«Una casa donde traspaso nombres y cuerpos. Donde no resuena ninguna de las puertas por bien aceitadas. Una casa donde existiré, vivo y nací.»
Nací alineado con la causa soluble que navega y repite. Antes ni recuerdos. Los pensamientos apremiaban al olvido para seguir huerfanos. Los porqué, difuntos. Ni afirmaba. Ni negaba. Ni definía mi quién soy hasta carecía de nombre. Antes… Tal vez alimentaba como detalle gracias a designios tribales que exclamaban «libertad». Antes nací para crecer pequeño. Crecí y crecí pero quedé pequeño. Y cuándo pensarme, fornido y grande; suficiente, siendo sobradamente diminuto y frágil ¡explosioné!. Fue cortada mi lengua en millares de pedazos y el cristal que fue mi lenguaje gano en resistencia y brillo y diccionarios. Dejé la razón solitaria que da lectura de mundos aparte y saltaron a viajar por el espacio vergeles personales anquilosados y secretos precintados por el miedo y la vergüenza. ¡Estallé! para compartir y comprender que soy boca-fuente piel-plumas-escama neón-sol-luna-cuerpos contenido-imagen-reflejos poros elásticos agudeza renaciendo.
Ahora cuento que tu identidad sabe y en ella caben mis segundos ¡es nuestra eternidad!. Que viví intrépido y por ser aventura probaré comedido, irresponsable y valiente y cobarde. Ahora es cuando reconozco mis alas perdiendo razón de cautiverios. Advierto esa verdad que puede subsistir y está en todo; somos simples sonrisas de la alternancia combinándonos con un sinfín de atuendos dispares junto a los principios y los intermedios y los finales que vivamente auspicia el acordeón; un solo tiempo.
Que fácil resulta llevar a la práctica una política que defiende los intereses del capital. Otra cosa, sumamente difícil y muy distinta, es elaborar unas leyes que defiendan al pueblo llano, dándole lo que le corresponde por esfuerzo, retornándole su dignidad.
** Puñales lanzados desde un estrado. Dosificar contrincantes. Simular enfrentamientos encarnizados, cuando en realidad ciertamente hay: Actuaciones de estatuilla. Consentimiento de manos y espalda. Enemistades televisivas. Copas compartidas en la barra de un bar o comidas copiosas donde son cerrados acuerdos dantescos. Abrazos comedidos y besos amigables entre actos y adjuntos a una frase cordial «saludos a la familia». Sólo hay: Falsedad a raudales.
** En las entrañas del comercio ¡la política!. Anida el rutinario bla… bla… bla… ceremónico que alienta absurdos, trivialidad, banalidades humanas y fijaciones repetitivas. ¡La política!. Indispensable (según cuentan). Lamentable (muchos dirían). Elucubra y provoca contrariedad social. Aduce razones a una locura llamada desigualdad desde las entrañas mismas de la hipocresía.
Hay que ver cuanta satisfacción y riqueza se nos muestra ofrecida tan cercana como imposible; mezclándose con honda pobreza que exuda; lamento, dolor y desdicha cuales resultarían de moratoria posible.
En las entrañas de occidente pestañea continuamente la ambición desmesurada mientras vocean, inútilmente, los tantos frutos de la ciencia y la tecnología ¡resuenan para unos pocos!. Política muta en política: Iglesia de falsos credos revive entre siglas. Dicta, occidente. Manda y envía consumismo exacerbado a sus feligreses abduce y zambulle con causas y los captura en el gasto volviéndoles adictos. Desde las entrañas de occidente un gran desazón ¡el capitalismo!. Consumo que pesa como pena de tantos congéneres. Consumo que paso y pasará indecente y sin gloria, que por desdeñar la virtud del amor, es irreverente.
Consumismo intoxicante que oprime inclemente, que manipula y destruye la tierra y el cielo. Consumismo configurado bajo las ordenes de la vanidad y el poder, admitido como el método adecuado por cada uno de los que están situados como gobernantes.
En las entrañas de los trabalenguas. En las entrañas de la corrupción y de las payasadas; legiones de bufones escuadrones de parlanchines diseñadores confeccionando políticas nefastas.
Llenar con luz y de rosas la oscuridad hedionda que penetro sigilosa invocando suciedad y cavernas. Poder —por voluntad— cambiar el vinagre y la cal por avena y frutas jugosas que tornen suaves y dulces todos los pasos que dieran estos jugadores y los que vendrán. Recuperar, del corazón, su pulso partido. Llamar a la paz, untarla con gestos. Desterrar la venganza. Extirpar rencores enfermizos, todo yugo y al odio. Erradicar las guerras, a la violencia y a sus sedientos. Hasta perecer, si con tal… las manos se brindaran amnésicas olvidadas de flaquezas y ambiciones.
Porque los hombres avanzaron y crecen ¡evolucionan! a razón de la entrega y sus esfuerzos y de un leño llamado credulidad. Cual aviva las fuerzas y desmantela lutos y pincela incesante hasta lograr que el arco iris abandone su voz humilde y proclame su presencia tangible así empujando a las ilusiones para no quedaran siendo sólo ansiados deseos; futuro y sueños.
Porque desear el bien que traspasa las morales perniciosas y la justificación liberal dispongo de una claridad que destierra el ateismo e invoca e invita a Dios a ser polifacético y políglota. A ser aceptado y reconocido como un tu-yo indivisible repartido en porciones. Lo incita… a ser y hablar como algo nuestro.
Porque poder. Porque recuperé degusto cada mota escondida dentro de las zonas invisibles y valido cualquier lazo terrenal. Tengo el privilegio de calzar zapatos nuevos. El horizonte se me muestra ameno y amplio.
No desperdicio segundos deletreando amé; escogí amar. Y el huerto rejuvenece fértil y el campo luce interminable. Y reviento grilletes y candados y aprendo a llenar… al sopesar con un corazón sangre-cielo mis elecciones.
Baño de color caído sobre la quietud que dosifica el vigor de las brumas y adorna la transición de las sombras. Color parlanchín. Color completando la seriedad del silencio. ¡Esto es!. Vuelta de tuerca y compendio. Latidos asalvajados e indomables. Saludos desperezados. Amuleto degollando a la modorra, colgado de mi cuerpo y adosado a tu nombre, también; como a nuestro espíritu y a cualquier alma. ¡Esto es!. Hechizo que convierte el aburrimiento y la mansedumbre aparente que convive junto a la nada en permutación, en un baile imparable donde danza todo lo existente desvergonzadamente desnudo.
Que la vida que conozco son silbares variopintos. Un concierto inusitado dentro de la inmensidad. ¡Sorpresa aguardando sorpresas!.
¡Esto es!. Soplo vital. Ajedrez ingenioso donde vence la virtud que quiere que los peones prueben a ser reyes. Y uno abajo y luego arriba, ya con termómetros y balanzas y brújulas perdidas porque el triunfo pervive en cambiar.
Hallar nido donde estés —no me preguntes por qué— y racimos de uvas junto a días festivos y ramas de olivos con los que aceitar aptitudes y actos, decisiones chirriosas. Detrás de la impetuosidad de huracanes, tus pestañas son y traen albor: Exclaman palomas que aclaman y esconden un mundo mejor. —No me preguntes por qué—
Aquí —intuyo, que por causalidad— Zambullido en este traje, con tela teñida por glaciares y volcanes. Pasajero de un planeta que es pasajero a la vez; burbuja hecha de tierra y agua revueltas, burbuja especiada con salivas vegetales, con minerales fornidos e indelebles y con sangre animal de hombre alimentada por ubres gustosas de mujer. Aquí. Soy. Trapecista dando vueltas que alternando ritmos cruza de un salto las esquinas mientras escucha cuanto de reales son las estrellas, que ellas son mis ancestros paseando como descubridores para bordar un después. Apresado por un reloj, imparable y pertinaz, que cuenta y cuenta… días y años y siglos circuncidando con segundos que pasan dando memoria y ojos renovados con los que interpretar los pasos y el vuelo tras voltear del revés. Aquí; como soñador empedernido, preso del gesto romántico, libre de funambulismo; anhelo cambiarme de disfraz y prolongarme hasta el infinito. Aquí —aun fugaz por medido bajo este vehículo— Sujeto pasos. Soy dependiente. Cazo respiros. Siendo viajero; recorro instantes y desabrocho imposibles. Pesco sin anzuelo ni lombriz y se descascarilla mi propio huevo, desnudo renaciendo; girándoseme el mundo. Aquí y ahora, compañeros confirmo que no existe instante alguno mereciera rechazo, fuera desperdicio. Aquí estoy. Atento a la música y lecciones que mediante las cuerdas del espacio esparcen, la verborrea impetuosa de la luz la algarabía de las sombras, la perpetuidad de la oscuridad y la quietud amable del silencio.
2-Espacial
Marcharé, sonriendo. Pasará el placer. Cesará el dolor, tal cual ahora mismo los conozco. Partiré satisfecho; como un ave o un árbol a cuales se les marchitan alas y hojas para sobrevenirles nuevas ramas y otros plumajes. Sonriendo. Satisfecho. Porque amo y deseo cada hola y cada adiós que aúpa este universo aligerando albas y crepúsculos. Ya comprendí… que volará hacia arriba, caminara enrasado, o buceara por abajo, toda la arena cae como fuente ofreciendo un agua que es: Suma grata. Florecimiento. Ventisca catapultando saber de cabalgadura y privilegios.
¿ Conoces la libertad, o procede que actúes para llevar a cabo tu propio rescate ?. —Empujados. Sometidos a introducciones astutas y a mensajes subliminales que nos inclinan hacia decisiones que no son nuestras—. ¿ Escogemos nuestra identidad o nos la imponen ?. Eludimos sentirnos mal y reconocer una realidad que consentimos; entonces, enmascaramos porciones de nuestra vida, amasamos subterfugios. Pugnamos entre caracteres mientras defendemos una personalidad impersonal inventada, interesadamente, para que el poder prosiga sostenido por unos pocos. Inercia. Inopia. Sumidos en la manipulación que da como resultado; seres inmutables, seres clonados.
Distraernos para no advertir la perdición. Simular disponer de conocimiento y vocear, dando a entender que poseemos una gran verdad. Anhelar ser mitos.
Hablar y hablar. Sufrir de verborrea mientras estamos sometidos al influjo de una caja hermética.
Planeta Hollywood. Teatro-mundo repleto de actores. Avergonzarnos de la desnudez cuando es y representa placer, completud y nacimiento, cuando es delicia. Optar por la sordera y presumir de ver aun padeciendo la ceguera.
Era de engaños y confusión. Credulidad absurda. Embeleso hasta el babeo. Siglo de «narcisos» rodeados de centenares de espejos donde admirar sus imágenes e incluso sus equivocaciones. Personajes que fueron engullidos por un sistema antinatural y preconcebido. Individuos tragados por el fango pegajoso del yo competitivo e inmutable que camina ajeno, desentendido de la empatía y la solidaridad del grupo.
La muerte cierta sobrevive, lastimosamente, dentro del barro de la vida. Alguien sabría decirme dónde se hallan los límites que evidencian la realidad y la ficción.
Lado-Pájaro. Lado-Espino. Me agrada escuchar su nombre nativo «hierba húmeda».
«Sé, acerca del ayer… Y del hoy que es instante y resultará un leve y fugaz chasquido de dedos.»
Poco. Atados corto. Aliento efímero es cuerpo.
Corto. Tan corto como relativo: El orgasmo. El calvario. El mareo. La resaca. El sueño. La vigilia. La claridad y la confusión.
Corto. Tantos descubrimientos pendientes me llevan a comprenderla como brevedad. La cáscara está todavía caliente. Ni aprendí a caminar. Un suspiro y ya mismo muero.
Digo, —mientras confirmo la evidencia—, que su gusto marcha pronto, sabe a corto.
Para alcanzar la virtud de fantasma … desaparezco.
Atrapado dentro de los surcos del espacio vago entre causas temporales que ven difuminadas sus verdades al poseerlas millares de velos.
Recorriendo las páginas de la naturaleza Como aliado, aliño, antes que como hijo de ningunas entrañas concretas.
Aquí, los años pasan siendo zarpa, arañan nuestra alma y dibujan nuestro rostro con su ineludible código; como tormenta insalvable reportan la suma que nos hace crecer a base de experiencias.
Allá: Determinación. Mitades y tercios completados por la elasticidad de los movimientos. Aquí: Intermitencias. Fracciones. Fijación cual reposo.
Aquí y Allá… delimitando las zonas de nuestro gran sinsentido.
Aceleran las astros, y, al hacerlo, rejuvenezco hasta aquella muerte que intercambia los cuerpos y esencias repartiendo las cartas.
Y resulta recompuesta y aceitada mi máquina; y aprendo y recuerdo y olvido. y olvido lo que fue olvido para añadirle perspectivas y formas a mi existencia volteando el absurdo y la razón de cada sentir y palabra. Y reaprendo que… una gota de sudor es lluvia que siempre retorna a beber de una misma labor, por su inquietud es frágil y robusta ¡ciclo de vida!.
Atrapado dentro de los surcos del espacio recupero los juegos; ya que fiel… conviene en aguardarme una pieza del puzle para encasillarse. Me espera una cuestión banal por resituar. Una piel para camuflarme tras desvestirme. Un latido espera —siendo un estallido—, como presumida fuente; para presumir de las eclosiones innatas que provocan un divertido yo travestido. Un pensamiento para reprender a otro pensamiento y demostrarle que hasta los cielos tienen techo, que todo tiene culo y espalda. Una astilla por desenclavar me aguarda junto a una gota de sangre por chupar y otra que sólo reclama suicidio; rellenar un charco.
Aquí sucede que luce apresado mi allá
—triste realidad—.
Cuando él sostiene la energía protectora
que auspicia un abrazo cordial y muchas sonrisas sinceras
capaces de corregir a los aduladores de la fatalidad
que apagaron la luz de la oscuridad
compitiendo por el terror con sonámbulos.
Mi aquí decide convertir en verdad
la balada que era sueño,
destierra el absolutismo ponzoñoso
anudado en «terminar».
Cuántos y cuántos son los hombres que mientras llenan sus bocas repitiendo y repitiendo querer justicia y libertad, manipulan las leyes de un estado, la suerte de otros seres, las normas de este mundo, adjudicándoles; gruesas cadenas, penuria y hambre a sus vecinos, dictando desequilibrio, dolor y muertes innecesarias junto a esclavitud.
***
La corrupción no es parte pequeña dentro del sector laboral y bien lucrativo que es la política, tanto da que la lengua de los parlamentarios sea una o sea otra, o que teológicamente estén ubicados en una posición de credulidad religiosa o filosófica o defendieran el ateísmo, o que su afiliación a unas determinadas siglas haga aparecer a su persona así como inclinándose y posicionada hacia unas tendencias concretas; la corrupción impera, de una forma u otra, por todos los lugares del planeta. El poder suele equivaler a corrupción y es imposible que un individuo se mantenga en la élite del poder sin estar tocado o de algún modo permitiendo u omitiendo la tanta corrupción que deambula imposibilitando la ejecución de que se constituyan y materialicen los mejores proyectos comunes para el total de los habitantes de esta tierra, sin diferenciarse ninguna de las posiciones o de las culturas a la hora de renovar las maltrechas directrices de nuestra sociedad.
La corrupción es posiblemente una de las partes que nos sobreviene como furtiva y latente a la condición humana, quizás cabe dentro de nosotros como una inclinación que acontece inherente. Tal vez contribuyan a esta tendencia las grandes dosis de información que nos lanzan y lanzan para manipularnos con mayor facilidad. A esa insolente cantidad de mensajes subliminales que utilizan para programarnos, sin tan siquiera, nosotros, ser conscientes de ello. La corrupción termina por aparecer a medida de que nos procuramos concesiones que redundan egoísmo, al creernos con el derecho de cerrar los ojos y dejar de escuchar las verdades desagradables e innecesarias que acontecen cercanas y de las que somos participes, que existen, porque a ellas contribuimos.
Habitan muchos automatismos en nosotros, algunos que acaecen por la dejadez y otros que aparecen y perduran al prevalecer, siendo respuesta, este interés personal que menciono. La reiteración constante de que nos debemos a la constitución y reafirmación de nuestro yo como individuos solamente está abanderando competición y fronteras, hemos sido conducidos hacia la normalización de las diferencias, a esa meta donde las diferencias asoman como deficiencias y como realidad destructiva, no como eficiente fusión que reportará mejoras en nuestro avance. Nuestros mandatarios, el poder que establece, visible o en la trastienda, se ha olvidado o para nada le conviene evidenciar y demostrarnos que una buena predisposición, en todos los seres, a la solidaridad y en todos los ámbitos, provocará el entendimiento saludable, es la más eficaz de entre las tantas herramientas de las que disponemos para ejecutar el cambio hacia una tierra que desde siempre ya tenemos, pero que perdió, por alguna causa, la lógica y razón de la mejor de las conciencias.
Los efectos colaterales que repercuten en la vida de cada uno debido al estado ajeno acaban por demostrarse evidentes; los humanos renunciamos a ser realmente humanos cuando demostramos cuanto es de grande nuestra parte de incivilizados.
Generación tras generación, si prestamos atención, observamos como incluso ha llegado ese tiempo en que confundimos lo que significa victoria, llegando al punto triste de venerar un seguido de ruindades, miserias y derrotas.
Diario digital que nace con la vocación de informar sobre Jaca, Jacetania, Alto Gállego y los valles de Tena y del Aragón, reflejando con fidelidad y objetividad todo lo que sucede e interesa a sus gentes. Editado por la periodista Rebeca Ruiz
Este blog es únicamente para mayores de edad. Relata la vida de sumisión de una chica que se adentra en el mundo del BDSM casi por casualidad, sin saber muy bien ni qué significan esas letras.