«Sopla velas y nace agua, hacia la que corretean afluentes viejos y tempranos… Que mejor que venerar aquel encanto cual merece espejo al no ser vano.»
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Traviesa, juguetona y divertida. Lucha, con sensibilidad extrema, para que su genio nunca salga de la lámpara.
Reconocerla como una constante de deseos concedidos. Sentirla como prolongación interminable de juventud y amaneceres. Jamás imaginé que tanto verde bañara montes resecos por el frío austero de los años.
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Des de l’arbre / Desde el árbol
La dona creix
i es gronxa, eterna, sent flor,
més enllà de qualsevol cos
traspassa planetes.
Ella ens imanta.
Ella narra contes
recordant-nos que som poetes.
Ella enlaire l’amor com perfum,
sacsejant-li la pols,
esborrant-li l’edat al príncep
que viu dins de l’home.
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(castellano)
La mujer crece
y se columpia, eterna, siendo flor,
más allá de cualquier cuerpo
traspasa planetas.
Ella nos imanta.
Ella narra cuentos
recordándonos que somos poetas.
Ella alza al amor como perfume,
sacudiéndole el polvo,
borrándole la edad al príncipe
que vive dentro del hombre.
Vivo (apuntes de amor XLI)
Ayer te vi asomada a mi corazón y me di cuenta que la muerte no existe… Existen pálpitos cuales sobrepasan el fulgor del sol, el rodar de planetas y el hechizo de cualquier estrella. Hoy perdí la noche que creí mi día… Y me alegré.
Cajón de tiempos
«Cómo cualquier ventisca:
Jamás igual. Nunca quieta».
Una parte de mi vigencia
depende de ti, memoria.
Memoria…
Sabiamente selectiva
recoges y guardas
y seleccionas y borras.
Te ajustas a la necesidad
de cada peldaño
hasta la hora mustia
en que renqueas desfallecida.
Al limitarse tu espacio
requieres de precisión;
aprovechar a la perfección
ese cajón tuyo
que personaliza nuestro pasar
alegando circunstancias y sentires
y nombres y lugares y fechas.
318-omu G.S. (bcn. 2017)
Inmerso en la escala (apuntes de amor XLII)
Demasiado temprano para despedirme de la gracia cabida en tu boca, de la voracidad placentera contenida en tu sexo, y de la desbordante atracción que desde tus entrañas rebosa.
Demasiado joven para permitir que mi brazo se tuerza, vencido, olvidado de rebatirle a la vida cualquier inclinación que denotara derrota.
Demasiado viejo para desaprovechar cada uno de los minerales y tragos que me aproximara el mar con sus olas.
Demasiado tarde…
Para ser ingenuo.
Para cohabitar con el vacío
o mantener los miedos.
Para negarme al abrigo cordial
o despreciar la lumbre festiva
mientras mantuviera mi pulso…
Antes que resuene por mi jardín
esa tijera sigilosa
campaneando poda.
318-omu G.S. (bcn. 2017)
Qui sap? / ¿Quién sabe?
«Avui i aquí, de flors vull parlar. De flors que, amb veu, s,obren arrapades a l,ànima; i d,aquelles altres que, encisadores i inalterables, parlen per sempre dins dels esperits. Desitjo parlar de gaudir… aprofitant tots els temps.»
Quan els instants deixen de fabricar minuts
i els segons s,escurcen fins desaparèixer.
Quan una porta, ja esgotada de sentir
el soroll del calendari,
es tanca, de cop,
sense escoltar-se ni un adéu,
es tanca sostenint una presa
que té regust a derrota.
Quan no val ni la voluntat
ni la força ni el seny
tingut com a homes,
ni serveix de res
tindre diners o paciència.
Quan mai sabem
si vindrà la tardor
o caurem dins l,hivern,
o si resonará una cançó
donant-li la benvinguda
a la setena primavera.
Quan penetrem;
i reconeixent la veritable fondària
del penúltim sospir
pot ser que ens esperi
una ona del tot nova.
318-omu G.S. (bcn. 2017)
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«Hoy y aquí, de flores quiero hablar. De flores que, con voz, se abren pegadas al alma; y de aquellas otras que, seductoras e inalterables, hablan por siempre dentro de los espíritus. Deseo hablar de disfrutar… aprovechando todos los tiempos»
Cuándo los instantes dejan de fabricar minutos
y los segundos se acortan hasta desaparecer.
Cuándo una puerta, ya agotada de sentir el ruido del calendario,
se cierra, de golpe,
sin escucharse ni un adiós,
se cierra sosteniendo una prisa
que tiene regusto a derrota.
Cuándo no vale ni la voluntad
ni la fuerza ni el juicio
tenido por los hombres,
ni sirve de nada tener
dinero o paciencia.
Cuándo nunca sabemos
si vendrá el otoño
o caeremos dentro del invierno,
o si resonará una canción
Dándole la bienvenida
a la séptima primavera.
Cuándo penetramos;
y reconociendo la verdadera profundidad
del penúltimo suspiro
puede ser que nos espere
una ola del todo nueva.
318-omu G.S. (bcn. 2017)
Visión conjunta
Cuándo padres haremos mejor de hijos -si es que la vida nos permitiera aportar, así añadiéndole a nuestra especie otro pedacito más de continuidad sobre este planeta-.
Podremos, tras ser padres, deleitarnos y recordar un antes de efervescencia máxima y ofrecernos como amable consecuencia si todavía hijos de padres presentes; respaldados por una madurez que advierte la grandeza de compartir una misma sangre, y sentir, de una familia, cuánto apoyo reparte calor.
Mientras padres… Comprobaremos cómo de salvaje nace y brota y corretea el agua ya surgida desde la fuente. Vendrá delatada y será esparcida la dulzura de los niños encima de cualquiera que fuera nuestro carácter o nuestra edad.
Tras decenas de silencios…
Tras decenas de silencios que me atraparon pude descubrir lo que quería… ¡Diálogo!.
Ya conseguí apartarme de la egolatría sujeta a mi bla… bla… bla…
Bla… Bla… Bla… Bla, prepotente. Bla, divinizado. Bla, presumido. Bla que esconde sordera es propio de extremos y equivocación.
Comprendo que las voces demuestran ser sabias, cuándo, permaneciendo calladas, optan por escuchar los demás sonidos con atención. Tras la escucha esmerada consiguen suficiente riqueza como para compartir los bailes resaltando muchas canciones valiosas que el universo espera para multiplicar su creación.
Hay veces que los silencios reconfortan al tiempo que son maestros; desintoxican y reposicionan mediando el arte esforzado de la reflexión.
Tras decenas de silencios, juego y me divierto más que nunca, encuentro la mía y otras vidas cargadas de razones y sentido, dispongo de ingenio e imaginación igual que de soluciones.
Lazos
Siempre llevar un amanecer recogido en nuestros actos y un pedacito de pan nutritivo afianzado en el corazón.
Sea lumbre lírica la que reparto, porque desde los timbres funestos no creo que naciera ninguna melodía merecedora de incluirse en el repertorio.
Qué hay de mejor sino vergeles amplios que nos refrescarán, cuándo situados bajo el calor sofocante y las llamas implacables de los tantos soles despiadados que pretenden derretirnos.
Qué puede haber de mejor sino abrir un día sobre la noche que asoma indecentemente afligida; encima de esas noches que, exentas de lunas ensoñadoras y faltas de estrellas fugaces, violan a la alegría sin parpadeo ni compasión.
Qué existe de mejor que extender nuestras manos al recorrer cualquier senda, así como sostener una y otra y otra, siempre muchas sonrisas, que regalen ánimo y bienvenidas, e inclusive la suertes del respeto y el entendimiento, así como la gracia anónima de la resurrección.
Cómo es qué persiste, insistente, la manía de omitir aquellos tantos vínculos indestructibles que nos verificarán, hoy y siempre, como una sola unidad. Cómo es que persisto en la consideración de que somos múltiplos de un mismo número. ¿Será que comprendo que existe, bajo la distinción de variados credos y dioses, una única burbuja que concede direcciones, formas y contenidos que dialogan utilizando multitud… todas las voces?. Suele aguardar la hora en que, de una manera u otra, queda evidenciado, a pesar de los intereses banales, la incompetencia o la necedad, que siendo familia y durante toda la eternidad, navegaremos inmersos en la viveza, polifacética y poliglota, de una misma corriente: Agua. Secuencia inacabable: Gotas viajeras ¡eso somos!… Gotas de vida en continua transformación; jamás seremos capaces de terminarnos los mares.
Sigo… Persisto en acomodarme dentro del sentimiento de familia… Clasificación: Debo padecer algún síndrome afectivo -y lo mejor de todo es creerme, a pie juntillas, que este sentimiento me da fuerzas y ampara-.
Cierro con ¡Muuuuuaaaaa! -para ti, dulce. Para ti, salado-. Reniego del «adiós» intransigente cuándo me despido. Opto por el «hasta luego» que depara retorno y nuevos ratos
Cortafríos (apuntes de amor XLIV)
Si has de amarme, recuerda bien:
Al entregarte, que cada uno de tus pálpitos amatorios sobrepasen la caducidad que penetra, insalvable, y el rechazo que reniega y arrincona sin cuestionarse, o esa fútil atracción que tiende a ser rutina pasajera. Sobrepasa todos los anclajes que susurra o vocifera la flor-espina que es un cuerpo.
Si mediante la razón o a lomos del instinto sólo cupiera buscar volúmenes y sangre, tarde o temprano sabrás que resulta pobre ese amar creído como imperio.
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Naces.
Desde las alturas
o desde los fondos abisales
contrarías a la razón que pretende;
el pódium,
el control,
respuestas,
soluciones,
más inventos
y hasta elocuencia;
a esa razón que pretende
negarte como núcleo.
Distante del instinto salvaje
que ruje incontrolado
cargado de desmesura;
naces
y dando múltiples variantes
sigues y te mantienes.
Naciste antes de…
cualquier enfermedad
y cualquier remedio.
Eclosionaste
siendo ave mayúscula
para repartir más nacimientos.
Perduras próximo a la dignidad
que ya perdimos tantas veces como hombres.
Tocas e impregnas de belleza
igual actos como poemas,
fábulas, pensamientos y narración.
Firmas tus fragmentos
siendo «Love»
que completa
situaciones y espacios.
omu G.S. (bcn. 2017)