Para algunos… la moneda tan sólo tiene una cara

 arbre nu

    «Un sudor venido por el sufrimiento

    endurece con callos el alma y las manos

    de una cuarta parte de los niños,

    adultos y abuelos de este mundo.

    Los hay que si conocen el verdadero precio

    de un vaso de agua o de un mendrugo de pan.»

 

    ***   ***   ***

     Crepuscular, cruje la crisis,

    ruje la halitosis del engranaje.

    Las bisagras, ruedas y tuercas

    se quedaron faltas de aceite.

    Ásperos, los rodamientos rozan

    y el sistema aparatosamente se encalla.

    Oxidado, lleno de mugre y estrías, chirría.

 

      Un occidente lastimoso

    y ciego del resto,

    reclama apenado

    mientras solloza equivocado

    cambiando del escaparate

    los precios y los maniquíes.

 

       Hipócrita, el estado de consumo

    domina, reforma y constituye

    una alteración en el contrato,

    revisa, modifica y según conviene alterna

    la validación y la caducidad de los términos.

    Deja de morder, mordisquea,

    aminora su ritmo

    pero igualmente engulle.

    El sistema prosigue la alienación,

    maltrata y malea,

    simula bienestar y afabilidad,

    aparenta ser bonanza

    cuando su ferocidad

    comporta, acarrea tormentas.

 

       Occidente, descontrolado consume,

    desentendiéndose, barre para su casa.

    Interesadamente intercambia

    armas por diamantes,

    trafica con la esclavitud,

    sopesa con una balanza,

    equilibrada con sangre y miseria,

    regida por una justicia,

    la del mayor de los desatinos.

 

    Desarrollado occidente,

    generoso y desprendido,

    observa las direcciones

    y regala al subdesarrollo,

    grandes, enormes barrigas

    rellenadas por el hambre,

    occidente no padece

    por penas ajenas

    que en otros causan desdicha.

    Occidente se acuerda

    de África, de Asia y Oriente

    y les obsequia

    con fabulosas bacterias,

    las cuales espléndidas,

    portando guadaña,

    elevan en esas tierras

    el índice de mortalidad.

 

     Una buena parte de este mundo,

    todavía investiga y se cuestiona,

    dónde estará ese segundo planeta.

    Y si existe el desarrollo,

    el tercer mundo

    tendría que hallarse,

    en la cuadratura

    de un extraño contrapunto.

    Se evidencia,

    (hasta en esto)

    falta de delicadeza.

 

     En la cadena de montaje:

    el método, permisivo,

    amortigua con farsas

    los gritos que son quejas

    y resuenan.

    El método, basa su poder

    en la ambición,

    la competitividad

    y la codicia.

    Monótonamente,

    huele a chatarra,

    a caucho quemado,

    a polvo aluminoso

    y a goma gastada.

    La fórmula escupe y rocía

    la mente y los pulmones

    con ácidos corrosivos,

    con monóxidos y depresivos,

    cancerígenos y contagiosos.

 

    Mientras tanto….

    en el barrio de al lado,

    entre zancada y zancada,

    dan las gracias cada día

    al recorrer a pie

    veinticinco kilómetros.

    Dan las gracias,

    por disponer

    de un camino hacia el trabajo (mal pagado).

    Dan las gracias

    por tener una choza

    de caña y barro;

    y poder hilar sus esteras

    con pellejos de coco

    o sus hamacas

    poder colgar para descansar.

 

     Mientras tanto….

    los vecinos de finca

    desde la misma parcela,

    desde la flotabilidad

    del mismo globo terráqueo,

    se dan la mano,

    llenan su plato (si pueden)

    con tortas y cereales

    y de cuclillas sonríen.

    No conocen los excesos,

    no desperdician irresponsablemente.

    Le agradecen a la lluvia

    a los ríos, a los lagos y al mar.

    Son conscientes

    y se congratulan

    del sol, del cielo, del árbol

    y de la montaña.

    La grandeza para ellos está

    en algo tan simple

    como el ver a sus hijos dibujar

    con lápices de colores

    y marchar con alegría confesa

    para acudir a la escuela.

    Encuentran el confort

    en una vieja manta raída,

    pero que les abriga,

    necesitan de un poco de algo indispensable

    y con esto, tienen mucho, tienen suficiente.

    Veneran un pozo con agua,

    una tierra fértil,

    el pájaro o el pez que se les ofrece.

    Disponen de una leve carga espiritual,

    su posible brevedad es; su felicidad.

 

    318-omu G.S. (Bcn.)

arbre vestit

 

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