Con “D” de deseo

Contemplo -soy un voyeur; un ser que se recrea con la infinidad de maneras y formas que convienen como erotismo sutil y sublime- Observo, desvergonzadamente, los sensuales movimientos excitantes -bandera del trópico- que derriten glaciares, los mismos cuales rezumando lava expeditiva se disponen como talismán valioso y caliente.
Perdido, a propósito y con gusto, dentro de esas justas proporciones femeninas ¡solo tuyas!, que comunican, paso tras paso, con voz corpórea y exclusiva ” Dios existe… De seguro vendrá más vida” dicen entre rítmicos contorneos cuales imantan hasta a la madera al corregirle su serenidad, además de aportarle a mi corazón de simple hombre, aquella taquicardia que despierta adormiladas varitas mágicas al librarlas de la fantasía inconsistente, crecida y sustentada a base de sueños irrecordables y del apocamiento e insulso letargo alejado de los placeres táctiles y de la multiplicación que estriba en la aceptación de una sexualidad libre con sus mil juegos.

***
Te conozco; tribal y cosmopolita: fusionada. Retraída y soluble: mixta. Vestida con la desnudez políglota que no perdona expresión ni palabra. Te conozco; redonda, mimosa y acogedora. Devoradora e insaciable pero acertada y comprensiva.
También te conozco, medio-arropada por esa timidez que nos recoge dentro de un pequeño habitáculo y nos torna mudos. Así como medio-arropada con una elegante lenceria que, bien escogida, denota tu clara tendencia a la sencillez; por la inclinación que sueles sentir hacia los colores lisos, igual que por escoger la transparencia que deja entrever, que poco tapa, la cual me lleva a acuchillar a mi paciencia hasta matarla -los encajes y el colorido alborotado de los estampados, ya me hiciste saber que te empalaga-

***
Al ser tu cuerpo una llamada que incita a avanzar y hasta incluso quemar los veleros… Playa tentadora donde se alterna el ejercicio y el descanso con grandes dosis de olvido, es por ello que te desvisto; para leer tu agenda al completo.
Te desvisto; antes, durante y después de la cena; para caer en la invitación de lamer tu piel sin dejarle costado. Para agarrar tu cintura y saber sobre la humedad que anda albergada en cada uno de tus poros. Te agarro con pasional fuerza de apriete mientras, mordiéndote el cuello, te huelo la espalda y te ensalzo satisfactoriamente hasta conseguir rasgarle la virginidad a tu negación. Logro penetrarte porque me permites -iría atrás si no fuera así- penetrarte tras levantar esa pierna derecha -última traba- que se procuraba vergüenza y persistía en serle fiel a ese inútil pudor que delimita fronteras cuando marca comos o fechas (más tarde pudimos confesarnos; nos susurramos al oído que no podríamos habernos sentido completos sin entregarnos a la fricción y al golpeteo que ya no precisa de ninguna demanda).

… Todo esto, en ocasiones, soy capaz de lograrlo sin necesidad de tocarte; imaginando despierto eres mía al tiempo que me entrego.
Tienes la capacidad de regirarme el intelecto una y otra vez; ausentándole, expidiéndole un pasaporte le das viaje.
Puedes convertirme en un poseso. En un Baco vicioso persiguiendo a su ninfa preferida. Puedes pautarme remedio siendo doctora, recomendarme el desenfreno de la sangre; un bombeo que torna la flacidez en dureza, que te place porque visita y le sirve a la del centro -cual se ríe, como energía, de la nuclear- a esa del centro de entre todas mis extremidades.

***
Cualquier gesto tuyo me atrapa. Dispones del carácter hipnótico que me empuja hacia un pasaje de sexo voraz y primitivo.

Mi suerte está en poder disfrutar de una mesa presidida por la sabiduría de tu sonrisa, tus noventa exactos de pecho y tus ojos color caramelo que ante cualquier propuesta de juego siempre afirman.
Te veo relamer la cucharilla; como al apretar tus labios contra ella, al comerte el postre, ellos, tentadoramente carnosos, adquieren mayor rojez igual que se pliegan rugosos. Los considero, al insinuarse provocativos, claramente cómplices del más tarde carnal, sudoroso y humedecido que nos dará cita.

Percibo como se hinchan mis ganas al estar próximo a ti. Estas ganas son semilla que al centrarse en la dicha rebotan dando procreación -dos recipientes ovalados contribuyen, no contemplan retenerse, piden y piden – con la justa demora- piden ya vengan los compases eléctricos junto a la explosión…

Pintura surrealista de "Till Rabus"

Pintura surrealista de “Till Rabus”

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