Visión conjunta

Cuándo padres haremos mejor de hijos -si es que la vida nos permitiera aportar, así añadiéndole a nuestra especie otro pedacito más de continuidad sobre este planeta-.
Podremos, tras ser padres, deleitarnos y recordar un antes de efervescencia máxima y ofrecernos como amable consecuencia si todavía hijos de padres presentes; respaldados por una madurez que advierte la grandeza de compartir una misma sangre, y sentir, de una familia, cuánto apoyo reparte calor.
Mientras padres… Comprobaremos cómo de salvaje nace y brota y corretea el agua ya surgida desde la fuente. Vendrá delatada y será esparcida la dulzura de los niños encima de cualquiera que fuera nuestro carácter o nuestra edad.

Una sola pluma no hace que un ave levante vuelo

“Somos reducción de amalgama dentro de este tiempo corto que aquí se nos presenta como vida y cocina.”
Tantos padres, hermanos e hijos me ha dado la vida como seres he conocido -todo pasajero aporta, cada cual dispone de un aprendiz y de un maestro-. Si me preguntan por mi familia, respondo “contempla las tantas formas y maneras diversas; mira a tu alrededor”.
Adentrado en el avance incesante, aprendo y enseño. Cualquier detalle sirve para comprender. Avanzo, sosteniendo un amor-amar exento de masoquismos.

A un solo paso de otras puertas

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(I)
Somos mariposas puntuales,
pasajeros 
que mientras inhalan pesos
emulan levitación.
¡Somos múltiples dicotomías!
Somos…
Una realidad que ha de evaporarse.
¡Somos razón y disparate!
Somos trajín de existencia:
Verbos imparables.
Poseedores de cuerpos
donde se apaga y se enciende la luz,
somos nubes que alimentan
contenido e imágenes.
Capaces somos
de engendrar y preñar
a la luna y al sol
de litúrgicos sueños
que postulan por el brillo
y le han de añadir más color
a oscuridades y sombras.
Trajeados de hormiga
intercambiamos pequeñeces
hasta perder la gravedad
y hallar ese amar
que ama los pasos
de gusanos y gigantes.
De báscula en báscula
viajamos:
Por Lugares y entre Circunstancias;
llevados
por la presumida cadencia
y el innegable ritmo
de cada minúsculo Espacio
y cada soplo de Tiempo
nos erguimos de a poco.

(II)
La madera se sucede transformada
—pretende incrementar los minuetos—
esponjosa disfruta mientras puede
hasta que su resistencia y nutrientes transmutan;
arrastrados los troncos poderosos
a la humildad de ser,
débiles, huecos y resecos,
llevados a perder la vanidad,
su soberbia y arrogancia.
¡Trajín de existencia!
¡Crecer y crecer!
¡Morir y nacer!
Morir y nacer
para observar que la magnitud del horizonte
entiende de equilibrios.
E incluso la esencia confortable
que sustenta e interpreta una montaña de paja
pierde su plumaje y desfallece,
dándole el adiós
a su consistencia mullida y etérea
cambia de equipaje
y cuando habla… cruje oxidada.

(III)
Nada resulta eterno
cuando la lectura se realiza
con este entendimiento terrenal
que olvida su elasticidad y sufre doblegación,
desvencijamiento y fracturas;
hasta dar el paso en que cruzamos otra puerta
donde esperan parajes
que hoy se muestran
invisibles e insondables.

318-omu G.S. (bcn. 2016

3 en raya (entre la premeditación, la inconsciencia y el consentimiento)

Existe, para algunos, una preocupación enfermiza por amasar beneficios. Otros pretenden alcanzar estabilidad dentro de una pauta: la del conformismo. Y a la inmensa mayoría de seres les queda como prioridad exclusiva ¡la de subsistir!.

**
Una sociedad o un sistema mundial que aboga y reafirma las fronteras (salvando las excepciones puntuales en que, mandando los intereses económicos, las divisiones y diferencias quedan desmanteladas), se demuestra claramente anticuado, evidencia su estar y ser de primitivo y de poco visionario.
Resulta evidente que este planeta fue construido y avanza debiéndole a todos los vínculos, a fuerza de interrelaciones y a base de fusiones e intercambios que inagurando inventos extienden el hoy para que sea mañana. Gozamos o padecemos, como los mismísimos océanos en cualquiera de sus partes y en alguna hora, el movimiento impactante de las placas tectónicas, aleteamos o nos confundimos dentro de las diferentes alternancias atmosféricas, vagamos o quedamos anclados ante las pausas o el empuje progresivo de cada una de las corrientes existentes.
Hace ya unas cuantas décadas que las distancias han pasado a ser relativas debido a las muchas innovaciones tecnológicas, nos desplazamos invirtiendo poquísimo tiempo de un punto terrestre hasta sus antípodas. Recibimos continuamente información de aquellos hechos que suceden en otras partes del mundo y nos alimentamos y satisfacemos con los productos elaborados o cultivados a muchos kilómetros de donde vivimos.
Progresamos, revolución tras revolución; pero seguimos predispuestos y consintiendo. Buscamos razones que nos eximan del peso de una conciencia que lastra o nos permite ser livianos porque siempre se confiesa sincera y nunca acepta una posición traicionera. Tendemos a regirarlo todo con tal de encontrar razones para alegar y que nos autoricen para conseguir triunfos y beneficios personales al precio que sea. Tanto sucede esto, que llega a extrapolarse a todos los niveles convirtiéndose en un mal mayúsculo. Hoy, encontramos común, le restamos importancia al hecho de que cualquier territorio pueda estar invadido y gestionado por estados ajenos a él, estados cuales extraen lo que les conviniera aun sumiendo a las gentes de estas tierras a la destrucción propia de una guerra, a una dolorosa miseria, inmerecida e inhumana.
Este sistema que admitimos y consentimos, ha configurado la fórmula de delimitar específicamente cada porción del planeta para facilitarse el control. Opta por establecer un orden (justificándolo), un orden y unas leyes que permitan un encasillamiento que denote donde se halla la debilidad que debe sumisión, y desde donde emana el poder al que debemos venerar. Este sistema, acentúa riqueza y pobreza hasta hacernos creer que lo que cada uno de nosotros tiene es lo que se merece y le corresponde, se las ingenia para que tantos inocentes sean vistos como culpables. Mientras, una minoría que se jacta de conocimiento (de ese saber, inútil e inconsciente), modifica y alterna y suplanta las leyes y los valores a su antojo, quedando, como individuos, igual de encerrados dentro de una inmensa y pegajosa y mortífera tela de araña a la que ellos mismos le van dando el visto bueno al alimentarla. Claramente evidenciándose, que el mismo sistema que han construido, por tan famélico e insaciable y despiadado, termina por engullirlos a ellos mismos, demostrándoles su insignificancia suplantable, su tan poco de importantes.

Ella espera;
atractiva,
desnuda:
El mantel,
muchos pies descalzos,
diálogos y sueños
junto a espaldas agradecidas.
La hierba
¡tapiz!
cabello y gozo.
Naturaleza que sabe
a placer, progreso y descanso;
equivale a un despertar
donde no caben visillos.
Ella exclama
«¡que viva el mañana!»
su verdor vocea contundente
resonando, vital, como futuro.
La hierba rejuvenece
salpicada por rojos, morados y amarillos.
Asimilando árboles y albores
augura tierra que, como vientre,
aguarda semillas.
Tierra que quiere añadirle a sus partes
decaídas y antiguas,
savias anotaciones
que contengan salvas a la esperanza.
Ella: Hierba (Tierra).
Tras magníficos estruendos
y zig-zags lumínicos
oye los pasos
oye las risas
de tantas buenas gotas de lluvia
e, imparable, crece y crece
al mismo tiempo que conversa.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Presente elástico

Un vagabundo enamorado proclama que la hierba equivale a palacio.OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Sepas, princesa: Nuestra vida es el sueño de muchos, nos deslizamos por ésta, confortablemente descalzos, divertidos y sonoros; como pelota que rueda con armonía y bota y rebota porque ha estado bien hinchada. La suerte nuestra está, en no soportar la carga de occidente cual otorga separaciones y tierras diezmadas, la misma carga que sostiene estereotipos que descalifican y conviene en roles y maneras que, vendidos como panacea, son yugo partiendo cuellos, brazos y piernas, reventando corazones igual que talando oxígeno y alas. Tampoco soportamos el desconocimiento y las fijaciones traídas por conceptos y abstracciones ancestrales que incomprensiblemente perduran, esas vertientes confusas hasta el punto de obscuras, que atrapan y encierran el aliento del agua libre que navega por el universo para corretear hasta el mar desde las más altas montañas. Nunca consentiremos que desluzca nuestra vida de aventuras compartidas, al mostrarse tomada a medias. Nuestra unión, casual o predestinada pero voluntaria, por siempre será: Ilusión fantasmagórica para muchos. Oportunidad nonata o desvanecida. Será leyenda que perdurará como instrumento así resonando como brújula. Será cuento de invierno que hará olvidar las turbulencias habidas dentro de todo destino. Serviremos para demostrar, que se pueden afinar calurosas obras de arte sobre las porciones que sólo se creyeron gélidos témpanos.

Un enamorado pierde su ser de vagabundo al encontrar hogar en otro(s) ser(es).

Aquí de besos

Bésame. Prefiero tus besos de mujer imperfecta e impura que ser atropellado por los labios fríos de cansinas deidades que se pavonean atrapadas por mil telarañas. Beso a beso, hazme desconocedor de atmósferas turbias que borran apuntes valiosos o cercenan peldaños o ciegan las venas hasta los límites donde se desconoce a la misma sangre. Bésame. Dame velas, velas, velas románticas, velas que naveguen despejadas; las que con lumbre acogedora alumbren los viajes agudizando los sentidos; las que apacigüen con voz calmada, casi apagada y las que reparen, como millas, siendo buenas costureras. Regálame instantes de claridad y días y meses de sabia transición, donde los vértigos desagradables que proporcionan las  borracheras que se declaran tedio extravagante, deriven en huida o quepan esquivadas. Bríndame instantes donde pueda percibir las luminiscencias y ya loar cada una de las huellas, al disponer del suficiente equilibrio en saltos y descansos y sueños y zancadas. Besame hasta devorar toda mi boca y extender aún más la comprensión de mi mente y la dicción de mi corazón y mi lengua, así pereciendo en mi vida la noción de peso y de tiempo. Contágiame de tu salud. Vuelca dentro de mí, voracidad e insurrección. Boca mía, entrégate; sé sin velos. ¡Cómeme. Degústame. Engúlleme!. Todo entero pido lenguaje cercano; palabras íntimas, ceremonia de sexo (bocados salados y caverna dulce y con ansia devoradora), sentir la complacencia y la riqueza cuándo bañado por el torrente de gozo que pende de tu entrega húmedamente fluida: compendio de mar apoyado en salivas. Besame… sabiendo a hembra maestra, y a razón, amistad y delirio.
Boca tras boca… al fin te encontré