Indomable

branques i fulles

 

« Imposible resulta

captar la inmensidad de la poesía,

cuando nuestro entender es fiel esclavo,

súbdito encorsetado que se ciñe,

a un molde concreto, a un único orden.»

 

(I)

 

Las mentes… y sus incontables combinaciones.

Cada quién; alimenta,

baraja sus sentidos tras la escucha.

Transmite en este mundo,

de forma originalmente peculiar.

 

Aunados; el carácter con la capacidad,

ambos, juntos refieren.

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Con un toque de negro

  • fanal

Y en la ciudad;

un manto: la madrugada.

 

Y sobre la madrugada;

resuena potente,

limpia que limpia, el Agua.

 

Juvenil, se funde

con el asfalto y los adoquines.

Corretea juguetona,

no hay prisión que la retenga,

su fluidez la hace irresistible.

 

Traviesa, salpica persianas adormecidas,

y arrastra bolsas y cartones

junto a publicidades despegadas.

 

Remoja, el forjado

esmaltado de las verjas,

y las puertas aquellas,

que se abrirán para comerciar

cuando clame el día.

Agua, que corre y que corre.

 

Grueso, su chillido brota.

Desde una larga serpiente

que zigzaguea gomosa,

cual, igual se enrosca que extiende;

(bajo presión), divertida.

 

Desde una parlanchina manguera,

manguera domada

por unas manos expertas,

por unos brazos atletas,

que marcan, del agua, su dirección,

cuando la llevan.

 

… y las calles… pierden su aceite.

… y las calles… acicaladas por el hacer del hombre;

ya se despiden faltas de añoranza,

del peso, de su mugre.

 

Las calles pierden sus vértigos.

El olor a sudor

se disipan por las alcantarillas.

Quedando solapado

el trajín de la ciudad;

desmesurado y cosmopolita,

por el agua y su perfume incoloro.

 

« Buen canto,

da el baño con tu cristal,

siempre merece, la bienvenida.»

 

Mientras… las farolas conversan,

(unas apagadas,

otras encendidas).

Atienden a barrenderos,

borrachos y juerguistas

 

…cuales se comen la noche.

A vuelta de sueño y café.

A vuelta de eructos,

(con olor a vino y cerveza).

A vuelta de proyectos e ideas,

de desesperanzas e ilusiones.

Manteniendo latentes

sus propias promesas.

 

Cada uno de ellos;

como esta misma calle

donde hoy corre el agua.

Bajo un toque de negro,

mordisqueando la noche.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

 

 

Junto a tu lectura

 Imagen156

Vos sois el punto y la cruz.

Un abrevadero,

donde poder calmar la sed

que provocan tantas injusticias.

 

Vos sois; un botón de muestra

que se ajusta al ojal

de una vida fecunda.

 

Vos sois; viaje y recompensa.

El trayecto que vuelca la eternidad,

(aunque nadie pueda demostrarlo,

aunque nadie de la muerte vuelva).

 

Cerca de vos,

le doy de lado

a cualquier absurda perdición;

perdición conformada

a base de inoperantes extravíos.

 

Le doy la espalda;

a mil pellizcos egoístas

que desvirtúan con su prisma,

al conocimiento

y el entendimiento.

Que confunden cuando sazonan, (así deshumanizando),

cada uno de nuestros pasos,

 

«Todo egoísmo usa una jerga ruin

que absolutista separa,

y viste con el lujo de miserias.»

 

 

Vuestras manos: cuenco,

(siempre lleno).

Vuestra verdad, (única);

esparcida con parábolas invertebradas,

que elaboran futuros proyectos.

Parábolas que hilan tupidas alfombras, (voladoras),

y reconfortan; como en el cansancio un buen lecho.

Parábolas, que tejen hamacas,

con el peso resistente de soplos de aire

cuales resisten la intempestiva e impetuosa voz

de cualquiera de los salvajes vientos.

 

 

Vos sois labor;

esfuerzo y conciencia.

Sois tierra y baldosa;

vuestra firmeza rejunta.

Sois el viento en la vela.

y el mar arremetiendo,

besando la proa o estribor,

a babor o la popa.

También sois; un barco

aniñado que cruza los tiempos.

Brújula acertada y férreo timón,

que rescata, y restaura y voltea

las desvencijadas memorias,

que encierra el olvido,

y su neutro aburrimiento.

 

Vuestra esencia se esparce

tras siglos de desasosiego.

Se mantiene vigente, ¡Perdura!.

Traspasa los por qué de filosofías,

de la religión, sus imperios.

Desnuda las mentiras,

y elude los tropiezos que otorga,

el falso valor de la materia;

la ambición y sus credos.

 

Sois elixir. Sois don.

El remedio que actúa

contra la falta de sentido.

Sois alivio frente al pisotón.

La transfusión precisa,

cuando aquella sangre inocente es esparcida

por campos y aceras, (faltando, la compasión),

y la asfixia se ciñe a las vidas,

sólo dejando; duelo incomprensible,

y un llanto desgarrado contando,

sobre la destrucción y haceres funestos.

 

Vos sois; regeneración.

La solución a enigmas y jeroglíficos.

Un manantial incesante, ¡irrefrenable!.

Un prado que se extiende,

que nos habla

acerca de la paz habida que aguarda.

Vos sois un lugar donde descansar;

el aire febril que levanta mañanas.

 

Sois vitamina; tenéis alimentos.

Vos sois, (al tiempo);

un pastor que unifica el rebaño

y una oveja.

Un viajante lumínico

ajeno a los siglos,

y un simple y mortal hombre,

tan sólo… uno más.

 

Sois sabio paisaje.

Libro cabal y consejo.

Sumáis y restáis siendo productivo.

Sois, el mejor atuendo para portar

hasta allá, donde el cuerpo o espíritu,

resistiendo los embistes,

pueda y aguante.

 

El signo debido auspiciáis,

aquel que sabe acerca del respiro.

Vos sois esa huella,

con la que se debe firmar.

 

318-omu G.S. (Bcn.)

Equilibrándonos

Me invade la tristeza
al verte perdido,
sumido en un letargo pasivo.
Rendido a verbos mudos;
nulos tus actos.
No simulas,
envejeces sin interpretar.
Sin cesar
no cejan de blandirse sobre ti
milicias quejosas,
estruendosas penas.

Eres y has sido:
justo embajador
rico en el amor
pregonero
trovador

señor exento de traje y de corbata
todo, menos perdedor.

Me lastima…
el verte ahora negativo
cabizbajo
compungido
apesadumbrado
inerte, opaco, estéril
sordo y ciego
ante vistosas musicalidades,
ante clásicas bellezas
rociadas como pastel,
cual se reparte por los paisajes.

Tú, que apercibistes intermitencias
luces,
a la gravedad suculenta.
Tú, que moviste con tus dedos
el epicentro del universo
(aun sin quererlo ni pretenderlo).
Un universo, a su vez,
plagado, repleto

de pequeñas obras valiosas

que evadiéndose de opulencias

se muestran hermosas, 

son antología de grandeza.
Tú, que ayer viste y sentiste
el amasar dando costado
a la levadura y a la harina.
Tú, que adornaste y vestiste
liberando encierros y nebulosas.
Tú, que barajaste los centros
descomprimiendo los vibrados de éstos:
Los humanos, los energéticos, los físicos
los espirituales y psíquicos
por los que, inevitablemente,
pululan las especies,
por los que descalzos
y desnudos se transita.

Es evidente…
a los tambores ya no respondes,
ni a los mensajes positivos
ni a correos tan importantes
como personales e incitantes.
¿Serán acaso males de ojo
zurciendo sobre trescientas
de tus anaranjadas lunas
eslabones encadenantes?.
Sé… Te atraparon las brumas
los fantasmas,
se descorcharon los vacíos
sumiéndote en el hastío,
¡anulandote!
¡mermando tus fuerzas!
convirtiendo a las carnes en huesos
y a los músculos en alambres espartanos;
desintegrando palmeras
pozos, estanques, oasis,
hasta vetándole arenas al desierto.

El océano se inundó de llanto
hundiendo a las cumbres en los abismos;
ahogadas, las temperaturas se desvanecieron,
renegaron de fecundar esta tierra,
se desvencijó la conjunción
de la lava, la uva perdió los sarmientos.

Amigo, te busco…
Y estás más que nunca alejado
de aquel yo decidido,
del arquitecto osado shakesperiano
merecedor del ser, estoy y existo.
Estás abatido, derrotado;
eres tensión presa de lipotimia,
ya no te saludan las alquímias.
Estás trémulo:
Eres hipotermia.
Eres iceberg fraguado en la sal.
Eres poro cerrado y seco.
Eres yodo.
Eres sustancia infectada,
clorhídrica.

Fuiste yegua.
Un octavo en la mar.
Aleta.
Pulmón
branquias y espinas.
Ahora…
ya te deshaces
componiendo reflejos azules
(pero sin cielo)
deshauciados por el agua,
por las celestes y marítimas transparencias.

Sé que estás donde estás
al darte tanta tristeza
las polaridades sujetas
a densidades obsoletas.
Radicales patrulleras
ladronas, maleantes, asesinas.
Densidades pesadas coronadas
con una egoísta avaricia
llena de injuriosa codicia,
que torna paralíticas,
tetrapléjicas, complejas,
a aquellas globalidades
exhimidas de fronteras.

Ante esto,
(razón suficiente)
resuelvo abrir mi pecho
usar la sierra
astillar un pedazo de mis entrañas,
del espíritu
que mantiene latiendo a mi corazón…
e insertártelo, amigo.
Opto, por mutilar a mi vanidad,
por dejar atras antiguas rencillas
y extraer de lo hondo la suficiente honestidad,
como para juntos remodelar
a esa vitalidad surgida
al unir la leche de nuestras arcillas.

… ¡Dame la mano y moldeemos!