Apuesta de tierra

«El cobarde señala hacia otro lado mientras silba desafinando. Que esperar de él, sino traición como melodía.
Suena terror y desconcierto, y muchos «miedo» responden.»

sobre la tieera

Campos.
Sobre campos que esperan
semillas son hombres.
Campos espléndidos:
Árboles.
Minerales.
Aves.
Anfibios.
Reptiles.
Felinos.
Roedores
e Insectos.
Ladridos.
Graznidos.
Rugidos
y Oraciones.
Recipiente son campos:
Lienzo pulcro y cobijo.
Paz. Libertad.
Luz creativa
de fulgor asombroso.
Oscuridad serena
y la vibración sensitiva
donada por todo Color.
Crecimiento adosado
a la inquietud que transportan
sombras esponjosas.
Campos: Cultivos.
Para ya extirpadas vergüenzas
sucumbiera el hambre.
Todo elemento que diera
una faz o esencia horrorosa.
Campos.
Y desenfrenado el avance,
al ser próspera la pisada,
digno el legado de hombres.
Ahogo e incendios…
Aunque volcados por agua celestial
o sentenciando con llamas terrenas
¡esterilidad eludan los campos
cuando regados por el acierto de hombres!.
Campos vírgenes
y hombres capaces.
Campos donde luzcan los frutos,
prodigios surgidos
desde la semilla que somos los hombres.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Desde donde después (verbos)

Pertenecer al cosmos. Animado por una selva energética con agujeros diamantinos, aparecer y desaparecer desde cada uno de ellos. Pertenecer a la magia de una chistera. Ser sorpresa sorprendida. Devorador y vianda.
Nacer: Aullar. Berrear. Mamar. Gatear. Confiar en las directrices que sujetan los demás. Dejarme llevar. Crecer: Pisar. Seguir las líneas automatizadas y un tanto deplorables de un sistema deforme e inacabado. Insinuar fidelidad a leyes y códigos inaceptables. ¡Justificarlos!. Salir de la partida. Renunciar. Saltar. Traspasar la frontera. Perder la identidad inconclusa y hallar tanto que más. Disfrutar de la cordura que pocos entienden, y sufrir de y con… y reír tras la condenación. Probar la adicción, la perdición, el rechazo y la cárcel. Ser un virtuoso de los sueños y de la locura. Trazar victoria sobre multitud de simulacros de derrota. Ser tachado de ingenuo y levantarme y resucitar. Deleitarme con un encadenado de orgasmos. Presenciar defunciones que auspician metamorfosis, saludos y (h)olas.
Llegar al límite, donde un acantilado, donde el abismo (aquí y allá). Empujado por el atrevimiento, caer y caer… caer para saberme ave y reconocerme viento, para desmembrar el tapiz supuesto como inquebrantable y conocer lo que es volar.
318-omu G.S (bcn. 2016)

A partir de ti

Como esfinge magnánima que, levantada por muchos, no pueden contemplar ni los ojos ssuperficiales ni las mentes incrédulas.
Como baluarte que perdurará, aun a pesar de las embestidas conquistadoras y guerreras de los hombres con sus tiempos.
Aunque zarandeada por crudos huracanes.
Aunque asomará el fin sobre esta civilización, ambas; prosa y poesía, artes nuestros, liberadas de su carga mortal, sobrevivirán a la tierra de agua y al aire ácido y a los mares de fuego.
Hay decires que transportan algo más que palabras ¡espíritu y alma!. Hay letras audaces que desconocen la esclavitud monorrima de la muerte.

como tus letras
Como tus letras
vuelcan lectura-vientre
presto atención,
garabateo, esbozo y escribo.
Pregunto por tanta gestación
y el sonar de trompetas delata victoria
junto a más obras que son seres nacidos.
Debido a cuantos padres
y muchas madres que esperan,
acumulo fértil y fecundo,
agradecido te adeudo.
Intentaré retornarte,
ser compañero fiel
hinchando nubes
y descorriendo visillos.
¡Como tus letras!
Prosa repleta de pulso
y salpicada de poesía.
Poesía rigiendo la vida.
Ingenios acentuados son poesía.

Permanezco con el hábito de aprendiz
porque afané siempre aprender.
Al saber que queda más
prosigo recogiendo el testigo.
Especulo.
Fantaseo.
Confirmo.
Siervo de la continuación,
partiendo desde elucubraciones, dudas y credos
lato; como tus letras…
tras los sentidos.

318-omu G.S (bcn. 2016)

A uno mismo

a uno mismo

quieres saber
cuánta liberación
cuando dejas de ser.

Tú.
Amarrado con sogas
—gruesas y delgadas—.
Yo:
Ni maniatado por alas
ni forzado por cadenas.

Tú.
Yo.
Así mismo o a la inversa.
Reconoce que conoces y conozco
hasta la relatividad de la importancia.

**
Por qué callas.
Padeciendo de mudez
sujetas con obstinación,
estiras hacia adentro.
Reniegas de repasar el diario
¿cuerdo?-terrícola de instantes
y contrastar experiencias.
Eludes compartir el agua de tu pozo,
te fuiste con ella.
La supiste, turbia.
La pretendiste, limpia,
sin barro ni lava ni azul,
la querías de vacío natal
completamente llena.

Apartado.
Renuncias al conocimiento racional
y adoptas al loco sideral que despega
¡relámpago!
¡impacto fugaz!
¡cohete!
a la caza de mundos
… dejando atrás
concurrencias aciagas.
Universos de otros
que se disimulan y amparan dentro de algún disfraz
mientras dicen mitades
y hacen e inventan, confusos,
y malogran
tan equivocados como endiosados
Otros (que espero no tú, que espero nunca yo),
cuales viven emparedados,
cuales viven porciones contadas
dentro de diminutos recintos
e inhalando respiros siembran cipreses
para darle hospedaje a los réquiem
y predecir un siempre
plagado de difuntos.

Por qué giras la cara
e indagas, ausente:
Latitudes y frentes.
Grados que aguardan
soportando
nuevos ambientes y esquinas.

Porque yo:
Explorador,
desenpolvo puertos y óxidos,
útiles inútiles aparto.
Pensar que pensar que desgasta
¡maquinaria imparable
causante de logros y estragos!.
Desacelero lejanías.
¡Improviso!.

Porque yo:
Transeunte minúsculo,
¡desencarcelo!.
Considero la suerte fatigosa y cabal
que auguran y esconden los pensamientos:
Simple complemento. Nunca fundamento.
Ruidoso elemento que prometiendo cofres
aporta cercos y aisla
anegando reuniones y viajes.
Por rodar limitado solamente queda
como nudos, pies y kilómetros.

Porque yo:
Demasiadas palabras.
Porque yo:
Cerceno anhelo.
Demando poco equipaje.
Porque yo
pretendo liviano
y flotar siendo nada
¡merezco marchar!
la gratitud del olvido
con sus descubrimientos.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Aceras opuestas (carta de vecindario)

torredembarra-segur (13)Como guillotina;
palabras tuyas
e incluso acciones.
Solicitas que ruede mi cabeza.
Clamas por verme sobre el patíbulo.
Ya demolido por el sufrimiento
fuera incendiado junto a mis papeles,
de vida llenos,
llenos de vida además de queridos.

La toxicidad
—valor cobarde de tu propiedad—
camuflada
o adentrada en algún escondrijo,
contaminando cerca o desde la distancia,
pretende hacer añicos
la bendición natural que prosigue arraigada.
Labores trabajosas
que irrigan y propagan
pureza liviana y corriente sanguinea
merecedoras de perdurar.

¡Quizás celos!.
¡Quizás envidia!.
TANTO DARÁ
si celos o egoísmo o envidia,
sendas suertes corroen con ansia depravada.

Acontecieron y suceden agresiones
ESTO SÍ QUE IMPORTA.
Voluntad miserable queriendo destripar,
comerse el futuro que no le corresponde.
Engullendo la piel
y las vísceras y hasta los despojos
conseguir aquello que por si misma
jamás logrará.

Dicha inmadurez
—Palo dentro rueda.
Traba que te traba.
Perdición que termina por tomar como dogma
un sadomasoquismo inquisidor—
demuestra cuanto descontrol puede aparecer
cuando provocan colapso las emociones
aun por digerir.

Hay imposibles no siendo tal.
Hay imposibles que SÍ ¡son y serán utopía!
porque un ser deja de ser universal
y al adquirir la mayor soledad
admite sus límites.

Contemplas (entre autoexcusas)
lo que por farsante o por miedosa o por vagancia,
delante de la frustración
o frente al desengaño (monedas inservibles)
nunca tuviste ni tendrás:
Admiras una amalgama de colores increíbles,
vivamente posados,
solamente disponibles
para los que descreyeron la pesadumbre
asociada al tiempo y a las circunstancias.
Contemplas (colérica)
el gozo penetrante
que ahonda poderoso
sonriéndole a otros,
sirviéndoles,
complaciéndoles, con más y más energía.

Me apena confesarte
que no sé ni dispongo del remedio
—no tengo el mucho saber
de médicos o maestros—
rotundamente solos…
barajamos la vida con sus tantas cartas.
Amiga; marchaste lejos.
Ya va siendo hora de que siéndote sincera
releas la partitura con acierto
y canceles tanto final.
Me apena reconocerte dolor.
La vida que predicas
huele a cofre sellado
y veo y suena la tragedia
como insignia y como obligación.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Atrapados o en revisión

En ocasiones desdeñamos formas y maneras que se nos presentan siendo arte, solamente por ser incapaces de comprender el valor alternativo, aquel contenido expuesto con maneras atrevidas e innovadoras.
Nuestra lectura de la obra suele estar atrapada dentro de multitud de uniformes y hay rechazos que existen por el mero hecho de que las formas escogidas como expresión, resultan un más allá poco convencional o un contrapuesto de la realidad formal tal cual la entendemos individualmente -valoramos estancados dentro de un cubículo minúsculo-.
¿Somos verdaderamente libres cuándo interpretamos?
¿Procuramos entender, sacarle el máximo a la obra, o buscamos simplemente que se ubique dentro de los baremos que consideramos técnica y expresivamente validos o correctos para transmitir el mensaje?
¿Clasificamos su magnitud por el nombre que figura en su cabecera, en un rincón, o al final de la misma?
Presentaros el «juicio de impacto» , el sensitivo, como inicio de la valoración, para luego ser capaces, una vez ya movidos de nuestro sillón personal inquebrantable, de querer indagar acerca del mensaje que pretende el artista.
La poesía, con el movimiento que provoca cuando su lectura. Con las imágenes y las emociones que contiene pueden dar paso a la indagación que nos responde con un contenido, cual aunque no seamos capaces de determinar completamente no quita la inmensa valía que significa ir junto a esas letras de viaje. La poesía: un calidoscopio que proporciona infinidad de combinaciones que sólo pueden ser observadas por completo cuando se mira con detenimiento cada uno de los cuadros que va presentándonos el autor.

Corazón y pico (apuntes de amor XXXIII)

«Tanto creímos en nuestro infinito
que desistió de latir como sueño,
anudando almas y cuerpos
abandonó su ser de nube
e infinito existió.
Acudió, celeroso, mostrándose palpable.»

**
Tomando el canto del ruiseñor
y dejando las prisas del colibrí.
Volando como palomas pacíficas.
Repartiendo mensajes,
de plaza en plaza y de calle en calle.
Recordando la gracia de caminar tranquilos
y el obsequio preciado del batir de unas alas.
Somos palomas libres alentando al mañana.
Blancas —digo palomas—, naturales y blancas.
Adoptamos, unidas, la virtud del olivo,
su arte prolífico,
la paz robusta que guarda en sus ramas.
Musicamos promesas. Musicamos verdad
durante las estancias y a través de viajes.
Sonamos… como amar.
Amar sin pausas.
Amar acompasado.
Amar irremediable.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

 

Para algunos… la moneda tan solo tiene una cara

Un sudor venido por el sufrimiento
endurece con callos el alma y las manos
de una cuarta parte de los niños,
adultos y abuelos de este mundo.
Los hay que si conocen el verdadero precio
de un vaso de agua o de un mendrugo de pan.

Crepuscular, cruje la crisis,
ruje la halitosis del engranaje.
Las bisagras, ruedas y tuercas
se quedaron faltas de aceite.
Ásperos, los rodamientos rozan
y el sistema aparatosamente se encalla.
Oxidado, lleno de mugre y estrías, chirría.

Un occidente lastimoso
y ciego del resto,
reclama apenado
mientras solloza equivocado
cambiando del escaparate
los precios y los maniquíes.

Hipócrita, el estado de consumo
domina, reforma y constituye
una alteración en el contrato,
revisa, modifica y, según conviene, alterna
la validación y la caducidad de los términos.
Deja de morder, mordisquea,
aminora su ritmo
pero igualmente engulle.
El sistema prosigue la alienación,
maltrata y malea,
simula bienestar y afabilidad,
aparenta ser bonanza
cuando su ferocidad
comporta, acarrea tormentas.

Occidente, descontrolado consume,
desentendiéndose, barre para su casa.
Interesadamente intercambia
armas por diamantes.
Trafica con la esclavitud.
Sopesa con una balanza
equilibrada con sangre y miseria,
regida por una justicia,
la del mayor de los desatinos.

Desarrollado, occidente.
Generoso y desprendido,
observa las direcciones
y regala al subdesarrollo:
Grandes, enormes barrigas
rellenadas por el hambre.
Occidente no padece
por penas ajenas
que en otros causan desdicha.
Occidente se acuerda
de África, de Asia y Oriente
y les obsequia
con fabulosas bacterias,
las cuales espléndidas,
portando guadaña,
elevan, en esas tierras,
el índice de mortalidad.

Una buena parte de este mundo
todavía investiga y se cuestiona
dónde estará ese segundo planeta.
Y si existe el desarrollo,
el tercer mundo
tendría que hallarse
en la cuadratura
de un extraño contrapunto.
Se evidencia
(hasta en esto),
falta de delicadeza.

En la cadena de montaje:
el método, permisivo,
amortigua con farsas
los gritos que son quejas
y resuenan.
El método basa su poder
en la ambición,
la competitividad
y la codicia.
Monótonamente
huele a chatarra,
a caucho quemado,
a polvo alumínico
y a goma gastada.
La fórmula escupe y rocía
la mente y los pulmones
con ácidos corrosivos,
con monóxidos y depresivos,
cancerígenos y contagiosos.

Mientras tanto…
en el barrio de al lado,
entre zancada y zancada,
dan las gracias cada día
al recorrer a pie
veinticinco kilómetros.
Dan las gracias
por disponer
de un camino hacia el trabajo (mal pagado).
Dan las gracias
por tener una choza
de caña y barro
y poder hilar sus esteras
con pellejos de coco
o disponer de sus hamacas
colgando para descansar.

Mientras tanto…
los vecinos de finca,
desde la misma parcela,
desde la flotabilidad
del mismo globo terráqueo
se dan la mano,
llenan su plato (si pueden)
con tortas y cereales
y de cuclillas sonríen.
No conocen los excesos,
no desperdician irresponsablemente.
Le agradecen a la lluvia
a los ríos, a los lagos y al mar.
Son conscientes
y se congratulan
del sol, del cielo, del árbol
y de la montaña.
La grandeza para ellos está
en algo tan simple
como el ver a sus hijos dibujar
con lápices de colores
y marchar con alegría confesa
para acudir a la escuela.
Encuentran el confort
en una vieja manta raída
pero que les abriga,
necesitan de un poco de algo indispensable
y con ésto tienen mucho, tienen suficiente.
Veneran un pozo con agua,
una tierra fértil,
el pájaro o el pez que se les ofrece.
Disponen de una leve carga espiritual,
su posible brevedad es su felicidad.

318-omu G.S. (22/10/2010)

Albas compuestas por Uno

Dormir y roncar profundo.
Fui pasivo.
Fui sumiso.
Contaminé hasta despertar.

Anidar tomando alimentos de un paraíso
transformado en perdición.
Reparar en santos, ángeles y vírgenes.
Reparar en monstruos y demonios.
¡Ancla somos nosotros mismos!.
El Yo manda
manipula y nos engaña,
es a quién deberíamos retar.
Reparar en libros repletos de leyes y normas
y en un dedo que señala hacia otro lado.
¡Ancla somos nosotros mismos!.

Despertar.
Tras admitir que la honestidad
es compañera ideal para constrastar.
Despertar.
Y preferirme como hombre imperfecto
que se aúpa más arriba
tras visionar perspectivas
y extraerle buen partido a las dudas.
Inclinarme por diseñar
partiendo desde la bondad.
Ignorarme como salvador de nadie
y también como deidad
dueña de justificaciones: plaga de excusas.
Idear.
Exponer.
Ejecutar.
No pretendiendo reconocimientos ni alabanzas.
—Repudio al Yo engreído cual se cree
poseedor de la mejor metodología
y la única verdad—.

Vivir explorando.
Dormir-Despertar.
Vivir asimilado
por el árbol que logra brindar frutos
entre combinaciones y vaivenes.
Dormir para despertar
conociendo, al fin, la suerte
de la cordura del conjunto,
fiel aliada de beneficios.
Desperté. Para disfrutar
del éxtasis tremendo que supone
el sentirse asociado a todo, al despertar.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Icebergs (notas del llanto de Cupido VIII)

19991-1366x768«No es tan difícil conocer a la muerte
aún aupados en esta vida.
Astros que alumbraron juntos
aparecen ahora separados por galaxias
debido a sus naturalezas cambiantes o contrarias.
Es complicado vivir
sin presentir u oler a la muerte.
¿Quién conoce, certeramente, la utilidad de imanes?»

 

Y, hoy, el fuego quema
el fuego habla.
El aire es soga
es cuchillo
es densidad irrespirable.
Pocas brasas y mucha ceniza.
—Corazones grises. Corazones tuertos—.
Demasiado humo y escasez de lumbre:
Mejor mudez que gestos tóxicos,
la mugre disfraza el léxico.
Las estancias son pequeñas
pero rebosan distancia.
Los sabores admirables son pasado
ya marcharon.
Aguardo, paciente
por si cabe error…
Espero y no vuelven.
Aquí sólo quedan
camas serradas y desayunos fríos.
Al abrir mis mañanas
siempre aparece el mismo emoticón.
Recordar el ayer es mi condena.

318-omu G.S. (bcn. 2016)