Te perdí. En un rincón donde se agotan las medidas y el peso, donde se confunde la caña con la sal, donde la agenda elude la velocidad del cronómetro y, del lápiz, esa ralladura pretensiosa que le araña causándole incomodidad.
Voceó el viento y te perdí. Acordó; adelante y hondo, dictarle interminable al balanceo y pasar de tus hojas.
Estás. Allá donde la cicatriz pierde su ser de accidente y su razón de señal. Permutando longevidades. Forastera de emociones.
Te siento zarandeando las partes estáticas de la realidad, desmereciendo a la acritud, domesticando movimientos y lenguajes.
Ya son desvencijados los límites, convirtiéndose todos los sueños en posible donde te encuentras.
El camp, extens, llibertat que ens espera, demana música i cames i peus que vulguin ballar. Nosaltres, envoltats per mil reixes, darrera d’una porta, amagats dintre del bagul anomenat amnèsia, totalment perduts en mig del deliri, sense callar i entendre en escoltar; fent de déus, jutges i botxins, quan només som ocells espantats sostenint un bec incontrolable i un parell d’ales buides. Nosaltres, sabent que hi ha tant de valuós que podria deixar de ser ficció i enlairar-se sent possible. Nosaltres, seguim aquí, com animals obstinats… perseguint el naufragi, consentint desastres i fracassos; com a meravellosos planetes que van perdre l’òrbita i pateixen la seva deriva. Nosaltres, aquí, engabiats. _____________
(castellano)
El campo, extenso, libertad que nos espera, pide música y piernas y pies que quieran bailar. Nosotros, rodeados por mil rejas, detrás de una puerta, escondidos dentro del baúl denominado amnesia, totalmente perdidos en medio del delirio, sin callar y entender al escuchar; haciendo de dioses, jueces y verdugos, cuando sólo somos pájaros asustados sosteniendo un pico incontrolable y un par de alas vacías. Nosotros, sabiendo que hay tanto de valioso que podría dejar de ser ficción y elevarse siendo posible. Nosotros, seguimos aquí, como animales obstinados… persiguiendo el naufragio, consintiendo desastres y fracasos; como maravillosos planetas que perdieron su órbita y padecen su deriva. Nosotros, aquí, enjaulados.
Contar sobre Mercedes y el agua. Mercedes, la honorable: decir de sangre humana e imperfecta y de esencia bendecida. Extraordinaria madre, mujer entregada a los suyos, mujer de peso -más de cien kilos la honraron por décadas y hasta su santificación ante el fuego-.
Persona que fue una luchadora incansable; trabajadora falta de contrato haciendo peripecias con su salario; jornales conseguidos a fuerza de hincar sus rodillas y mover, repetidamente, sus brazos, higienizando baños y lustrando muebles, suelos y estantes -acabó siendo su columna vertebral la que crujió debido al ajetreo continuado y a los tantos esfuerzos excesivos-.
Mercedes y el agua; ella, de fácil sonrisa, que reía y reía aun rodeada de inmensas dificultades, la que bromeaba incluso de sus días miserables, derrocando aquel dolor que, hincándose profundo, traspasa nuestra materia humana y nos demuestra cuánta es la superficialidad de los cuerpos.
Mercedes; fortaleza, cariño, valentía y bondad. La que era bienvenida en cualquier hogar que visitaba ¡por su franqueza!, por ser, su corazón, la herramienta usada para darle sentido a sus decisiones, gestos y diálogos. La que, sin dudarlo, escogía una sonrisa como tarjeta de identidad. La que luchó, incesantemente, contra las circunstancias de un pasado inalterable que aún le dolía, del pasar que le devino, áspero y, en gran parte, enigmático y desértico.
Mercedes ¡mujer!, la que avanzó siendo capaz de enfrentarse y derrotar a sus muchísimas carencias y a sus tantísimos miedos. La misma, la entregada, la que siempre repartió ganas de vivir; aunque ella se supo, desde bastante joven, circulando a remolque de las circunstancias que no quería ni tampoco escogía.
La que fue; luchadora que vencía a resistentes contrincantes. Navegante destruyendo; dolores hondos, pesares correosos y angustias que sumían al individuo en la inmovilidad y el desespero. La que fabricaba ilusiones y era poseedora y casi dueña de magias celestiales. La que forjó esperanza desde los escombros y fomento ilusiones desde el óxido espinoso que araña como cuchilla, y levantó sueños desde el suicidio, renunciando a cargar con el plomo que menciona cuánto es su peso como carga, cual dicta insalubridad, entre huesos en los que abundan los No a la resurrección y pieles que son desechadas al presentarse hediondas y podridas.
Ella y el agua -cubo, fregona, bayeta, pañales, lejía, frotar y jabón- la que no supo flotar en el mar, y menos nadar, hasta que barajó poco más o menos que cincuenta inviernos.
Ella, que repartió ayuda y vida hasta delatar la mentira que esconden las palabras, imposible y final. La que pudo desplazar hasta donde deseo, aquellos puntos que los demás denominaban, inalterables, concluyentes e inamovibles.
Ella, que sabiendo darle sentido al verbo amar, fue maestra enseñando acerca del agradable sabor de familia, que el poder de la unión dona lazos tan sabios como para desdibujar la fealdad cabida en disgustos, ofrecer la salida dentro de complicados laberintos, y, eficientemente, diluir los peores contratiempos.
Mercedes y el agua. Mercedes es y fue agua por la suerte alquimista. Mercedes; y yo quedo siendo… una de sus cinco burbujas.
«No hi ha demà tan hàbil com per suplantar l’avui. El temps: figura fixa quan decidim llegir-ho; exclusiu quan present. I una veu que, recent o llunyana, posseeix ressò en anomenar-la ahir. El temps, propens als jocs de màgia i a les endevinalles. El temps: Somni. Voluntat. També una aposta, quan esdevé reconegut com a demà.»
Mentre el sol somriu capbaix i, assemblant-se a un volcà, bolca prolongació, són esbandides i assecades les pedres mullades. Els homes, a poc a poc, toquen la frescor i, percebent l’inici, arriben a abraçar-se perquè es troben. La sal de la vida acull un rostre d’aigua i cridant-nos espera. Gaudeix sent escultora cisellant obres d’art, doncs talla amb paciència virtuosa cadascuna de les roques. La sal d’aquest mar penetra, profund, profund, regalant-li sabor i prodigis, tant a la terra que trepitjo com a la meva pell i llum i ombres. L’aire, majordom servicial, l’ajuda, transporta la sal per tots els racons. L’aire es persegueix a si mateix i, en xiular com vent, convé a donar-li gestos poderosos als pins que conversen amb el cel i els ocells, pins aferrats al penya-segat. Els arbres volen i volen, es reafirmen com a cor i són deliri de vida enlairant un bell cant!.
El mar: contenidor guardant la humitat de milions d’orgasmes. La vida… una immensa piscina. L’existència pica les peles i desgrana el millor; generosa, aporta llavors; imparable, persisteix a crear; majestuosa, broda de continu estovalles plenes de corones damunt la faç de l’univers. Aquesta vida és un mar proposant-nos un seguit de banys.
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(castellano)
«No hay mañana tan habilidoso como para suplantar el hoy. El tiempo: figura fija cuándo decidimos leerlo; exclusivo cuando presente. Y una voz que, reciente o lejana, posee eco al denominarla ayer. El tiempo, propenso a los juegos de magia y a las adivinanzas. El tiempo: Sueño. Voluntad. También una apuesta, cuándo acontece reconocido como mañana.»
Mientras el sol sonríe con su cabeza hacia abajo y, asemejándose a un volcán, vuelca prolongación, son enjuagadas y secadas las piedras mojadas. Los hombres, despacio, tocan la frescura y, percibiendo el inicio, llegan a abrazarse porque se encuentran. La sal de la vida acoge un rostro de agua y llamándonos espera. Disfruta como escultora cincelando obras de arte, pues talla con paciencia virtuosa cada una de las rocas. La sal de este mar penetra, profundo, profundo, regalándole sabor y prodigios, tanto a la tierra que piso como a mi piel y luz y sombras. El aire, mayordomo servicial, la ayuda, transporta la sal por todos los rincones. El aire se persigue a si mismo y, al silbar como viento, conviene en darle gestos poderosos a los pinos que conversan con el cielo y los pájaros, pinos aferrados al acantilado. Los árboles quieren y vuelan, se reafirman como coro y son delirio de vida elevando un bello canto!.
El mar: contenedor guardando la humedad de millones de orgasmos. La vida… una inmensa piscina. La existencia pica las cáscaras y desgrana lo mejor; generosa, aporta semillas; imparable, persiste en crear; majestuosa, borda de continuo manteles llenos de coronas sobre la faz del universo. Esta vida es un mar proponiéndonos un seguido de baños.
Tan cerca como nuestras rodillas tocándose por debajo de la mesa.
Antes, tu falda, de ajustado talle y corte corto, me permitió, durante el paseo hasta este restaurante, contemplar el estilismo de tus medias negras, éstas, en sendos laterales, salpicadas por unas verticales y divertidas cenefas con grafismos frutales, en las cuales se combinaban fresas, llamativas por su rojo intenso, sonrosadas y apetecibles cerezas, y unos cuantos corazones dentro de los que habitaba un trazo cóncavo describiendo la más saludable de las emociones.
Durante el trayecto también pude disfrutar de la elegancia de tus pasos medidos, diría que encubrían el tecnicismo que suele rondar las pasarelas, el cual precisa de unas piernas como las tuyas para lucir zapatos y trapitos; piernas que, por largas y bien cuidadas, le demandaban a cualquier boca y cabeza masculina, la sorpresa agradable que resuena con palabras concluyentes entre signos de exclamación y el consiguiente giro para repetir mirada que, reafirmando el gozo sensitivo y visual, servía como doble y claro acento gestual delatando admiración.
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Tan cerca; como a salto de un pellizco o el robo de un beso. Al punto de poder asaltarnos las manos y de oler, si lo hubiera, la necesidad de cariño y el hambre de sexo. Cada uno aposentado en su respectiva silla, pero en comunión, saboreando de una misma copa el líquido frutal dado por las vides al cual el roble y el tiempo contribuyeron a hacer exquisito.
Escuchábamos el trajín de cubiertos y platos. La mesa en que nos encontrábamos, medio escondida tras un biombo y situada cerca de la cocina, con dos velas de extremado grosor y buena altura describían a la perfección la sensual complicidad. Dos velas remarcando ese centro de redondez que ofrecía amparo a nuestra cena. Dos velas, hipnóticas, decorando el rincón igual que alimentando la velada; su luz, tenue, confería a nuestro encuentro un toque de particular invisibilidad a la vez que nos regalaba un continuo de guiños anaranjados y amarillos, cuales, como voz, proclamaban que el romanticismo y la seducción eran los reyes absolutos de este presente de ocio y de juego.
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Aunque el local se encontraba repleto, tú y yo manteníamos la propuesta morbosa y antes ya confesada. Albergábamos esas pequeñas notas de exhibicionismo que se intuye en cualquiera y mayormente se esconde. Queríamos delinquir inocentemente y exponernos a ser cazados. Queríamos posicionar donde se debería a la vergüenza. Queríamos sentirnos como aquellos jinetes del lejano oeste que cabalgaban siendo forajidos sin temer ser delatados, descubiertos o apresados. Queríamos repartir intimidad para que ésta extraviara la definición que le corresponde y quizás supieran otros al respecto de cuántas delicias se disponen dentro del placer que nos dispensamos.
Giraste tu cara permitiéndome observar tu perfil derecho. Tu rostro, lo contemplase desde donde lo contemplase, sostenía los rasgos proporcionados con los que describiría numéricamente a la belleza; deslizaste las tirillas de tu blusa sedosa mirándome de reojo, dejaste a ésta que se descorriera hacia abajo, sensualmente, cayendo desde tus hombros, sonreíste para mí, no vestías sujetador. Me mostraste una de las no pocas obras artísticas que resguardabas. Supiste ser diva y modelo. Supiste complacerme. Pude deleitarme con la majestuosidad de tus senos duramente erguidos y descubrir cuánta era la excitación que se daba cita en ambos pezones al arquearse ligeramente ellos ante la tensión libidinosa.
Repasaste tus labios con la puntita de la lengua al tiempo que acudía espontáneamente a la cita una mirada que penetraba traviesa y siendo un brindis por la lascivia. Aunque calladamente gimieras, te oí, sé que dichas vocales perduraban en el ambiente, eran todas sólo para mí. Bien sabías que mi mente revoloteaba excitada y mi sangre hervía casi al punto de conseguir que saltase la tapa, hervía al codiciarte. Tus curvas, de cintura para arriba, provocadoras, apetecibles, insinuantes. Tus volúmenes, tentadores, atrayentes e incitantes.
Garantizo que tuve que refrenar repetidamente mis manos, volviéndome ciego, y soliviantar el ardor de mis pensamientos, evadiéndome por momentos hasta la edad de la glaciación, para impedir que mi animal se avalanzase a disfrutar del manjar que se le presentaba, que cometiese el mejor de entre todos los actos benditos… Esto era lo pactado para el día de hoy como divertimento. Guardó, para más tarde, su hambruna de placer y conquista, mi pieza invasora. La llave onomatopéyica quedó metida dentro de su bolsillo particular… a la espera de humedecer y abrir la suerte de una cama insomne que reclamase abejas polinizando fantasías y liberando sueños.
Relato, cuento o poema, trazas dentro de mí siendo inspiración. De esta evidencia magnífica ¡chistera habladora!. Cuerpo compensado. Comodín, serpentino, liebre o paloma. Esperanza y humor devastando el desgaste. Pasos incansables. Tactos descifrados. Nado reversible y plácido vuelo, pero, sobre todo… punto álgido; un corazón sensitivo que adosado a las respuestas venera la transformación.
Eres llave maestra capaz de situar un gran sol en el centro del hogar, y acertar un par de pies sobre la senda. Eludes cualquier afirmación que contenga sones vetustos. Mides los vacíos a la perfección, y lo mejor sucede a resultas de que… sabes llenarlos.
Expones la cara oculta valedora, frenando los automatismos que confirman como irremediable el cansancio y la vejez. Alisas y prolongas mi mañana hasta demostrar que la vitalidad y el esplendor no tienen precio.
Irremediablemente; ayer de viajar, hoy de viajar, mañana de viajar: Proseguir adelante de continuo, e incluso aproximarse a la eficiencia que nos permite sacarle provecho a echar la vista atrás.
Flor, nube y mineral: Fragancias y dibujos. Propiedades adecuándose a la creatividad majestuosa que solicita escucha y conversar. Paciencia que asedia al tiempo para adquirir una consistencia que será llave y contraseña para saber cuántos son los lugares y reconociendo las muchas formas del agua escoger donde queremos estar.
Descubrir los secretos prodigiosos que aquí reposan, los tantísimos que esperan esparcidos, cerca y lejos, como orilla o firmamento o apresados en profundidades lejanas por aquí, a mi vera, o aguardando a ser tocados… más allá.
Colores y sombras entrecruzados y alumbrando; conjuntadas con los blancos y apretándose a los negros. Diferencias demandando esfuerzo. Deletrear hábilmente la variedad.
Prendas nuevas y prendas rotas hablándonos de la necesidad imperiosa de busqueda y de retorno. Prestar atención y volver a empezar con abecedarios distintos: Bucear y levantar el vuelo tratando de gozar.
Susurros que llegan lejos y penetran hondo: «V» de voluntad y victoria, de vela de vela y vela y vela, y de virgen, vértigo y volcán. U, ofuscación, terquedad y gritos equivaliendo a negación y presidio: Lastre significando requiem. Tumba hormigonada y perdida donde la nada absoluta borra todo lo que hay. Esterilidad concluyente. Ni empezar o el final.
Vendaval furioso y brisa benevola. Afluente alimentando el Río. Montañas escultóricas y estaciones cambiantes que apareciendo como manantial recaen siendo olas de vida. Aprender de cualquiera de los gestos, beber de cada uno de ellos, obteniendouna alfombra voladora que al edén nos llevará.
Tan fosc; com aquelles hores que parlant-nos afòniques ens demanen intuïció per tal de conèixer alguns dels continguts importants que guarda un dia.
Presentant-se les ombres i convidant-me la llum. Tenint de tot!. Detenint-me a llegir… quasi al punt de trobar-me, diria que arribant.
A mitja llum; com convidat; prop d’un precipici temptador a on el sol decreix per deixar-nos veure quant hi ha de petit formant una essència gran.
Atrevir-se i volar, fins aconseguir tocar la serenor que porta una flor semblada a la veritat. Olorar-la i vèncer a la confusió.
Entrant. Passar i perdre el meu jo trivial, inútil i antiquat. Oblidat de la bogeria que comporta la fe de creus, vicis, llunes i banderes. Allunyat de l’esperpèntic egoisme.
Desembolicar misteris per trobar que totes les vides caminen sent una sola identitat conquerint maneres i formes diferents, per desfer-se, deixant enrere a la monotonia.
***
Tan oscuro; como aquellas horas que hablándonos afónicas nos piden intuición para conocer algunos de los contenidos importantes que guarda un día.
Presentándose las sombras e invitándome la luz. ¡Teniendo de todo! Deteniéndome a leer… casi al punto de encontrarme, diría que llegando.
A media luz; cómo invitado; cerca de un precipicio tentador donde el sol decrece para dejarnos ver cuánto hay de pequeño formando una esencia grande.
Atreverse y volar, hasta conseguir tocar la serenidad que trae una flor parecida a la verdad. Olerla y vencer a la confusión.
Entrando. Pasar y perder mi yo trivial, inútil y anticuado. Olvidado de la locura que comporta la fe de cruces, vicios, lunas y banderas. Alejado del espepéntico egoísmo.
Desenvolver misterios para encontrar que todas las vidas andan siendo una sola identidad conquistando maneras y formas diferentes para deshacerse, dejando atrás a la monotonía.
Mentre la natura decideix retallar-se, de mica en mica, fins arribar a tocar-se les peces, jo faig ús dels meus sentits, estic alerta, ben atent, per gaudir de les seves infinites converses.
Mientras la natura decide recortarse, poco a poco, hasta llegar a tocarse las piezas, yo hago uso de mis sentidos, estoy alerta, muy atento, para disfrutar de sus infinitas conversaciones.
Diario digital que nace con la vocación de informar sobre Jaca, Jacetania, Alto Gállego y los valles de Tena y del Aragón, reflejando con fidelidad y objetividad todo lo que sucede e interesa a sus gentes. Editado por la periodista Rebeca Ruiz
Este blog es únicamente para mayores de edad. Relata la vida de sumisión de una chica que se adentra en el mundo del BDSM casi por casualidad, sin saber muy bien ni qué significan esas letras.