Corazón y pico (apuntes de amor XXXIII)

«Tanto creímos en nuestro infinito
que desistió de latir como sueño,
anudando almas y cuerpos
abandonó su ser de nube
e infinito existió.
Acudió, celeroso, mostrándose palpable.»

**
Tomando el canto del ruiseñor
y dejando las prisas del colibrí.
Volando como palomas pacíficas.
Repartiendo mensajes,
de plaza en plaza y de calle en calle.
Recordando la gracia de caminar tranquilos
y el obsequio preciado del batir de unas alas.
Somos palomas libres alentando al mañana.
Blancas —digo palomas—, naturales y blancas.
Adoptamos, unidas, la virtud del olivo,
su arte prolífico,
la paz robusta que guarda en sus ramas.
Musicamos promesas. Musicamos verdad
durante las estancias y a través de viajes.
Sonamos… como amar.
Amar sin pausas.
Amar acompasado.
Amar irremediable.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

 

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