APARICIONES Y ENCUENTROS

 
 
Aspera la corteza de la piel desdeñada, al sentirse despreciada se desgarra resquebrajandose, sin la calidez de fundirse con aquello que esperaba, que quiere. Mas puede entonces el aroma de lo deseado a lo que un interior nos concede.
Es la fuerza de una naturaleza la que nos empuja estirando hacia lugares a los que no queremos ir, nos sumerge en aguas turbias de desasosiego, al tiempo que determina aportandonos borbotones de pellizcos que reconstituiran el entendimiento capaz de liberarnos.
Naturaleza incrustada, no es posible de arrancar, si, limarle asperezas que arañan dejando la piel en carne viva, en acidez que nos escuece. Si, disimuladamente nos muestra caminos, hace veamos los restos de desolladas carnes de los que por ellos antes anduvieron, dejando estelas de gozo y sufrimiento.
Naturaleza, que nos eleva en el reconocimiento de la estirpe de la cual venimos, aun sin querer, determina muchos de los tiempos de lamento y de risas, conversa con la tierra y el cielo, salpica con sus sudores, se sustenta de los opuestos para descubrirnos la grandeza que hay en todo lo que existe. Sabia responde aun sin estar preguntada, nos desvela quienes somos.
Se nublan los cielos por tantas horas de vividos grises noctambulos, se cambian los dias felices por sombras que se prefieren creer son fugaces. No entorpezcan los negros de la oscuridad que hace irreconocible la claridad de las luces, no se desprendan dudas alentadoras en miedo, de lo inseguro. Resplandezcan las joyas tantas veces aletargadas de la confianza, como descarados rostros embriagadores, cargados, repletos de virtudes.
Solo, cuando sello mi vida con las caricias transparentes de mi alma limpia, despierto reluzco.
Dando cobijo a los destellos amorosos que se me cruzan apareciendo. Los agarro fuertemente pidiendoles….no os vayais, no os desentendais de mi, sois mi unico bien hallado alimento.
Reconozco oceanos que nunca se desbravan en la amapola que droga en sus colores, con sus olores, sin cortes que tallen, sin sacarle sustancias ennubladoras, sin ser fumada, pinchada o arrancada, ni extraida de la tierra.
Silenciosamente, contemplo nacimientos y ocasos, andan ellos en espontaneos momentos sin corazas ni tapujos, esos instantes revientan los conceptos, las febleces, nos regalan hasta de lo que se carece.
Desvanecidas las guerras destructoras, es donde se amansan las fieras mas salvajes, atroces, crueles y traidoras. Domesticados en el nacimiento, en la muerte, marcandonos cada destino, adivinas ya de lo que fue y de lo que esta por venir.
Se pierden en estos sublimes entonces, atisbos de cualquier desden altanero. Se unifican leyes insalvables, brotan girasoles, los cuales giran bailando, ausentes estando…sin viento.
 
    desagüe balconcillo         en ruta
 
 
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