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Tan cerca te siento,
aún presintiéndote lejana, te huelo.
Te sé; calladamente serena,
sólo me hablarás risueña
cuando repose contigo,
cuando quedes complacida,
al poseerme, en tu cercanía.
No precisas robar al descuido,
tomas de todo, con todo haces simientes.
Para que una mañana sea tarde,
para que el continuo se prolongue
como roce de eternidad.
Y así renazca la sensibilidad de mis pies,
y cosquilleando mi ser la existencia,
cocine un nuevo plato y que éste esté,
preciso de pimienta y sal; al punto.
Con tu cortar podando crecerán mis alas,
y entonces… el viento desvelará tantos recuerdos,
nuevos caminos que hasta esa hora eran invisibles,
puros espejismos, señales confusas y poco demostrables,
cuales nos hacían creer esta vida humana
como exclusiva; como fin único.
![hubble7[1]](https://saboresdetierra.com/wp-content/uploads/2013/04/hubble71.jpg?w=300&h=186)