Casa és cos, més, jo diria… // Casa es cuerpo, más, yo diría…

I més enllà, on espera un temps, un lloc, un nou tros de terra per conrear, on els sentits es renoven i el gust d’un anhel podria quedar cobert, així donant-li sentit al nostre què d’ocell i d’ales.
Som ocells. Sóc ocell fent camí per la terra i pel cel. Necessito boscos i espais per descobrir. Necessito la força del so, l’equilibri del pes i l’agradable olor d’aquest aire que convé per donar-nos autonomia, consciència i llibertat. Necessito reconèixer el valor de cadascuna de les branques que per tant florit va donar aquest arbre, com també necessito sentir quants més cants siguin possibles per enlairar-me i mai oblidar-me de volar.
Sóc ocell i, crec que en tindre ànima i esperit amagat sota les plomes, porto amb mi un toc d’àngel que em multiplica a l’hora de fer feina i somniar.

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(castellano)

Y más allá, donde espera un tiempo, un lugar, un nuevo pedazo de tierra para cultivar, donde los sentidos se renuevan y el gusto de un anhelo podría quedar cubierto, así dándole sentido a nuestro qué de pájaro y de alas.
Somos pájaros. Soy pájaro haciendo camino por la tierra y por el cielo. Necesito bosques y espacios para descubrir. Necesito la fuerza del sonido, el equilibrio del peso y el agradable olor de este aire que conviene para darnos autonomía, consciencia y libertad. Necesito reconocer el valor de cada una de las ramas que, por tan florido, dio este árbol, como también necesito oír cuantos más cantos posibles sea que me ayuden a volar.
Soy pájaro y, creo que al tener alma y espíritu escondido bajo las plumas, llevo conmigo un toque de ángel que me multiplica a la hora de hacer trabajo y soñar.

Funambulismos

El humo se dispondrá como camino, humo disfrazado con infinidad de rostros y maneras; humo visible, humo invisible, cual le dará al destino un fruto con cual recortar el final y cruzar el horizonte. Allá, dónde el cielo besa al mar y ante nuestros ojos humanos, aparentemente, todo se termina, erigiremos cúspide, proseguiremos juntos dentro del ciclo, que recorre la mía junto a otras vidas.

Igual que coral

Me llenan de vida esos abrazos recibidos que son entregados como si se tratarán del último: repletos de una fortaleza cual sólo es capaz de habilitar el amor… Así siento los de mi hijo y los que para contigo.

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¡Llegó!
Llega a sentirse como el arrullo del agua surgida desde un manantial: corre secando sedes y llena con una sabiduría que traspasa mundos evidenciando toda suerte vital.
Poder saber de él tras incendios y diluvios, tras ser decapitado y resucitar (no nací para vivir sometido o encarcelado por ninguna muerte).
Llega a poseerse cuándo abandonamos el frágil ser que somos nosotros mismos.
Llegar, tras ser filo de cuchillo, mente dulce y mente amarga, así como ojos de pan. Llegar después de agradecerle al infinito que me acun(ñ)ó las formas y el contenido de los caminos. Llegar tras agradecerle al vocabulario versátil y simple de la naturaleza próxima su sinfín de onomatopeyas. También agradeciéndole a ese propio mío holocausto que me demostró que enseña más que tanto la suerte de ser vencido. Así recorro esa senda en la que me entrecruzo una y cien y mil veces contigo: acto de fe, verbo de amar.

Imparable



«Para qué ciegos (eludamos el desánimo)
Para qué sordos
disponiendo de una voz maravillosa todo presente: tal cual aspas de molino dando aliento»

Se mueve la vida…
como impulso incontenible.
Es ilusión innovadora
que atrapando el sueño más vital
en todo cree y a todo ensalza.

Qué es la vida, sinó una espiral irrebatible,
donde millares de seres y elementos
cambian su piel por agujeros
alternando su posado y su disfraz
entre dubitativos claroscuros
y la mejor fortuna cual trae naceres;
¡Ay! la vida:
Infinitos amaneceres
donde piernas y alas
sucediéndose al unísono
dentro de bocados y circuitos,
prenden son y trance
del verbo eterno.

… Y la gracia de este juego
es su ser de imperecedero
así como su ser de espíritu al combinarse
con la tierra consistente.

Frontera

Porque mis anhelos…
Porque mis suspiros…
Porque mi placer se prolonga
gracias a este don pasajero
con traje y maneras de hombre.
Porque la creación persiste
en saludar y darme cobijo;
y hasta proseguirá conmigo
aun traspasado aquel umbral
que asociamos con despedida
pero suma siendo, otro viaje.

Descorrer las cortinas
frente al amanecer sorpresivo.
Superar las nubes que convocan
la carne, la mente y los huesos.
Desenmascarar patrañas:
doblegar epitafios.
Abrazarme la madre de todos los seres
de todos los vacíos y de cada esfera;
la paridora infatigable
¡fiel amante!
que copula, desvergonzada,
copula, abona y transforma,
desconocedora de calendarios.
¡Maravilloso!
asomarme de nuevo a la vida
tras darme su pecho…
desde los brazos de la creación.

318-omu G.S (bcn.2020)

Hasta el penúltimo trazo

 

Como leyes insalvables, muerte y nacimiento: ¡voz evolutiva!.

Reconozco océanos de vida allá donde vaya ¡la vida es vida por sorpresa y por torbellino!. Se suceden nacimientos y ocasos que simplemente significan abono para el camino. Tanto nacimientos como ocasos resultan espontáneos; su sinceridad revienta debilidades: corazas, disfraces y mentiras.

Construyamos un hogar olvidando cualquier estigma: mano asida a mano, piedra sobre piedra, sonrisa sumada a sonrisa; todo es posible, pues disponemos de la Decisión. La destrucción es aterradoramente fácil, siempre está dispuesta junto a la inconsciencia; colaborar con la destrucción nos muestra dónde las almas enfermas. Contempla a la destrucción invadiendo tu casa y gritando a tu alrededor, reconocerás el enorme sinsentido cabido en ella, sabrás de la tanta crueldad habida en cada una de las mordeduras cuándo bestias —¿existe la involución?—.

Captar las maneras de la vida tras domesticar al entendimiento y reconocer el inmenso valor que recoge la muerte —aunque, la muerte, como gran desconocida, duela y duela… porqué también somos emociones—. Si hablamos de naturaleza, amplia y diversa, citar a la muerte equivale a naturaleza salvaje, naturaleza sabia, naturaleza ancestral. La muerte es viajera que conoce y comprende más allá de los hombres, es trayecto inexcusable escrito sobre todo destino.

Como por arte en las manos

«(…) Querer ver rostros sonrientes; el tapiz deja muy pocas cosas a merced del azar.»

***

Solo. Solo, hasta comprender que son joyas y no crucifijos lo que nos regala el camino mientras lo andamos. Que cada pieza puesta sobre el tablero equivale a lección, y que las lágrimas, aun por muy amargas que sean, también contribuirán a que no sean más altas las dunas y nos engulla el desierto; esas lágrimas, tanto o más que las risas, han de servirnos para despertar. Solo y a sabiendas que el mar que nos baña es inmenso —en él caben todas las formas: muertes y nacimientos ¡y hasta el acto de la resurrección!—. Que este mar que nos baña es viaje y cobijo; que no ceja de disponerse como un continuo día festivo… Para qué sordos, para qué ciegos, cuando todo está repleto de música, luz y color.

Espelmes / Velas


Passar d’anys:
Imperatiu tossut
que mana i convida.
Sumar vivències
tanmateix com arrugues.
Desfer-nos dins d’ells
tornant a memoritzar el vol;
com núvols i ocells.

Un any darrere l’altre
la mainada deixarà
els joguets i l’escola,
els somnis de les primeres hores.
Oblidarà el crit del gall
quedant enrere el matí.
Passar d’anys
combinant aliments,
fins a arribar al capvespre
i a aquella nit
quan és muda per vestir-nos.

Fer via.
Vestir-me de nou
després de repetidament
estar nu.
Caminar cenyit.
Fer-li costat a l’acceptació,
abans que enfonsar-me lligat
i em siguin xuclades totes les gotes de sang
i esborrats els meus moviments
pels crits vampírics que ressonen
des de la frustració.

Contar d’anys.
Anys que volen
tal com fa el vent
lleugers!
proveint la brúixola,
declinant-se cap a una sola direcció
fins a tastar la pols i els minerals
que, esperant a tothom,
animen i donen sentit al mar,
en empènyer un seguit de batecs
arrelats a les ones.

318-omu G.S (bcn. 2015)

(castellano)

Pasar de años:
Imperativo terco
que manda e invita.
Sumar vivencias
  así mismo como arrugas.
Deshacernos dentro de ellos
volviendo a memorizar el vuelo;
como nubes y pájaros.

Un año tras otro
la chiquillería dejará
los juguetes y la escuela,
los sueños de las primeras horas.
Olvidará el grito del gallo
quedando atrás la mañana.
Pasar de años
combinando alimentos,
hasta llegar al atardecer
y a aquella noche
cuando es muda para vestirnos.

Hacer vía.
Vestirme de nuevo
después de repetidamente
estar desnudo.
Andar ceñido.
  Hacerle costado a la aceptación,
antes que hundirme atado
y me sean chupadas todas las gotas de sangre
y borrados mis movimientos
por los gritos vampíricos que resuenan
desde la frustración.

Contar de años.
Años que vuelan
tal como hace el viento
¡ligeros!
abasteciendo la brújula,
declinándose hacia una sola dirección
hasta probar el polvo y los minerales
que, esperando a todo el mundo,
animan y dan sentido al mar
al empujar un seguido de latidos
enraizados a las olas.

318-omu G.S (bcn. 2015)

La clau / La llave

Tresors escampats
que no havíem vist en passar,
però que abans també hi eren.
Tresors reconeguts i a disposar
després de conèixer,
les olors penetrants,
el tacte canviant
i els molts i variats sabors
d’una curta primavera.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

(castellano)

Tesoros esparcidos
que no habíamos visto al pasar,
pero que antes también estaban.
Tesoros reconocidos y a disponer
después de conocer,
los olores penetrantes,
el tacto cambiante
y los muchos y variados sabores
de una corta primavera.

318-omu G.S. (bcn. 2015)