Sorbo-instante

sorbo-instante

Ayer suena tarde,
equivale a diccionario lejano.
Mañana suena a «vendrá»
tan lejos como temprano.
El «¡ya!»
mi matrimonio,
valioso exacto,
único que dentella.
Lujo posible
en tal monogamia.
Cada ahora: el acierto.
Cresta y cima.
Es jilguero afinado y badajo
que repica insistente;
trino espontáneo
y sonar de campanas.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

De vuelta (apuntes de amor XXXIV)

de vueltaEscribo para decirte
inventemos rosas faltas de espinas
«no vengan cruces sobre nuestro amor».
Pido jardines
cuando leamos detalles,
el paraíso no necesita
de manos ni lenguas cortadas.
Somos naturaleza culminante
que despereza ideales
y vuelca creación.
Escribo para resaltar
un hallazgo: el origen,
donde dos quedan como pasado
al latir siendo un solo corazón.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

A salto de comba

a cada salto de comba

La paz está en manos de cada uno; es verdaderamente fácil sucumbir a la violencia y entrar en guerra. En el día a día se nos presentan personas y circunstancias que anuncian conflictos incidiendo en la agresividad. La respuesta, frente a situaciones y reacciones destructivas y desagradables, siempre depende de uno mismo, no existe ninguna conclusión que no derive, en alguna medida, de nuestra aportación individual.
Son muchísimas las ocasiones en que el ego manda más que aquellos valores de los cuales alardeamos, que los fundamentos que proclamamos como dignos y merecedores de defender.
«No deberíamos anteponer nunca la insignificancia del individuo, a una esencia ensambladora y común que sostenga, como máxima, el beneficio colectivo. Corresponde que acudamos como aceite y renunciemos a ser óxido y traba.»
Es con los pequeños detalles cuando demostramos donde nos encontramos y hacia donde queremos ir. No permitamos que los errores o el desequilibrio o la incoherencia o irresponsabilidad de otros nos desubique del lugar que consideremos adecuado para evolucionar.
La paz se construye y mantiene exigiendo suma dedicación. Por supuesto requiere de replanteos, renuncias y esfuerzo. No cabe que se oígan las quejas, si abanderamos nuestros pasos entre bulos y omisiones, y traicionamos propósitos y realidades valiosas dejándolas como mera palabrería. La apuesta mayúscula, aunque aparente ser minúscula, parte desde la aportación diminuta de todos nosotros.

Cuándo la complejidad del hombre muere
nace la hierba;
verde
húmeda
sencilla
atuendo blando que acaricia.
Esponja de lunas y soles
y reposo de mentes.
Protección labriega.
Cochón que presume descanso
donde se calza la lluvia
y son cazadas espaldas.
Ya sean recreadas las mejores ideas
dentro del espacio y sobre la tierra,
¡velas que no espadas!
¡oíd la voz de la hierba!.
Inicio, y…
obra eficiente, la hierba.
Mientras, el firmamento
—cofre de lumbre
vitalidad sumergida
plácido abrigo
danza de estrellas—
atiende y reconfigura
destiende y enjuaga actos,
recoge y vierte
testimonios y secretos
e hila más esferas para sus fieles.
El firmamento —piel del universo—
rebosando naturalidad
no desea trabalenguas
ni requiere de respuestas,
deshace enredos.
Espera y confía
en la generosidad escondida tras cada gesto
y en la potencia de todo sonido y mirada.

Cuándo la complejidad se desvanece
el hombre recompone fragmentos.
Hallando virtudes esparcidas
aporta nacimientos,
así surgiendo el olor intenso
de la hierba resucitada.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Lastres

Giramos nuestra cabeza. Miramos atrás. Repasamos los sucesos acaecidos durante la historia con las muchas barbaridades que hemos ido depositando los hombres. Exclamamos, con mueca de sorpresa, con cara de indignación, ante tantas injusticias dejadas, como rastro, sobre el camino.
¿Sentimos verdadera empatía, o disimulamos porque nos reconocemos como parte actual y contributiva para que persistan los mismos dolores, similares delitos y ofensas sobre la faz de esta tierra?.
Torcemos y doblamos nuestra realidad más personal para que quede bien escondida, deformada a nuestro antojo. Reposicionamos la cabeza ¡alta, alta!, erguida hasta el punto de la falsa sabiduría y la insolencia que comporta vanidad y desvergüenza. Desafiantes, en este día proseguimos desangelados; actuamos a la vieja usanza: maltratando nuestras alas. Sumamos embustes sobre mentiras y así, repetidamente. Eludimos intimar y reconocernos. Seguimos, a través de la historia, disciplinados por las suertes del terror. Sometidos a la crueldad ¡consintiendo!. Escupiendo hipocresía desde los aspectos más nimios hasta la grandeza global. Desatendiendo, de los espejos, su sinceridad. Mediando con la vileza que destripa juguetes tornándolos inservibles. Tratando con la desconsideración e irresponsabilidad que, falta de piedad, degüella ilusiones. Continuamos dando que relatar humanidad vergonzosa.

¡Ay!, si la decisión la sostuvieran
voluntades que han sido capaces
de sacudirse mentiras y miedos,
entonces, la ignorancia sería derrotada.
Abandonando su carácter nocivo,
serían renovadas las raíces
de la tierra. Los hombres crecerían
hasta palpar el edén extraviado.

¡Ay, que dolor!.
¡Ay!, si las lágrimas junto a lamentos
como manos y voces se alzaran,
alcanzando deseos se convertirían
en herramientas y alimento.
Le arrancarían —librando batalla
junto a razones lógicas de peso—
a cada rostro y a todas las almas,
la enorme fealdad que se recoge
tras antifaces rígidos y máscaras.
Lágrimas y lamentos, de seguro serían:
Cizalla cortante
que sobrada de filo
agujerea alambradas.
Mallo corpulento
que golpea insistente
y abatiendo los muros
cancela presidios.
Serían: Lluvia limpia.
Aire y abono.
Avena y trigo.
Jabón y aseo.
Resucitando mentes
y saciando barrigas
ambos darían,
sustento y hospedaje
a los hermanos frágiles
y desfavorecidos.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Alba de lluvia

«Las formas, ligeramente traviesas, formulan hechizos para no acudir repetidas. Los rostros cambian pero las esencias se muestran indivisibles.
Nosotros proseguimos alimentando a los mismos niños. Corremos, tras el sol, en días despejados y dentro de otros con lluvia.»

alba de lluvia

La lluvia es alba.
La lluvia amanece tan temprano que rivaliza con los avisos del gallo y la luz del sol.
Las madres de la lluvia alumbran las horas, las pintan con gotas que, bailando «tristeza», se difuminan persiguiendo a la imaginación cuando marcha.
La lluvia. La lluvia y sus madres deletrean huérfano y delatan que esta tierra es un hospicio; mientras nos arrullan con sus musicales oraciones, denuncian que es blando el barro dentro de un día.
Amanezco, apagado. Tragado por la niebla procuro retirar los cortinajes que fueron hilados con emociones movedizas y sentimientos frustrantes que rocían desesperación.
Chillo «¡LLUVIA!» aguardando vitalidad… y la lluvia que aparece y me remoja es llanto agrio, acidez, angustia que retuerce mi corazón y extravía mi mirada y colapsa mi boca; resalta la cripta, el dolor agudo y adentro que todo aquello que toca envejece.
Este dolor: Un puño invisible que golpea, ciego. Una vertiente del pasado que, cuando gira y vuelve, demuestra que hubo vida que se convirtió en muerte y en caras ocultas. Este dolor clausura oportunidades. Impide el paso adelante y marca con fuego serio, desde lo más profundo, mi semblante.
Este alba proclama a la lluvia, sensitivo voraz que transcurre inclinando un día hacia la sed, martilleándolo desde su fragua.
Jamás pensé que añoraría desiertos.

Apuesta de tierra

«El cobarde señala hacia otro lado mientras silba desafinando. Que esperar de él, sino traición como melodía.
Suena terror y desconcierto, y muchos «miedo» responden.»

sobre la tieera

Campos.
Sobre campos que esperan
semillas son hombres.
Campos espléndidos:
Árboles.
Minerales.
Aves.
Anfibios.
Reptiles.
Felinos.
Roedores
e Insectos.
Ladridos.
Graznidos.
Rugidos
y Oraciones.
Recipiente son campos:
Lienzo pulcro y cobijo.
Paz. Libertad.
Luz creativa
de fulgor asombroso.
Oscuridad serena
y la vibración sensitiva
donada por todo Color.
Crecimiento adosado
a la inquietud que transportan
sombras esponjosas.
Campos: Cultivos.
Para ya extirpadas vergüenzas
sucumbiera el hambre.
Todo elemento que diera
una faz o esencia horrorosa.
Campos.
Y desenfrenado el avance,
al ser próspera la pisada,
digno el legado de hombres.
Ahogo e incendios…
Aunque volcados por agua celestial
o sentenciando con llamas terrenas
¡esterilidad eludan los campos
cuando regados por el acierto de hombres!.
Campos vírgenes
y hombres capaces.
Campos donde luzcan los frutos,
prodigios surgidos
desde la semilla que somos los hombres.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Desde donde después (verbos)

Pertenecer al cosmos. Animado por una selva energética con agujeros diamantinos, aparecer y desaparecer desde cada uno de ellos. Pertenecer a la magia de una chistera. Ser sorpresa sorprendida. Devorador y vianda.
Nacer: Aullar. Berrear. Mamar. Gatear. Confiar en las directrices que sujetan los demás. Dejarme llevar. Crecer: Pisar. Seguir las líneas automatizadas y un tanto deplorables de un sistema deforme e inacabado. Insinuar fidelidad a leyes y códigos inaceptables. ¡Justificarlos!. Salir de la partida. Renunciar. Saltar. Traspasar la frontera. Perder la identidad inconclusa y hallar tanto que más. Disfrutar de la cordura que pocos entienden, y sufrir de y con… y reír tras la condenación. Probar la adicción, la perdición, el rechazo y la cárcel. Ser un virtuoso de los sueños y de la locura. Trazar victoria sobre multitud de simulacros de derrota. Ser tachado de ingenuo y levantarme y resucitar. Deleitarme con un encadenado de orgasmos. Presenciar defunciones que auspician metamorfosis, saludos y (h)olas.
Llegar al límite, donde un acantilado, donde el abismo (aquí y allá). Empujado por el atrevimiento, caer y caer… caer para saberme ave y reconocerme viento, para desmembrar el tapiz supuesto como inquebrantable y conocer lo que es volar.
318-omu G.S (bcn. 2016)

A partir de ti

Como esfinge magnánima que, levantada por muchos, no pueden contemplar ni los ojos ssuperficiales ni las mentes incrédulas.
Como baluarte que perdurará, aun a pesar de las embestidas conquistadoras y guerreras de los hombres con sus tiempos.
Aunque zarandeada por crudos huracanes.
Aunque asomará el fin sobre esta civilización, ambas; prosa y poesía, artes nuestros, liberadas de su carga mortal, sobrevivirán a la tierra de agua y al aire ácido y a los mares de fuego.
Hay decires que transportan algo más que palabras ¡espíritu y alma!. Hay letras audaces que desconocen la esclavitud monorrima de la muerte.

como tus letras
Como tus letras
vuelcan lectura-vientre
presto atención,
garabateo, esbozo y escribo.
Pregunto por tanta gestación
y el sonar de trompetas delata victoria
junto a más obras que son seres nacidos.
Debido a cuantos padres
y muchas madres que esperan,
acumulo fértil y fecundo,
agradecido te adeudo.
Intentaré retornarte,
ser compañero fiel
hinchando nubes
y descorriendo visillos.
¡Como tus letras!
Prosa repleta de pulso
y salpicada de poesía.
Poesía rigiendo la vida.
Ingenios acentuados son poesía.

Permanezco con el hábito de aprendiz
porque afané siempre aprender.
Al saber que queda más
prosigo recogiendo el testigo.
Especulo.
Fantaseo.
Confirmo.
Siervo de la continuación,
partiendo desde elucubraciones, dudas y credos
lato; como tus letras…
tras los sentidos.

318-omu G.S (bcn. 2016)

A uno mismo

a uno mismo
Tú
quieres saber
cuánta liberación
cuando dejas de ser.

Tú.
Amarrado con sogas
—gruesas y delgadas—.
Yo:
Ni maniatado por alas
ni forzado por cadenas.

Tú.
Yo.
Así mismo o a la inversa.
Reconoce que conoces y conozco
hasta la relatividad de la importancia.

**
Por qué callas.
Padeciendo de mudez
sujetas con obstinación,
estiras hacia adentro.
Reniegas de repasar el diario
¿cuerdo?-terrícola de instantes
y contrastar experiencias.
Eludes compartir el agua de tu pozo,
te fuiste con ella.
La supiste, turbia.
La pretendiste, limpia,
sin barro ni lava ni azul,
la querías de vacío natal
completamente llena.

Apartado.
Renuncias al conocimiento racional
y adoptas al loco sideral que despega
¡relámpago!
¡impacto fugaz!
¡cohete!
a la caza de mundos
… dejando atrás
concurrencias aciagas.
Universos de otros
que se disimulan y amparan dentro de algún disfraz
mientras dicen mitades
y hacen e inventan, confusos,
y malogran
tan equivocados como endiosados
Otros (que espero no tú, que espero nunca yo),
cuales viven emparedados,
cuales viven porciones contadas
dentro de diminutos recintos
e inhalando respiros siembran cipreses
para darle hospedaje a los réquiem
y predecir un siempre
plagado de difuntos.

Por qué giras la cara
e indagas, ausente:
Latitudes y frentes.
Grados que aguardan
soportando
nuevos ambientes y esquinas.

Porque yo:
Explorador,
desenpolvo puertos y óxidos,
útiles inútiles aparto.
Pensar que pensar que desgasta
¡maquinaria imparable
causante de logros y estragos!.
Desacelero lejanías.
¡Improviso!.

Porque yo:
Transeunte minúsculo,
¡desencarcelo!.
Considero la suerte fatigosa y cabal
que auguran y esconden los pensamientos:
Simple complemento. Nunca fundamento.
Ruidoso elemento que prometiendo cofres
aporta cercos y aisla
anegando reuniones y viajes.
Por rodar limitado solamente queda
como nudos, pies y kilómetros.

Porque yo:
Demasiadas palabras.
Porque yo:
Cerceno anhelo.
Demando poco equipaje.
Porque yo
pretendo liviano
y flotar siendo nada
¡merezco marchar!
la gratitud del olvido
con sus descubrimientos.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Aceras opuestas (carta de vecindario)

torredembarra-segur (13)Como guillotina;
palabras tuyas
e incluso acciones.
Solicitas que ruede mi cabeza.
Clamas por verme sobre el patíbulo.
Ya demolido por el sufrimiento
fuera incendiado junto a mis papeles,
de vida llenos,
llenos de vida además de queridos.

La toxicidad
—valor cobarde de tu propiedad—
camuflada
o adentrada en algún escondrijo,
contaminando cerca o desde la distancia,
pretende hacer añicos
la bendición natural que prosigue arraigada.
Labores trabajosas
que irrigan y propagan
pureza liviana y corriente sanguinea
merecedoras de perdurar.

¡Quizás celos!.
¡Quizás envidia!.
TANTO DARÁ
si celos o egoísmo o envidia,
sendas suertes corroen con ansia depravada.

Acontecieron y suceden agresiones
ESTO SÍ QUE IMPORTA.
Voluntad miserable queriendo destripar,
comerse el futuro que no le corresponde.
Engullendo la piel
y las vísceras y hasta los despojos
conseguir aquello que por si misma
jamás logrará.

Dicha inmadurez
—Palo dentro rueda.
Traba que te traba.
Perdición que termina por tomar como dogma
un sadomasoquismo inquisidor—
demuestra cuanto descontrol puede aparecer
cuando provocan colapso las emociones
aun por digerir.

Hay imposibles no siendo tal.
Hay imposibles que SÍ ¡son y serán utopía!
porque un ser deja de ser universal
y al adquirir la mayor soledad
admite sus límites.

Contemplas (entre autoexcusas)
lo que por farsante o por miedosa o por vagancia,
delante de la frustración
o frente al desengaño (monedas inservibles)
nunca tuviste ni tendrás:
Admiras una amalgama de colores increíbles,
vivamente posados,
solamente disponibles
para los que descreyeron la pesadumbre
asociada al tiempo y a las circunstancias.
Contemplas (colérica)
el gozo penetrante
que ahonda poderoso
sonriéndole a otros,
sirviéndoles,
complaciéndoles, con más y más energía.

Me apena confesarte
que no sé ni dispongo del remedio
—no tengo el mucho saber
de médicos o maestros—
rotundamente solos…
barajamos la vida con sus tantas cartas.
Amiga; marchaste lejos.
Ya va siendo hora de que siéndote sincera
releas la partitura con acierto
y canceles tanto final.
Me apena reconocerte dolor.
La vida que predicas
huele a cofre sellado
y veo y suena la tragedia
como insignia y como obligación.

318-omu G.S. (bcn. 2016)