Tanto de lejos estás que puedo sentirte paladearte tenerte aunque no llegara ni a verte. ¿Ceguera? Romper los límites que no cardar con ceguera. Tu esencia provoca polizones es continente saciando gratamente a Eros y a Venus y a Jano y a Baco y a sus ninfas. Habla como Hermes viajero porta estupendas misivas de los dioses. Tanto de lejos estás que aúnas sentimientos y entrañas y rememorando las ganancias que ostenta el caos traspasas una imagen y toda visión. ¿Ceguera? Sea bendecida. Se perpetúe dicha ceguera.
«Una casa donde traspaso nombres y cuerpos. Donde no resuena ninguna de las puertas por bien aceitadas. Una casa donde existiré, vivo y nací.»
Nací alineado con la causa soluble que navega y repite. Antes ni recuerdos. Los pensamientos apremiaban al olvido para seguir huerfanos. Los porqué, difuntos. Ni afirmaba. Ni negaba. Ni definía mi quién soy hasta carecía de nombre. Antes… Tal vez alimentaba como detalle gracias a designios tribales que exclamaban «libertad». Antes nací para crecer pequeño. Crecí y crecí pero quedé pequeño. Y cuándo pensarme, fornido y grande; suficiente, siendo sobradamente diminuto y frágil ¡explosioné!. Fue cortada mi lengua en millares de pedazos y el cristal que fue mi lenguaje gano en resistencia y brillo y diccionarios. Dejé la razón solitaria que da lectura de mundos aparte y saltaron a viajar por el espacio vergeles personales anquilosados y secretos precintados por el miedo y la vergüenza. ¡Estallé! para compartir y comprender que soy boca-fuente piel-plumas-escama neón-sol-luna-cuerpos contenido-imagen-reflejos poros elásticos agudeza renaciendo.
Ahora cuento que tu identidad sabe y en ella caben mis segundos ¡es nuestra eternidad!. Que viví intrépido y por ser aventura probaré comedido, irresponsable y valiente y cobarde. Ahora es cuando reconozco mis alas perdiendo razón de cautiverios. Advierto esa verdad que puede subsistir y está en todo; somos simples sonrisas de la alternancia combinándonos con un sinfín de atuendos dispares junto a los principios y los intermedios y los finales que vivamente auspicia el acordeón; un solo tiempo.
Llenar con luz y de rosas la oscuridad hedionda que penetro sigilosa invocando suciedad y cavernas. Poder —por voluntad— cambiar el vinagre y la cal por avena y frutas jugosas que tornen suaves y dulces todos los pasos que dieran estos jugadores y los que vendrán. Recuperar, del corazón, su pulso partido. Llamar a la paz, untarla con gestos. Desterrar la venganza. Extirpar rencores enfermizos, todo yugo y al odio. Erradicar las guerras, a la violencia y a sus sedientos. Hasta perecer, si con tal… las manos se brindaran amnésicas olvidadas de flaquezas y ambiciones.
Porque los hombres avanzaron y crecen ¡evolucionan! a razón de la entrega y sus esfuerzos y de un leño llamado credulidad. Cual aviva las fuerzas y desmantela lutos y pincela incesante hasta lograr que el arco iris abandone su voz humilde y proclame su presencia tangible así empujando a las ilusiones para no quedaran siendo sólo ansiados deseos; futuro y sueños.
Porque desear el bien que traspasa las morales perniciosas y la justificación liberal dispongo de una claridad que destierra el ateismo e invoca e invita a Dios a ser polifacético y políglota. A ser aceptado y reconocido como un tu-yo indivisible repartido en porciones. Lo incita… a ser y hablar como algo nuestro.
Porque poder. Porque recuperé degusto cada mota escondida dentro de las zonas invisibles y valido cualquier lazo terrenal. Tengo el privilegio de calzar zapatos nuevos. El horizonte se me muestra ameno y amplio.
No desperdicio segundos deletreando amé; escogí amar. Y el huerto rejuvenece fértil y el campo luce interminable. Y reviento grilletes y candados y aprendo a llenar… al sopesar con un corazón sangre-cielo mis elecciones.
Baño de color caído sobre la quietud que dosifica el vigor de las brumas y adorna la transición de las sombras. Color parlanchín. Color completando la seriedad del silencio. ¡Esto es!. Vuelta de tuerca y compendio. Latidos asalvajados e indomables. Saludos desperezados. Amuleto degollando a la modorra, colgado de mi cuerpo y adosado a tu nombre, también; como a nuestro espíritu y a cualquier alma. ¡Esto es!. Hechizo que convierte el aburrimiento y la mansedumbre aparente que convive junto a la nada en permutación, en un baile imparable donde danza todo lo existente desvergonzadamente desnudo.
Que la vida que conozco son silbares variopintos. Un concierto inusitado dentro de la inmensidad. ¡Sorpresa aguardando sorpresas!.
¡Esto es!. Soplo vital. Ajedrez ingenioso donde vence la virtud que quiere que los peones prueben a ser reyes. Y uno abajo y luego arriba, ya con termómetros y balanzas y brújulas perdidas porque el triunfo pervive en cambiar.
Hallar nido donde estés —no me preguntes por qué— y racimos de uvas junto a días festivos y ramas de olivos con los que aceitar aptitudes y actos, decisiones chirriosas. Detrás de la impetuosidad de huracanes, tus pestañas son y traen albor: Exclaman palomas que aclaman y esconden un mundo mejor. —No me preguntes por qué—
Te esperaré transparente y liviano. Donde los vacíos perecen. Donde siendo eximidos de nudos y preguntas comprendemos que la voracidad de la vida nos engulle sólo para reinventarse y actualizada parirnos junto a una realidad perpetrada por las que eran nuestras ilusiones imposibles
Allí; te esperaré. Donde a todas las presencias invisibles se les caen los velos y queda ridiculizado el valor de la materia. Ante un compendio irresistible de pedacitos de nada que consiguieron ser contundentes y conquistaron el verbo. E hinchan e hinchan, audazmente, una burbuja, para que nos sorprendan otras atracciones adheridasal estallido de nuevos mundos.
Mezclado ¡contigo, contigo y contigo!. Alejado del sentido agresivo y abrupto y corrupto de la soledad del hoy distante de mi individuo… te esperaré. Amalgamado con las ocurrencias más elementales y bellas, por simples, de la naturaleza.
Irás e iré. Te esperaré para gozar de tu conjunto, para ser TÚ.
Aquí —intuyo, que por causalidad— Zambullido en este traje, con tela teñida por glaciares y volcanes. Pasajero de un planeta que es pasajero a la vez; burbuja hecha de tierra y agua revueltas, burbuja especiada con salivas vegetales, con minerales fornidos e indelebles y con sangre animal de hombre alimentada por ubres gustosas de mujer. Aquí. Soy. Trapecista dando vueltas que alternando ritmos cruza de un salto las esquinas mientras escucha cuanto de reales son las estrellas, que ellas son mis ancestros paseando como descubridores para bordar un después. Apresado por un reloj, imparable y pertinaz, que cuenta y cuenta… días y años y siglos circuncidando con segundos que pasan dando memoria y ojos renovados con los que interpretar los pasos y el vuelo tras voltear del revés. Aquí; como soñador empedernido, preso del gesto romántico, libre de funambulismo; anhelo cambiarme de disfraz y prolongarme hasta el infinito. Aquí —aun fugaz por medido bajo este vehículo— Sujeto pasos. Soy dependiente. Cazo respiros. Siendo viajero; recorro instantes y desabrocho imposibles. Pesco sin anzuelo ni lombriz y se descascarilla mi propio huevo, desnudo renaciendo; girándoseme el mundo. Aquí y ahora, compañeros confirmo que no existe instante alguno mereciera rechazo, fuera desperdicio. Aquí estoy. Atento a la música y lecciones que mediante las cuerdas del espacio esparcen, la verborrea impetuosa de la luz la algarabía de las sombras, la perpetuidad de la oscuridad y la quietud amable del silencio.
2-Espacial
Marcharé, sonriendo. Pasará el placer. Cesará el dolor, tal cual ahora mismo los conozco. Partiré satisfecho; como un ave o un árbol a cuales se les marchitan alas y hojas para sobrevenirles nuevas ramas y otros plumajes. Sonriendo. Satisfecho. Porque amo y deseo cada hola y cada adiós que aúpa este universo aligerando albas y crepúsculos. Ya comprendí… que volará hacia arriba, caminara enrasado, o buceara por abajo, toda la arena cae como fuente ofreciendo un agua que es: Suma grata. Florecimiento. Ventisca catapultando saber de cabalgadura y privilegios.
«Sé, acerca del ayer… Y del hoy que es instante y resultará un leve y fugaz chasquido de dedos.»
Poco. Atados corto. Aliento efímero es cuerpo.
Corto. Tan corto como relativo: El orgasmo. El calvario. El mareo. La resaca. El sueño. La vigilia. La claridad y la confusión.
Corto. Tantos descubrimientos pendientes me llevan a comprenderla como brevedad. La cáscara está todavía caliente. Ni aprendí a caminar. Un suspiro y ya mismo muero.
Digo, —mientras confirmo la evidencia—, que su gusto marcha pronto, sabe a corto.
Para alcanzar la virtud de fantasma … desaparezco.
Atrapado dentro de los surcos del espacio vago entre causas temporales que ven difuminadas sus verdades al poseerlas millares de velos.
Recorriendo las páginas de la naturaleza Como aliado, aliño, antes que como hijo de ningunas entrañas concretas.
Aquí, los años pasan siendo zarpa, arañan nuestra alma y dibujan nuestro rostro con su ineludible código; como tormenta insalvable reportan la suma que nos hace crecer a base de experiencias.
Allá: Determinación. Mitades y tercios completados por la elasticidad de los movimientos. Aquí: Intermitencias. Fracciones. Fijación cual reposo.
Aquí y Allá… delimitando las zonas de nuestro gran sinsentido.
Aceleran las astros, y, al hacerlo, rejuvenezco hasta aquella muerte que intercambia los cuerpos y esencias repartiendo las cartas.
Y resulta recompuesta y aceitada mi máquina; y aprendo y recuerdo y olvido. y olvido lo que fue olvido para añadirle perspectivas y formas a mi existencia volteando el absurdo y la razón de cada sentir y palabra. Y reaprendo que… una gota de sudor es lluvia que siempre retorna a beber de una misma labor, por su inquietud es frágil y robusta ¡ciclo de vida!.
Atrapado dentro de los surcos del espacio recupero los juegos; ya que fiel… conviene en aguardarme una pieza del puzle para encasillarse. Me espera una cuestión banal por resituar. Una piel para camuflarme tras desvestirme. Un latido espera —siendo un estallido—, como presumida fuente; para presumir de las eclosiones innatas que provocan un divertido yo travestido. Un pensamiento para reprender a otro pensamiento y demostrarle que hasta los cielos tienen techo, que todo tiene culo y espalda. Una astilla por desenclavar me aguarda junto a una gota de sangre por chupar y otra que sólo reclama suicidio; rellenar un charco.
Aquí sucede que luce apresado mi allá
—triste realidad—.
Cuando él sostiene la energía protectora
que auspicia un abrazo cordial y muchas sonrisas sinceras
capaces de corregir a los aduladores de la fatalidad
que apagaron la luz de la oscuridad
compitiendo por el terror con sonámbulos.
Mi aquí decide convertir en verdad
la balada que era sueño,
destierra el absolutismo ponzoñoso
anudado en «terminar».
Poética sobrepasando los timbres; las sonoridades musicales, la rima que limita con sílabas y los números que exige la métrica. Poética encontrando contenidos, al penetrar con suavidad los pechos o arremeter, ceñida a la fuerza, contra los rasgos artificiales anclados sobre una sola temperatura o hemisferio. Poética. Afianzada más allá de la obstinación presuntuosa que sesga cuando estipula con normas erizadas, petulantes y divisorias cuales descartan la alternancia maravillosa y expositoria que descapulla un sinfín de mundos. ¡ Más madera !. Poética Grandeza polifacética. Belleza variopinta y sinfónica impulsando. Para que pervivan restos antiguos y valiosos y otros movimientos que conseguirán añadirle vueltas a la llave que copula con el paño y acercarnos distancias que se atisbaban como extrañas lejanías. Logrará atraer a la comprensión imaginativa que comporta formas aventanadas y se asemeja, tanto y tanto, como hasta identificarse con nuevas puertas.
Atrapado por… lo dicho.
Un pozo de palabras que son provisión.
Vago, gustoso, abasteciendo a mis sentidos.
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Dentro o cerca. Entre dos secuencias: El día y la noche. Prendido por un alijo de colores o sumido en la relajación que me provoca la mirada de mis ojos nocturnos. La vigilia y el sueño. ¿ Minutos o segundos ?. Fragmentos de una misma composición.
La lluvia serena parlotea incontrolable; una mezcla de realidades y anhelos, pasajes donde cabe la muerte mecida por la procreación. La sequedad harapienta del desierto viste el lujo… de esa rebeldía que se adapta pero renuncia a la aceptación porque cree en utopías e inventa desde cero hasta transformar.
No creo en la muerte de un árbol porque fuera serrado y quedara siendo mueble. O porque volara hasta evaporarse como un yo de ceniza que se derrite buscando su yo de humo. Pienso en la ceniza teniendo la fe de arder, tras sentirse, luz, calor y brasa. Creo en un árbol que prende de su travesía para dar frutos.
Agrandarme y empequeñecer pero nunca prescindir ni perder mi qué de leño.
Diario digital que nace con la vocación de informar sobre Jaca, Jacetania, Alto Gállego y los valles de Tena y del Aragón, reflejando con fidelidad y objetividad todo lo que sucede e interesa a sus gentes. Editado por la periodista Rebeca Ruiz
Este blog es únicamente para mayores de edad. Relata la vida de sumisión de una chica que se adentra en el mundo del BDSM casi por casualidad, sin saber muy bien ni qué significan esas letras.