Cada decepción me sabe a muerte
— o será qué quizás padezco de locura con delirios —
pero existe un hoy en el que resucito y, sintiéndome más fuerte,
soy pasajero de esa nada donde en algún instante converge todo,
hallando en la comunión que ensalza, mi lugar.
Proclama adictiva
Abandonadas:
La decencia que somete adosada a culturas antiguas
y la vergüenza, opresiva y absurda,
que siendo velatorio
describe entierro y define difuntos.
Ya destronados los pudores que hieden a rancio,
suenan expresiones frescas
que terminan con encierros y marginación.
(Queda bien resaltado
que el sexo también invierte grafismos
para que luzca excelso mi estandarte,
cuando completo mi existencia humana
acertando de pleno
la significación de lascivia).
Lo consigo.
Dejo de intuirte e imaginarte
—aunque todos estos pasajes, reconozco,
resultaron placenteros—.
Converso dando un paso al frente,
adelanto al deseo y traspaso los límites
que marcaste para otros.
Toco tu prenda y afirmo finura…
asiento ante tanta delicadeza.
Indago y descubro
la paz que albergas y tu lado salvaje.
Insisto e insisto
hasta ser poseedor y guardián
de tu verdad más preciada:
Tus adentros hechiceros me liberan,
de dudas, incógnitas y pesos.
Quiero conocer y pegarme
a la humedad contagiosa,
a cada una de las gotas musicales que, cercanas,
reconocen el origen y los conciertos
que otorgan placer y placer
extendiendo la vida.
Porqué será…
que la existencia nos consiente.
Nos tiene permitido
inventar planetas que leviten,
eclosionen incesantes y viajen tan redondos
como orgasmo siguiendo orgasmos.
No desperdicio ninguno de los granos de arena;
fusiono alas con cuerpo
y marcho decidido por tal vereda
¡Hoy de mujeres!.
318-omu G.S. (bcn.2015)
Tan amplio como todas las miradas
Habló una tarde mientras avanzaba.
Cuando el sol se recogía
queriendo dar la vuelta por completo,
regar cada rincón,
de magia, vida y luz,
creyendo en todo hogares servidos
y un domingo prolongado.
Contó.
Acerca de que los hoy
y el ayer tañido
y los mañana que han de acontecer
— sucediera lo que pasara —
vestirían la creatividad máxima
solamente dispuesta
en los trazos exultantes del firmamento.
Creación tanta;
como que siempre innova cuándo hace;
obra tras obra.
Mira tú
y observa y dime
que nunca repite.
Viajaron mis ojos,
a lo largo y ancho,
deleitándose, hacia arriba.
Escojo palabra
y tomo «magnífico»
lienzo tras lienzo.
318-omu G.S. (bcn. 2015)
Barranco de Estaron (Pallars Sobirà -Lleida-)
Barranco situado en la comarca del Pallars Sobirà (Lleida), de carácter semi-abierto y conformado con pizarra, nos exigira de atención especial al recorrelo, pues sus rocas son extremadamente resbaladizas. Podríamos dividirlo en dos tramos (superior e inferior). La segunda parte, como más habitual a descender, y por la cual siempre, poca o mucha, corre el agua, nos ofrecerá unos cuantos rincones de enorme plasticidad (a tener en cuenta la belleza de un rapel que realizaremos desde encima de una roca empotrada).
En su final encontraremos dos rapeles, el penúltimo de 16mts y con acanalamiento, en el que de bien seguro nos remojaremos, y para terminar, el último, que en la mayoría de topográficos consta como de 45mts. y asoma, en su inicio, algo arrampado, del cual afirmaría que no alcanza los 40mts. de altura.
Rayadas, rellanos y rellenos
« Hasta que no se indague acerca de la manera de concederle gozo al alma, ninguno de los sistemas habidos o que inventemos llegará a mostrarse como engranaje eficiente para caminar.»
Embestidas y atropellos de guante blanco: Hoy de beneficios para algunos. Desdicha para la inmensa mayoría. Mañana de catástrofes para todos.
Bien delimitados están los lindes; por verjas y alambradas que aparentan ser infranqueables pero que perfectamente podrían ser derruidas —el final y la lectura como tal de la muerte interesa que exista—. Por muros hormigonados afianzados dentro de los corazones y las mentes. Por un cántico de imposiciones determinantes y de credos obsoletos que solamente conducen a vivir escasos de luz y en la trastienda. Arrastramos, desde hace largo tiempo y sin tan siquiera darnos cuenta, figuras inservibles y estructuras deformes cuales potencian desviaciones ilógicas, tropiezos y torpeza, enfrentamientos innecesarios y recelos que conducen hasta las paranoias más sutiles y difíciles de erradicar al ser sumamente complejas. Permitimos la peor de las monotonías y renunciamos al arte posible y mayor, mientras hipócritamente pregonamos creer en sueños, querer salvar la tierra.
Dentro del cubículo no existen las diferencias —sucede que convivimos e interactuamos dentro de una caja precintada por unos pocos. Asintiendo ante la presión que revienta y consintiendo en que nos roben el aire y digan que simulamos asfixia—.
Sí que actúa la política, pero… ¡como una gran farsa!… Un encantamiento vomitivo que, con mayúsculas y negrita, resalta el valor fundamental de las normativas y las leyes, mientras, según convenga, esos mismos seres que legislan situados en los lugares privilegiados de un estado, personajes con sillón confortable y con derecho a voto preciso y contundente, a palabras en estrado y medios de comunicación a su alcance, modifican a su antojo o esquivan motivos de sentencias o cierran los ojos por momentos o se las saltan. Quizás, como simples marionetas incapaces de gestionar sus propios movimientos ¡dirigidas!, movidos por los hilos que manejan con su cruceta maquiavélica esos otros —de número ínfimo— que a su vez les permiten y posicionan, cuales verdaderamente dictan las normas del juego en este planeta.
La política de urnas y de estrado. Una política de engaños consecutivos. Pero… como resulta, fuera de libros, teorías y tecnicismos, como resulta, en que se convierte, a pie de calle, durante su aplicación, si es que la medimos con el pragmatismo tangible que nos demuestra con cada una de sus formas pretenciosas:
El comunismo: Hipnotismo. Falacia. Sólo palabras. Igualdad venida a menos que queda en nada a causa de la condición humana con sus consabidas miserias.
Y, este socialismo: Término medio. Maquillaje urdido dado sobre la maquinaria para elaborar fácilmente una tela seductora de araña donde terminará atrapada la sencillez estupenda de los obreros, de los obreros crédulos.
El capitalismo: Moneda sumada a monedas. Un modo que usa mil engaños y consigue que los hombres renieguen del sonido musical y las razones ilógicas pero magníficas del corazón. El capitalismo: Desequilibrios. Descompensación. Competitividad y ambición. Pugna de poder. Desmesura. La justicia relativa. La injusticia que nada valora la dedicación y la entrega de las tantas hormigas que incesantes trabajan.
Sabe a cobardía el reparto interminable de agresiones que reciben seres bondadosos e inocentes e indefensos, tanto jóvenes y niños, como los casi ya desvanecidos dentro del crepúsculo del cansancio y el sueño, por viejos.
Sabe a cobardía la suerte tozuda que provee de infortunio a los débiles. La suerte que no es casualidad vertida por el destino. La que determinan las decisiones humanas cuándo se amparan en conjuros demoniacos que susurran promesas y tutelan ambientes travestidos.
Andar…
Andar entre montañas y sentirme tan diminuto, tan minúsculo, que consigo diluirme y ser parte misma de los elementos. Un fragmento de letra buscando un enclave dentro de la fuerza de la naturaleza cuándo pretende ésta de todo para llegar a optimizar su potencia vocal.
Aire. Viento. Silbido. Acento pletórico que, aun capaz de ser contundente y tumbar o de suavemente acariciar, siempre transporta oxígeno para llenar de abecedario cualquier vida, todos los pulmones.
Agua. ¡Transformación!… Nubes. Glaciar. Lago. Río. Presencia políglota. Una gota de lluvia agazapada sobre una piedra, tomando minerales, y dándole de beber, a la pizarra, a la caliza, a las hormigas y arañas y al musgo… para que avancen y crezcan.
Andar entre montañas y abandonar mi yo de hombre. Sentirme volcán y cosmos. Voltear cualquier identidad concreta hasta conseguir hallarme fuera de cárceles, autoengaños y derivas.
Hacer camino y observar que la existencia es consistente o se difumina, pero, se prolonga, elástica y maleable, ella me lleva consigo, mientras perdura infinita.
Sagrada Familia (Barcelona)
El inicio de su construcción fue en 1882 y, todavía hoy, se prosigue en el afán de su creación. Esta edificación fue declarada bien de interés cultural el 24 de julio de 1969. 
Originariamente el arquitecto asignado para levantar la basílica fue Fco. de Paula del Villar, cual concebía la obra con una clara tendencia al estilismo gótico, tras la renuncia de éste, por desavenencias, y rechazada la propuesta de construcción por el arquitecto Joan Martorell, un joven Antoni Gaudí, que por entonces contaba con 31 años (1852-1926), pasaría a hacerse cargo del proyecto, trabajando durante 43 años en la obra, hasta su fallecimiento, dedicando sus últimos quince años de vida, por entero a la misma. Cuando murió, solamente se había levantado una de las torres y construídas la «fachada del nacimiento» y «la cripta», cripta de la cual, respetando el diseño inicial de su antecesor, tan solo modificó los capíteles, pasando de estilo Corintio a tener una clara inspiración vegetal, referencia evidente de que Gaudí observaba a la naturaleza como a su maestra. Tanto la fachada del nacimiento como la cripta serían declaradas patrimonio de la humanidad por la UNESCO en el año 2005. La pretensión está en levantar 18 torres para dar la Sagrada Familia por finalizada: cuatro en cada una de las fachadas; seis de éstas, a modo de cúpula, que estarían dedicadas a los cuatro evangelistas. Dos, como representación de la Virgen y Jesús (cimborrios) y configuración de conjunto y de forma central, siendo la que sirve de figura de Jesús, la de mayor altura (170mts.).
Buena parte de la basílica era ideada por Gaudí de manera improvisada a la vez que contemplaba el transcurrir de su obra. Gaudí era sabedor que la construcción de su obra era empresa de muchísimos años, es por ello que hizo especial hincapié en que se finalizara una parte de la misma (fachada del nacimiento y cripta), para que la generación del momento, al menos pudiera contemplar una porción terminada.
Los bocetos y maquetas elaborados por Gaudí fueron destruidos, casi en su totalidad, al inicio de la guerra civil española. Debido a un incendio acaecido en la cripta que ocasionó la quema, en buena parte, de los trabajos que Gaudí guardaba en su taller personal; gracias a la intervención y solicitud del también arquitecto Lluís Bonet i Garí, se pudieron recuperar y restaurar diversas maquetas de yeso que habían quedado fragmentadas tras dicho incendio, así elaborándose, a posteriori, los planos y reconstruyéndose las maquetas para proseguir con la obra tal cual la concibió Gaudí, siendo en 1944, ya pasada la guerra civil española, cuando se reemprendieron los trabajos.
El concepto que Gaudí contemplaba como idóneo para su arquitectura, venía determinado por la propia naturaleza, él observaba al esqueleto humano y los huesos o los mismos árboles como una forma de arquitectura magnífica, la combinación de líneas maestras apoyadas en directrices, era la fórmula que él entendía como plástica y técnicamente correcta a la hora de poner en práctica su concepto arquitectónico. El movimiento lo administraba mediante la fórmula helicoidal y la luz la interpretó sujeta al método hiperboloidal.
Gaudí, aprovechó otros trabajos suyos (colonia y parque Gúell, y Villa Quijano, denominada el capricho de Gaudí , situado en la población de Comillas -Cantabria-), para experimentar con tales conceptos antes de aplicarlos a la basílica de la Sagrada Familia.
Un elemento primordial en la obra de Gaudí, es el arco parabólico o catenario, también denominado «funicular de fuerzas» elemento utilizado para soportar adecuadamente presiones importantes. El arquitecto tuvo a bien simular este método de soporte, utilizando cordeles y sacos que como carga tenían perdigones, así determinando la forma que le convenía a cada estructura.
En el interior de la Sagrada familia quiso se simulase un bosque mediante el posicionamiento de sus columnas, a su vez divididas en diversas ramas, colummnas a las que les concedió la inclinación suficiente como para resistir mejor las cargas que convinieran perpendicularmente. Así fue como, combinando la forma helicoidal con la inclinación y la manera de ramificaciones, consiguió que las bóvedas soportasen la carga necesaria sin contrafuerte alguno.
Otra peculiaridad de la obra de Gaudí, es la manera en que determinaba el diseño de las esculturas a llevar a cabo, según el lugar donde él quisiese posicionarlas dentro o fuera de la basílica (empleaba muñecos de alambre y espejos; al trabajar en su taller, para acertar con la postura y movimiento y perspectiva de las figuras).
Un individuo puede considerarse un genio, según la definición correspondiente, cuándo es capaz de inventar o realizar la tarea realizada por muchos de manera única, creo que la historia determina que a Antoni Gaudi podríamos situarlo dentro de este grupo selecto.
Cosido a coces
Mirar al sur
y entender extraños.
Suponer lejos, lejos, lejos,
la marea,
diferencias mayúsculas
y desastres.
Giramos el ventilador
—nada importan los quejidos de inocentes,
su asfixia y necesidades—
Nosotros: norte y primero
vigilantes y huraños
¡contando!
cuando sólo cabe uno.
Aquí, teniendo el aire guardado en la despensa
encerrado bajo llave, aunque nos sobre.
Volcados en saciar vanos caprichos
¡expropiando respiros!
esparciendo basura y odio.
Contemplar el sur
y evidenciarse la nobleza que resguarda.
Saborear su poderío
y oler la hermosura de esas tierras.
Comer de su mar y sentir familia
y comprender hermanos
faltos de brillo y de fuego
pero poseedores de joyas y leños.
Saber del sur;
de su riqueza,
acerca de la contracorriente que sufren
y sobre su paciencia.
Remar
para que hinchándose pronto las velas
reconozcamos iguales
y se prodigue el bienestar:
Saludo, comprensión y abrazos.
Pasada la ventisca…
rocío fértil,
rastros despejados
y rostros limpios.
Volar adentro para ver:
Caminar y más camino.
Navegación y más océano.
Camino y navego
hasta cruzar la cobardía
y abordar los miedos y el absolutismo
cuales discriminan tanto y tanto
como para ampliarse los cercados
y aumentarse las vergüenzas.
Grito «consecuente» y recorto diferencias.
Logrando que desaparezcan
razones de patria y beneficios
o religiones o culturas que son niebla.
Pueden remitir los horrores
tras lustrarse unos pies
e higienizarse suficiente las mentes
Podemos voltear un sistema
que se demuestra ineficaz y retrógrado;
y hacer y jugar con juguetes
tras ponerlo del revés.
(Creo en las utopías:
Una mesa delicadamente y con gusto servida, y…
empezar: do-re-mi-fa-sol-la-si…).
Saber cuánto de extraordinario es el vínculo
y deletrear p-r-ó-x-i-m-o-s
equivaliendo a lavados.
Disfrutar del horizonte
como estelas que aprendieron
los trazos del celeste
y las curvas y rectas del suelo,
estelas capaces de sumergirse,
subir a una cima o nadar.
Una hoguera cuenta mientras prende,
que ya fueron incendiadas las banderas
y devuelto el juicio que vislumbra el sur
¡al sur! como principio.
318-omu G.S. (bcn. 2015)
Alianza de hemistiquios (R)
Pronto; las celdas se abren;
al fin transmuta el silencio ocular
y parlamenta el color.
Las formas desanudan movimientos ¡su brío!
y el sentir somnoliento de negruzcos tizones
se adormece al pautarse agitación.
Cuándo la luz desempaña cristales,
asoma temblorosa, cabizbaja y decrépita
la Sonoridad estrellada y lunar
y la del crepúsculo;
la música enigmática se gira
rehusando los aplausos y la nana melódica
que con timbre ambicioso quiere cantarle el sol
¡bien sabe que su turno será Pronto!.
Ya acuden las imágenes al río.
Los sueños paladean un eclipse
y adquiere su consciencia el despertar.
El peso del tacto: La caricia. El arañazo.
Como experto escritor con su relato,
que por sentir humano, confirma mientras cuenta.
Los extremos se estiran hasta enhebrar conjunto;
como hilos trenzados y promiscuos
se prolongan y conviven.
Son sabios enlazando sendos fines
que buscan esparcir el néctar de sus ubres.
Pronto y después se quebrarán las tardes…
Vencidos los colores, lagrimean.
Las horas se desgastan y perecen,
presumen su declive entre segundos.
Acude la lumínica fatiga
y cediendo al cansancio se elevan otros mundos
mientras las mismas celdas que se abrieron,
cojean y se cierran.
318-omu G.S. (BCN-2012)
Tarde de cuento, futuro de libro
Cuántas son las veces
que caminos que son mutuos
y saben a nuestros
muestran su espalda.
Marchan.
Se pierden.
Siendo neonatos;
como fantasmas
tuercen esquinas…
Acera frente a acera.
Calzada es río
mientras los autos pasan corridos;
como cortinas nos separan
del hola y los diálogos,
de la dulce mordedura de los ojos
y del tacto alfombrado
que sería buenaventura y bienvenida.
Acera frente a acera
y aquí, nosotros,
pendiente arriba
o calle abajo:
Vecino sobre vecino.
Camino cruce de caminos.
Dentro de una vivienda reja,
creando y creyendo
en extraños y ladrones;
extraviando gozos
y desestimando buenos días;
café y tostadas
almohada, colchón
y Dios mañanas.
Aún nosostros…
Sobreviviendo como ambas orillas
esperando el juntos como regalo.
¿Puedes mirar y verme?
traspasar la distancia
vergonzosa del cuerpo
y pasear
por las plazas y callejas
que desde siempre
para ti guardo.
318-omu G.S. (bcn. 2015)



