El péndulo

congost de Montrebei

El péndulo conoce sus límites,
sabe donde sus movimientos deben llegar.
Repudia los presagios
y se abstiene de pronósticos.
Se balancea, inexorable, combando las rectas.

Entre cantos de sirena
y tridentes e ideas y martillos
¡una civilización!
optando por creer
que su mente es sabia
y sus manos son diestras como para levantar
figuras duraderas.
Hasta alega que su hacer es artístico
mediando abominación.
Una civilización privilegiada
pero adicta a los desacuerdos,
que rehusando la cordura simbiótica
proyecta borrones y reparte manchas
sobre el suelo y su futuro.

El péndulo persiste.
Soporta la gravedad y los gases,
quimioterapias y oxígeno,
orfandad, nacimientos y contiendas;
es movido por multitud de geometrías
configuradas por soles
— algunos, venerados, y los mismos, catastróficos —
y astros y estrellas, cotidianas e ignífugas
que descifran la extensión de la vida.

El péndulo: Metrónomo.
Recolector de centurias insospechables,
El péndulo nunca se asusta
mientras saborea los vaivenes.
El péndulo:
Ajeno al apunte y a los registros
alejado de la sentencia que es la memoria
confía en el acierto natural.

318-omu G.S (bcn. 2015)

Querer…

querer...

Querer un cielo plagado de estrellas
que con su brillo, intenso y mestizo,
dibujen corazones ambidiestros
dentro de cualquier paisaje lunar,
cuales describan minuciosamente
la esencia de tener un destino en común.

¡ Sobre un solo pálpito !,
un simple y espléndido y único bocado,
el tuyo junto a mi nombre.

Querer vaciar los negros de oscuridad.
Evidenciar que los ceros a la izquierda
también resultan útiles.
Desestimar energías contraproducentes
que caerán, tarde o temprano, cual guillotina
y desgüazar vehículos torpes.
Aliviar de telas de araña
los caminos amplios y los senderos angostos.
Alentar al respiro profundo
hasta que nazcan mañanas pulcras y horas respetuosas
capaces de agrietar sequías austeras que minimizan al sol…
porque veneran la terquedad de « la Noche »
« la Noche » amamantada por sangre inconsciente y cruel
desleída con sombras.

Querer una orilla
rebosante de conchas, cangrejos y caracolas:
De conchas hogareñas que atendieron y ya… permutan sonidos.
De cangrejos sabedores de
que una vida consta de mil pasos variopintos
pero solamente quedan pesando
aquellos que para el baile fueron escogidos.
Y de caracolas cuales, erigiendo un castillo,
silban un seguido de pasiones.

Querer
que la orilla le susurre al océano,
le agradezca las tantas voces construidas
entre reflejos, estelas y blanca espuma.
Quiso la orilla que sus habitantes fueran coro
relatando con sus cánticos
un sinfín de lazos que perduran irrompibles.

Ante la arena,
cantó la orilla.
Ante la sal y la transparencia,
cantó animada,
cantó desnuda.
Ensalzó a la vida.
La ensalzó
hasta el umbral de más nacimientos
entre aleluyas de amor.

Amasar para darte.
Alimentarte de futuros sonrientes.
Eliminar precipicios
donde el color vive extinguido.
¡Domar el fuego gélido !…
hasta que tu boca y tu mente se amansen
ya saciadas todas las partes de privilegios.

No decrezcan los ánimos
dentro de este pasar de lluvia espacial
que quiere:
Que no se apaguen los árboles y no se derrita la fuente
desde cuales mana la vida y más vida.
Que quiere tenernos presente
— como tales y en el día de hoy —
mezclando tierra y cielo con agua.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Cesé de pesar

cesé de pesar 2

Como nubes…
cada una de tus huellas y pisadas.
Nubes por cuales y donde soñar.
Por ellas sé, al contemplar el cielo,
que también esta tierra está repleta
de sabor a pisadas de ángel.

Ya tengo convencido a mi demonio
para que abandone su tridente
y apague sus incendios.
Que por fin reconozca su gran pérdida de tiempo.
Que admita que le asfixia tanta contrariedad
y hasta a él le asesina
el uso indiscriminado de la negación incoherente.
Que sus actos son horca: edad y suma estéril
volcando un envejecimiento irreverente
¡ veneno sobre las calles por las que transita
y muerte dentro de los jardines de palacio !.

Mientras mi ángel recuenta ideales
visitando la variedad de sus formas interminables,
mi diablo acude a su propio parto
y dando a luz un par de alas,
las bate,
aletea conociendo la gracia del vuelo.
Mi diablo hace trizas sus viejos ropajes
dejando de renquear.
Huye de los códigos
y de las creencias inútiles.
De cualquiera de los ademanes
que lo conviertieron en esclavo mezquino,
en un subdito, con corazón harapiento,
de su propio dolor.

Como nubes…
siguen tus huellas
y optan a ser, mis pisadas.
Encontré el grial ¡ fui meritorio !.
Quedaron atrás las citas absurdas.
Traspasé la identidad que equivale a niebla.
Deje de vagar dando tumbos
y de buscar múltiplos de uno
que siendo fantasmagóricos
apagaban perfumes y esquilaban la hierba.

Ya.
Un ahora de sentirnos
tan vitales y potentes como el sol,
frágiles
viajeros… siendo agua…

Nube atada al cielo.
Nube sobre nube
tejiendo dibujos y colores
dentro del espacio.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

cesé de pesar

Proclama adictiva

proclama adictiva

Abandonadas:
La decencia que somete adosada a culturas antiguas
y la vergüenza, opresiva y absurda,
que siendo velatorio
describe entierro y define difuntos.

Ya destronados los pudores que hieden a rancio,
suenan expresiones frescas
que terminan con encierros y marginación.
(Queda bien resaltado
que el sexo también invierte grafismos
para que luzca excelso mi estandarte,
cuando completo mi existencia humana
acertando de pleno
la significación de lascivia).

Lo consigo.
Dejo de intuirte e imaginarte
—aunque todos estos pasajes, reconozco,
resultaron placenteros—.
Converso dando un paso al frente,
adelanto al deseo y traspaso los límites
que marcaste para otros.
Toco tu prenda y afirmo finura…
asiento ante tanta delicadeza.
Indago y descubro
la paz que albergas y tu lado salvaje.
Insisto e insisto
hasta ser poseedor y guardián
de tu verdad más preciada:
Tus adentros hechiceros me liberan,
de dudas, incógnitas y pesos.

Quiero conocer y pegarme
a la humedad contagiosa,
a cada una de las gotas musicales que, cercanas,
reconocen el origen y los conciertos
que otorgan placer y placer
extendiendo la vida.

Porqué será…
que la existencia nos consiente.
Nos tiene permitido
inventar planetas que leviten,
eclosionen incesantes y viajen tan redondos
como orgasmo siguiendo orgasmos.

No desperdicio ninguno de los granos de arena;
fusiono alas con cuerpo
y marcho decidido por tal vereda
¡Hoy de mujeres!.

318-omu G.S. (bcn.2015)

Tan amplio como todas las miradas

tan amplio como todas las miradasHabló una tarde mientras avanzaba.
Cuando el sol se recogía
queriendo dar la vuelta por completo,
regar cada rincón,
de magia, vida y luz,
creyendo en todo hogares servidos
y un domingo prolongado.

Contó.
Acerca de que los hoy
y el ayer tañido
y los mañana que han de acontecer
— sucediera lo que pasara —
vestirían la creatividad máxima
solamente dispuesta
en los trazos exultantes del firmamento.
Creación tanta;
como que siempre innova cuándo hace;
obra tras obra.

Mira tú
y observa y dime
que nunca repite.

Viajaron mis ojos,
a lo largo y ancho,
deleitándose, hacia arriba.
Escojo palabra
y tomo «magnífico»
lienzo tras lienzo.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Cosido a coces

Mirar al sur
y entender extraños.
Suponer lejos, lejos, lejos,
la marea,
diferencias mayúsculas
y desastres.
Giramos el ventilador
—nada importan los quejidos de inocentes,
su asfixia y necesidades—

Nosotros: norte y primero
vigilantes y huraños
¡contando!
cuando sólo cabe uno.
Aquí, teniendo el aire guardado en la despensa
encerrado bajo llave, aunque nos sobre.
Volcados en saciar vanos caprichos
¡expropiando respiros!
esparciendo basura y odio.

Contemplar el sur
y evidenciarse la nobleza que resguarda.
Saborear su poderío
y oler la hermosura de esas tierras.
Comer de su mar y sentir familia
y comprender hermanos
faltos de brillo y de fuego
pero poseedores de joyas y leños.

Saber del sur;
de su riqueza,
acerca de la contracorriente que sufren
y sobre su paciencia.

Remar
para que hinchándose pronto las velas
reconozcamos iguales
y se prodigue el bienestar:
Saludo, comprensión y abrazos.
Pasada la ventisca…
rocío fértil,
rastros despejados
y rostros limpios.

Volar adentro para ver:
Caminar y más camino.
Navegación y más océano.
Camino y navego
hasta cruzar la cobardía
y abordar los miedos y el absolutismo
cuales discriminan tanto y tanto
como para ampliarse los cercados
y aumentarse las vergüenzas.

Grito «consecuente» y recorto diferencias.
Logrando que desaparezcan
razones de patria y beneficios
o religiones o culturas que son niebla.
Pueden remitir los horrores
tras lustrarse unos pies
e higienizarse suficiente las mentes
Podemos voltear un sistema
que se demuestra ineficaz y retrógrado;
y hacer y jugar con juguetes
tras ponerlo del revés.

(Creo en las utopías:
Una mesa delicadamente y con gusto servida, y…
empezar: do-re-mi-fa-sol-la-si…).

Saber cuánto de extraordinario es el vínculo
y deletrear p-r-ó-x-i-m-o-s
equivaliendo a lavados.
Disfrutar del horizonte
como estelas que aprendieron
los trazos del celeste
y las curvas y rectas del suelo,
estelas capaces de sumergirse,
subir a una cima o nadar.

Una hoguera cuenta mientras prende,
que ya fueron incendiadas las banderas
y devuelto el juicio que vislumbra el sur
¡al sur! como principio.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Alianza de hemistiquios (R)

« ses salines (Eivissa) »

« ses salines (Eivissa) »

Pronto; las celdas se abren;
al fin transmuta el silencio ocular
y parlamenta el color.

Las formas desanudan movimientos ¡su brío!
y el sentir somnoliento de negruzcos tizones
se adormece al pautarse agitación.

Cuándo la luz desempaña cristales,
asoma temblorosa, cabizbaja y decrépita
la Sonoridad estrellada y lunar
y la del crepúsculo;
la música enigmática se gira
rehusando los aplausos y la nana melódica
que con timbre ambicioso quiere cantarle el sol
¡bien sabe que su turno será Pronto!.

Ya acuden las imágenes al río.
Los sueños paladean un eclipse
y adquiere su consciencia el despertar.
El peso del tacto: La caricia. El arañazo.
Como experto escritor con su relato,
que por sentir humano, confirma mientras cuenta.

Los extremos se estiran hasta enhebrar conjunto;
como hilos trenzados y promiscuos
se prolongan y conviven.
Son sabios enlazando sendos fines
que buscan esparcir el néctar de sus ubres.

Pronto y después se quebrarán las tardes…
Vencidos los colores, lagrimean.
Las horas se desgastan y perecen,
presumen su declive entre segundos.
Acude la lumínica fatiga
y cediendo al cansancio se elevan otros mundos
mientras las mismas celdas que se abrieron,
cojean y se cierran.

318-omu G.S. (BCN-2012)

Tarde de cuento, futuro de libro

Cuántas son las veces
que caminos que son mutuos
y saben a nuestros
muestran su espalda.
Marchan.
Se pierden.
Siendo neonatos;
como fantasmas
tuercen esquinas…

Acera frente a acera.
Calzada es río
mientras los autos pasan corridos;
como cortinas nos separan
del hola y los diálogos,
de la dulce mordedura de los ojos
y del tacto alfombrado
que sería buenaventura y bienvenida.

Acera frente a acera
y aquí, nosotros,
pendiente arriba
o calle abajo:
Vecino sobre vecino.
Camino cruce de caminos.
Dentro de una vivienda reja,
creando y creyendo
en extraños y ladrones;
extraviando gozos
y desestimando buenos días;
café y tostadas
almohada, colchón
y Dios mañanas.

Aún nosostros…
Sobreviviendo como ambas orillas
esperando el juntos como regalo.

¿Puedes mirar y verme?
traspasar la distancia
vergonzosa del cuerpo
y pasear
por las plazas y callejas
que desde siempre
para ti guardo.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Suerte de enigmas que no de becerros

«Cuándo un ser, siendo atrevido, se reconoce con honestidad, es entonces que, aconteciendo el principio sobre la identidad del individuo, también lucen, origen y presente, en la faz del camino.»

cala Pilar (Menorca)

cala Pilar (Menorca)

Tiene un cuerpo vital
rebosante de aire pronto
y humedad laboriosa,
donde se hunden las semillas
para dar salud con frutos.
Dispone de libélulas y luciérnagas,
de una mente madrugada
que no cesa de innovar
Sonríe siendo energía,
es una pieza y detalle del cosmos
probando los sabores de la tierra.

Apostaría a ganar
si afirmara que dispone
de varios ases en la manga
que le sirven y dispensan;
futuros privilegiados
y sueños universales
y también de un comodín
que combina a la perfección
los infinitos planetas
que se insinuan como verdad
con los mil rostros que planean
siendo polifacéticas realidades.

Sostiene aquellos actos e ideas
que por evolutivas resistirán
la necedad contagiosa
y la incoherencia desmedida
de más hombres
y el empuje de otros astros
y la embestida de elementos pasajeros
y la cuerda que se aferra al cuello
y el hacha despiada que degüella
y el robín que sabe a rancio
y la analogía o los dígitos
en que se amparan los verdugos,
los tic-tac de los relojes:

Actos sencillos,
e ideas simples
que han de convertirse en gestos poderosos
cuales por voluntad serán esparcidos
llegando a cambiar el más allá
que se vislumbra con temor.

Traspasarán el miedo subyacente
que parte desde el ser cuándo ahonda
en la espesura virgen
y creativa e ilimitada
que acuna, como madre, la nada:
Territorio inhóspito
para aquel que poniéndose medallas dijo saber.
Sucesos enigmáticos
que resguardan el don y la gracia;
a los imposibles de hoy
como asuntos y mañanas ciertos.

Han de llegar ¡para quedarse!.
Su ingenio y composiciones
regarán movimientos;
porque desatarán las vestimentas innecesarias,
porque coserán lo que deben
y mejor le corresponde
sobre la desnudez pedigüeña
de los desiertos
y la enfermedad del jardín.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Blanco y negro; la escritura

« sender cap l'estany de les Monges »

« sender cap l’estany de les Monges »

« Como si fuera un viaje en tren.
Tras el velo de doscientas estaciones,
el trayecto me trae hasta hoy.»

              ***
Del blanco papel alisado
con tendencia a rectangular,
que virgen e inmaculado
aguarda dentro del cuaderno
el tono introspectivo
¡El reflexivo impacto!:

Del corazón enamorado
-aunque algo viejo (al caer años y edad),
pero de porte juvenil por alocado-.

Del penetrante e insufrible rencor
-cual es pestilente al rebosarle bilis-,
que araña fieramente las entrañas del infierno.

Del vientre, que redondo e hinchado
y alegre; como árbol florece
ante el feliz y pronto nacimiento
-posible domador del futuro incierto-.

De inevitables risas que explotan;
al saberle hallar
a absolutamente todo su comicidad
-para nada conocen
a esa silenciosa seriedad que impera
en confesionarios de iglesias,
estrados y claustros de conventos-.

De románticos e itinerantes trovadores
o circenses acróbatas o payasos;
-con laúd, cascabeles y polvo adherente
o una enorme tarta entre sus manos-. Sigue leyendo