Desde la chistera

Nuestro amo: ¡Radiante!
El sol pestañea con sabor a pan
mientras nos digiere

… digo, huyendo de fantasías,
sujeto al vestir de pragmático.

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Siendo mar:
Vibras amplia,
resuenas comunicativa;
como el metal enérgico de campanas
—¡piedras hartas de lenguaje y de vida!—
cual extendiendo sus muchas alas
desconociendo el tamaño y los nombres
de ciudades y pueblos
es maestro que cuenta.
O como la Madera de todo árbol
ya se presente erguida
o siendo lumbre se exprese
más allá de hojas y de semillas,
superando al invierno y al fuego.
Saber de agua y de reflejos.
Saber que hay duendes maravillosos
que habitan los lagos
y quieren darnos respuestas.
Saber que vestimos fealdad antes de belleza
y que a un tornillo sin rosca no le cabe otra vuelta.
Saber de sol y de universo:
Engrandezco y empequeñezco
tomando aliento de cometas raudos
y de estrellas fugaces que esquivan a la muerte
al refugiarse en tantos deseos
que no se cansan de buscarlas.

… Existe prolongación
porqué siempre esperan muchas cunas
donde dormitan albores…
Así nuestros ojos avanzan,
así nuestra mente crece:
asidos a una misma raíz,
dentro de un solo corazón.

318-omu G.S. (bcn. 2020)

Magia universal

“Duren poco las sentencias y el extravío…

Pues la ilusión hará
que expirar no me suponga final ni perdición,
no hará que durante mi vida manden falsos preceptos
cuales dictan que la muerte equivale a aniquilación.”

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¡Vida! no cejes de concedernos y de propagarte.
Empapa planetas;
renuévales formas y maneras:
Haz que siempre la piel luzca lustrosa
y que cada músculo
y que cada hueso
y que todo verbo
nunca llegue a silencio o a calavera.
Traza nuevas galaxias
tomando a la seda y al terciopelo.
Cuestiónanos las bases así como el epicentro.
Dale movimiento al total de los astros
en pos de obra maestra, fecunda e irrepetible.
¡Qué iustren tus semillas!
¡Qué ilustren tus vueltas!
Opta por reducir el vasto infinito
hasta la simpleza elemental
donde sólo manden aquellos respiros
que esbozan sonrisas —sé acerca de tu afecto—
hasta la sabiduría que opta
por darnos credulidad ante el paraíso
tras eliminar las restas continuas
y la destrucción que acaece
por condiciones superficiales y erráticas,
debiéndose a banales pormenores
cuales se disuelven al contarse
con reloj y bajo tiempo.

318-omu G.S. (bcn. 2020)

De la nit al dia / De la noche al día

No estic fet per competir amb ningú. No estic fet per lluitar ni per trencar cadires. No estic fet per esperar si, de sobte, la remor de la mar o el so d’un tro desitja explicar-me la raó del seu dia.

No estic fet per conquerir l’amor de princeses. No estic fet tan sols de desitjos ni d’una part del camí. No vull ferros que matin ni que separin; em trobo repassant una compta, i no espero ni a la sort que potser em guarda el destí.

No vui marxar de creuades, ni negar-li a ningú cap no res. No vull dir que tinc cap veritat absoluta, ni que fujo lluny per escapar de l’ahir que vestia dolor. Serà que tinc una espina clavada. Serà que no conta per mi, ni la destral que sentencia, ni la esquerda que tot s-ho empasa sense deixar-ho sortir. Tot sorgeix i, estigui corbat, recta, dret o tombat, no maleja fins al punt de destruir, a tot se li pot treure profit.

Serà, potser, que estic fet per compendra també la part d’uns altres que no combreguen amb mi. Serà que no radicalitzo els fets fins el punt de ofegar ni ofegar-me. Serà que he après a aprendre tant del sol com de la lluna i la terra i el riu, serà que ja he après a aprendre de tots els altres.

Estic fet de trossets d’esperança, d’il·lusions senzilles, gens complexes, en quines s’obren les finestres tancades i s’escolta… “bon dia!!!” xisclat fort, un bon dia que voldria tindre en pau, perden les ganes de destruir o de fugir.
Estic fet de franquesa, de pedres gastades, d’eines llançades, de plors i de rialles, del fred i de la calor, del goig i del patir.
Estic fet de colors, de sabors i d’olors; aquí, dins d’un cos, tinc vibracions.

Estic fet de més del que es pot demostrar o comprendre; estic fet, quasi segur, de mesures de tot alló que roman repartit.

No m’enredis amb històries passades; de segur tu saps, que l’avui matiner és així, abans d’entendre hi ha confusió, buscar raons sempre confon primer, per després donar la placidesa del descobert, la identitat embrionària no resulta fàcil de recordar.

Nosaltres som com un pot buit que s’afanya a estar ple, des de l’inici; sempre tindríem que presentar-nos, davant dels altres, plens de llaminadures. El cos és, per si mateix, tan sols un vehicle, i com a tal ens porta, ens pot donar plaer i patiment, pero hi ha un mal portar una vida que va més enllà de tan sols el cos, i aquesta és l’essència del pot que ens ha de preocupar que estigui al nostre gust, per patir menys i gaudir moltíssim. Anem, doncs, a netejar el pot i a reomplir-lo amb allò que escollim com a digne d’estar.

Estic fet del que voldria tenir, del que vaig aprendre, del que vaig desitjar i del que vaig deixar marxar o vaig posseir.
Deixo el cec que vaig ser; després de ensopegar amb la foscor i caure dins d’un pou, d’aquest vaig sortir, ja veient que des de la foscor també es feia una llum que, fonent-se i mullant-me, em regalava la sort que tinc i tindria.

(castellano)

No estoy hecho para competir con nadie. No estoy hecho para luchar ni para romper sillas. No estoy hecho para esperar si el rumor del mar o el sonido de un trueno desea explicarme la razón de su día.
No estoy hecho para conquistar el amor de princesas. No estoy hecho tan solo de deseos ni de una parte del camino. No quiero hierros que maten ni que separen; me encuentro repasando una cuenta, y no espero ni las suertes que seguro me guarda el destino.
No quiero marchar de cruzadas, ni negarle a nadie nada de nada. No quiero decir que tengo ninguna verdad absoluta, ni que huyo lejos para escapar del ayer que vestía dolor.
Será que tengo una espina clavada. Será que no cuenta para mí, ni el hacha que sentencia, ni la grieta que todo se lo traga sin dejarlo salir. Todo surge y, esté curvado, recta, derecho o tumbado, no puede destronar a la bondad, a todo se le puede sacar provecho.
Será, quizás, que estoy hecho para comprender también la parte de otros que no comulgan conmigo. Será que no radicalizo los hechos hasta el punto de ahogar ni ahogarme. Será que he aprendido a aprender tanto del sol como de la luna y la tierra y el río, será que ya he aprendido a aprender de todos los otros.
Estoy hecho de trocitos de esperanza, de ilusiones sencillas, nada complejas, en qué se abren las ventanas cerradas y se escucha… “¡¡¡buenos días!!!” chillado fuerte, un buen día que querría tener en paz, perdiendo las ganas de destruir o de huir.
Estoy hecho de franqueza, de piedras gastadas, de herramientas lanzadas, de llantos y de risas, del frío y del calor, del gozo y del sufrir.
Estoy hecho de colores, de sabores y de olores; aquí, dentro de un cuerpo, tengo vibraciones.
Estoy hecho de más de lo que se puede demostrar o comprender; estoy hecho, casi seguro, de medidas de todo aquello que permanece repartido.
No me enredes con historias pasadas; a buen seguro tú sabes, que el hoy tempranero es así, antes de entender hay confusión, buscar razones siempre confunde primero, para después dar la placidez de lo descubierto, la identidad embrionaria no resulta fácil de recordar.
Nosotros somos como un bote vacío que se apresura a estar lleno, desde el inicio; siempre tendríamos que presentarnos, ante los otros, llenos de golosinas. El cuerpo es, por sí mismo, tan solo un vehículo, y como tal nos lleva, nos puede dar placer y sufrimiento, pero hay un mal llevar una vida que va más allá de tan solo el cuerpo, y esta es la esencia del bote que nos tiene que preocupar que esté a nuestro gusto, para sufrir menos y disfrutar muchísimo. Vamos, pues, a limpiar el bote y a rellenarlo con aquello que escogemos como digno de estar.
Estoy hecho de lo que querría tener, de lo que aprendí, de lo que deseé y de lo que dejé marchar o poseí.
Dejo el ciego que fui; después de tropezar con la oscuridad y caer dentro de un pozo, de este salí, ya viendo que desde la oscuridad también se hacía una luz que, fundiéndose y mojándome, me regalaba la suerte que tengo y tendría.

Caso “fe”

 

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“No existe mayor tisteza que la de reconocernos como seres estáticos. Inmensa es la necedad del ser que, creyéndose gigante, resulta ser mucho menos que enano.”

Parto.
Parto desde mis adentros
tras visitarme tanto ausencias como compañías y silencios.
Necesito padecer la virtud de la llama y el amanecer y el ocaso del eclipse:
Marchar de mí hasta sentir destrozados mis zapatos.
Necesito desfallecer en la vergüenza para encontrar la medida exacta de mi Dios (sin contraluces ni artificios).
Tocar con los pies desnudos el cielo que, manteniéndome vivo, me concede los deseos de “Más” y de “Despierto”.
Hermano de los pasos y de las huellas que, animalescamente universales, salpican una vida con los aciertos que devienen tras los saltos y los vítores, y las caídas y los puñetazos, y los abrazos y los besos y las dudas. Hermano de una luna extraplanetaria, cual quiso acogerme tras presenciar mi búsqueda suplicante o los naufragios sufridos tras millares de derivas. Creciente, lleno, vacio o menguante… ¡Nuevo!. Alcanzo evolución y nuevo, al reconocer los lazos cuales, confesando identidad, tejen y tejen; y, al hacerlo, rompen la cáscara del huevo. Disfruto del enlace que embaraza al viaje inquebrantable. Te reconozco y me reconozco; y, debido a ello, convergo en sol para dar luz. Me siento reflejado tanto en una sonrisa de estrella como en una lágrima de sueño, mientras acepto las caras y los reveses sólidos durante mi pasar y gozar y pesar pragmático. He de confesaros que acepto como mi fe teológica la que entrañan las hadas y los duendes. ¡Creo en unicornios!.

 

Por falta de huevos

Todavía es tiempo en cuál la mano de obra resulta imprescindible, y los que confabulan, manteniendo unas leyes y unas pautas injustas, así como moviendo a su antojo la economía, dependen de nosotros, los obreros, para multiplicar sus beneficios.
Nos faltan huevos para enfrentarnos al capital y a sus marionetas (en su mayoría, putos y traidores políticos). Nos faltan huevos y suficiente empatía como para montar una huelga, cohesionándonos, hombro con hombro, en pos de provocarle pérdidas económicas enormes a cualquier estado que nos maltrate (junto a con sus amos financieros), condicionándoles hacia un replanteo.
El egoísmo impera dentro de esta sociedad y sistema; los hombres protegemos, indecentemente, intereses individuales e insignificantes. Los hombres demostramos que nos importa un pimiento lo que le pase al vecino. Demostramos la inconsciencia, al no tener presente el que ese mismo monstruo que ahora tortura y daña a otros, tarde o temprano terminará por comernos… ¡Parecemos adictos a la ruleta rusa!.

En pos del arco iris

“El acierto o el error viven según fuera la decisión ¡no existe la suerte!… Aunque no quisieramos llegarán las respuestas.”

Cayó en las horas muertas; aquellas donde se nos gira el alma y se nos doblan las rodillas. Dentro de ellas; ni pensar, ni soñar, padecer como sonámbulo de un sentir que empequeñece, hasta quitar, cualquier latido cual dé vida. Cayó en el recordatorio de las pérdidas, seres que marcharon y que añora. Cayó en la traición y las estafas recibidas. Cayó en el mal de amores y en la soledad maldita (la que surca desiertos tenebrosos que guardan mayor sequedad y aridez que la de no tener agua). Él fue ella: pura muerte; avería en un paso de cebra, representación de la contaminación, metáfora del ruido, fatiga incontestable que sepulta, esclavitud exenta de liberación o de fuga. Él aparecía con sus bolsillos rotos: Perdió el mar fértil, ese que fusiona y siembra, ese que fecunda en pos de volcar más y mejores horizontes. Él, deslucía naufrago (con puerto pero con los barcos rotos); cayó en las horas muertas… Y cuento porque pude sentirle cuándo pasé.

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Ser viaje. Ser ilusión que regala energía y espabila. Hoy de jardín: De mirada arriba. De mirada amplia. De mirada al frente. Hoy de entereza y de flotabilidad. De florecer hasta el punto de omitir afrentas y rechazar intereses. Hoy de adquirir una personalidad y de hallar el común denominador en contra de las diferencias. Hoy de apuesta: La virtud de renacer ausentado de filtros. Un hoy que, aún siendo humilde, es capaz de tener una identidad sin cicatrices y un criterio no extraído de los libros ni de los oídos; no a resultas de cualquier cultura codificada bajo signos metódicos que aportan lo peor sobre este mundo. Ser viaje. Ser viaje incontestable que multiplica espacios y suma millas; un haz de luz a cual esperan cien planetas ¡química y espíritu!, millares de espirales donde otras aves anidan y procrean para evidenciar lo que significa infinito.