Concepción (apuntes de amor XLIII)

 

“Cuanto de fácil es dejar de creer y desaprendernos de ver.”

Tus gotas se precipitan
como universo alcanzable
cabiendo, intermedio y volar.
Tus gotas son perlas
que iluminan desiertos y selvas
y recitando como poetas
loan a la vida…
Lo mismo que la harina
al centeno, al maíz y al trigo
y los cereales a la lluvia
y al sol y a la tierra
y los hombres al pan.
Tus gotas penetran
extendiendo los mares;
le retornan la visión del camino
al ciego y al olvidadizo;
consiguen que perezcan los futuros cuestionables
así logrando revertir las penas terrenales
hasta coronarlas como sonrisa celestial.

318-omu G.S. (bcn. 2017)

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Retorno

Habrá una hora en la que rememorarás el elixir espléndido que rebosa desde cada beso… Te cuento, porque advierto que envejeciste mal y olvidaste.
Y, entonces, cuando recuerdes será que renovarás la mejor parte de tu adolescencia, así alcanzando la esencia más valiosa que le promete la vida al ser maduro.
(Son tantas las ocasiones en que la niñez cabalga dentro de los ojos ancianos. Es profunda la mirada ¡hasta penetra y traspasa sistemas y muros!, la mirada de aquellos que no se olvidaron de la llave que sostuvieron siempre como niños).

Garganta de las Gloces

Definir la garganta de las Gloces con estas palabras: “Una maravilla obrada por la naturaleza”. Así os daría a entender las sorprendentes figuras, de majestuosidad artística, que los elementos (el agua, principalmente), han llevado a término (a considerarla, como ocurre con todos los cañones y gargantas, obras incompletas, obras a medio hacer).
Garganta próxima al pueblo de Fanlo (muy cerca del cañón de Añisclo). De corto recorrido (1,15h.), pero imperdible por su enorme belleza. Excepto en su inicio (rapel de 14mts.), podremos solventar todos los resaltes del recorrido, mediante destrepes y pequeños toboganes. Durante la mayor parte del descenso transcurriremos entre pasillos estrechos, donde, debido a la altura de las paredes, apenas penetra la luz del día (inclusive buscando la hora óptima en que el sol alcanza su punto vertical idóneo).
Ya siendo la segunda vez que disfruto recorriendo esta garganta, debido a su grandiosidad visual os garantizo que la repetiré con gusto a la que me sea posible.
¡ Descenso único y excelente!.

A lomos de un reloj

Lluvia de otoño ayuda a que las hojas
prosigan riendo una vez ya caídas.
Este universo no escribe finales
ni pronuncia epitafios.
**
Concretada una hora con posturas de hombre
nos visita el declive insalvable
cual hace mella hasta hacernos caer.
No cesaré de conquistar peldaños
ya fuera corto o largo el recorrido.
¡Insinuándome,
avanzaré imparable
penetrando la vida!
Sosteniendo un anhelo amoroso
me embarazaré de felicidad…
“Suerte de mujer sobre unos pocos cabellos de hombre.”

318-omu G.S. (bcn.2017)

La suerte terrenal…

La suerte terrenal:
Es corto el recorrido si aferrados
a humana fragilidad;
tras el contar los años siempre asoman escasos.
Unas cifras que devienen minúsculas,
ya fueran las que fueran
resultan ridículas frente a tanta inmensidad.
Querer y querer más,
hasta creerme animal insaciable.
Porque…
Muchos mares aguardan,
seres, lunas, sendas y amaneceres;
porque deseo gozar del nado
y renovación de cada estrella
rememorando el verso
donde resaltan los yo de espuma.
Porque…
Hay ciudades que esperan.
Ciudades, agitándose convulsas;
zarandeando razas,
tendencias y culturas;
dando fusión magnífica
que asoma siendo madre
de toda evolución.
¡Cómo no solicitar más vida terrenal
para indagar acerca de nuestra identidad!
¡Cómo negarnos nuevas primaveras
así como ofrecernos a otras nieves
caídas que precisarán pisada!
Vivir, vivir, vivir…
Para sentir.
Para descubrir;
logrando comprender cada sustancia
y renovar lectura y conclusiones
hasta acertar mecánica de cuerpos
tras desmedir espacios.
Querer más;
debido a la avidez de mis sentidos
pedir que se prolongue mi suerte terrenal.
Hombres:
Somos rocas.
Somos piedras
llamadas por la montaña…
Montañas que acercándose a las nubes
le solicitan al cielo
un pedacito de eternidad.
¡Cuántas pequeñeces
resonando cómo prodigios!
Como hombre numérico:
Larga resta dando suma,
escaso el soplo
si definimos tiempo.
La suerte terrenal
si estuviera sometida a razones
resuena como estruendo
y se visiona como espejismo fugaz:
Afortunado aquel
que sabe que las cuentas exactas no existen;
así como que las certezas que ondea cualquier presente,
el tiempo demuestra siempre
que mañana concertarán un requiem
porque devendrán difuntas.
La suerte terrenal…

omu G.S. (bcn. 2017)

Suerte de ciclos

La nieve helada se derretía, mostrándose desnuda la magnitud de las cumbres. Así tú, prescindiendo de ropajes e interpretaciones que solaparan cualquier respiro vital, delatabas el fulgor y abrigo de una primavera donde predomina el vuelo y la polinización.
Y yo, ante la verdad tuya (representación perfecta de los frutos de esa estación), abandono el crujir solitario de la escarcha, tanto durante mis noches como durante mis mañanas; a la vez que le presento al universo el árbol mío, resaltando la fortaleza de la raíz y el mucho verde que cabe dentro del amor.
La nieve ya perdió su voz; tendrá que confiar en otro invierno para volver a hablar siendo hielo.
porque Jana.

Acantilado

¡Cuánto pesa!
Apercibir el retiro absoluto
de la abeja y de la flor.
Advertir como se alejan los pasos
del corazón que nos amó.
¡Vivir pesa!
cuando somos maltratados
por el ártico, gélido y despiadado,
que se encabalga en los gestos:
Mediante miradas llenas de rabia.
O al resultar violentada,
por timbres indeseables,
la calma y el nirvana de una voz.
Pesa y pesa…
Ver como la belleza se desvanece
recubierta por telarañas y moho.
Esperar que el edén abrace un respiro
y hallar sequía y ahogo…
Sólo espacios diminutos
repletos de destrucción.
¡Cuánto pesa!…
El sentirte cerrar ventanas y puertas
y el presenciar la muerte del arco iris
que anuncia la excomunión.

318-omu G.S. (bcn. 2017)