Asir de sueños

Aun conociendo la realidad humana, esa increíble dificultad que tenemos para llegar, entre nosotros, al entendimiento —inclusive en temas nimios de esta vida— aún así, quiero tener confianza y creer que somos capaces de trabajar, primero individualmente y luego en conjunto, en pos de alcanzar una sociedad mejor, más considerada y equitativa, capaces de fomentar un sistema que promulgue la igualdad en todos los ámbitos, que precie la vida de cualquiera de los seres de este planeta como igual de importante y valiosa, en definitiva, que nos conceda el sentido que debieramos tener como especie evolucionada, igual que le diera significado a esta herramienta poderosa que es nuestro raciocinio.
Más allá de toda elucubración puesta en escena por mi ser soñador, ya digo y me afianzo dentro de las posibilidades reales de mi saber y sentir pragmático: El planeta dispone de recursos suficientes, si coherentemente consumimos y bien los administramos; y la humanidad ha dado un buen paso adelante, durante estas últimas décadas, tanto en cuanto a conocimientos cientificos como en el desarrollo y avance tecnológico, así pudiendo ser más productivos y eficientes, al tiempo de posibilitarnos para poner en práctica nuevos métodos que beneficien al conjunto de la sociedad planetaria (no tal solo a unos pocos).
Siempre queda el interrogante sobre una cuestión: ¿Cuál es la causa que nos impide llevar a cabo una propuesta conjunta que beneficie a todos los ciudadanos del planeta? ¿mandarían más las diferencias entre razas, la diversidad de culturas o los intereses propios de cada gobierno, cuando cada ciudadano, por si mismo, representa y vale una bandera?. Cabría plantearse si la propuesta nunca ha existido, porque mandan más las ansias de poder y la satisfacción del control, que les supone a unos pocos sentirse amos dirigiendo hacia las plantaciones a sus esclavos ¡porque la esclavitud existe! tal cual vivimos hoy; existe, sin tregua, el sometimiento cruel e injusto de una mayoría (y todos nosotros, ciudadanos ¿desarrollados?, ciudadanos de occidente, de una forma u otra lo fomentamos, lo consentimos, ya tan solo con el beneplácito que nos concedemos en el consumo).
Falta educación. Falta el impartir conocimientos suficientes, desde la base, desde las escuelas, de manera seria (hasta ahora la prioridad ha estado en los conocimientos técnicos e intelectuales), para conseguir que como sociedad adquiramos consciencia de lo que nos perjudica, beneficia y conviene, de la raíz de los males (nosotros mismos, como individuos), para tener claro cuanto es de agradecer un cambio de rumbo, para entre todos construir y realizar, complacidos, un proyecto de futuro que nos beneficie a todos. Parece ser que nuestros gobernantes se olvidan de tal prioridad, nos desean incautos y fácilmente manipulables, y esto lo fomentan a razón de instruir e informar y señalar y señalar, a un lado o hacia otro, según les convenga el despiste, favoreciendo, en muchos aspectos importantes, desorientación e inopia.
Vuelvo a repetir ¡no es una utopía! —utopía entiendo que equivale a algo inalcanzable— podría ser una realidad que complaciera a todos los ciudadanos… y a los pocos que les disgustara ¡que les den!.

«Dejemos de ser perdedores
y de arruyar fracasos y frustraciones que paralizan;
seamos el resultado óptimo
cual expande los confines del universo
más allá de números y nombres,
más allá de roles estipulados
o de cuadrículas definitorias y conclusivas
y del plazo para la extinción.

Por qué el existir de las despedidas…
Somos imaginación.
Sólo nubes desatando dibujos

sobre la inabarcable extensión.
¡siempre sujetos a la vida!
Solamente un poco de agua,
una brizna de polen que, tal cual trozo de pan,
le da sentido a la mesa
durante este prometedor e interminable viaje.»

(I)
Poseídos por sentires más elevados
algunos viajeros forjan, desde su culmen onírico
y durante su tránsito, lugares paradisiacos;
tercían proezas e instantes
carentes de ese hedor tenebroso que tantos
tienen a bien y toman como estandarte;
el mismo que designa, siendo casi obligadas
las carencias o los privilegios,
que la salud y el bienestar
o el dolor y la enfermedad
acaecieran según fueran asignados,
por destino, ley divina o casualidad,
los cardinales.

(II)
Los relojes y las brújulas
padecen de una exquisita locura
al advertir la parte de la creación
más original y prolífica,
más evocadora y salvaje,
esa parte, omniconsciente,
que es capaz de materializar y hacer posible
aquello que sistemas banales que imperan,
tachando de utópico e inviable,
omiten o niegan como posibilidad,
omiten o niegan… pero cercenan.

(III)
Advirtamos la música
y desalojemos las dudas;
atendamos a las notas
que proclaman optimismo
y ensalzan un tiempo
construído sin cadenas.
Naveguemos, incluso sobre lo insondable,
surtiendo al océano de cuerdas
que, anudadas, proclamen alianzas
surgidas desde almas que se elevan.
Para así; conocimientos, emociones y recuerdos
no lastrando ninguno de nuestros viajes
ofrecieran los mejores frutos
dentro de cualquiera de los espacios
en los que nuestro ser convergiera.
Consigamos que ese yo, egoísta y solitario,
le dé la espalda a tantos códigos indignos
que enquistando la vida del planeta
nos delatan como destructores y animales primitivos
de muy, pero que muy poco saber.

Hijos de todos

Resulta extremo, ese latir rápido del corazón de un chiquillo escondiéndose del desamparo, acurrucado en sus adentros, pisando una tierra fértil pero teñida con llantos y rojo. La cual lo vio nacer, que es suya y, ahora fragmentada, no le corresponde, es escurridiza ante sus ilusiones, necesidades y anhelos.

Él, siendo simiente de un mañana sólo obtendrá como fruto el miedo: Miedo a la barbarie que reconoce a su alrededor. Dolor, muerte, angustia y, como única recompensa, el no morir ajusticiado por pertenecer a una etnia o a otra, o por no someter a su esperanza ante la destrucción que su alma soporta al vivir cercana al peso incontrolado de una sinrazón, sometida a esa determinación que ni establece ni conoce la mano misma que tortura o asesina, que cruel ajusticia (respondiendo a intereses ajenos, a suculentos beneficios económicos, a las finanzas de los opulentos); mano cual empuña el rifle o el puñal mercenario e irónicamente hermano.

Mientras tanto, a seis aldeas de distancia, son violadas y asesinadas sus propias mujeres e hijas, sus propias hijas y las de sus mismos hermanos. Así es como se masacra lo mejor que hay dispuesto en todos: la fuerza, confianza e ilusiones que comportan las esperanzas.

El engaño se tercia situando suculentos manjares que nunca llegarán a avistar y disfrutar en su mañana. Están encadenados, se convirtieron, por necesidad o codicia, en lacayos de seres poderosos a los cuales ni conocen y dicen supuestamente aborrecer, esos mismos que les brindan horrores y los sitúan dentro de grandes jaulas.

África, Asia, América latina, grandes porciones de la esperanza que vive dentro de este planeta, subyugada a conceptos y entendimientos engañosos, continentes y gentes tristemente manipulados.

Tierras poseedoras todavía de una esencia primigenia y vital. De esa porción de pureza cual el mundo occidental ya perdió hace bastante tiempo, e incapaz de valorarla y recuperarla ahora, simula despreciar cuando en realidad la envidia.

Soledad de cientos de tribus que sobreviven en unas míseras tierras sobre las cuales les han ido arrinconando los estados. Las riquezas no entienden de lazos sanguíneos, siempre están prestas a hacerle un tentador guiño a la ambición de cualquiera. Podemos luego buscar razones que escondan esos ciertos propósitos y no nos hagan acarrear el insoportable peso de una indigna conciencia, caer en el abismo más miserable de la condición humana.

Pero, en el fondo, sabemos que en buena medida, desde aquí, nosotros, estamos contribuyendo a promover tales delitos que se cometen en otros continentes. Hipócritamente nos disfrazamos con la falsa y conveniente interpretación o respuesta, para continuar satisfaciendo a ese bienestar superficial que precisa de ingentes tributos, tributos humanos que resultan de un descaro insolente.

Así, chiquillos que podrían ser hijos de cualquiera, con ojos limpios y adivinados por su sonrisa; y luz propia con la que resurgirían mil grandes imperios, están siendo utilizados, torturados, expulsados de su tierra, masacrados por el mero hecho de nacer en un lugar del planeta, con uno u otro color de piel, creencias o cultura.

Son considerados como valor cero dentro de un sistema mundial en el que no se aplican siempre las leyes que se acuerdan. En un sistema global en el que la justicia es una gran farsa y nuestros hijos siempre pierden.

«Sé de mis lazos estelares contigo, hijo de cualquier tierra, reconócete en el vínculo, éste pretende y puede darte abrigo.»

318-omu G.S. (Bcn. 2007)

 
 

PP (puta pandemia)

Esta puta pandemia equivale a multiplicar los índices de esclavitud. Multitud de sectores serán engullidos por aquellas empresas que disponen de capital suficiente como para hacer frente a este tiempo de espera (siempre los mismos); como así mismo, los obreros, nuevamente, tendremos que aceptar las condiciones laborales que nos dicten si queremos sobrevivir. Ante esta realidad ¡Cómo no ser conspiranoide!. ¿Puede existir una casualidad que incline tanto la balanza en contra de los desfavorecidos?. Es cierto que han sucedido otras pandemia que han condicionado la vida y la muerte de muchos, pero tal cual se está dando ésta (dado los avances científicos a cuales unos pocos acceden -a escondidas-, igual que a los condicionantes económicos que lastran a una mayoría), somos nosotros, los ciudadanos de a pie, principalmente los seres humanos del tercer mundo que gozan de una mayor miseria e invisibilidad, los que pagaremos con creces todo aquello que nos cuentan nos están prestando durante este tiempo de magia humana pero bien negra.

Fuera de nubes

Vivir ahora y, a cada paso, elegir adelante.

De qué sirve seguir varados en los hechos de otro tiempo, cuando claramente vemos, que esto equivale a óxido cuál corroe los cimientos hasta convertirnos en castrados.

Vivir ahora y, aún con memoria, volver liviano el pasado.

Sin prisas… El respiro nos da vida; y aunque el reloj prosiga su curso no nos pesan sus manillas. 

El egoísmo (condición humana)

el egoísmo 2
El egoísmo deviene como el máximo exponente de la subjetividad; forma parte de una identidad dictatorial -equivale a eslabón terrenal y a presidio ineludible- Antepone la autosatisfacción a cualquier asunto; anhela beneficios personales sin sopesar la destrucción que acarrea ni pensar en construir y evolucionar. Cuando desmedido, actúa cruel, casi comporta sadismo; se apoya, una y otra vez, sobre la justificación que señala a otros y a él lo exculpa. Es déspota por ambicioso, Sigue leyendo

Un pie tras otro

"biblioventana.blogspot.com"

«biblioventana.blogspot.com»      

Estoy convencido de que cualquier giro contribuye a que se multiplique la velocidad, que viviendo aquí, sujetos a diminutas transformaciones, nos dirigimos, directos e irremediablemente, hacia un fenomenal y rotundo estallido y la consiguiente renovación. Creo que somos piezas independientes dándole forma y sentido a un motor, cual perdería muchas de sus prestaciones si le faltara alguna de sus estupendas insignificancias. Somos, cada uno de los elementos existentes, tan valiosos como insustituibles.

La evolución depende de continuas eclosiones, de fornicar con lo ya hecho y con la misma nada que, quizás aun pareciendo invisible, posee un surtidor y nos sirve la gasolina. Fornicar y fornicar, y, mediante tal acto, PARIR continuamente recreándose en nuevas estirpes. Pero, protegiendo, a capa y espada, contra viento y marea, le pese a quien le pese, la inquebrantable parte virgininal que le da pie a su exacerbada creatividad, la misma que alberga majestuosos y atrayentes misterios que espero queden siempre por resolver.
El cosmos ingeniosamente construye, es capaz de alternar tantas formas y esencias como para hacer infinita la escalera por la progresamos.

Todo lo habido, aquí, resulta pobre, cuando advertimos la inconmensurable e inagotable riqueza y grandeza en la que el cosmos vive y la cual bien reparte en cada una de sus vueltas. El cosmos sabe resaltar sin reparos, su enorme e incontestable efectividad con grandilocuencia, a aquellos seres que aun ostentando diversos credos, escuchando con atención cualquier apunte de vida, tienen fe en su hacer y lo observan.

doble rostro
Sé más de lo que supongo y digo saber… pues intuyo. Tengo un sexto sentido.
Aún siendo un hombre cuya mente se excita y su sangre se calienta y su sexo se endurece sólo ante la cita onírica o el tacto que aguarda o la visión que deambula curvilinea y con fragante aroma femenino -valga el de mi amada y atractiva y deseada compañera- quizás pueda que esto se deba, a que reconozco y jamás rechazo, a esas tantas porciones hormonales de mujer que corretean por mi ser desde que nací y perdurarán en mis alforjas hasta el día en que me muera.

Que extraño me resulta oir al respecto de la competencia y la guerra entre géneros; a ambos llevamos, desde el inicio, en nuestra misma persona.

Acentos activos (V)

Decir…

Que decir puede, cuando relata al respecto de la desdicha o el luto adjunto a la muerte, embelesar al oído que escucha, a ese lector cual recorre tales sendas emotivas conformadas con letras…

Que decir puede contar acerca de aquel dolor que implacable se hinca, hasta tocar y torcer el futuro e intoxicar de alguien sus entrañas, y contrariando a ese sentimiento sonar a canto angelical cual suaviza causas terribles.

Que decir puede ser tan pluriforme, didáctico y hermoso, como para asomarse siendo caricia, incluso cuando presenta desamores, frustraciones y desdichas; los horrores anexos -propios, lejanos o próximos de esta vida- de todos aquellos que perciben el pulso y las vibraciones mientras sus almas y corazones son llenados de seda y de algodón, y de costuras y callos y espinos, mientras degluten respiros y tragan la hiel de su hígado o la dulzura que fue capaz de apresar su saliva.

Decir anudado a la innovación y a la fantasía, que con su tono y timbre alfabético, así como con sus licencias y recursos plurales, quita el óxido corrosivo que ensucia el hierro y el polvo del mobiliario, aviva las mentes dormidas y relaja los músculos tensos, muestra el peso preciso tanto del plomo como del aluminio o el mármol, o el valor inmenso de aquel grano minúsculo de arena que nos espera, cósmico, para contarnos sobre el oxígeno o el salitre sanador que reposa en cualquier playa.
Decir procaz. Decir complejo, simple o mordaz. Decir libre o medido. Que extrae la paja incordiante y cegadora de aquellos ojos que decidieron observar la panorámica, bajo el dintel, a través y apoyándose en su ventana.

Quien podría obviar: la potencia fecunda, la excelsa creatividad, las comunicativas y alternantes vestimentas con que se viste para decirnos nuestra tan amada poesía, cuando realza los paisajes imaginados, los avatares personales, o los acontecimientos de una realidad impostergable.

Amalgamado


Como sería capaz de valorar mi actual flotabilidad si antes no hubiera conocido; desvaríos y pesos, desequilibrios, ataduras y tropiezos.
Muchas plumas conforman unas alas ¡todo sirve de motor!
Preciso de la instrucción, para lograr apreciar el gozo habido en cualquier arte y la justa medida que puedo hacer frente de confusión.
¡Mil piezas conforman el motor del vehículo que me aleja de la perdición!
Tras ensamblar con acierto todas ellas… ando y sonrío, buceo tranquilo y nado sin miedo, repto bailando, vuelo liviano y sin esfuerzos planeo.
Gracias a cada una de esas piezas soy capaz de ser un arco que lanza flechas, flechas cuales son, cada respuesta dada y cada decisión.

En pos de la eternidad

 

" cascadas de la Larri (Huesca) "

» cascadas de la Larri (Huesca) «

No creo que abunden las tinieblas

sólo para extirpar salud y sonrisas

o matar a Venus y a Afrodita

denostando sus artes fecundos.

No creo que el negro oscuro exista

para borrar de nuestra senda las fuentes del Olimpo.

Por el afán de someter a la claridad

e invocar a los hombres para que le sirvan al ocultismo.

La faz de todo tiene dos vertientes;

luminosos colores  y recovecos sombríos

que al unirse lustran e innovan

escalones y matices distintos.

***

Bien atadas; la vida que late y respira y la que logra traspasar los cuerpos prendiendo el nombre de muerte -ambas se precisan-
Una sin la otra: suerte con cojera que acontece exenta de resultado eficaz o de multiplicación -sexo estéril y falto de placer o una cuenta importante por hacer que queda incompleta-

Es por ello:
Por la esperanza que sostengo
y quiero y manda,
que estoy decidido a amar sendas suertes
y trenzar asiéndolas
los posibles qué de mi destino.

Amo la vida que tengo
y creo en el decir de la muerte…
ambas conjuntas.

Ellas, cuando casadas,
presumen de ser una escalera infinita.
No precisan de restarle ovejas al rebaño,
ni cuentos a la infancia,
ni direcciones a la brújula,
ni pájaros al bosque,
ni números al reloj.
Ambas son el sustento que alimenta
dando pie a la eternidad.

318-omu G.S. (bcn. 2014)