Letras a un vestidor

Descifro adioses
y su significado se desvanece
pierde sentido.
Al darme cuenta
que jamás marcharon
que todavía están
porque aleccionan
al rechazar por amor
a su paz de difunto.

Fue insuficiente, como reto, la muerte,
un intermedio domador de paisajes.

Recomponen cenizas
o remueven la tierra
¡se levantan!.
Me dan fuerza.
Los llevo.
¡Mantienen el habla!.
Prosiguen conmigo.
Aconsejan mis pasos
pero que muy vivos.

Fue insuficiente, como reto, la muerte,
una instantánea deshaciendo equipajes.

Quedar velada y frágil la muerte
porque la eternidad nunca yació adormecida.
Aunque disimule existir con disfraz de sueño
se representa bien a si misma
denotando su yo de despierta.
Evidencia nuestra verdad inalterable.
Somos realidad inmortal por acontecer
siendo parte soluble.
Somos una gota de espacio alentando mareas.

Fue insuficiente, como reto, la muerte,
la sanación que remodela los trajes.

La muerte:
Cuna de olas.
Un mondadientes endeble.
Una carta más de la baraja.
Un pasatiempos que llega a indicarnos
la sencillez y salida del laberinto
o la determinación que debemos tener
frente a una encrucijada.
La Existencia:
Redonda. Ondulada.
Ingrávido vocablo capaz
de enroscarse en cuerpos,
como hacen, para avanzar,
hiedras y serpientes.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

De expedición

 

«Una casa donde traspaso nombres y cuerpos. Donde no resuena ninguna de las puertas por bien aceitadas. Una casa donde existiré, vivo y nací.»

Nací
alineado con la causa soluble
que navega y repite.
Antes
ni recuerdos.
Los pensamientos apremiaban al olvido
para seguir huerfanos.
Los porqué, difuntos.
Ni afirmaba.
Ni negaba.
Ni definía mi quién soy
hasta carecía de nombre.
Antes…
Tal vez alimentaba como detalle
gracias a designios tribales
que exclamaban «libertad».
Antes nací
para crecer pequeño.
Crecí y crecí pero quedé pequeño.
Y cuándo pensarme, fornido y grande; suficiente,
siendo sobradamente diminuto y frágil
¡explosioné!.
Fue cortada mi lengua en millares de pedazos
y el cristal que fue mi lenguaje
gano en resistencia y brillo y diccionarios.
Dejé la razón solitaria que da lectura de mundos aparte
y saltaron a viajar por el espacio
vergeles personales anquilosados
y secretos precintados por el miedo y la vergüenza.
¡Estallé!
para compartir y comprender que soy boca-fuente
piel-plumas-escama
neón-sol-luna-cuerpos
contenido-imagen-reflejos
poros elásticos
agudeza renaciendo.

Ahora cuento
que tu identidad sabe
y en ella caben mis segundos
¡es nuestra eternidad!.
Que viví intrépido y por ser aventura
probaré comedido, irresponsable y valiente y cobarde.
Ahora es cuando reconozco mis alas
perdiendo razón de cautiverios.
Advierto esa verdad que puede subsistir
y está en todo; somos simples sonrisas de la alternancia
combinándonos con un sinfín de atuendos dispares
junto a los principios y los intermedios y los finales
que vivamente auspicia el acordeón; un solo tiempo.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

¿Dónde?

Atrapado dentro de los surcos del espacio
vago entre causas temporales
que ven difuminadas sus verdades
al poseerlas millares de velos.

Recorriendo las páginas de la naturaleza
Como aliado, aliño, antes que como hijo
de ningunas entrañas concretas.

Aquí, los años pasan siendo zarpa,
arañan nuestra alma y dibujan nuestro rostro
con su ineludible código;
como tormenta insalvable
reportan la suma que nos hace crecer
a base de experiencias.

Allá: Determinación.
Mitades y tercios completados
por la elasticidad de los movimientos.
Aquí: Intermitencias. Fracciones.
Fijación cual reposo.

Aquí y Allá…
delimitando las zonas de nuestro gran sinsentido.

Aceleran las astros, y, al hacerlo,
rejuvenezco hasta aquella muerte
que intercambia los cuerpos y esencias
repartiendo las cartas.

Y
resulta recompuesta y aceitada mi máquina;
y
aprendo
y
recuerdo
y
olvido.
y olvido lo que fue olvido
para añadirle perspectivas
y formas a mi existencia
volteando el absurdo y la razón
de cada sentir y palabra.
Y reaprendo que…
una gota de sudor es lluvia que siempre retorna
a beber de una misma labor,
por su inquietud es frágil y robusta
¡ciclo de vida!.

Atrapado dentro de los surcos del espacio
recupero los juegos; ya que fiel…
conviene en aguardarme una pieza del puzle
para encasillarse.
Me espera una cuestión banal por resituar.
Una piel para camuflarme tras desvestirme.
Un latido espera —siendo un estallido—,
como presumida fuente;
para presumir de las eclosiones innatas que provocan
un divertido yo travestido.
Un pensamiento para reprender a otro pensamiento
y demostrarle que hasta los cielos tienen techo,
que todo tiene culo y espalda.
Una astilla por desenclavar me aguarda
junto a una gota de sangre por chupar
y otra que sólo reclama suicidio; rellenar un charco.

Aquí sucede que luce apresado mi allá
—triste realidad—.
Cuando él sostiene la energía protectora
que auspicia un abrazo cordial y muchas sonrisas sinceras
capaces de corregir a los aduladores de la fatalidad
que apagaron la luz de la oscuridad
compitiendo por el terror con sonámbulos.

Mi aquí decide convertir en verdad
la balada que era sueño,
destierra el absolutismo ponzoñoso
anudado en «terminar».

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Detrás del velo

« Congost de Montrebei (Lleida) »

« Congost de Montrebei (Lleida) »

Te perdí.
En un rincón donde se agotan las medidas y el peso,
donde se confunde la caña con la sal,
donde la agenda elude la velocidad del cronómetro
y, del lápiz, esa ralladura pretensiosa que le araña
causándole incomodidad.

Voceó el viento
y te perdí.
Acordó; adelante y hondo,
dictarle interminable
al balanceo y pasar de tus hojas.

Estás.
Allá donde la cicatriz pierde su ser de accidente
y su razón de señal.
Permutando longevidades.
Forastera de emociones.

Te siento
zarandeando las partes estáticas de la realidad,
desmereciendo a la acritud,
domesticando movimientos y lenguajes.

Ya son desvencijados los límites,
convirtiéndose todos los sueños en posible
donde te encuentras.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Pasto

pasto

Mi lobo aúlla a los vacíos del espacio
esperando respuesta,
le cambia el color a la gran mancha de Júpiter
moldea con sus aullidos los anillos de Saturno
y rellena de peticiones los cráteres de la Luna;
¡pretende un lugar donde encontraros!

Mientras, mi perro olfatea la verdad ineludible
que transita por abajo,
un saco de incertidumbres y un poso de huellas.
Husmea por las calles
registrando bancos llenos de recuerdos,
la oscuridad de los portales
y el metal y la luz de las farolas.

Mi hombre conoce la hierba verde y la amarilla
embelleciendo los prados.
Él sabe que ambas se predisponen para la danza,
que tarde o temprano, nuevamente coincidirán.
Mi hombre, ya conociendo la banalidad y la importancia,
deduce dónde podría estar el equilibrio
y le da el visto bueno al «aquí» y al «más allá».

Y porque de la muerte;
un carrusel variado
¡mezclar la transparencia con la tierra!
ser ficha presta para viajar.
Y porque de la muerte;
gusanos laboriosos, otros huevos de seda,
mariposas disponiendo de unas alas
¡ambientes donde revolotear!

Porque desde la muerte,
tú y tú y tú -que ya marchasteis pero que estáis-
desprendéis vida inagotable esparciéndola como manto,
sobre el universo y dentro de mí.

Tomo un fuerte respiro para decir
¡salve el reposo!
gracias a la suma debida a vosotros
existe la extensión
y los actos se afianzan como versos.

Un día y otro día se persiguen.
Un día tras otro donde recogeros.
Un día continuo en que continúo sabiendo
que permanecéis como son
metidos dentro de mi corazón…
Os contemplo siendo cielo.
Os escucho cuándo el gallo.
Habláis sosteniendo la voz
de un sinfín de hojas, silbando y crujiendo,
de multitud de gotas mansas de lluvia.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Con cita previa

fosforescencies

(I)
Mientras mis sentidos son cinco
y mis pies caminan adentrados
en la consistencia competitiva y numérica,
pazco entre sueños e intuyo
la prolongación existencial que es alentada
por cada frase mortuoria.

Aunque no recuerde haber firmado,
acepto la providencia; el contrato vinculante;
válgame la premonición como sabiduría y llave
que permite asomarme a la verdad atemporal
donde todo perdura adosado al infinito
y sin tropezar con la derrota.

(II)
Sentí que me esperabas
sosteniendo un racimo de uvas con dos dedos
y subida sobre un carromato repleto de manzanas.

Te sentí,
dejada de trajes oscuros
y de afrentas a la vida,
dejando de lado al sadismo y al llanto,
y a esa perdición que, imperativa,
arrasa con guadaña.

Pensar en ti.
Cada día acercarme para oírte
y hablarte; confiado, sin temor.
No advertirte como un golpe de desgracia,
cual solapa la luz de las velas…

Será porque te me insinúas
como dicha venidera con alquimias prodigiosas.
Será porque me susurraste un recuerdo de provecho
y por quererme con ahínco.

(III)
De miedos quiero hablar.
No sean míos; son de tantos otros que no ven,
abajo, en los sótanos, y arriba, por los altillos,
y en los baúles que me aparecen siendo trastiendas;
inventos y frutos esperando almacenados.
Los mismos alimentos
que empujarán con ímpetu los días
y harán marchar,
la tierra nuestra y el cosmos entero,
irrebatiblemente, hacia adelante.

salt del grill

«salt del grill (Queralbs)»

(IV)
Cuando corresponda…
como pocos asomaran mis cinco sentidos
-me anticipo y veo vencer a la intuición-
Viajaré más allá de esta identidad estricta
y contemplaré como se renuevan
los retratos y paisajes.
Es entonces, que me he reconocer,
como uno más que acudió a la cita
para aunarse con todo.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Como valioso suicidio (el consuelo)

Siempreviva 1Morir
porque un puñal se me clavó en el corazón.
No morir de otro modo;
ni por enfermedad
ni por el desgaste que sucede por la edad.
Ser sabor de amor que tozudo perdura,
aun soportando el regusto a pérdida,
a vacío y a cambio
junto a la consiguiente nostalgia
que aprieta como nudo la garganta.
Morir por desamor,
con un puñal clavado en mi corazón.
Morir así; como un simple pretendiente del edén
que sabe acerca de las posibilidades torcidas
y el filo y punta de un puñal.
Morir tal cual,
para resucitar
como una amarillenta y pequeña siempreviva
y desprender eternamente
la fragancia del amor.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Con humor de semilla

Por siempre asido
al cordón umbilical
que dándome nacimiento,
me orienta frente al camino
y le regala sentido a mis recuerdos.

Derritiéndose sobre mis vivencias:
aquel mirar
de amor sin cambio; de polen y pétalos;
la claridad de tus caramelo
¡dulzura almendrada la de tus ojos!
la cual puedo preservar de la lejanía y del envejecimiento…
hasta que empuñe sólo a mi alma como herramienta
y seamos nuevamente uno. Uno. Uno. Uno;
atrapando la verdadera dicha de aquel nacer
que se desentendió del morir por completo.

Jamás -de neonato o de dejar de existir-
fallecerán tus guiños cordiales;
los días pasan duplicando crepúsculos
e imparables se mueven tus pestañas.
Tantos consejos surgidos desde la bienaventuranza,
por tu ternura -hoy pletóricos y vigentes-
lograron perpetuarse como potente lumbre;
afrontan la reconversión de las galaxias
y el ruidoso trajín de las centurias -chasquido de dedos-
desligándose de los fatales y la opresión de la materia
y de las lecturas depresivas
que, deambulando cercanas al finito irresoluble,
hablan del adiós definitivo,
adjuntando como firma tétrica, la fachada de la muerte.

Confieso que… al contemplar el cielo,
consigo verte dentro de un gran rebaño luminiscente.

Todavía oigo tu voz.
Sé que nunca te fuiste.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Encadenado de suposiciones

mar i cel (des de Cadaques)

Una línea muy delgada
donde se encuentran confinados
tres puntos seguidos;
millares de suposiciones
y una intrigante incógnita;
hasta esa hora exacta…
sólo conjeturas.
¿ Qué será ?
¿ Qué vendrá ?
Quizás una luz intensa
críe como madre
y coseche poderosa;
repose dentro del telón
supuesto como oscuro.
¿Quién habrá?
¡ lugar y prenda !
Puede ser que alguien nos aguarde
con un interminable calendario
donde fuera alargada
la cuenta de los meses,
combinación perfecta
de un gélido Febrero
y un bronceado Julio.
Tal vez nos espere,
instruida por los siglos que nunca nacerán,
aquella templanza serena que sabe crear
y utilizar lo que conviniera.
Seguro que hemos de encontrar;
soplos nuevos. Pasos adelante.

Nada temeroso;
cruzaré el umbral y contemplaré…
si tras el ventanal -hoy, para mí, tapiado-
existe mejor visión que la de ahora,
o un limbo donde se me niega el tacto,
o un encierro plagado de ceguera.

Si he de escoger ¡ yo elijo !
que a ti te abrazaré,
que pronto nos veremos,
ya desaparecidos los puntos suspensivos…

318-omu G.S. (bcn. 2014)

encadenado de suposiciones