Albas compuestas por Uno

Dormir y roncar profundo.
Fui pasivo.
Fui sumiso.
Contaminé hasta despertar.

Anidar tomando alimentos de un paraíso
transformado en perdición.
Reparar en santos, ángeles y vírgenes.
Reparar en monstruos y demonios.
¡Ancla somos nosotros mismos!.
El Yo manda
manipula y nos engaña,
es a quién deberíamos retar.
Reparar en libros repletos de leyes y normas
y en un dedo que señala hacia otro lado.
¡Ancla somos nosotros mismos!.

Despertar.
Tras admitir que la honestidad
es compañera ideal para constrastar.
Despertar.
Y preferirme como hombre imperfecto
que se aúpa más arriba
tras visionar perspectivas
y extraerle buen partido a las dudas.
Inclinarme por diseñar
partiendo desde la bondad.
Ignorarme como salvador de nadie
y también como deidad
dueña de justificaciones: plaga de excusas.
Idear.
Exponer.
Ejecutar.
No pretendiendo reconocimientos ni alabanzas.
—Repudio al Yo engreído cual se cree
poseedor de la mejor metodología
y la única verdad—.

Vivir explorando.
Dormir-Despertar.
Vivir asimilado
por el árbol que logra brindar frutos
entre combinaciones y vaivenes.
Dormir para despertar
conociendo, al fin, la suerte
de la cordura del conjunto,
fiel aliada de beneficios.
Desperté. Para disfrutar
del éxtasis tremendo que supone
el sentirse asociado a todo, al despertar.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Saludo a la imperfección y las diferencias

La imperfección con sus supuestos defectos y las diferencias que solemos rechazar y maldecimos hasta desahuciarlas y enviarlas al destierro, resultan ser una garantía de introspectiva cual capacita para reconocer la identidad y ubicación dentro de un tiempo, posibilitando una reforma que puede darle cita a la renovación de los alfabetos.
Las diferencias existen debido a una ley cósmica que nos concede doctorarnos en un fundamento primordial que debe de tomar inicialmente de la mano a la paciencia, para terminar por reconocer a la fusión indiscriminada de todo lo que existe como el mejor de los métodos, entonces potenciándose una conciencia que construye infatigablemente al disponer de infinidad de memoria, conjunciones y maneras.

Por lo tanto, lo designado como imperfecto así como cada una de las diferencias, avivan el mundo no permitiendo que se duerma, tienen que considerarse como una instrucción magistral e inevitable, igual que como una lista de privilegios que imprimen ritmo al universo mientras reubican lo que debieran.