En pos del arco iris

“El acierto o el error viven según fuera la decisión ¡no existe la suerte!… Aunque no quisieramos llegarán las respuestas.”

Cayó en las horas muertas; aquellas donde se nos gira el alma y se nos doblan las rodillas. Dentro de ellas; ni pensar, ni soñar, padecer como sonámbulo de un sentir que empequeñece, hasta quitar, cualquier latido cual dé vida. Cayó en el recordatorio de las pérdidas, seres que marcharon y que añora. Cayó en la traición y las estafas recibidas. Cayó en el mal de amores y en la soledad maldita (la que surca desiertos tenebrosos que guardan mayor sequedad y aridez que la de no tener agua). Él fue ella: pura muerte; avería en un paso de cebra, representación de la contaminación, metáfora del ruido, fatiga incontestable que sepulta, esclavitud exenta de liberación o de fuga. Él aparecía con sus bolsillos rotos: Perdió el mar fértil, ese que fusiona y siembra, ese que fecunda en pos de volcar más y mejores horizontes. Él, deslucía naufrago (con puerto pero con los barcos rotos); cayó en las horas muertas… Y cuento porque pude sentirle cuándo pasé.

**

Ser viaje. Ser ilusión que regala energía y espabila. Hoy de jardín: De mirada arriba. De mirada amplia. De mirada al frente. Hoy de entereza y de flotabilidad. De florecer hasta el punto de omitir afrentas y rechazar intereses. Hoy de adquirir una personalidad y de hallar el común denominador en contra de las diferencias. Hoy de apuesta: La virtud de renacer ausentado de filtros. Un hoy que, aún siendo humilde, es capaz de tener una identidad sin cicatrices y un criterio no extraído de los libros ni de los oídos; no a resultas de cualquier cultura codificada bajo signos metódicos que aportan lo peor sobre este mundo. Ser viaje. Ser viaje incontestable que multiplica espacios y suma millas; un haz de luz a cual esperan cien planetas ¡química y espíritu!, millares de espirales donde otras aves anidan y procrean para evidenciar lo que significa infinito.

Corazón por bandera

Simplemente maravillosos…
Hábiles y oportunos:
Aquel y este hombre racional
que se apresta a utilizar las herramientas
para prosiguiesen volteando
las aspas del molino.
Hombres que… Crédulos,
exentos de la vileza escondida
en la hipocresía de esas leyes nefastas
y en toda cultura cuando ya enmohecida
y en cada imagen tramposa
y en cualquier falsa moral,
viven movidos por su corazón
confiando y ofreciéndose a los demás.
¡Simplemente maravillosos!
Pasan tan ligeros
como un “ni darse cuenta”.

Metasimbiosis

Tan de cerca
conocí tu ayer
de servir caminos
impregnados de sol,
qué viéndote, hoy,
ofrecerme una y dos y cien noches
aderezadas con tarántulas carnívoras,
converjo en llanto
y es desgarrada la tanta hermosura…
ante la pérdida que escupe,
distancia y desilusión.

Aunque confundido
por un sinfín de encuentros promiscuos
y por sorpresas indeseadas
y por planetas dónde se balancean
los cambios rotundos
¡aquí sigo!…
Como arrecife de personas;
aliado de cada universo y confiando
en el aprendizaje venido
por toda noche y cualquier día,
aprendizaje desde dónde nace
esa ingravidez dueña del vuelo
cual hila infinito y resurrección.

318-omu G.S (bcn. 2017)

Mi hoy de eligieses (El saber del tú/yo)

¿Arañazos o caricias?
¡tú respondes!.
Siempre
cuándo eliges
¡tú respondes!.
¿Cuántas veces?
¡Siempre!
Uno puede marchar
o asiente al quedarse.
Renunciar al dolor
tras elegir
arrullos y zarpazos
muy diversos.
Pretender.
Abogar por el placer
tanto en la suavidad
como en los golpes.
¡Advertir!…
Hay martillos que atinan sobre los clavos
y forjan donde vive el fuego.
Y hay hazadas que nunca sembrarán
ninguna de las muchas semillas
esparcidas en los huertos.
¿Quién dirige los instrumentos?.
Aquí… nosotros,
siempre los mismos
¡una raza confundida!.
Ansiar un edén…
prescindiendo de ángeles y santos
que se ausentan al ser ficciones.
Querer un edén
tal vez hecho
tan solo de hombres
que pragmáticos deciden.
Siempre.
Y digo «siempre quisiera
conocer la resta que dona dicha
por cancelar conflictos».
Sumido dentro del contraste dialogante
me niego a ser
atropellado por la indiferencia:
Bebo ladridos
y onomatopeyas
y discursos.
Me amamanto del Silencio
y entiendo que nos ronda
un Rumor espacial
que roza prodigios acuáticos
con tonos celestes.
Me arrimo al aderezo de la mímica
y jugueteo.
O, adherido al saltar comunicativo de las palabras,
pierdo motivos recurrentes y gano versos
¿Qué es poético?…
Hablar —con paciencia y sin frenesí—
del crecimiento excelente
que alcanza la máxima de trenzar
mediante cualquier lenguaje;
nunca engullido por los conceptos
«extraño-ajeno»
jamás dándole la espalda
a la comprensión empática
que dicta, sin pausa,
el paso adelante—.
Asimilación.
Aceptación de conductas
que por propia inercia
eludirán convertirse en perpetuas
¡vivan los cambios!.
Manos aliándose.
Consciencias que se transforman,
así evaporándose,
ojos tuertos y polémicas.
Tener a bien considerar
toda variedad que base sus fundamentos
en la ayuda mutua y el respeto.
Y el triunfo sobre la mesa
pues ya suena quebrado el odio inútil
y los rechazos desabidos
y las rencillas pordioseras.
Estar y seguir adelante
con una buena medida de oído
y sorber y lamer
y repetir el comer insatisfacción,
hasta reconocer a qué sabe
una gota cualquiera de tu/mi sangre.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Pulso al control

Cuando la religión sirve de artimaña y, siendo excusa perfecta, deforma el contenido vital que se le supone. Cuando, contradiciendo su propia esencia, esconde la pretensión de mando de algunos hombres y se asocia con la mayor de las desconexiones y los desastres, yendo a encontrarse con la engañosa cara de la victoria que guarda el poder.

—Las ratas roen con tanta ambición que definen con suma nitidez, egoísmo, descontrol y desmesura. Las ratas no aciertan con las matemáticas, no saben contar ni miden la fuerza del corazón ni el impulso impresionante que cabe en su mecánica.
Las ratas, rabiosas, roen y roen; devoran, malgastan, destruyen y aniquilan con irresponsabilidad suicida; devastan mientras sujetan concepciones nefastas; presentes y futuros, sus propias y otras tantas vidas. Asedían territorios ajenos que desean, arremeten hasta convertirlos en grandes y productivos mataderos que les sacien. (Quede humor para afrontar, caminatas, pesadumbre y naufragios, nunca falte esperanza y buena voluntad)—.

Debería considerarse sacrilegio el causar dolor y coser muerte sobre el color y sobre aquel blanco que, amparando salud y sonrisas, concierta el mejor espectáculo. ¡Bordar sonrisas tiene que ser apunte sagrado!. Y todos aquellos que extienden sus manos debieran pertenecer, por siempre, al templo del aire donde no falta el agua y la lumbre que alimenta y desata todo lo que vivió encadenado.

Este hoy de algunos, hoy de soledad y destierro, seguro que será mañana aciaga para otros, llegará a serlo mientras vague exiliada y desgüazada la misericordia; y, alrededor ¡por todas partes!, prosiga rondándonos el mal aliento que cosecha y reafirma terribles castraciones: la del disfrute terrenal y el paladeo de la gloria que, aquí ¡ya mismo!, dentro de esta mismo existir se nos presenta.

A un solo paso de otras puertas

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

(I)
Somos mariposas puntuales,
pasajeros 
que mientras inhalan pesos
emulan levitación.
¡Somos múltiples dicotomías!
Somos…
Una realidad que ha de evaporarse.
¡Somos razón y disparate!
Somos trajín de existencia:
Verbos imparables.
Poseedores de cuerpos
donde se apaga y se enciende la luz,
somos nubes que alimentan
contenido e imágenes.
Capaces somos
de engendrar y preñar
a la luna y al sol
de litúrgicos sueños
que postulan por el brillo
y le han de añadir más color
a oscuridades y sombras.
Trajeados de hormiga
intercambiamos pequeñeces
hasta perder la gravedad
y hallar ese amar
que ama los pasos
de gusanos y gigantes.
De báscula en báscula
viajamos:
Por Lugares y entre Circunstancias;
llevados
por la presumida cadencia
y el innegable ritmo
de cada minúsculo Espacio
y cada soplo de Tiempo
nos erguimos de a poco.

(II)
La madera se sucede transformada
—pretende incrementar los minuetos—
esponjosa disfruta mientras puede
hasta que su resistencia y nutrientes transmutan;
arrastrados los troncos poderosos
a la humildad de ser,
débiles, huecos y resecos,
llevados a perder la vanidad,
su soberbia y arrogancia.
¡Trajín de existencia!
¡Crecer y crecer!
¡Morir y nacer!
Morir y nacer
para observar que la magnitud del horizonte
entiende de equilibrios.
E incluso la esencia confortable
que sustenta e interpreta una montaña de paja
pierde su plumaje y desfallece,
dándole el adiós
a su consistencia mullida y etérea
cambia de equipaje
y cuando habla… cruje oxidada.

(III)
Nada resulta eterno
cuando la lectura se realiza
con este entendimiento terrenal
que olvida su elasticidad y sufre doblegación,
desvencijamiento y fracturas;
hasta dar el paso en que cruzamos otra puerta
donde esperan parajes
que hoy se muestran
invisibles e insondables.

318-omu G.S. (bcn. 2016