Indomable

branques i fulles

 

« Imposible resulta

captar la inmensidad de la poesía,

cuando nuestro entender es fiel esclavo,

súbdito encorsetado que se ciñe,

a un molde concreto, a un único orden.»

 

(I)

 

Las mentes… y sus incontables combinaciones.

Cada quién; alimenta,

baraja sus sentidos tras la escucha.

Transmite en este mundo,

de forma originalmente peculiar.

 

Aunados; el carácter con la capacidad,

ambos, juntos refieren.

  Sigue leyendo

Minerales indisolubles. (El engranaje)

  huellas-agua

 

(I)

 

Los años pasan por centurias

y las centurias asoman ante estos ojos

como hojas de otoño

cuales reconocen (dando por ciertos)

sus próximos días.

 

Quedan huellas.

Todos los pasos siguen un rastro.

Todos los pasos dejan huella

… y esas huellas

una perspectiva para la lectura.

 

Porque somos barro… quedan huellas.

Porque fuimos y somos agua

llenamos pozos.

Saciamos lagos.

Somos todavía lluvia,

memoria y recuerdo.

Porque seremos aire

daremos respiros.

Igualmente formaremos parte

de la tierra, del fuego que prenda y del cielo.

  Sigue leyendo

Fumata blanca: la contradicción de un imperio.

jardín de las delicias

 

Ya fuera; blanca, rosa, verde  o naranja… para nada me importa.

 Que más me da el personaje o el nombre con que nos regalarán al próximo supremo del vaticano…

Si es que, fuera cual fuera, proseguirá permitiendo los tantos horrores, callando sobre la importancia de sus olvidados deberes. Mientras da, (con cara de santo), su peculiar bendición e imparte bautismos.

Venga, junto a ésta (la “fumata”); una elocuente sensatez falta de hipocresía. Recuerden, con sus actos, el mensaje que fundó el que hoy es su imperio. Tengan la vergüenza y la valentía que, para nada, antes tuvieron.

Vendan sus obras de arte. Vendan todas sus propiedades, y pongan los beneficios al servicio del pueblo. De un pueblo de feligreses que, sin techo y hambrientos; padecen lo indecible, sufren sin necesidad de sufrimiento, agonizan y mueren.

Dejen de abogar por el cielo, de simular pintar con el rosa y darle azul a sus plegarias, cuando al callar, defienden los intereses del diablo y la fe de los infiernos.

Quiero de nuevo, verles caminar con sandalias y túnica, comer mendrugos de pan, y contemplarles beber, de las fuentes, su agua.

Quiero reconocer en ellos la cruz que Jesús llevó, y no el maquiavélico gesto del poder, que derrama vinagre sobre las heridas.

318-omu G.S. (Bcn-2013)

 

Acerca de una dictadura camuflada

carcel

Un sistema no puede considerarse que funciona correctamente, cuando despiadado, deja mudos, anula por completo la voz de infinidad de ciudadanos que, claman pidiendo sea justo el reparto, solicitando que en este planeta impere el equilibrio.

« Cómo poder llegar a creer y confiar en este sistema democrático; si se asemeja más a una dictadura, tanto en lo social como en el aspecto financiero, y también, cuando su embestida es feroz al usar las leyes impasibles que deciden los políticos.»

318-omu G.S. (Bcn.)

Como mariposas

 VELA

(I)

 Así, la cera.

Así, la escarcha.

Con sus alquimias naturales

decorando los cuerpos,

transfigurándose,

mudando y reviviendo.

Ambas maleables,

teniendo eco.

 

 (II)

 Desleída: la escarcha en el aire.

Acentuando el sabor matinal

cuando gotea con musicalidad siendo agua.

 

 Resuena relajante, entre pausas,

su leve chapoteo.

Resulta ser un gesto que musita

junto a esa luz

ya desperezada por el alba.

 

 (III)

 Tras tenue intensidad;

apocada, hipnótica e intermitente:

la altiva y sólida vela encendida,

presa de una timidez introspectiva,

se doblega y achica

ante el persistente anaranjado de una llama.

 

 Así, la cera; como bello collar con mil formas;

adheridas, sobrepuestas,

sutilmente amasada al derretirse.

Posada, vistiendo el largo cuello de cristal

y la barriga de la estirada botella.

 

 Así, la vela; alzada.

Contándole a unos ojos su única leyenda:

que se deshace aferrada a un trasfondo;

el de la útil compañía,

el de su iluminar.

 

(IV)

 Y cantó…y compuso

conjuntando la madrugada.

 

 Rompió la húmeda invisibilidad.

Hiló encontrando partículas escondidas.

Domesticó la resquebrajada sequedad de las cercas.

Le dio de beber a la sabina de los ventanales

y al roble de las puertas,

cuales por sus dinteles, lloraban indefinidamente

sin precisar, cuánto era de grande el peso de sus lágrimas.

Escurridizas, hizo a las manos

al apoyarse en las columnas del porche.

Resbaladizos, hizo a los pies

ante los cuatro escalones

anteriores a la entrada.

Cubrió de transparencias,

así hizo el dulce sollozo de la madrugada.

Cubrió la herrumbre y pintura

de las tumbonas acostadas a la intemperie.

Y de las hamacas, cada uno de sus engarces.

Hasta al lago alfombró,

helándolo le dio frío a sus sueños.

El frágil agua interpretó bien alto,

un himno dedicado a la escarcha.

 

(V)

 Así, el amor;

el amor se transforma, cambia.

 

 Como la cera de una vela

o como el dúctil agua de la escarcha.

 

 Así el amor siempre es amor,

pertinaz, sigue su curso.

 

318-omu G.S. (Bcn-2012)

 

 

 

 

 

 

 

 

Más lejos que un extranjero

 OLIVO

Desde el trono de un pérfido Morfeo,

asoma, despiadado, un basilisco:

la turbia ensoñación que anquilosa

 

… se asoma, dictadora, aquella identidad

a la que le pusieron el sello de ególatra.

 

Pegajosa y absorbente identidad,

(un chicle que ahoga y enreda los cabellos).

que por adusta no afina a comprender;

del libro, sus matices; la lectura,

y que deviene como causante de ceguera.

 

Al servirse teñida

con un barniz de tacto impenetrable,

cual por saber no sabe,

ni siquiera escuchar

los sigilosos pasos de la lluvia,

percibir la raíz de todos los prodigios.

 

De la lluvia; su asedio:

Aquel goteo que

perece al revivir la animación del lago.

Un salpicón de ondas dialogantes,

que sorben los reflejos,

de solemnes paredes y de abetos,

de flotantes libélulas, de patos y de peces.

 

Reflejos cuales hablan, sobre plumas y escamas,

(que conocen acerca de los cielos;

de sus jabones, perfumes y enaguas).

Sobre los cardinales y las corrientes del mar.

Acerca de los vientos; monzónicos y alisios.

Y del dulzor, que inclusive guarda la sal

ya por fin desterrada, de cerebros y entrañas.

De toda pesadumbre que hay en la gravedad.

 

Cuentan, respecto a un ciclo interminable

cual, del todo, jamás se extingue,

así lo mismo; como sucede con el agua.

 

Pero ni los reflejos,

consiguen alcanzar

entender de los hombres,

muchos de los actos, (aquí vertidos),

y la contradicción

que convive sujeta a sus palabras.

 

De la lluvia; su intrépido

deslizar entre hojas y por cubiertas.

como si se tratara de chiquillos

alborotados, riéndose alegres

al caer desde altos toboganes.

 

La lluvia: cuando remoja y resbala

por las horneadas tejas cerámicas,

o derrota las negras losas de las pizarras.

La lluvia llueve ideas por doquier,

riega todos los campos, da cosecha,

refresca los tejados, descerraja ventanas.

Nos recuerda, con sus notas nostálgicas,

que es imposible existiera la noche

sin aquel son del sol de la mañana.

 

O con pastar experto,

(suma de tierra y agua),

ella elabora con dedicación,

desposa al dúctil barro.

Le regala vasijas a la mesa,

e hijos siendo semilla a cada casa.

 

(Que grato es contemplarla.

Cuando asiéndose al presente,

« ¡Lluvia!, simple alfarera »,

ya moldea el futuro

desde el trajín celeste y sus norias.

Desde las manos de vastos océanos

y con su gran memoria).

 

Mucho más lejos, que aquel extranjero

separado de costas y campiñas…

 

Está aquel yo, que creyéndose un Dios,

engreído se jacta

encerrado en su imperio.

 

…que no aprendió a oír

el ducho y musical aprendizaje,

¡saber de su propia sed!.

Ni pudo ver y tomar…

prender el vaso repleto de agua

que, humildemente, le daba la lluvia.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

 

Con un toque de negro

  • fanal

Y en la ciudad;

un manto: la madrugada.

 

Y sobre la madrugada;

resuena potente,

limpia que limpia, el Agua.

 

Juvenil, se funde

con el asfalto y los adoquines.

Corretea juguetona,

no hay prisión que la retenga,

su fluidez la hace irresistible.

 

Traviesa, salpica persianas adormecidas,

y arrastra bolsas y cartones

junto a publicidades despegadas.

 

Remoja, el forjado

esmaltado de las verjas,

y las puertas aquellas,

que se abrirán para comerciar

cuando clame el día.

Agua, que corre y que corre.

 

Grueso, su chillido brota.

Desde una larga serpiente

que zigzaguea gomosa,

cual, igual se enrosca que extiende;

(bajo presión), divertida.

 

Desde una parlanchina manguera,

manguera domada

por unas manos expertas,

por unos brazos atletas,

que marcan, del agua, su dirección,

cuando la llevan.

 

… y las calles… pierden su aceite.

… y las calles… acicaladas por el hacer del hombre;

ya se despiden faltas de añoranza,

del peso, de su mugre.

 

Las calles pierden sus vértigos.

El olor a sudor

se disipan por las alcantarillas.

Quedando solapado

el trajín de la ciudad;

desmesurado y cosmopolita,

por el agua y su perfume incoloro.

 

« Buen canto,

da el baño con tu cristal,

siempre merece, la bienvenida.»

 

Mientras… las farolas conversan,

(unas apagadas,

otras encendidas).

Atienden a barrenderos,

borrachos y juerguistas

 

…cuales se comen la noche.

A vuelta de sueño y café.

A vuelta de eructos,

(con olor a vino y cerveza).

A vuelta de proyectos e ideas,

de desesperanzas e ilusiones.

Manteniendo latentes

sus propias promesas.

 

Cada uno de ellos;

como esta misma calle

donde hoy corre el agua.

Bajo un toque de negro,

mordisqueando la noche.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

 

 

Por la gracia de esta suma

nosotros

 

 Uno del otro

…y sin el otro;

un «yo» de espaldas,

un «yo» sordo y mudo.

 

Uno sin el otro:

una mueca desgarbada,

o el desmotivado gesto

…menos que menos,

menos que poco expresivo.

 

 

¡Uno del otro!:

Un mismo pedazo de alba

que protege el sol con su azada.

La misma fracción de un segundo,

que nunca pierde su sentido,

y capaz, creativa transmuta su habla.

La confortable y cálida colcha del universo,

en que acurrucarme, tanto fuera;

como adentrado en el reposo, ya en la cama.

¡Uno del otro!:

Una misma madeja de lana.

La corteza de corcho donde asirnos,

cuando, furiosa, chilla la tormenta;

quiebra el cielo y esboza

con el golpe de lanzas

y el temblor de sus luces,

cuando impetuosa, la tormenta gruñe,

y para nada respeta,

a las anclas solitarias.

 

¡Uno del otro!:

La arcilla roja con olor a nubes,

que musita frescura así amando;

toda el agua y la vida

que con suma simpleza nos resume

la implícita elegancia de un cántaro.

 

¡Uno del otro!:

El unísono temple

que se vierte eficiente

sobre interminables espacios.

El latido que le da cuerda al tiempo,

y propaga, y extiende expertas citas;

el gran gozo donde nacen los suspiros:

el nosotros. Y con nosotros;

un enorme porque que nos explica

acerca de la imperdible existencia.

 

« Uno del otro,

sin el otro…un «yo» mudo.»

 

Uno sin el otro…

significa un nosotros perdido.

 

318-omu G.S. (Bcn-2013)

Junto a tu lectura

 Imagen156

Vos sois el punto y la cruz.

Un abrevadero,

donde poder calmar la sed

que provocan tantas injusticias.

 

Vos sois; un botón de muestra

que se ajusta al ojal

de una vida fecunda.

 

Vos sois; viaje y recompensa.

El trayecto que vuelca la eternidad,

(aunque nadie pueda demostrarlo,

aunque nadie de la muerte vuelva).

 

Cerca de vos,

le doy de lado

a cualquier absurda perdición;

perdición conformada

a base de inoperantes extravíos.

 

Le doy la espalda;

a mil pellizcos egoístas

que desvirtúan con su prisma,

al conocimiento

y el entendimiento.

Que confunden cuando sazonan, (así deshumanizando),

cada uno de nuestros pasos,

 

«Todo egoísmo usa una jerga ruin

que absolutista separa,

y viste con el lujo de miserias.»

 

 

Vuestras manos: cuenco,

(siempre lleno).

Vuestra verdad, (única);

esparcida con parábolas invertebradas,

que elaboran futuros proyectos.

Parábolas que hilan tupidas alfombras, (voladoras),

y reconfortan; como en el cansancio un buen lecho.

Parábolas, que tejen hamacas,

con el peso resistente de soplos de aire

cuales resisten la intempestiva e impetuosa voz

de cualquiera de los salvajes vientos.

 

 

Vos sois labor;

esfuerzo y conciencia.

Sois tierra y baldosa;

vuestra firmeza rejunta.

Sois el viento en la vela.

y el mar arremetiendo,

besando la proa o estribor,

a babor o la popa.

También sois; un barco

aniñado que cruza los tiempos.

Brújula acertada y férreo timón,

que rescata, y restaura y voltea

las desvencijadas memorias,

que encierra el olvido,

y su neutro aburrimiento.

 

Vuestra esencia se esparce

tras siglos de desasosiego.

Se mantiene vigente, ¡Perdura!.

Traspasa los por qué de filosofías,

de la religión, sus imperios.

Desnuda las mentiras,

y elude los tropiezos que otorga,

el falso valor de la materia;

la ambición y sus credos.

 

Sois elixir. Sois don.

El remedio que actúa

contra la falta de sentido.

Sois alivio frente al pisotón.

La transfusión precisa,

cuando aquella sangre inocente es esparcida

por campos y aceras, (faltando, la compasión),

y la asfixia se ciñe a las vidas,

sólo dejando; duelo incomprensible,

y un llanto desgarrado contando,

sobre la destrucción y haceres funestos.

 

Vos sois; regeneración.

La solución a enigmas y jeroglíficos.

Un manantial incesante, ¡irrefrenable!.

Un prado que se extiende,

que nos habla

acerca de la paz habida que aguarda.

Vos sois un lugar donde descansar;

el aire febril que levanta mañanas.

 

Sois vitamina; tenéis alimentos.

Vos sois, (al tiempo);

un pastor que unifica el rebaño

y una oveja.

Un viajante lumínico

ajeno a los siglos,

y un simple y mortal hombre,

tan sólo… uno más.

 

Sois sabio paisaje.

Libro cabal y consejo.

Sumáis y restáis siendo productivo.

Sois, el mejor atuendo para portar

hasta allá, donde el cuerpo o espíritu,

resistiendo los embistes,

pueda y aguante.

 

El signo debido auspiciáis,

aquel que sabe acerca del respiro.

Vos sois esa huella,

con la que se debe firmar.

 

318-omu G.S. (Bcn.)

Esclavos inconscientes (R)

26082011513


«Apostamos por malgastar; idolatramos vacuas tendencias

aferrados a la desmesura.

Consumimos angustia por voluntad de otros,

parece no importarnos que la sangre bañe las calles

y que tras el degüello de tantos inocentes

las pelotas que nos dan juego, sean sus cabezas»

Los valores más esenciales nos pasan inadvertidos,
quizás los momificamos siendo respuesta y solución a esta debacle.

 

La humanidad clama por luchas y guerras,
(aunque dice que las detesta,
sus ansias las estiman).


Me apena ver deambular a tanto difunto

dentro de un mar repleto de vida.

Vida que inagotable renace.
Vida que espera.

318-omu G.S. (Bcn.)