Corto

«Sé, acerca del ayer…
Y del hoy que es instante y resultará
un leve y fugaz chasquido de dedos.»

Poco.
Atados corto.
Aliento efímero es cuerpo.

Corto.
Tan corto como relativo:
El orgasmo.
El calvario.
El mareo.
La resaca.
El sueño.
La vigilia.
La claridad y la confusión.

Corto.
Tantos descubrimientos pendientes
me llevan a comprenderla como brevedad.
La cáscara está todavía caliente.
Ni aprendí a caminar.
Un suspiro
y ya mismo muero.

Digo,
—mientras confirmo la evidencia—,
que su gusto marcha pronto,
sabe a corto.

Para alcanzar la virtud de fantasma
… desaparezco.

318-omu G.S. (bcn. 2016)

¿Dónde?

Atrapado dentro de los surcos del espacio
vago entre causas temporales
que ven difuminadas sus verdades
al poseerlas millares de velos.

Recorriendo las páginas de la naturaleza
Como aliado, aliño, antes que como hijo
de ningunas entrañas concretas.

Aquí, los años pasan siendo zarpa,
arañan nuestra alma y dibujan nuestro rostro
con su ineludible código;
como tormenta insalvable
reportan la suma que nos hace crecer
a base de experiencias.

Allá: Determinación.
Mitades y tercios completados
por la elasticidad de los movimientos.
Aquí: Intermitencias. Fracciones.
Fijación cual reposo.

Aquí y Allá…
delimitando las zonas de nuestro gran sinsentido.

Aceleran las astros, y, al hacerlo,
rejuvenezco hasta aquella muerte
que intercambia los cuerpos y esencias
repartiendo las cartas.

Y
resulta recompuesta y aceitada mi máquina;
y
aprendo
y
recuerdo
y
olvido.
y olvido lo que fue olvido
para añadirle perspectivas
y formas a mi existencia
volteando el absurdo y la razón
de cada sentir y palabra.
Y reaprendo que…
una gota de sudor es lluvia que siempre retorna
a beber de una misma labor,
por su inquietud es frágil y robusta
¡ciclo de vida!.

Atrapado dentro de los surcos del espacio
recupero los juegos; ya que fiel…
conviene en aguardarme una pieza del puzle
para encasillarse.
Me espera una cuestión banal por resituar.
Una piel para camuflarme tras desvestirme.
Un latido espera —siendo un estallido—,
como presumida fuente;
para presumir de las eclosiones innatas que provocan
un divertido yo travestido.
Un pensamiento para reprender a otro pensamiento
y demostrarle que hasta los cielos tienen techo,
que todo tiene culo y espalda.
Una astilla por desenclavar me aguarda
junto a una gota de sangre por chupar
y otra que sólo reclama suicidio; rellenar un charco.

Aquí sucede que luce apresado mi allá
—triste realidad—.
Cuando él sostiene la energía protectora
que auspicia un abrazo cordial y muchas sonrisas sinceras
capaces de corregir a los aduladores de la fatalidad
que apagaron la luz de la oscuridad
compitiendo por el terror con sonámbulos.

Mi aquí decide convertir en verdad
la balada que era sueño,
destierra el absolutismo ponzoñoso
anudado en «terminar».

318-omu G.S. (bcn. 2016)

Campanadas

« Con tanta y tanta comida… como para faltarme tenedor y cuchara.»

Cuándo el deseo padece atrapado, se ahoga dentro de un laberinto incapaz de escaparse; tras los días, tras los meses, tras los años. Cuándo… aunque oigo los cánticos quedo siendo Ulises; con ganas, queriendo, pero amarrado al palo mayor, de cintura, pies y manos. Sirenas. Este mundo está repleto de Sirenas.
Cuándo asoman, vociferantes… llamémosles dudas, miedos o demonios: La intemperie inclemente e insalvable agrediendo al hombre. Porque el hambre perdura, aguerrido, nunca se extingue, al contrario, marcha «in crescendo» desentendido de otoños e inviernos, de músculos y canas.
Cuándo su olor se alinea con la sal marina y crecen los ríos y sudan los océanos hasta inundarse el total de mis pasos… Suena mal decir no. Sabe fatal echar la vista atrás y constatar lo que era. Conozco, de veras, la combinación agridulce.
Leo deseo y me agrando, exultante, al sentirme pletóricamente joven. Es entonces que me pregunto qué mensaje pretende esta feria vital. Los por qué de la decadencia y sus pruebas. Me cuestiono, una y otra vez, si acepto la ley de envejecer. Reconozco que, ante tal batalla, no existe cuartel, tengo todas las de perder, resulta estéril la lucha.
El ¡CUÁNTO! siempre prosigue marcando una vida, adhiriéndose a las formas curvas de tu cuerpo y a las fragancias que desprende el carnaval de tu fémina felina… Y todo hombre tendrá hora donde sabrá sobre ruidos y acerca de óxidos. Cualquier máquina, tarde o temprano, renqueará, padecerá de la lentitud y la cojera, escuchará la voz de la obsolescencia. Mientras, mi hombre, sumergido, conversa con el deseo aun afianzado en la filosófica cuestión básica que pregona con mantras el budismo. Y, tú: Señalada. Musa y diva. Tentación. Por llamativa, culpable.

Y la coz y ladrido y arañazos y rivales, con y cuándo mi yo de animal. Animal impulsivo e instintivo que se inclina a olfatear y seguir los rastros ancestrales, cual reclama gozo y más gozo, cubrirse de placeres desentendiéndose de lógica y razón.

Cuándo los Cuanto quedan relegados a ser sin conquistar la consistencia.
Cuándo reconozco vivir en una zona abierta donde domina el deseo.
Temo esa hora que vendrá. Donde, aunque sentiré haber hallado nuevos saberes, se me cerrarán las ventanas que ahora me ofrecen paisajes exentos de puertas: Edén terrenal. Aleteo y Libertad. Extremos y término medio. Movimiento y pausa junto a la relajación y el éxtasis. Nirvana aliado a la eclosión de los sentidos. Temo tanto a la impotencia que comporta frustración, como a la pasividad que omite o contradice a la energía renovadora. Temo apreciarme deseoso y reconocerme castrado. Hallarme frente a la imposibilidad de emprender, estos de ahora, sencillos pero maravillosos viajes. Temo lucir destartalado cuándo me llames. No poder acudir con mi mejor traje a la cita. Temo querer y que mi cuerpo se encuentre resentido, demasiado fatigado para el baile.
Sé, de cierto, que tal verdad cabrá en mi tiempo-espacio.

Porque…

pel carrerPorque Agua.
Porque Viento.
Porque Tierra.
Porque Fuego.
Porque…
Sumado vino el hombre
y junto a él:
Cordura.
Desatino.
Abrazos y golpes.
Placer.
Dolor.
Trabajo y Descanso y Sueños.
Dulzor aderezado con pizcas de amargura.
Realidad adosada a la ficción.
Ángulos consistentes y grados etéreos,
ambos mezclados.
Soplo y sorbo.

Porque los animales y el hombre.
Porque las especies navegando
entre los porque de los elementos:
La negación y la afirmación.
La contradicción y los opuestos.
Un reloj poseedor
de una cuerda interminable
¡ vida y más vida !
Reptar.
Volar.
Nadar.
Andar.
Gestos simples y complejos.
Conjunto de gestos vitales.
La danza y la quietud.
Música. Ruido y silencio.
La belleza y el horror
vistiendo libros y lienzos.
Un estupendo baile de combinaciones
ambientado por la habilidad,
el azar, la carga causal
e inevitables y productivos tropiezos.
Porque…
¡ Sorpresas dentro del cesto !.

Porque atrevimiento
asoman inventos
volcando avance y renovación.
Porque miedo.
Por temer la incógnita —a lo desconocido—
límites y encierro.
Un stop seguido de otro stop.
Y por cobardía;
temblores y resignación,
una muralla infranqueable.
Porque tristeza
posicionamos los instantes de alegría
y valoramos las cosquillas, las bromas,
los chistes y la risa.
Y, porque, porque…
Un balón rodando,
juego y juego.
La geometría cíclica
regalando planetas variopintos
y un carro de siglos.
La verborrea divertida de la imaginación
anotando elucubraciones
y tiñéndolo todo de fantasía:
Figuras rectas y convexas.
Cuadrados y esferas.
Rigidez y espontaneidad
esparcidas por el cielo
y cubriendo las aceras.

Porque una paleta para el pintor.
Porque el dinamismo
y la introspectiva y la reflexión:
Sombras y Luz.
Color y Carbón.
Grutas y valles amándose
y gallos desenvolviendo otro albor.

Porque río… el Agua
¡ aseo !.
La calma frente a las inclemencias del sol.
Millares de cuerpos distintos
presentándose ante el sorteo.
Y, otros, pacientes,
anhelando ser liberados de su invisibilidad
allí en la nada.
Porque huracán y brisa… el Viento:
Olas desbocadas elevándose
y semillas avanzando
desde su pequeñez hasta la exosfera
para alzarse como frutos cósmicos.
Porque campos y sierras.
Porque cordilleras con sus montes… la Tierra:
Rebaños de cabras, ovejas y vacas.
Los lobos y el perro y el pastor.
Cimas que esperan a la luna y a las estrellas,
a la pisada, a la cruz y a la hierba.
Porque llama… el Fuego:
El vuelo de la ceniza tras la lumbre y los incendios.
La temperatura idónea y la cocción.
La resurección
y la muerte misma, pregonera; como alimento.

¿ Por qué ?
El llanto ensangrentado.
Guerra, violencia y dominio.
Páginas nefastas repletas de luto.
Poder, sumisión y sadismo.
Nulo el diálogo. Terquedad.
La sordera tóxica y los gritos.
Una hermosa manzana
apostando por la Tentación.
La Irresponsabilidad subida en un altar.
Alguna costilla mal servida
luciendo sobre la mesa.
¿ Por qué ?
Envidias y Celos.
Ambición desmesurada.
La mordedura persistente del Egoísmo.
Trampas, engaños y traiciones.
Destrucción y Odio exabrupto.

Porque el pulso, mostrándose firme,
continua multiplicando, seres, artefactos y fechas,
se amplia el abanico de destinos.

Porque hay tantísimos sinónimos
evidenciando los premios que sostiene el universo.
Brindo
¡ por la creación !.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Espiral (S)

espiral (S)«Vivimos afianzados,
amarrados a la primera persona,
bastante alejados del reconocimiento,
de la fructífera utilidad del común denominador.

Existe un vínculo
que enclavado en el epicentro de la existencia
sobrepasa los rechazos y fusiona hasta pegar.
Penetrando más hondo que profundo
enlaza cada pieza del universo
con la figura de una misma conciencia.

Existe un vínculo tan importante
como para que perdamos el interés
por el resto de razones.

Es inevitable caminar
tomando y dejando huellas.
Es indestructible el verbo amar
si es que alguna vez tuvimos corazón.

El aire, salga el sol por donde salga,
siempre será aire
y como aire… movimiento.
Circulará.
Acoplándose con el don
de dar respiros.»

(I)

Aunque camuflada… la primera persona
siempre hace acto de presencia,
tiene un eco que expresa e interpreta,
nos dicta y manda ¡existe!.

El propio aliento,
(casi imperceptible),
invade la exposición que pretendamos.
Le otorga un timbre o tono concreto,
un enfoque determinado que define
absolutamente todo lo que hagamos.

Su fantasmal sombra (diríamos entonces),
es inevitable.

(II)

Aunque aparentemos ser otros,
el espejo tomará la voz del tiempo
y terminará por hablar;
delatando, certeramente,
la escasez o prominencia de nuestros rasgos.

La parte terrenal es insalvable,
camina sobre instantáneas y cata el gozo
y habrá de presumir de soportar dolor.
Nuestra perspectiva individual
se atavía férrea mientras aparece única…
pero, también dispone
de la enorme virtud cabida
en la opinión y las decisiones mutantes.

El peso de la piedra que somos esparce sus ondas:
Unas cuantas lágrimas o alguna sonrisa
saluda o se derraman más explícitas
que la voz de la tinta;
ante el recuerdo,
porque nuestro pasado retorna
eludiendo al olvido.

Cambiamos los nombres.
Cambiamos las fechas.
Pero es imposible cambiar
la evidencia del pasar,
y es que arrastramos
sensaciones y motivos.

(III)

Es y huele a madera.
Sabe a calor y a humedad.
Madera que alimenta a las hojas y protege
cada trino de las estaciones.

Con sus manos expertas,
(golpe tras golpe),
¡ama Gepetto!,
a Pinocho cincela desde su raíz.

Le da un rostro y sonrisa.
Le da cuerpo y maneras.
Él pretende extraer
de los roble y de las encinas
una conciencia digna
que parlanchina diga «¡a comenzar!».
A Gepetto le gustaría
llenar de hijos saludables la tierra.

Gepetto es obrero fiel al arte,
protege un mañana desde donde emanen
más mañanas llenos de principios.
Cree deberle un alma noble
a los árboles del bosque
y un sapo a cada princesa
y un principe a toda Cenicienta.

… De la naturaleza toma y toma tantos respiros,
que su vida asoma y prosigue bendecida
por una partitura de la que sólo surgen beneficios.

En su taller, Gepetto (hombre entregado),
desdeña el azar casual,
se esfuerza, elabora futuro.
Trabaja en pos de sacarle rendimiento a su oficio.
Él insiste en restaurar para los hombres un soplo de esperanza
dentro de la cual resuene la paz.

318-omu G.S. (Bcn-2013/15)

Presentimiento

atardecer en cantabria (8)
Prométeme que durante todo tu largo te desentenderás de repartir vinagre dentro del chillido de ciudades y que jamás lo esparcirás desacreditando el trino de los pueblos. Que sabrás utilizar el fruto de las vides y elaborarás el más saludable de los vinos; para así honrar a esta vida y, aliándote, brindar tras ofrecerlo… Fuera la que fuera, la tierra; roja pañuelo y entumecida, o esponjosa y húmeda como un vientre fecundo, o amarillenta y resacosa debido al azufre, o tan blanca; como la cal que enluce, o presa de negrura vasta; como la ceguera. O estuviera, la bonanza, calma-lectura o furiosa-celotipia, cuándo animara las cosechas.

Porque tu mirada reza credulidad, voceas eco ¡ Trébol. Trébol. Trébol !.
Y siempre tienes los brazos extendidos y las manos abiertas, de par en par.
Y sostienes el dialogo, sin abandonarlo, entre los hilos con los que se borda el mejor de los tiempos.

Prométeme que elegiras que sean canto y prevalezcan los valores: Corazón-cielo, Corazón-sangre, en cada uno de tus impulsos y locuras, y en emociones y actos y razones.

Porque tú serás musical, tacto tras palabra; al resonar «siembra» junto a cualquier llamada y después del repaso hecho por el filo locuaz de la guadaña. Tú has de ser ¡ pan y riego. Flor y semilla !. Presiento que le girarás el rostro austero y la expresión de declive a la misma muerte, si es que apareciera como muerte desmedida. La habrás de agotar. Acercándote hasta los límites terrenales con una saca repleta de dientes que perduran afilados, de lenguas quejosas y huesos mal posicionados e ideas desatinadas y proyectos vacuos; vaciarás dolor.

En punto

la millor industrial 2Ya es la hora.
Quiero saber a qué se debe
tu interés por las letras y los apuntes,
la apetencia que tienes
por los disfraces, decorados y telones.
Deduzco que indagas las formas y rebuscas contenidos
pretendiendo componer.
Estrenar una obra que evidencie, acto tras acto,
la impresionante extensión que cabe en tu universo.

Ya va siendo hora de reconocer
que tu mundo nunca estuvo lejos de mi mundo.
Ambos absorbemos el aire como simples flautas
y sentimos como depende del tacto sensible
tanto nuestra guitarra como nuestro piano.

Sometidos al empeño
cruzamos puertas y cercados
engullidos por el hambre famélica que posee la vida
¡ somos sueño en constante vigilia !.
Transeúntes originales.
Mordedura y bocado.

Sólo somos bocas pidiendo agua,
habladoras y sedientas.
Descubriendo el placer repetitivo del interrogante,
de más gallos y caminos plateados,
de la inspiración surgida
tras equilibrios, golpes y vacíos,
conjunciones y aislamientos,
y el orden puntual que acomete
ya domesticadas muchas derivas.

Necesitar.
Depender de la incógnita y de la duda
y de que siempre quede pendiente un saber…
Otra cosa sería la petulancia.
Considerar que todas las casillas están llenas.
Las sorpresas canceladas al creer hallado el máximo conocimiento.
Eso equivaldría a llamarnos muerte y a renunciar a la obra,
a fijar una hora donde estar separados.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Espelmes / Velas


Passar d’anys:
Imperatiu tossut
que mana i convida.
Sumar vivències
tanmateix com arrugues.
Desfer-nos dins d’ells
tornant a memoritzar el vol;
com núvols i ocells.

Un any darrere l’altre
la mainada deixarà
els joguets i l’escola,
els somnis de les primeres hores.
Oblidarà el crit del gall
quedant enrere el matí.
Passar d’anys
combinant aliments,
fins a arribar al capvespre
i a aquella nit
quan és muda per vestir-nos.

Fer via.
Vestir-me de nou
després de repetidament
estar nu.
Caminar cenyit.
Fer-li costat a l’acceptació,
abans que enfonsar-me lligat
i em siguin xuclades totes les gotes de sang
i esborrats els meus moviments
pels crits vampírics que ressonen
des de la frustració.

Contar d’anys.
Anys que volen
tal com fa el vent
lleugers!
proveint la brúixola,
declinant-se cap a una sola direcció
fins a tastar la pols i els minerals
que, esperant a tothom,
animen i donen sentit al mar,
en empènyer un seguit de batecs
arrelats a les ones.

318-omu G.S (bcn. 2015)

(castellano)

Pasar de años:
Imperativo terco
que manda e invita.
Sumar vivencias
  así mismo como arrugas.
Deshacernos dentro de ellos
volviendo a memorizar el vuelo;
como nubes y pájaros.

Un año tras otro
la chiquillería dejará
los juguetes y la escuela,
los sueños de las primeras horas.
Olvidará el grito del gallo
quedando atrás la mañana.
Pasar de años
combinando alimentos,
hasta llegar al atardecer
y a aquella noche
cuando es muda para vestirnos.

Hacer vía.
Vestirme de nuevo
después de repetidamente
estar desnudo.
Andar ceñido.
  Hacerle costado a la aceptación,
antes que hundirme atado
y me sean chupadas todas las gotas de sangre
y borrados mis movimientos
por los gritos vampíricos que resuenan
desde la frustración.

Contar de años.
Años que vuelan
tal como hace el viento
¡ligeros!
abasteciendo la brújula,
declinándose hacia una sola dirección
hasta probar el polvo y los minerales
que, esperando a todo el mundo,
animan y dan sentido al mar
al empujar un seguido de latidos
enraizados a las olas.

318-omu G.S (bcn. 2015)

Cesé de pesar

cesé de pesar 2

Como nubes…
cada una de tus huellas y pisadas.
Nubes por cuales y donde soñar.
Por ellas sé, al contemplar el cielo,
que también esta tierra está repleta
de sabor a pisadas de ángel.

Ya tengo convencido a mi demonio
para que abandone su tridente
y apague sus incendios.
Que por fin reconozca su gran pérdida de tiempo.
Que admita que le asfixia tanta contrariedad
y hasta a él le asesina
el uso indiscriminado de la negación incoherente.
Que sus actos son horca: edad y suma estéril
volcando un envejecimiento irreverente
¡ veneno sobre las calles por las que transita
y muerte dentro de los jardines de palacio !.

Mientras mi ángel recuenta ideales
visitando la variedad de sus formas interminables,
mi diablo acude a su propio parto
y dando a luz un par de alas,
las bate,
aletea conociendo la gracia del vuelo.
Mi diablo hace trizas sus viejos ropajes
dejando de renquear.
Huye de los códigos
y de las creencias inútiles.
De cualquiera de los ademanes
que lo conviertieron en esclavo mezquino,
en un subdito, con corazón harapiento,
de su propio dolor.

Como nubes…
siguen tus huellas
y optan a ser, mis pisadas.
Encontré el grial ¡ fui meritorio !.
Quedaron atrás las citas absurdas.
Traspasé la identidad que equivale a niebla.
Deje de vagar dando tumbos
y de buscar múltiplos de uno
que siendo fantasmagóricos
apagaban perfumes y esquilaban la hierba.

Ya.
Un ahora de sentirnos
tan vitales y potentes como el sol,
frágiles
viajeros… siendo agua…

Nube atada al cielo.
Nube sobre nube
tejiendo dibujos y colores
dentro del espacio.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

cesé de pesar

Andar…

« Estanys blaus-coll del Certascan (Alt Pirineu) »

Andar entre montañas y sentirme tan diminuto, tan minúsculo, que consigo diluirme y ser parte misma de los elementos. Un fragmento de letra buscando un enclave dentro de la fuerza de la naturaleza cuándo pretende ésta de todo para llegar a optimizar su potencia vocal.
Aire. Viento. Silbido. Acento pletórico que, aun capaz de ser contundente y tumbar o de suavemente acariciar, siempre transporta oxígeno para llenar de abecedario cualquier vida, todos los pulmones.
Agua. ¡Transformación!… Nubes. Glaciar. Lago. Río. Presencia políglota. Una gota de lluvia agazapada sobre una piedra, tomando minerales, y dándole de beber, a la pizarra, a la caliza, a las hormigas y arañas y al musgo… para que avancen y crezcan.
Andar entre montañas y abandonar mi yo de hombre. Sentirme volcán y cosmos. Voltear cualquier identidad concreta hasta conseguir hallarme fuera de cárceles, autoengaños y derivas.
Hacer camino y observar que la existencia es consistente o se difumina, pero, se prolonga, elástica y maleable, ella me lleva consigo, mientras perdura infinita.