Promesa de fuerza y kilómetros

MustaphaMustapha; como un mono alado, liviano y muy ágil, cruza océanos y mares, precisa de cuatro o cinco saltos para visitar Birmania, Suecia o Argentina. Él es campanario, cigüeña, gallo y golondrina. Como una araña trepa por el tronco y las ramas hasta la copa de los árboles jovenes y centenarios. Escala los muros y pinta telas sobre las paredes medio derrumbadas de caserones ya casi del todo invadidos por el verdor de la naturaleza. Él es un hombre rescatando vida. Una hormiga ascendiendo por el cristal vertiginoso de cualquiera de esos rascacielos que, por mucho que se eleven, siempre quedarán lamiéndole los talones. Mustapha es un hombre que posee una mente ingeniosa; tiene boca y habla, tiene ojos y ve, pero puede utilizar tan solo una mano: es un tetrapléjico afable y social que jamás ha salido del barrio. Mustapha es una gota de fantasía que le da sentido al sucio asfalto, es una lluvia de ilusión. Es un incansable viajero que camina por dos ruedas. Padre y madre de personajes y universos. Mustapha goza escribiendo. Es un hombre sencillo que ama los lápices y los boligrafos. Suele ser que cuándo pide, pide hojas de papel.

De un par, juego y risas

Tan cerca como nuestras rodillas tocándose por debajo de la mesa.
Antes, tu falda, de ajustado talle y corte corto, me permitió, durante el paseo hasta este restaurante, contemplar el estilismo de tus medias negras, éstas, en sendos laterales, salpicadas por unas verticales y divertidas cenefas con grafismos frutales, en las cuales se combinaban fresas, llamativas por su rojo intenso, sonrosadas y apetecibles cerezas, y unos cuantos corazones dentro de los que habitaba un trazo cóncavo describiendo la más saludable de las emociones.
Durante el trayecto también pude disfrutar de la elegancia de tus pasos medidos, diría que encubrían el tecnicismo que suele rondar las pasarelas, el cual precisa de unas piernas como las tuyas para lucir zapatos y trapitos; piernas que, por largas y bien cuidadas, le demandaban a cualquier boca y cabeza masculina, la sorpresa agradable que resuena con palabras concluyentes entre signos de exclamación y el consiguiente giro para repetir mirada que, reafirmando el gozo sensitivo y visual, servía como doble y claro acento gestual delatando admiración.

***
Tan cerca; como a salto de un pellizco o el robo de un beso. Al punto de poder asaltarnos las manos y de oler, si lo hubiera, la necesidad de cariño y el hambre de sexo. Cada uno aposentado en su respectiva silla, pero en comunión, saboreando de una misma copa el líquido frutal dado por las vides al cual el roble y el tiempo contribuyeron a hacer exquisito.
Escuchábamos el trajín de cubiertos y platos. La mesa en que nos encontrábamos, medio escondida tras un biombo y situada cerca de la cocina, con dos velas de extremado grosor y buena altura describían a la perfección la sensual complicidad. Dos velas remarcando ese centro de redondez que ofrecía amparo a nuestra cena. Dos velas, hipnóticas, decorando el rincón igual que alimentando la velada; su luz, tenue, confería a nuestro encuentro un toque de particular invisibilidad a la vez que nos regalaba un continuo de guiños anaranjados y amarillos, cuales, como voz, proclamaban que el romanticismo y la seducción eran los reyes absolutos de este presente de ocio y de juego.

***
Aunque el local se encontraba repleto, tú y yo manteníamos la propuesta morbosa y antes ya confesada. Albergábamos esas pequeñas notas de exhibicionismo que se intuye en cualquiera y mayormente se esconde. Queríamos delinquir inocentemente y exponernos a ser cazados. Queríamos posicionar donde se debería a la vergüenza. Queríamos sentirnos como aquellos jinetes del lejano oeste que cabalgaban siendo forajidos sin temer ser delatados, descubiertos o apresados. Queríamos repartir intimidad para que ésta extraviara la definición que le corresponde y quizás supieran otros al respecto de cuántas delicias se disponen dentro del placer que nos dispensamos.
Giraste tu cara permitiéndome observar tu perfil derecho. Tu rostro, lo contemplase desde donde lo contemplase, sostenía los rasgos proporcionados con los que describiría numéricamente a la belleza; deslizaste las tirillas de tu blusa sedosa mirándome de reojo, dejaste a ésta que se descorriera hacia abajo, sensualmente, cayendo desde tus hombros, sonreíste para mí, no vestías sujetador. Me mostraste una de las no pocas obras artísticas que resguardabas. Supiste ser diva y modelo. Supiste complacerme. Pude deleitarme con la majestuosidad de tus senos duramente erguidos y descubrir cuánta era la excitación que se daba cita en ambos pezones al arquearse ligeramente ellos ante la tensión libidinosa.
Repasaste tus labios con la puntita de la lengua al tiempo que acudía espontáneamente a la cita una mirada que penetraba traviesa y siendo un brindis por la lascivia. Aunque calladamente gimieras, te oí, sé que dichas vocales perduraban en el ambiente, eran todas sólo para mí. Bien sabías que mi mente revoloteaba excitada y mi sangre hervía casi al punto de conseguir que saltase la tapa, hervía al codiciarte. Tus curvas, de cintura para arriba, provocadoras, apetecibles, insinuantes. Tus volúmenes, tentadores, atrayentes e incitantes.
Garantizo que tuve que refrenar repetidamente mis manos, volviéndome ciego, y soliviantar el ardor de mis pensamientos, evadiéndome por momentos hasta la edad de la glaciación, para impedir que mi animal se avalanzase a disfrutar del manjar que se le presentaba, que cometiese el mejor de entre todos los actos benditos… Esto era lo pactado para el día de hoy como divertimento. Guardó, para más tarde, su hambruna de placer y conquista, mi pieza invasora. La llave onomatopéyica quedó metida dentro de su bolsillo particular… a la espera de humedecer y abrir la suerte de una cama insomne que reclamase abejas polinizando fantasías y liberando sueños.

Preludio

mujer desnuda recostada con las piernas dobladas
Frente a ella. La miro y recorro su exuberancia. Contemplo esas curvas que son delineadas por la carne precisa, la que le procura ser imán, al concederle una fragante atracción que asoma con piel y cuerpo perfecto.
Me atornillo al suelo que piso, retengo mis impulsos; no quiero soltar mis riendas, no quiero abalanzarme. Quiero gozar retenido, controlando -sólo por ahora- a estas ganas que vendrán después incrementadas, siendo irrefrenables.

Su vestido, blanco de fondo y estampado con diminutos motivos florales de tonos cálidos, permite casi perfectamente mostrarme el largo de sus piernas ya bronceadas; esbeltas y seductoras.
Observo el final de su vestido a un palmo por debajo de su pubis, alcanzo a percibir hasta los detalles imaginativos con que adorno su sexo al depilarse, ¡sé de su creatividad!.
Puedo leerla y saber los pensamientos obscénicamente puros que alberga, que protege creyéndolos secreto -son deliciosas sus fantasías-

(Ella dispone de una llave maestra que abre mis deseos)

Ella me mira fijamente -grandes pero algo oblicuos sus ojos- sus ojos cuentan sobre la insinuación. Sostienen el abecedario completo de dos bocas, cuatro manos y dos sexos alineándose en cualquier lado, comúnmente y por defecto en una cama.
Si tuviera que apostar, diría que al mirarme me desviste, palpa y araña mi único reino con la imaginación. Sonríe solicitándome complicidad, y… caigo irremediablemente en la trampa; sucumbo a la tentación de poseerla y entregarme.

Ahora SÍ. Me arrodillo ante ella y levanto del suelo su pie derecho. Desabrocho la pequeña hebilla que asoma en uno de los laterales de su zapato -zapatos negros y extremados, cuales alzan todavía más su sensualidad y hermosura al levantarla sobre un fino y estirado tacón- y acercando mi boca, perdiendo el recato, le muerdo con suavidad medida el último dedo y siento como se estremece y se recortan los espacios…

Seguro que poco más tarde ya estaré de pleno pegado en su red -inevitablemente- disfrutando y lamentándome del tiempo que he tardado en encontrarla.

318-omu G.S. (Bcn. 2014)

ENCUENTROS

 
 
Sobre el taburete giraba él con un botellin de cerveza en la mano. Sus pantalones de hilo color ocre y con piernas de pitillo finalizadas en cremallera servian para enmarcar una esbelta figura. Dejando el botellin sobre la barra, saco de una caja las fichas de dómino, y empezo a construir una columna con base de a seis, y que se iba reduciendo a medida que se alzaba. Un piso, dos pisos…tres pisos…cuatro pisos…cinco pisos…y entonces se derrumbo aquella torre, todas cayeron repartidas por la barra, en el fregadero, desparramadas por el suelo. Lanzo un rotundo…
-me cago en la ostia!_e inicio un monólogo consigo mismo, como preso por una abducción reflexiva la cual brotaba rabiosamente mientras recogía las fichas a medida que las iba colocando en su caja.
-de qué me sirve ser arquitecto si mi vida por momentos se desmorona, de qué me sirve tanto estudio y aprendizaje si tan siquiera sé estructurar debidamente los fundamentos de mi vida.
Aplastó con empeño dentro del cenicero el cigarrillo que tenía pegado en sus labios algo resecos, sus labios ventosearon en el retirar del cigarrillo. Resopló de tal manera al hablar que hasta llegó a alcanzar mi cuello el calor de su aliento, olía agradable el tipo, olía a buena colonia. Sus manos denotaban el esmero con las que las cuidaba, y también lo poco a que las forzaba a duras tareas. Frotándose la cabeza se giró hacia mi, y mirándome a los ojos me dijo…
-lo dificil que resulta construir algo que merezca la pena que perdure, y lo fácil y rápido que se puede destruir. No somos conscientes de hasta que punto disponemos de armas con las que agredir nuestra vida y la de los demás convirtiéndolas en un desastre, ni tampoco vemos dándoles la suficiente importancia a esas maravillosas herramientas con las que podríamos cuidar el jardín de que disponemos.
Mira que esta de veces escrito…ángeles y demonios…salud y enfermedad…luz y oscuridad.
Taconeo con ganas el suelo ya gastado de terrazo, cerca de sesenta años llevaba ese local funcionando, y pidiendo otro botellín se lo bebió de un solo trago. Murmulló primero para luego proseguir…
-vaya animal más demoniaco que llevo dentro, parece que no esté o que se haya quedado dormido, y cuando menos te lo esperas…zas!…te pega un zarpazo de cojones haciéndote la vida jirones, se lía a puntapies con todo.
Tras él, en el fondo del local, con un divertido vestido de punto verde, sin mangas, y unas divertidas medias rayadas en colores muy llamativos estaba Elena.
Pasaba su mano derecha por la pierna mientras hablaba por télefono, me dio la sensación de que deseaba ser acariciada por la persona con la que hablaba. Tanto su rostro como su voz reflejaban una mezcla de excitación y de voluntad de seducción que atravesaba a quién la escuchaba o la mirara.
Guardando el teléfono en su pequeño bolso, se acercó hasta la barra y sentando su mano sobre mi cabeza, al girarme para ver quién era, me guiñó uno de sus almendrados azules ojos.
-durar no sé lo que durará_me dijo_pero que bien me siento dejándome llevar por los caminos tan atrayentes del amor…que buenísimas son estas cosquillitas que siento…este Jaime me tiene pilladisíma.
-o sea que no se trata solo, como otras veces, de pillar cacho Elena_le dije riendo
-pero que dices…deja…deja…pa una vez que me doy cuenta de lo grande que uno puede sentirse al encontrar muchos detalles junto a otro que antes ni por asomo veias, detalles que te llenan haciéndote sentir tan estupendamente bien.
-como han cambiado las cosas muchacha, del pasar de compromisos a vestirnos todos para celebrar tu próxima boda.
Noté una mano apretando mi hombro, y cual fue mi alegría cuando al volverme vi al "brother" David. Se había dejado crecer la perilla y el pelo, lo tenía recogido por una trenza. Esto le daba un cierto "look" a mosquetero, un mosquetero fuera de tareas y servicios eso si, pues llevaba unos ojos que contaban sin remilgos lo a gusto que iba.
-hombre!, cuánto tiempo sin verte por aquí
-he estado liadísimo Pedro, con esto de mi separación, y el buscarme un rinconcito para apalancarme. No veas la de cuchitriles que he tenido que ver, y a qué precio!. Una pasada el desmadre del sector inmobiliario, lo que se ha llegado a consentir.
-si, si, ¿a la hora de permitir marcar los precios de la vivienda te refieres?. Nunca tienen en cuenta la de cantidad de mileuristas que somos, estos se creen que con mil euros se pueden hacer maravillas, y menos como te pasa a ti, que tienes que pasarle a Maite una pensión para tu hijo
-ya te digo…luego diran y se quejan de que este pais sea el estandarte de la picaresca, si no nos dejan otra opción que la de inventarnoslas para tirar adelante
-¿sabes?, mira que no soy amigo de ir controlando los gastos, me asfixia el tener que hacerlo, pero el otro día me dió el punto de ir sumando esas pequeñas cosas, esas necesidades de las que por mucho que se quiera no se puede prescindir de ellas, y no veas!, te das cuenta que a uno solo, sin tener una complicidad económica con nadie, con mil euros no da ni para pipas vaya, no te da ni para el alquiler y los gastos del piso. Es una vergüenza la miseria que se permite de pagarle a un currante al precio que esta todo.
Fijate que cada año el I.P.C sube en algunos productos muy básicos de un 6 a un 12%, y a nosotros con un 2 o 3% racanillo de incremento todavia les tenemos que dar las gracias y que nos oigan decir lo bien que se enrollan. Como no se va a devaluar constantemente el poder adquisitivo de un trabajador de a pie, como no vamos a ir cada vez mas de culo para pagar gastos y tirar adelante.
-hace tiempo que me plantee  como única forma viable de tirar adelante la de compartir los espacios, volver a potenciar el asunto de las comunas, pero de una forma racional, sin extremismos, intentarlo con gente con la que tiene afinidades y creas te puedas sentir bien. Este sistema capitalista esta mas que cuestionado, y podria ser ya el momento de replanteralo, que no eliminarlo pues como cualquier sistema economico y social puede y tiene sus cosas buenas. ¿entiendes lo que te cuento?…remodelar este capitalismo para que nos beneficie a todos y no solo a unos pocos.
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David era un tipo bastante extrovertido, nos conociamos desde niños, le costaba muy poco entablar conversación con cualquier persona allá donde fuere. Habíamos vivido cantidad de historias gracias a las cuales nos conocíamos mutuamente, si bien es verdad que no conoces nunca a nadie totalmente. Incluso en esa parte que uno suele guardar en su interior sabíamos bastante el uno del otro.
Había un vinculo muy especial entre nosotros, podíamos estar meses sin vernos pero al encontrarnos parecía que nos hubiesemos visto ayer, era prácticamente mi hermano, mi hermano de calle, como se diría "para lo que hiciera falta".
Él habia hecho un esfuerzo para cambiar su ritmo de vida, pasó más de una década entre trapicheos y fiesta. Sus valores de niño los cambió temporalmente por una mezcla de deshumanidad, vanidad y prepotencia, pero era buena gente y supo corregirse, rectificar. Tuvo ese "lapsus" en que cualquiera puede extraviarse al ser absorvido por unas locas ganas de autosatisfacerse. Ese cámbio para bien en su vida, la reconducción se produjo al conocer a Maite, la que fue su mujer y es madre de su único hijo. Maite, una mujer igual de atractiva como de divertida y responsable. Rubia, de un rubio paja que junto a sus enormes ojos azul turquesa le otorgaban a su rostro una mezcla de frivolidad y de pasión que la hacian resultara excitante.
Pienso que el enganche de él hacia ella fué debido a lo distanciada que la advertia en un principio, esto para él se convirtió casi en un reto. Cuando coincidian en algún local o en casa de un amigo en común, David procuraba buscarla para descubrir dónde tenía su punto más débil en lo que respectaba al amor, iba preguntando acerca de ella a quienes sabía la conocian más, su interés era mayúsculo y acentuado.
Maite no era para nada una chica fácil, solía dar calabazas a la mayoría, y ofrecerse por entero a muy pocos, es por esto que pienso que David se sintió tan fuertemente atraído por ella, porque como se diría era un hueso dificil de roer.
Así de igual manera, ella, ante ese opuesto suyo que era David se sintió también hechizada. Su mala vida para nada responsable, cargada de aventuras con riesgo, ese pasar suyo de las apariencias y de una imagen, y una naturalidad hasta ridícula algunas veces que resultaba de lo mas simpática, esas fueron las razones que creía yo, los unió en ese camino por el que hasta hacía poco habian estado paseando juntos.
Ambos sacaron un saludable partido de lo recorrido, experimentaron y descubrieron nuevas maneras de disfrutar una vida, abanderaron una fusión basada en el entendimiento, la comprensión y el buen rollo, mostrando a su entorno el que era posible rehabilitar valores y conjuntar objetivos, que no era imposible por muy cercano o lejano que a uno le pareciese que el otro podía estar. Pero como la mayoría de las relaciones, en su evolución cada uno de los dos requirió de nuevas metas, de nuevas conquistas, y su camino de alguna manera, en algunos aspectos se separó.
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Nos interrumpió de la conversación el arquitecto de marras. Se acercó hasta donde nos encontrabamos David y yo, y le dijo a Felipe_el camarero del "Hypos"…
-pónles lo que quieran tomar_señalándonos a nosotros_que por lo menos alguien guarde un grato recuerdo de mi hoy.
David se levantó del taburete en el que estaba sentado y mirándole un poco por encima como estudiándole preguntó…
-¿te conozco de algo?
-que yo recuerde no, pero acepta mi invitación por favor
-y entonces lo de esta invitación_prosiguio David
-no más que si he de serte sincero…me siento algo solo hoy….solo y triste
-entonces que decirte más que queda aceptada tu invitación, y únete a la conversación…si en algo te podemos servir aquí nos tienes
-claro que si!_dije_este es mi "brother"…en definitiva todos navegamos sobre el mismo barco aún con diferentes velas, y tarde o temprano pasamos por popa, proa, por estribor, por babor…y ahora estamos juntos en las bodegas que leche!
Dándome una fuerte palmada en la espalda que hasta me desequilibró por un momento David nos presentó…
-yo David, él Pedro. ¿se puede saber qué es lo que te preocupa?…y a todo esto ¿cómo te llaman a ti?
-Emilio, Fresh para los amigos. Eso me viene por un enorme fresón que tengo en la espalda desde que nací, sobre este omoplato lo tengo_se señaló su lado izquierdo_, como una mano entera de grande y de un rosadito muy rosadito, tentador, como para comérselo. Me puso este apodo "la mima" cuando eramos unos chiquillos, anda que no era nadie la mima, lástima que se la llevara la bestia esa del sida, cantaba como nadie, que luz tenia la niña, pa ponerte los pelos de punta, cantaba y taconeaba dando palmas a la vez, era una artista.
Aparecio por detras de David la Elena que interrumpiendo a Fresh se puso a cantar…
……de las penas el amor saca amables sonrisas…..y del viento una flooooor….rescató la verdad de su vida…..
……péeetalooooo…tú que das el amor que vendrá…..péeetalooooo marchito….hasta……hasta recuerdaaas al amor que acuchillando se fue…..aqueeeel que no hay que recordaaaar……
-anda la Elena, cómo se suelta por bulerias!_apostilló David al tiempo que se mesaba la perilla y hacía un bailaor vaivén con su cabeza.
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La voz de Elena parecía salir de un rebotar desde muy adentro, intensa de graves sonaba sumamente nítida. Elena había estudiado varios años música en el conservatorio antigüo del barrio de tres piedras, el que se encontraba situado dentro de los "jardines de jazmín". Un lugar idoneo en el que tanto podías ir a recostarte sobre el cesped como a relajarte con veinte minutos de lectura o hacerte unas tapitas al mediodia en el bar del Bruno, al cual nunca le importaba entretenerse en buscarte alguna de las melodías que le pudieras pedir, le agradaba acompañar su jornada laboral de buena música, fuera del género que fuera, Bruno sabía apreciar los instrumentos y las diferentes melodías.
Los jardines del jazmín, daban a bruno la ocasión de aromatizar algunas de sus bebidas con las flores que en él se encontraban. Esa flor de jazmín que dejaba impregnada la ropa con su olor,  en las estaciones en las que alegremente decidía florecer.
Conocido y apreciado ya con más de un siglo de historia jazmines, como así se le llamaba a los jardines por la gente del lugar, debía su configuración como parque al diseño que realizó el arquitecto don Ginés del Castillo, que basaba su concepto de diseño y arquitectura en una fusión de estilos y culturas, era un perfecto estudioso ese don Ginés.
Repartió diferentes ambientes a lo largo y ancho de las cuatro hectáreas de las que constaban los jardines, y al pasear por él podías tener hasta la sensación de transportarte a diferentes épocas, a diversos puntos del planeta.
Igual podías estar bajo una pérgola de estilo greco/romano, como hallarte bajo unos arcos y capiteles de lo mas arabescos. Esa mezcla de naturaleza y arquitectura en el deambular por jazmines permitía el no llegar nunca a un estado de soledad absoluta, en el pasear te sentías acompañado.
Así mismo la vegetación acorde a cada uno de los ambientes arquitectónicos hablaba con su timbre particular. Esa vegetación que en las verbenas de sant Joan nos ayudaba a esconder los muebles y la leña que ibamos ido recogiendo durante las semanas previas a esa noche, y que temíamos nos confiscaran, pues en más de una ocasión nos habia ocurrido con decepción su retirada por parte de la policía municipal del distrito por su temor a que con el fuego hicieramos algún estropicio.
De los pinos, robles y cedros de un clima templado cruzando un estrecho y largo puentecillo estremadamente cóncavo a disfrutar de multitud de palmeras con sus palmas vayendo como originales rastas en cabellos jamaicanos. Palmeras, las cuales envolviéndo un bello lago otorgaban un paradisiaco oasis de sonido, luz y color. Eso si a su alrededor, don Ginés habia dejado una parcela que solo constaba de rocas de arenisca, y una arena tan fina como la de un desierto formando dunas y más dunas. Así, en este microdesierto de jazmines podías darte un buen paseo que masajease las plantas de tus pies procurando buena ayuda para recuperarte de lesiones musculares y óseas e igualmente mejorar el aspecto en lo cardiovascular.
Prosiguiendo el recorrido pasabas al opuesto de este entorno desértico. Varias cascadas de agua caian desde veinticinco metros de altura, y formaban un estanque que dejaba correr sus aguas abajo por la ladera que daba el desnivel de la zona en que estaba situado, arrastrando hebras, musgo enredado entre las piedras , y algún arbusto seco caido desde lo alto del frondoso paisaje.
Al poco de caminar por este paraje, notabas te penetraba la humedad acumulada en el ambiente, te penetraba el abrazarte de las hojas, ramas, piedras, aves e insectos que se infiltraba por cada uno de los poros de la piel de quien pasease. Hebras, troncos y hojas entrelazadas convirtiendo sus rincones en posibles refugios.
Un agua rezumando por las paredes basalticas que circundaban cada una de las cascadas.
Todo el agua de los jardines seguia un repetido circuito que mediante ruedas de arrastre, aspas posicionadas horizontal y verticalmente, y sofisticados engranajes acumulaban, arrastraban, y levantaban las aguas por su recorrido.
El aprovechamiento de los elementos era una prioridad fundamental en el llevar a cabo las obras de don ginés, e igualmente con el paso de los años se fueron aplicando las diversas energias alternativas y renovables que se fueron descubriendo, tales como la eólica para la mejorica de lo mecánico, y la solar dando la electricidad en la mayoria del parque.
El recorrido total por el sendero que recorría los jazmines era aproximadamente de unos ocho kilómetros, y cada uno de los diferentes espacios rodeaba el claustroconservatorio, el cual edificado en un estilo próximo a lo gótico en su principal, desprendía por cada una de sus cinco alas unas impresionantes columnatas que sobrepasaban sus primeras la máxima altura del edificio, y que escalonadamente, de una manera progresiva iban descendiendo hasta encontrarse en su finalizar con una enorme fuente presidiada en su cabezal por esculturas que mostraban grupos de animales tales como osos, pingüinos, tigres y serpientes entre otros. Si se observaba su talla se podía apercibír lo esmerado del trabajo y la multitud de delicados repiqueteos con las que habían sido esculpidas cada una de las figuras.
Las columnas grabadas con símbolos y siluetas humanas, estaban impregnadas de una elegancia sublime, estando esbeltamente erguidas, sumamente estilizadas. Asomaban a los ojos de quien las mirara como guardianes de una joya, de un tesoro, el conservatorio.
Impresionaban los enormes ventanales superiores del edificio, que con más de quince metros de diametro, y una enorme circunferencia como estructura principal y figura central dejaba partir siete puntas que a su vez terminaban en unos acristalados y granatosos óvalos que apreciaban como escupidos por la fachada.
Si proseguías con el paseo por los jardines, al pasar ese ambiente selvático, aparecía una extensa área cubierta por un hermoso prado, pigmentado en la primavera y en el inicio del verano con el amarillo, rojo, fucsia y morado de las flores que crecían amablemente salpicando su verde.
Cada vez que se paseaba por los jazmines se descubrían nuevos detalles que respondían a las ganas que se tenía por volver a pasear por él.
El nombre de los jardines le venía dado por la mujer que según el arquitecto y diseñador, por diferentes entrevistas de la época, había orientado e inspirado su imaginación a la hora de diseñarlo. Jazmín Cruz del Remedio, era una mujer de clase más que humilde, de la que estuvo enamorado, y con la cual tuvo una relación de siete años que terminó al fallecer ella después de una mortal y sufrida enfermedad.
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-bueno, visto que ya somos cuatro, y me parece que es un número perfecto para compartir cena. ¿qué os parece ir a "la garza roja" a comer un poquillo?
-por mi fantástico_comentó Elena mientras miraba a Fresh como preguntándole su nombre.
Me decidi a resolver la cuestión con un…
-ella es Elena. Elena, su nombre es Fresh, al tiempo que David intervino aceptando también la propuesta
-como me estais liando camarones, y lo que me gusta dejarme convencer para esto. Sino fuera por estos ratitos que sería de la espontaneidad de la vida, de lo que surge sin prepararse, sin previo aviso. Pienso que se me han presentando mis mejores momentos en el dejarme llevar por situaciones como esta, a las cuales nunca he querido cerrarle la puerta.
-di que si, que yo pienso lo mismo_interrumpió Fresh tras besar las mejillas de Elena.
-así a un chino_comente_ ¿estáis de acuerdo con la idea?_los tres sonrieron. David hurgó en uno de entre los muchos bolsillos de su pantalon, y sacando un billete de cincuenta preguntó…
-¿dime que se te debe Felipe?
 
             
 
                   

PODERES AFECTIVOS-2

 

http://www.divshare.com/flash/playlist?myId=5476037-c3b  TOM ZE_"ull"

A lo lejos vio las cabañas del que era su poblado. Sus amigos, familia. Su caballo relinchando en el comodo y amplio establo en el que lo tenia acomodado. El cacarear de las gallinas ponedoras que aun en el tontear vacilante de sus pasos, les proporcionaban riquisimos huevos en cualquier epoca del año. Oyo el ladrido de aquellos perros que les ayudaban en multitud de tareas, como si se tratasen de un colaborador mas en la familia, en el poblado, instruidos, en pos de necesidades y mejoras en el lugar que compartian con el resto de las gentes.
Le parecio advertir el aullido febril de Trot, perro nacido entre una camada de once cachorros, que pario Git, la perra de Arzun, compañero bien conocedor de remedios, hierbas; y pocimas salvadoras que habian contribuido a mejorar la salud del poblado.
Trot habia sido el perro que escogio Kartik entre los once cachorros de aquella camada. De ojos pequeños, rasgados; refluyentes de inteligencia canina, pero bondadosa inteligencia.
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Kartik se detuvo antes de cruzar el arroyo que corria separando la pradera en que se asentaba su poblado y el frondoso bosque del que saboreaba el aroma oxigenante de los  pinos, los abetos; y los robles centenarios. Del que sacaban la miel que endulzaba sus tortas, en el que brotaban las mas maravillosas gigantescas flores que adornaban en las festividades anuales sus tipis y los cuellos y pechos de niños y mayores. Bosque encantado por magicos pasajes ocurridos, testimonio de crudas batallas, de historias de amor fruto de las cuales habian nacido tanto muchos de ellos, como algunos de sus ancestros.

Bajo deprisa la pendiente que le separaba de los suyos, con la ilusion de tras siete dias de busqueda y caza mordisquear la oreja de su mujer Tenet, de abrazar a su robusto y algo gordito hijo Merd o simplemente tomar un cuenco de "reg", caldo de res y verduras, con el que calentaban sus estomagos antes de concederse sueño y descanso, caldo al que le incorporaban raices de amandinis, arbusto que encontraban haya donde termina en las montañas la vegetacion, alla donde la tierra y la roca se convertia en el unico paisaje que se podia observar.
Esas raices eran valedoras para apaciguar la mente de las gentes del poblado, poseian aparte de su buen sabor, del añadido de la relajacion que les proporcionaba el olvidarse de las tareas, les otorgaba un tiempo neutro, un respirar interior, les ayudaba en su descanso. Al ponerlas al terminar de hacer de ese caldo antes de sacar la olla de barro del fuego, se ablandaban hasta el punto de casi deshacerse, pudiendo ser comidas sin apenas masticar. Eran ricas en fosforo y potasio, ademas de que su poder relajante les ayudaba a reconstituir sus mentes.

Tenia tantas ganas de llegar ya al poblado, el zurron se le balanceaba hasta el punto de enredarsele entre las piernas, pareciendo que iba a caer. Zurron en el que guardaba las pieles de marmota y de castor, que mas tarde venderia en Juntir, unico pueblo de la zona que les servia para comerciar con las mercancias que cada uno tenia para negociar con los demas, en el que tambien guardaba a las pequeñas y escualidas serpientes que servian para condimentar sus comidas, dandoles un sabor muy exquisito.
En Juntir, intercambios y poco dinero en metalico eran la forma mas frecuente de llegar a acuerdos, pero en definitiva una manera eficaz de abastecerse de las provisiones y los utiles que les podian hacer falta.
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Merd corrio alocado hasta colgarsele del cuello de su pàdre, tirando de su largo pelo al tiempo que casi le arrancaba el collar redondo, hecho de piel curtida de serpiente y cosido con tripas de cochino.
-potro!!!…_exclamo Merd regirandose sobre la espalda de Kartik; y moviendo su cintura con bruscos movimientos_-venga que ya hace dias que no me sacas a pasear en tus lomos
     ____asi era como Merd llamaba a su padre a la hora de pedirle juego y disfrute

-me parece que en poco tiempo te has olvidado de lo que es cabalgar. Llevame a la casa que kiero que te vea mi mama
    ____una amplia sonrisa surgio en el rostro de Kartik, por esas ganas inmensas de ver y abrazar a su mujer, por descansar bajo el tejido de su tienda, para reconfortarse en el calor de los suyos, para estirarse sobre su "japir", alfombra triplemente hilada con gruesos y blandos cordones que le permitian del necesario placido descanso de cada noche.
 
-papa…¿viste al oso tricolor o a la blanca aguila que merodea por los contornos desde hace ya un tiempo?

-no hijo…esta vez no vi a ninguno de los dos, piensa que por estas fechas el oso sube mas arriba de las montañas; y esta vez no fui tan arriba, me quede en la zona de los lagos celestes, para esperar la bajada del castor, alla en la cueva de zirus, donde al estrecharse el paso del torrente, me es mas facil de atraparlos

-tienes todavia que llevarme a ese lugar, me has hablado tantas veces de el, que me da la sensacion que ya he estado
 _____bajo de un salto de la espalda de su padre y corrio entrando a la tienda gritando…

-mama….mama….papa ya ha llegado
 ______Tenet asomo su cabeza por entre la enredada cortina del tipi y confeso su amor por Kartik, con la verguenza de la mujer que agacha la cabeza sonriendo, mientras mira de reojo pidiendole que la abrace.

        bongos                           foc

                       

EL BASTON-2

 
Ding….dong, sonaron las acusticas campanillas del que luego vi como antiguo timbre.
-hola Diego_dijo Sebastian, el cual vestia un elegante traje teñido con blanco roto. Cruce el
umbral de su puerta…..
-Sebastian, me alegro de estar aqui con ud., es un placer_oi ruido en la cocina, ruido de
cacharros y de aceite friendo
-he convencido a Maria para que nos acompañara en la velada. Pasa por aqui que te la
presento_me indico con un gesto el camino. Observe que no usaba su baston. Andaba encorvado, lento, pero sin su baston.
-Maria…este es Diego, el muchacho del que te hable_me miro ella fijamente a los ojos,
como intentando descifrar algo escondido y misterioso, rebuscando en mi interior, me complacio su mirada.
    Sus ojos eran como dos enormes platos, penetrantes, de un verde oliva maravilloso, me
quede prendado de ella en esa mirada.
-hola Diego_se acerco algo nerviosa, medio trastallideandose hasta el punto de tenerla que
sujetar con mis brazos_lo siento
-nada que sentir, es un placer_la bese sin querer mojar sus mejillas, lanzando dos besos al
aire
-y ¿que tenemos para cenar?_le pregunto Sebastian_¿has preparado las empanadas que
tan buenas me saben?
-no papa, compre calamares esta mañana en el mercado, en la parada de Carlota, los he
hecho rellenos como te gustan, con su carne, su huevo, sus pimientitos….¿que te parece?
-espero que te gusten los calamares Diego. Le salen tambien riquisimos.
        Cruzaron miradas de complicidad, mientras yo no sabia a cual de los dos mirar. Olia
muy bien aquella cocina, a laurel, a vino consumido, hasta a canela diria.
-papa, pon la mesa por favor. Del segundo cajon saca el mantel azul y rosa; y la tabla para
poner la cazuela.
-¿me ayudas Diego?
-por supuesto_nos dirijimos hacia el comedor por un pasillo ancho. Dos lamparillas hechas
con tubos de cristal tallado alumbraban con amarillo anaranjado, sombreaban el techo, abriendo las puertas de la imaginacion de cualquiera que pasara por el. Cogio del cajon que le señalo Maria el mantel.
-has visto que buen gusto tiene mi hija. Este mantel era el preferido por ella y por su
madre, la que me regalo lo mejor que tengo, a mis hijos.
       Solo girarme hacia uno de los rincones de la estancia vi el retrato de una mujer de
unos setenta años, de cabello negro azabache, dulce sonrisa y redondo rostro. Se dio cuenta del detalle y apunto….
-has visto, la vida me regalo a la mas bella de las mujeres. Aunque he de decirte que lo
mas hermoso no se encontraba en su rostro.
-no se veia, pero se lo daba a ud. y a los suyos seguro
-un corazon mas grande que todo este planeta_separo el taburete que le impedia
acercarse mas hasta el retrato y le lanzo a aquella que siempre sentiria como su mujer, le lanzo un sonoro beso.
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La mesa estaba llena de colorido. Maria adorno con velas de colores, azules, verdes, blancas, amarillas y rojas, un enorme cuenco ovalado a medio llenar de agua. Lo situo en el centro de la mesa. En las esquinas de la cual puso tambien, dos hermosas piñas que entre sus juntas sostenian petalos de rosas ya secos. El buen gusto femenino predominaba por todos los rincones de la casa. Sabiamente, con conocimiento de causa, tenia la
sensacion de que Sebastian dejaba hacer a sus hijas. Sebastian me estaba presentando a uno de sus tesoros mas preciados. Me ofrecia casi regalando a su hija Maria.
     Una vez mas, me enseñaba un camino sin temores, brindaba de nuevo por la
transparencia de la vida, brindaba conmigo.
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   trikolors  ULLS DOS-

PODERES AFECTIVOS

 
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Tenso el arco con el que solia disparar a las gacelas en los placidos otoños en los que el pasto ya se encontraba con un fosforescente verde botella. Salpicaba la lluvia sus pestañas provocandole guiños que marcaban un implicito amar a la naturaleza que adoraba. No tenia mas razon en su disparo cazador que llevar a su familia una pieza con la que abastecer su necesidad mas basica, comer. Su coleta negro tizon, se balanceaba bajo la sugestion de sus pensamientos, dandole pinceladas en cada uno de sus movimientos al espacio que abarcaba en su vaiven.
Esos mismos ojos penetrantes que habian enamorado a la que era su mujer e igualmente intimidado a su mas feroz contrincante, esa mirada atenta y despierta capaz de reflejar sin buscarlo los diferentes estados de un interior lleno de dedicacion y sabiduria, o de desvanecerse de la atencion para fluir entre las olas de un viento que lo acariciaba.
Observaba a la pieza que se encontraba a unos cincuenta metros de el. La miraba mientras dirigia lentamente su arco hacia la movil diana que pastaba sin advertir la posibilidad del disparo certero que se le auguraba.
Movia la gacela con movimientos reflejos su esbelto cuello, mientras rumiaba con entrega su alimento. Seleccionaba en sus mordiscos la parte sin tierra de la hierba que tomaba, como experto gourmet conocedor en sus muchas formas de elaborar un mismo plato. No contaba con el aviso del silbador pajaro que tantas veces le habia puesto en aviso del ser cazado, comia distendidamente, profundamente dispuesta en la labor.
Kartik, maniataba su pulso con la intencion de tan solo con un flechazo abatir al animal, buscaba su corazon para no provocar sufrimiento en ese momento en que la vida y la muerte se dan la mano para asir la conquista de una eternidad insalvable. En sus pensamientos de manera innata brotaban todas las enseñanzas que sus mayores le habian dado en el arte de cazar, tanto en muchos aspectos aplicados de la vida. Construia las chozas que les cubrian en frias o calurosas noches, gracias al conocimiento que sus mayores le habian proporcionado. Su tierra rendia cosechas como la que mas, por la dedicacion con la que se habia tomado siempre cualquier momento de aprendizaje. El inculcar de respeto hacia todo en sus hijos no era otra cosa mas que haber sido capaz de traspasar todo aquello que habia visto y oido. La rapidez con la que atrapaba a los peces, con solo sus manos en los rios de agua helada venia fruto del querer llegar a situarse como hijo de sus padres en el lugar que creia les correspondia a ellos, en lo mas alto de las capacidades.
Solo tomaba de la naturaleza lo que de verdad le era necesario a el y a los suyos, no ambicionaba otra cosa que no fuera indispensable para la supervivencia. Se sentia reflejo de todo lo que existia y veneraba con fidelidad sentenciadora la complacencia en un destino que creia le correspondia, no encontraba razon para rechazar cada uno de los pasos que le pertocaban de andar, los aceptaba, dando gracias, aun muchas veces sin comprenderlos.
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Se preparaba ya a disparar cuando de entre el cielo grisaceo, negruzco y pellizcado por lo blanquecino, aparecio un torbellino de luz que arremetio contra la gacela fulminandola.
Kartik se quedo absorto por la rapidez inesperada en que habia sucedido todo. Le basto mirar de lejos al animal para saber que era cadaver ennegrecido por las cenizas en que se habia convertido.
Remiro las pisadas que habia ido dejando en su camino hasta la posicion que habia escogido para su disparo. Vio en el humeda tierra hecha barro las pisadas de sus pies, muy… muy bien marcadas. Penso en las tinajas de agua en que ellos, su gente bebian. Penso en los cuencos en los que servian en el centro de sus chozas, las "delicatesses" que los bosques y los rios les habian ido ofreciendo para degustar. Recordo la empuñadura del baston que su padre en los ultimos años de su vida llevaba siempre. Barro resecado en los vientos de los años, curtido por los aires de abetos, margaritas, pinos y oloreado por mil frutas, cargado con la dureza aderezada de las manos que habian diseñado en el, una cara grandilocuente con grandes colmillos; y pelos erizados, de un enorme oso.
Todos los colores confluian en aquel flechazo relampageante que le deshizo del compromiso de acabar con la vida del animal.
Se acerco al lugar donde yacia descompuesta la pieza. De los marrones materiales con los que habia relucido entre brincos y carreras la gacela, no hallo resto ninguno.
El negro apagado grisaceo de la ceniza, destellaba en el lugar donde el animal habia encontrado su reencuentro con el todo. El viejo tronco reseco del costado izquierdo al que Kartik miraba, estaba impregnado de restos de ceniza. Acunaba el nacimiento del estadio, en el que tronco y ceniza se unificaban estallando en lo siempre novedoso de la creacion innovadora y continua. Fusionando sus materias, proyectando cambios que forjarian algun presente.
Convino Kartik, en dejar latente en el interior de su persona la grandeza de aquel acto que habia; y estaba vivenciando. Materias existentes en aparente ocaso que abandonan esas formas actuales, definiendose en una fusion capaz de ensalzar y aceptar la continuidad fisica; y por las creencias de Kartik, tambien metafisica, de un existir en la indefinicion de las identidades, en el hallar de un comun denominador para todo, sin interrogaciones que le pudieran colapsar en un radical entendimiento, pero en definitiva, en una muestra evidente, sumamente clara, del prosegir en un ciclo de la vida inagotable, inquebrantable, infinito.
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    mako       montanyes (21)
 

EL BASTÓN

Cabizbajo, él, parecía dirigir el tránsito con su bastón.
Encorvado observaba pasar a los transheuntes, fumaba de su pedacito de cigarro ya ni humeante, totalmente apagado. Rematadamente grácil con sus pasos lentos. Con su mano derecha atenazando el bastón, ya por fin, tras largo rato se decidió, a cruzar un estrecho paso de cebra sin atender al color de la luz del semáforo a que le indicara.
-¿tienes un cigarrillo para darme?_me dijo
sin mediar palabra saque una cajetilla de mi bolsillo ofreciéndole uno.
-sabes?____continuó____me tendrías que dar también fuego, acabo de perder mi bolsa con todos mis efectos,
incluso el monedero, me he quedado hasta sin dinero.
-¿para que lo necesita?
-para llegar a casa… para el metro
-no se preocupe… tome____le di una moneda de dos euros
-¿con esto le basta?
-más que suficiente… Oye, sabes, cuando pasan los años, las telarañas desaparecen, te encuentras mas fatigado eso sí, pero miras hacia atrás y ves que has conseguido hacer el recorrido, que estas acabando, a punto de llegar a la meta. No te sujetan ni dudas ni temores. Ya estas al pie esperando el ascensor que te lleve.
Te estoy haciendo perder tu tiempo me parece. Igual tienes prisa.
-¿prisa?, eso es lo que menos quiero tener. Ahora no tengo ninguna.
-Me acuerdo mucho de un hijo que tuve y se me murió; de Antonio
Tuve la sensacion que por un momento pasaron por su mente todos los recuerdos de ese, su hijo Antonio.
-veinticinco años tenía cuando se marchó, ya hace tiempo de eso. Si se hubiera dado mas tiempo no habria cometido el grave error que cometió. Era muy joven, no supo darse cuenta de que nada merece tanto la pena como para quitarse la vida. Siempre pienso, que si hubiera sabido inculcarle una mayor parte de mis experiencias nunca habría actuado como lo hizo. Se me tiro por un acantilado, allá en Asturias.
-no piense es eso, no se me ponga triste. Hay cosas que ya han pasado y no tienen remedio.
lo sé… lo sé, pero era mi hijo, el primero de mis hijos, lo vi nacer y crecer. Luego tuve dos más, Elena y María, estupendas, esas mis hijas.
Ellas me adoran, se preocupan en que no me falte de nada. Desde que su madre no dejó, parece que sea su niño. Tienen miedo de que me pase alguna cosa mala.
-normal, ¿no le parece?, es de suponer que usted se a preocupado por ellas de la mejor de las maneras. Les ha dado todo aquello que les ha hecho falta durante años. Es normal que se preocupen
-tienes razon, si pudieran me agarrarían a esta vida para siempre. Son hermosísimas, si las vieras seguro que ambas te gustarían… y María todavía esta soltera, treinta y ocho años tiene… de tu edad diría que es.
-a ver si al final vamos a ser familia
-pues mira que te digo… ¿como te llamas tú?
-Diego, me llaman Diego, para servirle
-Diego ¿quieres venir este sabado a cenar a mi casa?
pero… por un instante me quede asombrado con la propuesta
-y usted ¿como se llama?
-Sebastián es mi nombre
-me encantaría, Sebastián, pero como se atreve a invitar a un desconocido a su casa… si no me conoce absolutamente de nada, a imaginar si quizás podría ser un loco desalmado o un peligroso delincuente.
-conozco el brillo de tus ojos y con eso me basta… ¿vienes entonces?. Te doy mi telefono y te lo piensas, de hoy; miercoles, al próximo sabado, tienes días para decidirte. Además le diré a María que venga también, así os conocéis.
Sebastian me tendió amigablemente su mano para que la estrechara, me la apretó fuertemente, como a mi me gusta de recibir una mano cuando se ofrece. Me miró a los ojos, sonriente, y apoyándose en su bastón se despidió con una sonrisa prendida en su -hasta luego!
Que satisfacción sentí por el ofrecimiento de aquel hombre. La propuesta me apetecia, el hecho es que siempre pensaba en la posibilidad de que cualquiera fuera capaz de brindarle su casa a otro, aún sin saber de él, sin conocerlo.
Tenía la sensación de que ese hombre ya había perdido hacia tiempo sus miedos, y así, con dicha invitación me lo demostraba. Pronto reconocí que podia aprender mucho de él; sabia que Sebastian con ese cordial atuendo, el de su vejez, escondía a un gran y hospitalario sabio.
                     el baston

Sequedades atrás

sequedades atrás
Banderas, fronteras, los límites afianzados en lo políticamente correcto son… para los especuladores, por los manipuladores, para seres faltos de conciencia y mercenarios sin escrúpulos.
Le doy un bofetón para cruzarle la cara; para sucumbieran las farsas, los embustes y la manipulación con sus patrañas.
Acudan legiones de paz, impartan justicia, arrasen, sin contemplación, miserias establecidas, anulen el poder de aquellos hombres ambiciosos y altivos que se sacian menguando la vitalidad y la esperanza de otros. No dispongan de cuartel los que menosprecian el valor insuplantable de otras vidas, perezcan los aullidos terrenales que pregonan sólo desespero y angustia, retorne el espíritu que vagaba errante y destierre a los que sentencian a base de injusticias mientras pisan.
El que hoy es dominador recuerde la afrenta que contemplo, se vea y sienta cabizbajo, extraiga de sí su orgullo y contemple el renacimiento. Consienta en morder el polvo pero obtenga el peso; la fe y verdad del perdón; clarifique su sed y que no se postre frente a realidades quemadas que antes veneró.
Vuelvan a ser vergel los territorios que por el hacer especulativo e impropio se tornaron áridos. No lloren nunca jamás ni las flores que devenían cortadas ni las mujeres y hombres que sintieron sus vidas desmembradas.
Suenen nítidos los acordes, ya se acomode sobre esta tierra nuestra la sinfonía que una mayoría quiere escuchar. No aparezcan violados los frutos del árbol ni los minerales del mar ni laos planetas y las nubes o planetas del cielo, contemplemos la gracia que se esconde cuándo caminamos desnudos; sin nada que esconder, mirándonos a los ojos.
Sirva la reflexión, que para nada sirven los duros castigos. El aire que respiremos contenga respuestas, reconozcamos que existe un punto donde se dan la mano, cómplices y hermanados, el alfa y el omega.
                             

Interiores

interioresDe terciopelo, tus pisadas. Aun sin quererlo, cualquier tarde o mañana te tenía. En el ascensor; cabizbajo, casi ruborizado por el anhelo, hecho realidad, de oler tu pelo, de robarte un beso al vuelo, estando cerca e imaginando. En el super, rebuscando los amarillos de las ofertas, rozando tus manos en el asir de un lavavajillas, adelantándome a coger el bote de tomate que, justamente, tú ibas a agarrar. Nos encontramos por sorpresa; me pregunto si, cuándo sucede, brillan en exceso mis ojos o si al acentuarse mi vergüenza, aparento torpeza al caminar.
Soy como un niño que anda encantado ante esos instantes sinónimo de adolescencia que consigues hacerme vivir de nuevo. No dispone de edad tal química; sé que los setenta años resultan transformados en cincuenta y que los cuarenta son una veintena. Y es que la vida es
mecida y rejuvenece al sonar las campanas del enamoramiento. 
Corto es el tiempo en que coincidimos; busco interesarte, pero solamente tengo un minuto para llamar tu atención; no me da para relatarte cuántos son y qué medida tienen mis sueños. Debo atreverme, se que para tales logros de nada sirve ocultar la esperanza y propuesta que barajan mis sentimientos.
Tanto el orgullo como la vanidad y el egoísmo se dan a la fuga cuando nos encontramos, resuena una melodía plena de de altruismo embebiendo este estar. Quiero que tú dejes de provocarme torpeza al ser mi ansiedad. Deseo pausar el deseo al ser capaz de confesarte la dicha que siento al estar a tu lado y la hilera de deseos en la que apareces.; tengo fe en que se haga realidad lo que ahora tan solo es una ensoñación provocada por ti.
                             ***
Recorro tu cuerpo con la mirada y percibo en el alto y ancho y en lo hondo de tus formas la consistencia, el contenido y el aroma que sabrá saciarme.
Existe un lecho aun por vestir con nuestros cuerpos, quiero creer que no sucederá el olvido que termina por verter un “pudo de ser” que conversa con el fracaso y el abandono.
Hay un lugar donde se reúnen a tomar el té un coro que sirve conciertos surtido de corazones; te cito para que acudas a él; despierta, natural y sonriente; como la joya que eres. Ven, no cuestiones el peligro, no lo dudes ¡ven! pero no te olvides… completamente desnuda.
Causa tras caso y caso por hechos, caso las emociones con mis sueños; abandono razones que deriven hasta un laberinto y asedio el albor de un nuevo, nuevo, del Día.
Sé, que aun sin conocernos nos esperamos. Sepas que hace tiempo que dejé las puertas abiertas, de par en par, y en cada uno de los ventanales, de inmaculada y robusta madera, pirograbé tu nombre (Vid-A).
Cierro los ojos. Siento. Oígo resonar un tambor; señal tribal; bailo y bailo por él, no admito que quepa el renuncie, ni del amor que sostengo ni de aquel que espero, danzo para aligerarme de años, invitándoles a que me den la espalda.
Té sé (¿seré adivino?)… concluyente, definitiva; alejada de los puntos finales y los puntos y aparte. Alimento que no admite el rechazo bajo ningún concepto, más allá de una orden impuesta, estricta o cambiante, te sé alimento que debo probar para recrearme con la piel; disfrutarla, pero reconociendo que hay una extensión más sabrosa aun, que los placeres humanos vertidos con y por carne.
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