Sol de principio

Mientras nuestros sentidos sobreviven

a millares de publicidades, conjeturas y desastres…

Perseguidos por frecuencias tóxicas

y atrapados dentro de ratoneras diminutas y gigantes…

Dejar atrás el temple inadecuado,

la fractura sospechosa que contiene fragilidad inapetente.

Posicionar al cielo del derecho.

Escapar de ser enigma

y confirmarnos como oasis.

Claro-ser

Seamos nubes que dibujan sonrisas mientras disfrutan del viaje que como baúl guarda cualquier horizonte.

Seamos jinetes que cabalgan alejados de obsesiones que maniatan, causas improductivas y razones que desafinen.

Seamos originales hasta el punto y… Seguido.

Postre de voz con mil dedos

iDiez voces cantan dulce
se deslizan
respondiendo a mi pregunta,
me confirman
que el cielo cabe en la tierra
así diluyendo mis dudas.
Creo que existen personas
y que cuelgan estrellas
que nunca abandonarán
a su qué de pájaro
y su yo de sueño.
Creo que existe un mar para cubrir las sombras
y que hay esencias que son capaces
de procurarnos luz y trenzar paraísos
donde la confusión acerada
insiste en procurarnos ruinas.
Siempre suenen estas diez
o aunque siendo cinco
o por uno o con tres,
pero regalen el mismo mensaje.
¡Sean aceite sobre la herrumbre y el pan!.
Reparen del vinagre.
Calmen de furia que vuelca cal.
¡Muevan las cunas durante el viaje!.
Amablemente sencillas,
engrandezcan y ensalcen la tierra
mientras recorren mi piel desnuda.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Mi noche (apuntes de amor XXXVI)

Es de sobras conocido que las hay que transcurren, interminables, tartamudas e incomprensibles; como ola punzante y acerada que, portadora de eclipses y penumbras, reporta con su habla oclusiva… sólo que sólo, sólo mitades.
Las hay de tercas que extirpan salud con sadismo innegable.
**
Quién nos viera a media noche
-prometiendo y cumplidores-
gestando,
siendo luciérnagas
esparciendo luz
desde la oscuridad absoluta.
Quién nos viera sabría
acerca de nuestra expresión
¡ambos cerilla!.
Alumbrando tiempo
de suspiros y sonrisas.
Extendiéndonos sinfónicos.
Como patrimonio.
Fruto de un lecho carente de edad.
Quién nos viera…
Conocería cuánto de largo y ameno
y pródigo y hermoso
puede ser un soplo
dentro del día.
**
Es de sobras misterioso: Por el uno el otro; latido firme, agradable y duradero calzado en corazón.