sé, de cierto, que tal verdad cabrá en mi tiempo-espacio.

De la mano de la escritura

de la mano de la escrituraEl gozo inmerso en el abecedario: cuándo las palabras surgen corpulentas y sinceras, para engrandecer y darle sentidos a tapices blancos que aguardaban en posición de espera. Cuándo las palabras, bebiendo de cada uno de los impulsos naturales y humanos que caben en una existencia, vuelcan horizontes interminables repletos de rizos acrobáticos, piruetas únicas, moldeables pero indestructibles.

La tragedia, el romanticismo, la ficción, la intriga y la comedia, junto a la voz profunda de los elementos: lenguaje penetrante. Todas las vertientes pueden ser leídas, ya traspasado el blanco que le pide cita a la escritura.
Tenemos una piel llena de tatuajes y un corazón con infinidad de grabados, es por ello que nosotros disponemos de una huella tan peculiar e insustituible que puede considerarse, huella única.

… Esta selva está plagada de animales en peligro de extinción. Brindo por las letras escritas y por las que quedan por venir.

Pequeño cuando individuo

 

“El conjunto es un engranaje aportando conocimiento; otorga un motor; el grado elemental que derrota al desanimo y a la involución mientras desbanca miserias.”

  Estampo esfuerzo y pido suerte para cada una de mis jornadas; esfuerzo de sudor y empeño e ideas de hombre, suerte porque disfruto del saludo energético que me anima y empuja.

El de mi compañera e hijo (prolongación desentendida de egolatrismo y promesas cumplidas). El de mis pocos pero grandes amigos (a cuales el reloj no les cambia ni el rostro que les veo ni el corazón que me regalan). Y el del resto que, aun distante pero conociéndome, dice amarme al ser familia. Sigue leyendo

posibilidadesTan combinativas y eficientes como la miel de cualquier flor o la caña de azucar, como el tomate natural, la piel o el zumo de las naranjas, la manzana cruda o a pedazos y en compota, las hojas verdemente espledorosas de la menta o el perejil o la canela en polvo o en rama… así resultan cada una de las palabras de una lengua, cuando ubicándose donde corresponde para darle sentido al mensaje, pueden convertir a la voz y a la tinta en un carrusel de imágenes.

Acentos activos (VII)