Y…

“Labios estriados por besos robados. Fatigados, tremulos cuándo la risa a causa de tanto llanto. Cerrados o abiertos, de noche y de día, de mañana y de tarde… besados suavemente con candor.”
Ellos están recostados, atesoran cuentos que fueron y son enseñanzas.
Releen los poemas escritos, contando y repitiendo al contar sus estrofas;
su contenido es alivio y sortilegio, un recato remarcadamente atrevido.
Pasean sus abrazos en el jugar de cada uno de los tiempos.
No cierran jamás las ventanas, ni corren cortinas, ni bajan persianas;
sienten el primer día en que deseosos se amaron apasionadamente y se tuvieron, y a este día escogen hacerlo eterno.
Ven, en el sol resplandeciente, el fulgor del otro por siempre, nunca derretido… incluso los silencios hablan del entendimiento en su total fundido.
El ofrecimiento deja huellas muy hondas; abre, muestra pistas y ofrece rutas, señala como consentidos juegos anteriormente negados, ocultos, prohibidos.
Serenata despidiendo a las deudas, vareando almendras, higos y olivos.
Ojos acaramelados que ya encontraron la mirada profunda, dulce y sincera hasta esa hora, callada, escondida. Usó la voz gritándola al viento, para que apareciera como ladrona de sus anhelos y provocadora de suspiros.

**

Me refugié escuchando mi interior; atendiendo inquietudes fui respondiendo de a poco.
Contrasté soluciones, en respuestas mías y de otros. Sincerándome en lo más profundo, sané.
Separé las gotas de lluvia buscándote —calor del rico cariño, por fin te encontré—.
Amarré mis deseos con todo tipo de nudos, llanos y de cirujano; se deshicieron todas las ataduras al sentir tu piel cerca de la mía, los nudos
perdían su apriete al invadirme tu aliento y poseerme —confundido, lo propio marchó mostrando a lo nuestro—.
Nubes movidas en el atardecer del cielo. Cielo cambiante, aparecido o desvaneciéndose: tú que comprendes y creas contenidos y formas donde no hay nada… así eres tú: Cielo/Amor, Tú inventas y descifras.
Conversas tanto mudo como aireado, observante nos indicas. Fantaseas, fabuleas… tan crédulo, descriptivo y presente, como tan evasivo, escueto y furtivo.
Eres plácido o tormentoso, mi cielo, eres amante, a su vez, humilde y altivo, pero siempre cubres concediendo.
Luminosamente alternando, complementas pasado y futuro, forjas presentes retadores que sacian a las cimas y a las marismas.

**
Apuntes anotados en algun curso vivenciado, escritos con tinta invisible, son aprendidos. Los registros son semillas y rastrojos, se dividen tan solo en el tiempo de lo circunstancial; apuntes dejados sobre mis manos, dentro de mis días, en mi ser los arropo y me sirven, los acojo y los mimo.
Apuntes llegados por una inesperada y providencial dejadez del destino, por deliciosos se agradecen; locuaces, subrayados, bien indicados en lo visceralmente natural de lo vivo e instintivo, añadidos a cada trazo de nuestro mundo racional.
Nuestro temperamento queda acentuado por interrogantes cromosomaticamente sanguineos, queda atrapado dentro de selvas virgenes igual como dentro de aridas dunas, somos viajeros que albergamos ese polvo verde que se extravió por el olvido.

¡viva la comunicación!

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