Pulso al control

Cuando la religión sirve de artimaña y, siendo excusa perfecta, deforma el contenido vital que se le supone. Cuando, contradiciendo su propia esencia, esconde la pretensión de mando de algunos hombres y se asocia con la mayor de las desconexiones y los desastres, yendo a encontrarse con la engañosa cara de la victoria que guarda el poder.

—Las ratas roen con tanta ambición que definen con suma nitidez, egoísmo, descontrol y desmesura. Las ratas no aciertan con las matemáticas, no saben contar ni miden la fuerza del corazón ni el impulso impresionante que cabe en su mecánica.
Las ratas, rabiosas, roen y roen; devoran, malgastan, destruyen y aniquilan con irresponsabilidad suicida; devastan mientras sujetan concepciones nefastas; presentes y futuro, de sus propias y de otras tantas vidas. Asedían territorios ajenos que desean, arremeten hasta convertirlos en grandes y productivos mataderos que les sacien. (Quede humor para afrontar, caminatas, pesadumbre y naufragios, nunca falte esperanza y buena voluntad)—.

Debería considerarse sacrilegio el causar dolor y coser muerte sobre el color y sobre aquel blanco que, amparando salud y sonrisas, concierta el mejor espectáculo. ¡Bordar sonrisas tiene que ser apunte sagrado!. Y todos aquellos que extienden sus manos debieran pertenecer, por siempre, al templo del aire donde no falta el agua y la lumbre que alimenta y desata todo lo que vivió encadenado.

Este hoy de algunos, hoy de soledad y destierro, seguro que será mañana aciaga para otros, llegará a serlo mientras vague exiliada y desgüazada la misericordia; y, alrededor ¡por todas partes!, prosiga rondándonos el mal aliento que cosecha y reafirma terribles castraciones: la del disfrute terrenal y el paladeo de la gloria que, aquí ¡ya mismo!, dentro de este mismo existir se nos presenta.

Moulin de Roubion (Alpes marítimos —Francia—)

Este descenso, situado dentro del valle de la Tinée, resulta de carácter deportivo y se realiza por un torrente montañoso, salvaje y muy acuático que vive envuelto de vegetación. Bastante frío y extremadamente vertical, nos pedirá de buena habilidad con las cuerdas a la hora de encarar una estupenda cascada de 60mts., a la cual podemos acceder desde una pequeña gruta (disfrutando del cauce), o desde su izquierda orográfica. Así mismo se nos presentaran diversos saltos de agua, entre los que habrá de superarse una caída de 30mts. y otras de menor envergadura. Perfectamente instalado, todos los saltos de agua tienen dobladas sus instalaciones, así pudiéndose escoger la opción de descenderlos por el activo, o tomando una segunda alternativa que se propicia con menos riesgos y como más segura.

Baile de disfraces


«Leo y leo, rechazo y atracción
que sólo han de durar;
un fragmento de la obra
como retal de la prenda
¡una corta aparición!
cinco letras, de entre los millares,
de la carta leída.»

Deshojado por la arena
que obstinada
cayendo rauda empuja cruel;
dentro del paso
deletreo y describo aromas:
flor todavía.
Prosigo fiel
a un presente de color
antes de proclamarme, lánguida,
sobre un fin de escalera
en que una rueda animosa
y refulgente nos lleva
hasta otras vueltas nacidas.
Admitido por el cielo
y dotado de insignificancia
descubro espacio
y hallo infinito como resolución.
Recogido en una copa
soy y beso,
sed y agua;
soy sujeto amador de la lógica
cual traspasa sueño y delirio.
Absorvido por la tierra
voy y vuelvo
a vestirme y desvestirme
de sentimientos y pasiones;
de desafectos y huellas
y de nudos y de huesos.
Asisto a muchas escenas
para encontrarme
entre chispazos y repeticiones
con más y más nacimientos,
así y así, hasta perderme desleído
dentro de una graciosa levedad
hecha de olvidos.
Tras cada pellizco
siempre quedará;
sabor de sentir,
saber por vida.
Aunque no recordase
los trazos que esconden
las puertas solemnes
que aquí mencionamos
como trágica muerte
siendo alas y lima.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Sin falta de fechas ni nombres (Argamasa)

Sobre una hoja
siendo presente
luzco futuro.
Sobre una hoja
danza la tinta.
Sobre una hoja
un instrumento
suena dispuesto.
¡Quiero ser aire!
¡Quiero ser nota!
Quiero prestarme,
pasar y añadir.
Naturaleza
alberga dicha
tras la constancia;
cumple deseos,
renueva moldes,
siempre precisa
pasos y huellas
para conseguir.
Naturaleza me llama
«ser diminuto».
Naturaleza me aguarda
como grandeza.
Naturaleza reclama
nacer y apuesta.
Naturaleza se alia,
cuida de todos
¡ella es vivir!
318-omu G.S (bcn. 2016)

Clue d’Amen «cascadas finales» (Guillaumes —Francia—)

Descenso en que seremos engullidos por enormes rocas de color rojizo (pelita roja), rocas de carácter arcilloso y que continentalmente pertenecen al periodo cretácico, las cuales deben su color rojizo a la gran cantidad de hierro que albergan en su composición. Las paredes, entre las cuales discurriremos, al ser humedecidas de manera permanente por el agua e ir recogiendo las alternancias de luz, adquieren, para nosotros, una aparencia cambiante hecha mediante formas que simulan estar reblandecidas. La parte final de este cañón (cascadas de Amen), sintetiza perfectamente toda la belleza cabida durante el total de su recorrido (pasar por ella equivale a viajar dentro de un cuento). Deberemos recorrer una zona en que un pasillo estrecho y poco iluminado nos obligará a nadar. Para más tarde tener que sortear, mediante una cuerda o buceo, un pequeño sifón. Superado éste, nos espera la salida con una vertical (aproximadamente de 70mts.), cual se desciende fraccionada en tres partes.
Un deleite. Uno más de especial para llevar por siempre adentro.

A un solo paso de otras puertas

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(I)
Somos mariposas puntuales,
pasajeros 
que mientras inhalan pesos
emulan levitación.
¡Somos múltiples dicotomías!
Somos…
Una realidad que ha de evaporarse.
¡Somos razón y disparate!
Somos trajín de existencia:
Verbos imparables.
Poseedores de cuerpos
donde se apaga y se enciende la luz,
somos nubes que alimentan
contenido e imágenes.
Capaces somos
de engendrar y preñar
a la luna y al sol
de litúrgicos sueños
que postulan por el brillo
y le han de añadir más color
a oscuridades y sombras.
Trajeados de hormiga
intercambiamos pequeñeces
hasta perder la gravedad
y hallar ese amar
que ama los pasos
de gusanos y gigantes.
De báscula en báscula
viajamos:
Por Lugares y entre Circunstancias;
llevados
por la presumida cadencia
y el innegable ritmo
de cada minúsculo Espacio
y cada soplo de Tiempo
nos erguimos de a poco.

(II)
La madera se sucede transformada
—pretende incrementar los minuetos—
esponjosa disfruta mientras puede
hasta que su resistencia y nutrientes transmutan;
arrastrados los troncos poderosos
a la humildad de ser,
débiles, huecos y resecos,
llevados a perder la vanidad,
su soberbia y arrogancia.
¡Trajín de existencia!
¡Crecer y crecer!
¡Morir y nacer!
Morir y nacer
para observar que la magnitud del horizonte
entiende de equilibrios.
E incluso la esencia confortable
que sustenta e interpreta una montaña de paja
pierde su plumaje y desfallece,
dándole el adiós
a su consistencia mullida y etérea
cambia de equipaje
y cuando habla… cruje oxidada.

(III)
Nada resulta eterno
cuando la lectura se realiza
con este entendimiento terrenal
que olvida su elasticidad y sufre doblegación,
desvencijamiento y fracturas;
hasta dar el paso en que cruzamos otra puerta
donde esperan parajes
que hoy se muestran
invisibles e insondables.

318-omu G.S. (bcn. 2016

Clue de la Maglia (Alpes marítimos —Francia—)

Considerado por muchos como uno de los barrancos más divertidos y estéticos de Francia. La Maglia, espectacular, imperdible; una combinación de roca calcárea excavada y bien pulida junto a una vegetación exuberante y casi tropical que cromatiza, hermosamente, algunas partes de su recorrido con su revitalizante verdor. Intenso durante todo él (4h.). Una delicia de descenso, donde, bañados por aguas cristalinas, podremos disfrutar de innumerables saltos y toboganes, e incluso, en uno de sus tramos, llegaremos a penetrar dentro de una gruta, así contemplando formaciones que llegan al carácter espeológico.
¡Como para nunca olvidarlo y repetir!.

 

Más que por vena

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Ya fuera libre
hasta voltear la faz premeditada.
O aunque, siendo proscrito, esperase guadaña
o padeciera del estar alejado
de tanto querido,
así añorando mi sangre
y el olor de una tierra
que equivaliendo a motivo,
creí fiel a una esencia valiosa
y mantón de Manila.
Ya buscara el norte
dentro de una enorme catedral
o de una pequeña capilla.
O, zambullido en prostíbulos ocultos,
me equivocara entre falsos remedios
al leer y descifrar mapas
que jamás llegarán a solear como brújula.
Ya paseara, solitario,
anhelando la razón perdida
y esquivando la tragedia.
O dialogase, acompañado,
entre calles que humean peatones
que aletargan la victoria
al vitorear las diferencias.
Ya reflexionase por la lozanía de campos,
acerca de un dónde o un quién o un porqué
que deja totalmente yerma
la fertilidad de cualquier huerto.
A pesar de cada uno de los gestos,
inconscientes, burdos, obstinados o abstraídos.
Aun adormecido en el hogar
y a pesar de la abducción ensoñadora
que puede provocarme el aroma,
espumoso, seductor y suntuoso
que emana, como dicción excitante, desde un café…
nunca que nunca se esfuma,
esta adicción mía perdura.
E incluso cuando, disimulando distracción,
avivo las plazas —mientras festivas—
y adivinando las gruesas o ínfimas llamas
que delatan el contenido de cada figurante
extravío la noción de un Yo
y dejo la propiedad de ser mi ser.
O aunque cayera hipnotizado
ante la intermitencia de un fluorescente
que equivaliendo a una corazonada
resuena hasta alcanzar la poesía
abandonando la prisión del artificio.
A pesar. Incluso. Aunque.
¡Sigue y sigue!
La atracción vertiginosa por esta vida
resulta insalvable.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Arena aliada de carnes

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Aunque, por momentos, padeciera el tormento de la carne: su tendencia dolorosa y decadencia y sus impulsos irrefrenables y abrasivos. Aunque… debiéndome a la honestidad, no me queda otra que reconocerla como fe mayúscula. A ella; músculos, huesos y sangre, y, como no, órganos musicales que permutan entre sonidos terrenales, a causa de un carrusel de vicios apetecibles y de unas poquísimas necesidades. A ella; como carne de pureza natural o como carne especiada. Ella, SÍ SÍ SÍ… ella me dispensa un yo de caminos variados concediéndome ser un ser; nada quitándome y mucho ofertándome. Carne, cual es privilegio que convengo en afirmar que tengo y al tener me da: ¡menuda gloria!.

Gusto del agua y del vino
también del sol y del aire,
de los placeres venidos por cuerpo,
gusto, más gusto y regusto,
de los colores y fuegos y plumas
que se suceden y eclosionan por vida
acertando a marcar lo que es arte.
Degusto y agradezco
cada porción que amamanta la tierra
porque soy barro tierno. Subido a este planeta
resulto moldeado bien por todo,
nazco y siento y me apago y revivo,
y proclamando mi unión con el cosmos,
gano la dicha y pierdo el temor a eclipsarme.

318-omu G.S (bcn. 2016)

De cabezas por las mangas

Deambular
tristemente metido
dentro de adentro.
¿Miedo?
¿Recelo?
Atrapados en la cobardía
somos desestimados como destello.
¡Quién nos conocerá!
-Es de cera el museo-
¿A quién conoceremos de veras
si tememos presentarnos?
Si así fuera…
asistimos a la vida
ahogados por el desconocimiento:
nulos de nado y faltos de remos.
Escondidos; mermamos,
padecemos deriva
y las peores arrugas del diccionario.
Adheridos al pliegue de la comisura
que desiste y desasiste
con expresión apagada,
afeados, sufrimos
de nuestras coordenadas inexactas y equivocadas.
Asomar a medias equivale
a irrelevante por irreconocible;
a una recta sin meta,
a una línea aburrida,
cansina, sin curvas.
A una definición horrorosa, descolorida,
abstracta y exenta
de contenido revitalizante.
A un misterio inservible
que jamás concederá ilusión ni respuestas.
Aparentando ser tanto y…
¡De cera. De cera!
¡farsa sobre interpretación
y más ficción y más farsa!
tanto podríamos
y optamos por ser nada:
Tímidas nubes que no pintan creación ni regalan gotas.
Fotografía velada,
carente de rostro y de paisajes.
Somos estación inmutable
que elude la marcha
e inutiliza designios.

¡Aparece matriz!
Recupera mis formas perdidas.
Aligérame de causas banales
empuñadas por circunstancias.
Retórname al chiquillo
que la fuente lo espera.

318-omu G.S (bcn. 2016)