¡Cuántos!

Mirar alrededor y contemplar la gran diversidad de formas, maneras y colores esparcidos —maravilloso, el universo, al ser el verdadero Dios cual ampara creación—. Cualquier mundo precisa de transformaciones porqué equivalen a progreso; la vida reclama variedad, pues, tras la amalgama de energías y sujetos, se ensancha el camino y prosigue el avance.
¿Por qué?… ¿Para qué la xenofobia, la discriminación y el racismo?. No somos el resultado de una única huella; somos el fruto de trillones de estrellas. Somos viaje que, a merced de los tiempos, abarca todos los espacios.

Magia universal

“Duren poco las sentencias y el extravío…

Pues la ilusión hará
que expirar no me suponga final ni perdición,
no hará que durante mi vida manden falsos preceptos
cuales dictan que la muerte equivale a aniquilación.”

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¡Vida! no cejes de concedernos y de propagarte.
Empapa planetas;
renuévales formas y maneras:
Haz que siempre la piel luzca lustrosa
y que cada músculo
y que cada hueso
y que todo verbo
nunca llegue a silencio o a calavera.
Traza nuevas galaxias
tomando a la seda y al terciopelo.
Cuestiónanos las bases así como el epicentro.
Dale movimiento al total de los astros
en pos de obra maestra, fecunda e irrepetible.
¡Qué iustren tus semillas!
¡Qué ilustren tus vueltas!
Opta por reducir el vasto infinito
hasta la simpleza elemental
donde sólo manden aquellos respiros
que esbozan sonrisas —sé acerca de tu afecto—
hasta la sabiduría que opta
por darnos credulidad ante el paraíso
tras eliminar las restas continuas
y la destrucción que acaece
por condiciones superficiales y erráticas,
debiéndose a banales pormenores
cuales se disuelven al contarse
con reloj y bajo tiempo.

318-omu G.S. (bcn. 2020)

Trata de rosa negra (r)

… los colores rosáceos y morados del pensamiento de mi jardín, me susurraron al oído… “busca la lucidez en cada respiro; junto al nacer de cualquier suspiro; en la vitalidad de lo visto y de lo invisible” -prosiguió… “no seas ni un día, ni un mes, ni el año finito de un calendario. Abraza el funambulismo mágico que descansa sobre cada paso. En cada uno de los latidos de tu corazón, viviendo en ti, está adherida, por siempre, la eternidad.