La ilusión y la esperanza
inundan como afluente:
añaden brío
elevan caudal;
y el silencio abrupto del pozo
vuélvese agua
tórnase música cabal.
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Como por arte en las manos
«(…) Querer ver rostros sonrientes; el tapiz deja muy pocas cosas a merced del azar.»
***
Solo. Solo, hasta comprender que son joyas y no crucifijos lo que nos regala el camino mientras lo andamos. Que cada pieza puesta sobre el tablero equivale a lección, y que las lágrimas, aun por muy amargas que sean, también contribuirán a que no sean más altas las dunas y nos engulla el desierto; esas lágrimas, tanto o más que las risas, han de servirnos para despertar. Solo y a sabiendas que el mar que nos baña es inmenso —en él caben todas las formas: muertes y nacimientos ¡y hasta el acto de la resurrección!—. Que este mar que nos baña es viaje y cobijo; que no ceja de disponerse como un continuo día festivo… Para qué sordos, para qué ciegos, cuando todo está repleto de música, luz y color.
Significado
Como un respiro, esto eres para mí: Flor que habla más allá de la primavera. Luz porque risas. Voz cual me recuerda que hay menos gritos que cantos.
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Me dejé robar, sabía que el secreto estaba en desprenderme de mi ego.
Sigiloso amor, tu calma enérgica se encuentra tras la madurez de la uva, albergas alas al ser el mejor de los sarmientos.
De animales y colores
«La oscuridad de hoy puede cambiar para ser agua donadora de destellos.»
Vivir en una granja donde los gallos kikirikan al acercarse la noche, y omiten y callan mientras se esconden del amanecer.
Vivir en una selva donde los hombres se visten de ratas, y resultan engullidos por sucias y apestosas cloacas, al soñar deseos que encementan los pies.
Vivir respiros con la mente limpia, con la mente, sonriente y clara. Adolecer de angustia y vivir sorpresas porque Venus anida en nuestro alma.
Encarar camino. Ser viajeros nunca huérfanos. Ser viajeros anclados al sí del ser que perdura eterno… El horizonte nos espera, cual color al cuadro, para colorear más y más albas.
Caso «fe»

«No existe mayor tisteza que la de reconocernos como seres estáticos. Inmensa es la necedad del ser que, creyéndose gigante, resulta ser mucho menos que enano.»
Parto.
Parto desde mis adentros
tras visitarme tanto ausencias como compañías y silencios.
Necesito padecer la virtud de la llama y el amanecer y el ocaso del eclipse:
Marchar de mí hasta sentir destrozados mis zapatos.
Necesito desfallecer en la vergüenza para encontrar la medida exacta de mi Dios (sin contraluces ni artificios).
Tocar con los pies desnudos el cielo que, manteniéndome vivo, me concede los deseos de «Más» y de «Despierto».
Hermano de los pasos y de las huellas que, animalescamente universales, salpican una vida con los aciertos que devienen tras los saltos y los vítores, y las caídas y los puñetazos, y los abrazos y los besos y las dudas. Hermano de una luna extraplanetaria, cual quiso acogerme tras presenciar mi búsqueda suplicante o los naufragios sufridos tras millares de derivas. Creciente, lleno, vacio o menguante… ¡Nuevo!. Alcanzo evolución y nuevo, al reconocer los lazos cuales, confesando identidad, tejen y tejen; y, al hacerlo, rompen la cáscara del huevo. Disfruto del enlace que embaraza al viaje inquebrantable. Te reconozco y me reconozco; y, debido a ello, convergo en sol para dar luz. Me siento reflejado tanto en una sonrisa de estrella como en una lágrima de sueño, mientras acepto las caras y los reveses sólidos durante mi pasar y gozar y pesar pragmático. He de confesaros que acepto como mi fe teológica la que entrañan las hadas y los duendes. ¡Creo en unicornios!.
Trata de rosa negra (r)
… los colores rosáceos y morados del pensamiento de mi jardín, me susurraron al oído… «busca la lucidez en cada respiro; junto al nacer de cualquier suspiro; en la vitalidad de lo visto y de lo invisible» -prosiguió… «no seas ni un día, ni un mes, ni el año finito de un calendario. Abraza el funambulismo mágico que descansa sobre cada paso. En cada uno de los latidos de tu corazón, viviendo en ti, está adherida, por siempre, la eternidad.
Corazón por bandera
Simplemente maravillosos…
Hábiles y oportunos:
Aquel y este hombre racional
que se apresta a utilizar las herramientas
para prosiguiesen volteando
las aspas del molino.
Hombres que… Crédulos,
exentos de la vileza escondida
en la hipocresía de esas leyes nefastas
y en toda cultura cuando ya enmohecida
y en cada imagen tramposa
y en cualquier falsa moral,
viven movidos por su corazón
confiando y ofreciéndose a los demás.
¡Simplemente maravillosos!
Pasan tan ligeros
como un «ni darse cuenta».
Brío

Cuantas veces me embelesa
el recorrido de una gota de lluvia.
Natural y sencillo…
Dibujante.
Reclamando la piel y mis ojos.
Descendiendo.
Deslizándose por el cristal.
Calle abajo —como un saltimbanqui—.
Remojando laderas, adoquines y parterres.
Lenguaje espontáneo
Fugaz…
Mágico…
Cualquier guiño:
Inesperado y locuaz.
Seductor.
Cómplice y atrayente;
¡Ese guiño
que al llamarnos nos lleva
con su vaivén bailarín!
Con la energía del existir
como fluída corriente.
Duelo
Y me quedarán los ojos
como lagunas negras,
alejados del agua clara
que transporta el río
desde los cielos hasta el mar.
¡Cómo pedirle a la pisada
que reniegue de ser huella!
¡Cómo prometerle a la luz
que jamás su magia
será vestida por tinieblas!
Y me quedarán los ojos
como ostras tristes
porque perdieron sus perlas.
Situados donde perecen
los peces y las aves
del universo hecho para el hombre.
Arrastrados por la ausencia.
Allí donde la ceniza impera
y sacudiendo el horizonte
escribe soledad.
Ayer volví de ser asfixia.
Ayer sentí rotas las vías.
Y de nuevo aquel recuerdo
se acerca de imprevisto
y llama y traspasa mi puerta,
su visita impregna mi cobijo
queriéndose quedar.
318-omu G.S. (bcn. 2018)