Pensar y escuchar advirtiendo lo desconocido. Sabernos próximos y encontrarnos. Intuir extrañezas y perdernos. Creerse lejos de… y al verterse sorpresivamente la luz realzarse la fructífera simbiosis; reconocernos.
Cuantos ceros convergen en una misma y lúdica espiral, que repitiendo e innovando gestos insiste en alcanzar nuevos pedazos de prolífico destino.
Ceros. Todos redondos pero teñidos con variados colores, aptitudes complementarias y perfiles distintos. ¡ UN MUNDO !.
Ceros. Que al rodar por las calles aportan valiosos detalles que suman. Y en su recorrido, sin observarlo ni pretenderlo, ejecutan la labor de lustrar viejas baldosas que dieron senda y le dan forma al largo infinito de las vías.
Tengo vida. El mismo aire que hincha los globos para que tantos niños logren imaginar, se diviertan y jueguen. Y entre colores que flotan descubran el futuro que sostienen y sientan que la libertad les convoca para que diezmen sus cargas en cada una de sus horas presentes.
Tengo vida: El aire que desentraña verdades mientras levita e hincha sueños y pulmones. Tengo vida: La tierra en la cual se alzan victorias y caídas al caber todos los sones.
Tengo vida. Dispongo de la persistencia del agua para bucear hasta las entrañas del universo. Y de la dúctil consistencia de la roca para enclavarme como un yo impertérrito.
Alineado a un cierto apego sostengo y sopeso la vida -diome balanza mi edad- desde una firmeza que acierta por ser maleable y desde la fluidez que continuamente renace al tener llave que supera barreras y límites -firmeza y fluidez ¡exquisitas!-
Tendré muerte -todo cuerpo se transforma cuando con ella conversa- Las alas para volar a otros mundos que hoy se me resisten aún estando vigilantes, al portar la fama y el atuendo que los hace, inalcanzables.
Tendré muerte. Seré aire y tierra. Seré mezcla. Sentiré aquel fuego que ya no quema renovaré mis sentidos. Seré llamas, ceniza y humo. Bailaré tan bien vestido como desnudo al son de un día eterno y con el universo; quedando mis verdades y mentiras desleídas dentro de un cuadro sin museo.
Tengo vida y tendré muerte; he escalado riscos escarpados para conseguir avistar cuanto de extenso es el horizonte.
Preciso volar siendo atrevido. Difuminarme hasta renacer. Trocearme y recomponerme. Dejar de oponerme, ignorar u omitir preso del miedo que encapsula o de la vanidad que otorga prepotencia. Necesito hartarme de comprender al viajar y conocer cualquier espacio o circunstancia, y hacer de dos, una sola cara.
(I) Quiero donarme, presto y sin falta, al duende que llevas, al mismo que comprende porque ama…
Al mar -sencillamente nostálgico, sencillamente profundo- Con sus celestes grisáceos, y sus espontáneos dibujos, con sus anaranjados reflejos, y sus tornasolados caminos.
Al mar -vigorosamente tormentoso, pacíficamente sereno- Con su arena espumosa y sus esculturales rocas. Con su convexo horizonte y su aparecer infinito. Con sus odas susurradas al día y su mecer embebiendo la noche. Con sus deidades variopintas, disfrazadas de tridentes y caracolas y sus tesoros encontrados… y también los escondidos. Con sus hombres curtidos por el salitre penetrante y por aquel fuego que es vital antes que suceder apocalíptico. Con sus barcas platicando, -danzantes o varadas- recordándome el decir de un arcipreste, que con su pluma le dio amor a la tediosa blancura de unas hojas que esperaban ser un libro. Con sus redes artesanas y sus mástiles y velas y remos y veloces aletas que resoplan alentadas por las branquias que avivan tanto de lo hundido. Con todas las muerte alzadas en cada una de sus olas … y la vida, a la par, resonando acompasada dentro de la espuma: brindis y saludo. Insistiendo en concedernos el matiz y bautizarnos como buenos nadadores; como supervivientes frente a frente, superando cualquier destino.
A este mar -de boca grande- Al mismo que ama a esos ríos que desde las alturas cursan imparables y le agradece a las montañas la llegada de sus tantos detalles.
Al que ama a la lluvia -tránsfuga por transmuta- a los finos y gruesos afluentes. Al que ama al agua, -consistentemente pluriforme- y al abecedario que albergan los puentes y acueductos.
(II) Quiero regalarme por entero; condescendiente y agradecido; como hace servil un cordero al ser servido en la fiesta, dando alegría tras el sacrificio.
Para que logre perdurar longevo el entendimiento. … y las risas fluyan compartidas … y del diálogo nazcan mil fuentes que con sus aguas den de beber y despierten una digna conciencia en las gentes que vagan adormecidas.
Para que el placer, multiplicándose, recabe extremo. Para que luzca sin lacre, quedando bien a la vista; ¡perenne sea el amor!, la honra de nuestro sello.
Así supere este guiño el irracional exterminio; la bipolaridad que habita dentro de hombres que se contradicen mientras juegan a héroes o bandidos, subidos en una tierra que insaciable procrea cuando gustosa copula con rostros cambiantes.
Así traspase este guiño el óxido corrosivo que destruye nuestros frágiles cuerpos al caer rendidos ante los años. Cuando seducidos por el más allá, secundando a la gradual puntualidad de la credulidad y lo ignoto, ¡marchamos hacia adelante!, vistiéndonos con los mantos que sostiene el infinito y sus continuos epílogos.
Máquinas y hombres, brazos, cojinetes, piernas y poleas, engranajes, arterias, la sangre y el aceite. Sinónimos o antónimos, sea como fueran, se cuelan aparentes diferencias que se ensamblan teniendo almas unísonas.
Como amantes del tiempo nos asimos; juntos, sobre la espalda del progreso, exactamente; a la misma hora.
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¡Ay! qué sería de las máquinas si les deviniera la ausencia de humanas manos, si torpeza adquirieran, de hombres, la mente. Si desapareciera el ingenio y la premura decayera volviendo toscos los dedos, si hasta las manos olvidaran las palancas y botoneras que accionando sus movimientos hacen rugir sus gestos. Para que deberes cumplieran sus tantos motores, cuales, implícitos de la evolución, alardean de ser preciados arpegios.
¡Ay! qué sería de la productividad de los hombres, si destartaladas por averías se paralizaran todas las máquinas. Y de nuevo los músculos tuvieran que recrearse multiplicando su esfuerzo. Ellos; tensados, al límite; luna nueva tras luna llena, luna tras soles, luna tras estaciones, año nuevo tras hombre gastado sólo por viejo.
¡Ay! si la utilidad de las máquinas no mermara puestos de trabajo. ¡Ay! si los hombres no inventaran maquinarias destructivas, instrumentales nefastos.
Vosotras, máquinas, hijas del ingenio, albergáis multitud de reflejos. Naturalmente condensáis; parte de nuestra esencia, savia del universo. De seguro hacéis y sois como claro espejo de los hombres, evidenciando tanto la prehistoria ancestral como los términos audaces con que se origina y distribuye el destino en todo tiempo.
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Se van volviendo agudos al alzarse. Pierden su grosor subidos a un ascensor que quiere reparar en frotarse con el cielo. Como sonido cabrían en el bosque: siendo estridencia. Padecen de un terrible insomnio que les obliga a estar de pie, nunca se inclinan, jamás se recuestan. Comparten las luces de la capital; con cláxones, polución, semáforos y caucho -como un helado- derretido. Con palomas que en ellos no encuentran ningún refugio, con mochilas y accidentes, con las compras y el transporte, con maletas y bolsos, con gestiones, escuelas y transeúntes que, compasivos o insolidarios, cruzan las vías por pasos de cebra. Saben a negocios, a tecleo, a transacciones, a dictatoriales directivos, a operarios sometidos, al papel que bautiza a millonarios, y también… a ajustados salarios que por insuficientes son impresentables, y siendo más que cuestionables descompensan la balanza mientras proclaman la insolencia implícita en este sistema. Perfilan el cielo. Recortan las nubes. De la ciudad son inmensos torreones. Solitarias estructuras de ladrillos o acero que se yerguen prepotentes, y menosprecian al resto; verticales. Penetra su base mellando el asfalto y la tierra, dándole dentelladas al suelo. Inermes y rectilíneas estatuas, que por estar tan faltas de curvas eluden llegar a ser arte. Igual de procaces como de provocadoras pretenden; acariciar, hurgar en la noche para hurtarle sus estrellas, humillar, restándole luminosidad a las plazas y a las calles, frotar la lámpara del genio divino rascando la consistencia invisible del cielo. Rascacielos esculpidos con el esfuerzo conjunto de maquinarias y hombres. Entre callos y correas, taladros, palas, gavetas, tractores, grúas, tintineos, brochas, rodillos, yeso y pintores. Entre varillas, tornillos y mandiles, capataces, planos eficientes y arquitectos. Por la labor de oficiales y peones. Obreros que construyen subidos a un andamio y, rebozando, le dan aplomo a las paredes. Obreros que gotean sabiduría, ¡construyendo!, exprimiendo la pericia sudoroso de su oficio. Rascacielos que conversan -dentro de las ciudadades con firmeza- por la precisa natural y química argamasa o esas robustas vigas que forzudamente atléticas estructuran a la vez que cuantiosos pesos sostienen. Vuestras laminadas ventanas son sensible piel, que recibe el dorado fulgor del sol o la nocturna plata de la noche. Aquella risa o lágrima, que le correspondiera a la jornada, dependiendo del curso estacional que mereciera brote.
318-omu G.S. (Bcn-2012)
Mig penjat vaig aprendre a llegir el present, a creure en el futur i a volar fins ell.
Tot nu i mig penjat faig camí, em desentenc de pors i de vergonyes, prego per anar pujant esglaons dins l’evolució que a tot acarona. -Hi ha cops que em sento; errat, indigna i traïdor, en treure des del meu pou un cubell replè de veritats alienes i pròpies-
Mig penjat he caigut, sotmès al cru hivern, al fred paralitzant i a la boira de ciutats que furtaven els camins i induïen al suïcidi col·lectiu, en retallar la comunicació i menjar-se l’ordi i el blat que donen salut als homes.
Mig penjat he volat allunyant-me del verí. Fugint de trepitjar la terra que avui es llaura aquí.
El meu jo, tot nu i mig penjat, reconeix com trist que el dolor mereixi culte, que els homes, tenint tant, remuguem insatisfets; decidint prendre glops de vinagre oblidats de l’aigua clara, donant cops en comptes d’abraçades mentre anem demolint castells.
318-omu G.S. (Bcn. 2014)
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(castellano)
Medio colgado aprendí a leer el presente, a creer en el futuro y a volar hasta él.
Todo desnudo y medio colgado hago camino, me desentiendo de miedos y de vergüenzas, ruego para ir subiendo peldaños dentro de la evolución que a todo mima. – hay veces que me siento; errado, indigna y traidor, al sacar desde mi pozo un cubo repleto de verdades ajenas y propias-
Medio colgado he caído sometido al crudo invierno, al frío paralizante y a la niebla de ciudades que hurtaban los caminos e inducían al suicidio colectivo, al recortar la comunicación y comerse la cebada y el trigo que dan salud a los hombres.
Medio colgado he volado alejándome del veneno. Huyendo de pisar la tierra que hoy se labra aquí.
Mi yo, todo desnudo y medio colgado, reconoce como triste que el dolor merezca culto, que los hombres, teniendo tanto, mascullemos insatisfechos; decidiendo tomar tragos de vinagre olvidados del agua clara, dando golpes en vez de abrazos mientras vamos demoliendo castillos.
Vía ferrata situada en la población de St. Feliu de Guixols, (costa brava catalana), la cual se nos regala, a tocar de mar, para concedernos casi bien dos horas de disfrute.
Recientemente reabierta y reinstalada (año 2013), diría que de fácil recorrido, o tan solo con una dificultad moderada, al disponerse en ella un tramo corto, (de unos ocho metros) con un cierto desplome que nos exije la justa destreza y una pizca de fuerza.
Varios puentes nos aguardan al recorrerla, (cinco en total). Así mismo indicar, que también existe la posibilidad de escape tras un primer tramo que puede servirnos para constatar nuestras posibilidades.
acceso: inmediato.
retorno: tres minutos.
material: el conveniente de seguridad para vías ferratas, (disipador, casco, arnés, guantes y tercera baga).
» vía ferrata de cala del molí (St. Feliu de Guixols -Girona-) «
Tras tres mordiscos de tierra nunca desmerezco nada, doy las gracias y canto victoria.
Recojo minerales a cada paso Descubro mi esencia cuando observo la fauna. Como gota de lluvia o como trozo de barro, repaso el entorno que me es concedido y alimento a la flora.
Tras tres mordiscos de tierra separo y rasgo los velos soplando fuerte las nubes. Veo como nacen claros cuando me siento ayudado por razón y memoria.
Tras tres mordiscos de tierra desentraño mil entuertos y me invento trabalenguas. Pincho como un niño ávido y travieso burbujas juguetonas que el aire sostiene mientras navegan y flotan.
Tras tres mordiscos de tierra; sé de desastres que son eludibles, y aquí persisten maltratando a la historia. Sé acerca de maldiciones ancestrales y supersticiones repletas de óxido que ensucian entrañas y manchan las ropas. Conozco penares cortantes que degüellan cuellos inocentes, y detalles que aún siendo perniciosos, por insensato, el hombre perpetua y prolonga.
Tras tres mordiscos de tierra… Es tanto lo bueno que he recibido. Hay tantas maravillas esparcidas, que por deberle le debo a esta vida infinitos pedacitos de gloria.
Cañon situado a los pies del Canigó, (Pirineos franceses). Cercano a la población de Estoher.
Quién montara los primeros parques artificiales y acuáticos, antes seguro que tuvo que pasarse por estos entornos.
Fabuloso cañon, en donde se suceden multitud de toboganes y saltos, dentro de él tenemos garantizado el divertimento; el mejor entre los mejores.
¡ Para no perdérselo !
acceso: 25 minutos.
descenso: 2 horas, (según grupo).
retorno: 40 minutos.
material: equipo de seguridad y cuerda de 30 metros (más la respectiva de socorro).
Menuda la desfachatez e ineficacia del sistema judicial a la hora de dirimir sentencias en muchos de los juicios; al ladrón y estafador de millones se le condona la pena que le correspondería, si es que él se compromete y hace cargo de la devolución de una cifra que se estipula como digno pago para la estafa o hurto. Cifra cual cabe que no sea, en la mayoría de los casos, el total del botín robado, eso sí, se le reclama también, haga público su sincero arrepentimiento, que cabe suponerse debiera devolverle la confianza y aliviar el pesar y la indignación de los ciudadanos que han sido estafados, (al tratarse de una entidad financiera a la cual se le efectuó rescate, repercute en la economía, tal estafa, de absolutamente todos los ciudadanos).
Y así es como estos mangantes, mal usando la potestad de su cargo, resultan absueltos de pagar con la pena de presidio.
Tales sentencias no dejan de ser una fórmula perjudicial que incita a cometer nuevamente más de tales delitos, ya que en el supuesto de demostrarse la culpabilidad de dichos personajes, con el reembolso de la cantidad que se les solicita, no conocen las verdaderas consecuencias de contrariar a la ley, y pueden continuar libremente disponiendo de sus días, sin saborear la amargura que hay tras las rejas de una cárcel, en la cual si se impusiera una equitativa justicia, debieran haber hallado su destino.
En cambio si su negocio fraudulento no llegara nunca a salir a la luz, el disfrute de la recompensa les garantiza un poder y un status que, dadas sus ambiciosas características, les servirá para proseguir e innovar propuestas delinquivas que sacien sus antojos y llenen sus arcas personales.
Mientras, en la sala de vistas contigua, un vulgar y necesitado ladronzuelo, escucha como por seiscientos euros conseguidos tras un hurto buscando el descuido dentro de un comercio, sin tener la anterior y citada opción monetaria para librarse de su sentencia, es condenado sin remisión a su inmediata reclusión.
Claro queda, con tal diversidad de sentencias, que pesan más los intereses fueran cuales fueran, que ir equilibrando dignamente la balanza dentro de esta sociedad al administrar de igual manera la justicia.
Diario digital que nace con la vocación de informar sobre Jaca, Jacetania, Alto Gállego y los valles de Tena y del Aragón, reflejando con fidelidad y objetividad todo lo que sucede e interesa a sus gentes. Editado por la periodista Rebeca Ruiz
Este blog es únicamente para mayores de edad. Relata la vida de sumisión de una chica que se adentra en el mundo del BDSM casi por casualidad, sin saber muy bien ni qué significan esas letras.