Aceras opuestas (carta de vecindario)

torredembarra-segur (13)Como guillotina;
palabras tuyas
e incluso acciones.
Solicitas que ruede mi cabeza.
Clamas por verme sobre el patíbulo.
Ya demolido por el sufrimiento
fuera incendiado junto a mis papeles,
de vida llenos,
llenos de vida además de queridos.

La toxicidad
—valor cobarde de tu propiedad—
camuflada
o adentrada en algún escondrijo,
contaminando cerca o desde la distancia,
pretende hacer añicos
la bendición natural que prosigue arraigada.
Labores trabajosas
que irrigan y propagan
pureza liviana y corriente sanguinea
merecedoras de perdurar.

¡Quizás celos!.
¡Quizás envidia!.
TANTO DARÁ
si celos o egoísmo o envidia,
sendas suertes corroen con ansia depravada.

Acontecieron y suceden agresiones
ESTO SÍ QUE IMPORTA.
Voluntad miserable queriendo destripar,
comerse el futuro que no le corresponde.
Engullendo la piel
y las vísceras y hasta los despojos
conseguir aquello que por si misma
jamás logrará.

Dicha inmadurez
—Palo dentro rueda.
Traba que te traba.
Perdición que termina por tomar como dogma
un sadomasoquismo inquisidor—
demuestra cuanto descontrol puede aparecer
cuando provocan colapso las emociones
aun por digerir.

Hay imposibles no siendo tal.
Hay imposibles que SÍ ¡son y serán utopía!
porque un ser deja de ser universal
y al adquirir la mayor soledad
admite sus límites.

Contemplas (entre autoexcusas)
lo que por farsante o por miedosa o por vagancia,
delante de la frustración
o frente al desengaño (monedas inservibles)
nunca tuviste ni tendrás:
Admiras una amalgama de colores increíbles,
vivamente posados,
solamente disponibles
para los que descreyeron la pesadumbre
asociada al tiempo y a las circunstancias.
Contemplas (colérica)
el gozo penetrante
que ahonda poderoso
sonriéndole a otros,
sirviéndoles,
complaciéndoles, con más y más energía.

Me apena confesarte
que no sé ni dispongo del remedio
—no tengo el mucho saber
de médicos o maestros—
rotundamente solos…
barajamos la vida con sus tantas cartas.
Amiga; marchaste lejos.
Ya va siendo hora de que siéndote sincera
releas la partitura con acierto
y canceles tanto final.
Me apena reconocerte dolor.
La vida que predicas
huele a cofre sellado
y veo y suena la tragedia
como insignia y como obligación.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Para algunos… la moneda tan solo tiene una cara

Un sudor venido por el sufrimiento
endurece con callos el alma y las manos
de una cuarta parte de los niños,
adultos y abuelos de este mundo.
Los hay que si conocen el verdadero precio
de un vaso de agua o de un mendrugo de pan.

Crepuscular, cruje la crisis,
ruje la halitosis del engranaje.
Las bisagras, ruedas y tuercas
se quedaron faltas de aceite.
Ásperos, los rodamientos rozan
y el sistema aparatosamente se encalla.
Oxidado, lleno de mugre y estrías, chirría.

Un occidente lastimoso
y ciego del resto,
reclama apenado
mientras solloza equivocado
cambiando del escaparate
los precios y los maniquíes.

Hipócrita, el estado de consumo
domina, reforma y constituye
una alteración en el contrato,
revisa, modifica y, según conviene, alterna
la validación y la caducidad de los términos.
Deja de morder, mordisquea,
aminora su ritmo
pero igualmente engulle.
El sistema prosigue la alienación,
maltrata y malea,
simula bienestar y afabilidad,
aparenta ser bonanza
cuando su ferocidad
comporta, acarrea tormentas.

Occidente, descontrolado consume,
desentendiéndose, barre para su casa.
Interesadamente intercambia
armas por diamantes.
Trafica con la esclavitud.
Sopesa con una balanza
equilibrada con sangre y miseria,
regida por una justicia,
la del mayor de los desatinos.

Desarrollado, occidente.
Generoso y desprendido,
observa las direcciones
y regala al subdesarrollo:
Grandes, enormes barrigas
rellenadas por el hambre.
Occidente no padece
por penas ajenas
que en otros causan desdicha.
Occidente se acuerda
de África, de Asia y Oriente
y les obsequia
con fabulosas bacterias,
las cuales espléndidas,
portando guadaña,
elevan, en esas tierras,
el índice de mortalidad.

Una buena parte de este mundo
todavía investiga y se cuestiona
dónde estará ese segundo planeta.
Y si existe el desarrollo,
el tercer mundo
tendría que hallarse
en la cuadratura
de un extraño contrapunto.
Se evidencia
(hasta en esto),
falta de delicadeza.

En la cadena de montaje:
el método, permisivo,
amortigua con farsas
los gritos que son quejas
y resuenan.
El método basa su poder
en la ambición,
la competitividad
y la codicia.
Monótonamente
huele a chatarra,
a caucho quemado,
a polvo alumínico
y a goma gastada.
La fórmula escupe y rocía
la mente y los pulmones
con ácidos corrosivos,
con monóxidos y depresivos,
cancerígenos y contagiosos.

Mientras tanto…
en el barrio de al lado,
entre zancada y zancada,
dan las gracias cada día
al recorrer a pie
veinticinco kilómetros.
Dan las gracias
por disponer
de un camino hacia el trabajo (mal pagado).
Dan las gracias
por tener una choza
de caña y barro
y poder hilar sus esteras
con pellejos de coco
o disponer de sus hamacas
colgando para descansar.

Mientras tanto…
los vecinos de finca,
desde la misma parcela,
desde la flotabilidad
del mismo globo terráqueo
se dan la mano,
llenan su plato (si pueden)
con tortas y cereales
y de cuclillas sonríen.
No conocen los excesos,
no desperdician irresponsablemente.
Le agradecen a la lluvia
a los ríos, a los lagos y al mar.
Son conscientes
y se congratulan
del sol, del cielo, del árbol
y de la montaña.
La grandeza para ellos está
en algo tan simple
como el ver a sus hijos dibujar
con lápices de colores
y marchar con alegría confesa
para acudir a la escuela.
Encuentran el confort
en una vieja manta raída
pero que les abriga,
necesitan de un poco de algo indispensable
y con ésto tienen mucho, tienen suficiente.
Veneran un pozo con agua,
una tierra fértil,
el pájaro o el pez que se les ofrece.
Disponen de una leve carga espiritual,
su posible brevedad es su felicidad.

318-omu G.S. (22/10/2010)

Albas compuestas por Uno

Dormir y roncar profundo.
Fui pasivo.
Fui sumiso.
Contaminé hasta despertar.

Anidar tomando alimentos de un paraíso
transformado en perdición.
Reparar en santos, ángeles y vírgenes.
Reparar en monstruos y demonios.
¡Ancla somos nosotros mismos!.
El Yo manda
manipula y nos engaña,
es a quién deberíamos retar.
Reparar en libros repletos de leyes y normas
y en un dedo que señala hacia otro lado.
¡Ancla somos nosotros mismos!.

Despertar.
Tras admitir que la honestidad
es compañera ideal para constrastar.
Despertar.
Y preferirme como hombre imperfecto
que se aúpa más arriba
tras visionar perspectivas
y extraerle buen partido a las dudas.
Inclinarme por diseñar
partiendo desde la bondad.
Ignorarme como salvador de nadie
y también como deidad
dueña de justificaciones: plaga de excusas.
Idear.
Exponer.
Ejecutar.
No pretendiendo reconocimientos ni alabanzas.
—Repudio al Yo engreído cual se cree
poseedor de la mejor metodología
y la única verdad—.

Vivir explorando.
Dormir-Despertar.
Vivir asimilado
por el árbol que logra brindar frutos
entre combinaciones y vaivenes.
Dormir para despertar
conociendo, al fin, la suerte
de la cordura del conjunto,
fiel aliada de beneficios.
Desperté. Para disfrutar
del éxtasis tremendo que supone
el sentirse asociado a todo, al despertar.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Icebergs (notas del llanto de Cupido VIII)

19991-1366x768«No es tan difícil conocer a la muerte
aún aupados en esta vida.
Astros que alumbraron juntos
aparecen ahora separados por galaxias
debido a sus naturalezas cambiantes o contrarias.
Es complicado vivir
sin presentir u oler a la muerte.
¿Quién conoce, certeramente, la utilidad de imanes?»

 

Y, hoy, el fuego quema
el fuego habla.
El aire es soga
es cuchillo
es densidad irrespirable.
Pocas brasas y mucha ceniza.
—Corazones grises. Corazones tuertos—.
Demasiado humo y escasez de lumbre:
Mejor mudez que gestos tóxicos,
la mugre disfraza el léxico.
Las estancias son pequeñas
pero rebosan distancia.
Los sabores admirables son pasado
ya marcharon.
Aguardo, paciente
por si cabe error…
Espero y no vuelven.
Aquí sólo quedan
camas serradas y desayunos fríos.
Al abrir mis mañanas
siempre aparece el mismo emoticón.
Recordar el ayer es mi condena.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

¡Más!

más
«por muchos pies y tantas manos
que añadiendo su potencia
acrecentan el impulso de la rueda…
Y por un alma.
Y por ideas.
¿Cabe comprender alguna identidad
cómo exclusiva.
Caminar defendiendo la ficción personal?»

Qué más decir:
Agradecer.
Qué más pedir.
Ya por canoso percibir
cuánto es de extenso,
lo mucho de interesante
que espera dispuesto.

Porque pasa rauda
demandar rejuvenecer.
Reclamar prolongación
por saber a poco.
¡Cerillas. Cerillas!.
La madera pide árbol,
pide agua y pide llama.

Al quedar tanto por disfrutar y descubrir
alimentarme de un ansia grande de Principios
—y los finales en hilera,
quedando como entreacto.
Como vehículos que aguardan
para desplazarnos,
así pudiendo engullir también,
la sapiencia lustrosa y digna
de los inviernos—.
Juro.
Juro y prometo
que sacaré partido de cada uno de ellos.
¡Vengan.
Vengan, vueltas más!.

Qué más mostrar:
Gases.
Sólidos.
Plasmas
o Líquidos.
U orquestaciones etéreas
donde cabalgar.
Incluso sumergido en cualquier letargo
que simulara paciencia
con apariencia pasiva
pero aupara senda y vida.
Allí quiero estar…
subido a otra vuelta.

Somos.
Nubes sobre nubes
adquiriendo y deformando rostros y cuerpos,
trajinando sueños.

Qué más decir.
Qué más pedir.
Qué más mostrar.
¡Satisfacción!.

318-omu G.S (bcn. 2016)

Construcción

 

fantasia costeraPaseo por un enorme laberinto
buscando piezas de puzle que encajen.
Completo millares de crucigramas
apreciando que las partidas mostradas
son sorpresivas e inigualables.

La instrucción pasa
por la sagacidad instintiva que poseen los lobos
la fidelidad incondicional de los perros
y la mansedumbre lanar de corderos,
entre amistades cordiales y coincidencias salvajes
que capacitan el batir de unas alas
para así, nuestro ave, pueda emprender el vuelo.

Lanzados como cohetes
recorreremos planetas habidos e inventaremos
hemisferios y galaxias
dándole sentido a la perdición y a la libertad.

**

Aquí estoy.
Aliado y cómplice de la comunicación.
Dentro de alguno de los tantos bolsillos que tiene el lenguaje
cuándo usa la gestualidad como diccionario
o posiciona las letras con voz
o utiliza la tinta mediando palabras.
Aquí. Con la razón empírica
y casi maniaca de los hombres
que, con atrevimiento montesco,
traspasan fronteras y se procuran locuras
coincidiendo en también disponer
del don de las cabras.

Aquí me encuentro,
recibiendo y pasando el testigo
que muchos otros sostuvieron antes.
Imaginarme aquí,
deambulando, a la caza de ideas.
Repleto de preguntas.
Rebosando incertidumbre y ruegos.
Agradeciendo estar insertado
dentro de la voracidad de este juego
donde las naturalezas son celebradas
y las artes varias aparecen como prodigios,
con la capacidad luminosa que aviva
al aportar mensajes importantes
cuando son presentadas.

Para expresar.
Para sentir.
Para interpretar cada una de las gotas de lluvia
conjugo artes,
descubriendo que son alimento
que me llevará en volandas.

Perpetro el asalto de cada instante
mientras toca su flauta o harmónica cualquier día.
Monto y deshago castillos.
Combino.
Para encontrar el barro de siglos
utilizo la arena nómada de desiertos
y la que, humedecida por el salitre,
sustenta la calma voraz de las playas.

Aquí (suficiente).
Expreso mientras siento
que soy un conjunto
repleto de partes.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

camí de ronda

Cu-Cu de cuerpos

Pregono como magnífico
este, nuestro genérico recorrido:
Pecho-Espalda.
Lengua-Cuello.
Suelo-Silla.
Cosquillas de pies y cabellos
¡Roce. Roce!.
Roce, de salto en salto
devastando imperios
y que durante el asalto de cuerpos
incluso se reblandece
la dura resistencia de los corazones.

¡Cu-Cu!

Concurren las superficies
con los poros abiertos:
Lento y suave.
Fuerte y hondo.
Dentro-Fuera
Arriba. Arriba.
¡Vigoroso!.
Danzan las ramas
entre un canto de susurros
hasta el punto álgido donde nace
el viento propio de gemidos.

¡Cu-Cu!

Acepto compartir el placer jugoso
de los líquidos minerales.
Vienen.
Vienen cuando voy y cuando acudes a mí
aunque no te llame…
aun todavía sin pedirlos.
Reconozco, limpio, limpio.

¡Cu-cu!

Sultanes por la riqueza encontrada
dentro del baúl que son cuerpos.
Y en la calle, harenes
para hombres y mujeres
cuales atisban la gracia y el gozo
por el que aparecemos, hoy, degustando
tras gestación y paridos.

¡Cu-Cu!
porque hubo y hay hombre
y está la mujer.

318-omu G.S. (bcn-2016)

 

Letras a un vestidor

Descifro adioses
y su significado se desvanece
pierde sentido.
Al darme cuenta
que jamás marcharon
que todavía están
porque aleccionan
al rechazar por amor
a su paz de difunto.

Fue insuficiente, como reto, la muerte,
un intermedio domador de paisajes.

Recomponen cenizas
o remueven la tierra
¡se levantan!.
Me dan fuerza.
Los llevo.
¡Mantienen el habla!.
Prosiguen conmigo.
Aconsejan mis pasos
pero que muy vivos.

Fue insuficiente, como reto, la muerte,
una instantánea deshaciendo equipajes.

Quedar velada y frágil la muerte
porque la eternidad nunca yació adormecida.
Aunque disimule existir con disfraz de sueño
se representa bien a si misma
denotando su yo de despierta.
Evidencia nuestra verdad inalterable.
Somos realidad inmortal por acontecer
siendo parte soluble.
Somos una gota de espacio alentando mareas.

Fue insuficiente, como reto, la muerte,
la sanación que remodela los trajes.

La muerte:
Cuna de olas.
Un mondadientes endeble.
Una carta más de la baraja.
Un pasatiempos que llega a indicarnos
la sencillez y salida del laberinto
o la determinación que debemos tener
frente a una encrucijada.
La Existencia:
Redonda. Ondulada.
Ingrávido vocablo capaz
de enroscarse en cuerpos,
como hacen, para avanzar,
hiedras y serpientes.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Enredo

enredo (fotografía realizada en el puerto de Málaga por Tonio1967) -derechos reservados-

Fotografía realizada en el puerto de Málaga por Tonio1967 (derechos reservados)

http://objetivomalaga.diariosur.es/fotos-tonio1967/index.html

Las teorías y las ciencias bailotean tanto
que acaban por darle la espalda a todo siglo y cualquier regla
así quebrándose los métodos y fórmulas que servían
y resultando renovados los lindes del entendimiento.
Todo elemento y circunstancia sella, al nacer,
su parte innovadora y su porción caduca
siempre proseguiremos amarrados
a una sola reacción de vida y fe; la del extasiante continuo.
Las leyes danzan tanto que dejan de ser evidentes.
Parlotean y parlotean hasta que enmudecen.
Se alternan los resultados y cambian las cuentas.
La exactitud de las formas cae en la evidencia
como la certeza que auspiciaban las maneras.
La carga de cada paso y de cada posición varía,
no hay peso ni distancia que se extienda por largo tiempo
con sus kilogramos o sus kilómetros.
Ante tales hechos, termina por perderse aquel sentido de rotunda negación
creeremos posible darle alcance a nuestros sueños.

318-omu G.S. (bcn. 2016)