Trata de rosa negra (r)

… los colores rosáceos y morados del pensamiento de mi jardín, me susurraron al oído… “busca la lucidez en cada respiro; junto al nacer de cualquier suspiro; en la vitalidad de lo visto y de lo invisible” -prosiguió… “no seas ni un día, ni un mes, ni el año finito de un calendario. Abraza el funambulismo mágico que descansa sobre cada paso. En cada uno de los latidos de tu corazón, viviendo en ti, está adherida, por siempre, la eternidad.               

Brotes de tierra

Mientras digiero cuentas reconozco, que todavía preciso de pañal, chupete y sonajero, antes de llegar a disfrutar del mismo olimpo.

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Mar y montaña. Sol y sombra. Huevo y gallina: Nosotros… Tierra sólida. Pisada. Huella. Tierra etérea: Sueño que sientes. Mañana que hueles. Invisibles cuáles tocan y transforman. Porvenir qué ya existe, indemostrable, aguardando en las esquinas.

¡Tierra!. Tierra firme. Tierra frágil. Nosotros, poseídos por la naturaleza insalvable, ceñidos a la intemperie tanto bondadosa e instructiva como inclemente.

Siempre tierra aupada por los tiempos que erosionan como viento hasta convertir en polvo la dureza: esas razones antes creídas, como fuente inagotable y como motor indestructible.