Apuntes de amor (XXVII)

Perdí la vergüenza de contar.
Tú:
Acento acoplado a la vocal.
Consigues que suenen musicales
hasta aquellos gestos míos
que estaban acostumbrados a penar
ruidosos; toscos y torpes.
Tú:
Miel. Tomillo y limón.
Limpias.
Aclaras mi voz.
Logras que mi decir
se oíga nítido,
incluso al aliarse con los rituales y juegos
que danzan abrazados a palabras.

Desbancar a la vergüenza.
Ajusticiar la soledad
abandonado a tu compañía
—qué mejor suerte—.

Tú:
Un recipiente lleno de sol.
El calor preciso
que conoce la necesidad.
La hora en punto que alumbra
uno de auténtico
y otro de mejor; albas repetidas.

¿Lo entiendes?
El deseo que tengo de quedarme
pegado a tu tela de araña…
para que me comas y comas y comas
¡disfrutando
saciándote!
amorosamente perdida,
encantada y de a poco.

Perdí la vergüenza
¡corazón-mando!.

318-omu G.S. (Bcn. 2016)

Sarmiento (apuntes de amor XXVI)

Ser ciego.
Negar
que tu cuerpo es capaz de borrar
la prisión de una mente.
Al vocalizar un torrente sensitivo
recubierto de tacto,
con las notas suficientes
para viajar unido a su sonido
hasta la luz inmortal.

Abandonar la ceguera.
Afirmar
que hay lugares envidiables y asombrosos
adonde los pies jamás nos podrán acercar.

Alcanzar la lucidez.
Confirmar
que tu eres un gran seno.
Misiva placentera.
Torbellino que gira y gira
y avanza irrefrenable versionando futuro.
Rompiendo distancias
a la vez que desmantela fronteras.
Ensalzando novedosos espacios
en cuales caben el batir de las alas
junto al marchar de las piernas.

Sobrepasar la fe.
Constatar
que somos una apuesta del líquido
logrando equilibrar
aquella que es nuestra única verdad.
Somos
cómplices de una hora
sentimientos
agua de minutos.

Reconocerte complaciente.
Comprender
que tu cuerpo habla tanto como aliento.
Doma miserables e inútiles recuerdos
¡ celebrando mi hoy !
el saber que los grilletes están atenazando
la razón infructuosa y rectilínea
y anegando a la jaqueca cuándo memoria
para que mi fantasía sea coronada con olvido
y levite liviana.

Tú.
Yo:
Adentro.
Y entonces…
lo demás sobra.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Barro sobre barro

en filera

Exprímeme hasta que obtengas la parte que precises. Quisiera ayudarte a desmarcar la «z» de tu vida. Ahuyentar a las hienas que pretendan devorar a tu ser feliz.

Tómame entero. Sé desvergonzada y escupe cielo e inventa infiernos. Delátate. Tómame mientras me entregas tus elucubraciones y dilemas. Tus supuestas verdades —las derechas y recias y las blandas y torcidas—y la ficción que almacena un más tarde de consistencia veraz. Entregate. Confía. De mí no escucharás, al contarme, ningún lamento oclusivo ni ningún reproche.

Sé jugar a dinosaurio e insecto. A hielo y lava. A orgasmos y llanto. A besos y ranas. Sé vestirme con el lujo del ruiseñor y del jilguero y con el de las piñas que pendiendo de los árboles le demandan al viento que las convierta en mañana.
Sé jugar a nubes… cuándo éstas aparecen intuitivas, y cuándo éstas evasivas se escapan. Sé jugar a hoja y tierra húmeda. Y a tierra y hoja seca. A expandirme y a resquebrajarme. A ser empático y a saltar soñando, desde la realidad rancia y pagana al cuento crédulo y a la leyenda inverosimil, para que la mejor de entre las fortunas no se demorase… para que naciera temprana.

Tengo joyas escondidas para que aprendieras la magia dispuesta en la intriga —protejo pedacitos de misterio aún por describir—. Sé que dispongo de un mar para tus olas, donde caben, perfectamente, tu ártico y tu trópico, tanto tu saber como tu desconocimiento circense.

Sepas que: Puedo ver la aurora que, apareciendo puntual, afirma ángeles y señala santos e indica una identidad común disfrazada de monstruos aberrantes y demonios.
Sepas que: Me encanta desvirgar a esa inocencia cual se resiste, obstinada e insolente, a transformarse en sinónimo terrícola.
Sepas que: Quiero saborear aquellos pedazos de tierra que consintieran tantos fallos como aciertos. Deseo saborear la tierra que exije de mí la imperfección; una y otra, el seguir de más pisadas.

Kayac (Cala Trebaluger)Descubre que puedo ser: Aperitivo y postre complaciente. Rabia y Celos. Condición amatoria y Lealtad hasta la Amistad. Infusión sanadora y revitalizante. Almohada, Leño y Diálogo. Comprensión y Diferencias aunque Abrazo. Contradicción guerrera. Látigo y Veneno. Calle abierta. Ciudad cosmopolita. Pozo lleno y campo. Esquina silenciosa. Luz y sombra. Un susurro nadando en un café.
Si te decidieras a tomarme por entero, descubrirías una tarde cinematográfica y adolescente. Tarde de palomitas y golosinas que restan años mientras las bocas asoman juntas y nuestras piernas bien tapadas. O degustarías un tiempo de riesgo y aventuras bañado de ríos y mares voraces y montañas que vociferan vida desde sus entrañas. O, una cama repleta de excitación, donde sobran las definiciones, los interrogantes y la razón, y, por supuesto, también los pijamas. Tómame sin dejarte un ápice. E incluso si te apeteciera cuartearme hasta convertirme en minúsculo para disfrutarme a migajas, tómame. Tómame como quieras, pero siempre olvidándote de la traición; proyéctate, ante mí, no como una ilusión, sí como una visión rebosante de esencia franca.

Apuntes de amor (XXV)

La puerta del cielo resuena,
sirve como timbre del hogar.
Cuándo tu boca ampara a mi boca
dispuesta a recibirme
abierta.
Abierta
bebe con agrado
la tierra consistente
y las llamas y las nubes
que propiamente guardo.
La puerta del cielo nunca chirría.
Elude mostrarse esquiva
y enseñarme su espalda.
Se le ofrece a mi vida
tan cercana como a tocar.
Presume de tener camino.

Por prestarte a ser mi compañera
traspaso la fortuna que fue sueño
y durmió encerrada;
puedo saludar sintiéndome completo.
Creo en dos con privilegios,
en venas aliadas que clausuran
prolongaciones perentorias que vagan
entre condiciones y con término.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

«ar» de desear hasta venerar (tal vez amor)

caiguda sol tibiDeseé tu pozo:
porque desde él surgía
el agua que quería beber
mi parte masculina:
El alma que, supongo, tengo
en continua locomoción,
presa de una deriva lobezna
o sujeta a la composición regeneradora.
Y el mismo espíritu que traspasa
todas las puertas habidas,
sabidas y desconocidas, o aún por crear
para donarle revolución a mis entrañas.

Amé tus aciertos y tropiezos,
tus disloques e imprecisión
y aquellas pócimas extrañas
que preparabas
y siempre consideré privilegios.

Participé gustosamente de tu carne,
bocado y sorbo y gemido y saliva
¡derretido dentro del gusto!
incluso al deleitarme del carbón
al destaparse tus claroscuros.

Deseo de amar.
Amar — quizás por caprichoso
y complacido y desear —
Pude aprender,
incluso al arrimarme a tu Lucifer,
a disfrutar por entero
de la virgen-diosa-yegua-mujer
que con sagacidad escondes.

Pasado y presente
a la caza del futuro.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

-apuntes de amor XXIV-

Apuntes de amor XXIII

Parc nacional d'Aigüestortes (Lleida)

« Parc nacional d’Aigüestortes (Lleida) »

Relato, cuento o poema,
trazas dentro de mí siendo inspiración.
De esta evidencia magnífica
¡chistera habladora!.
Cuerpo compensado.
Comodín, serpentino,
liebre o paloma.
Esperanza y humor
devastando el desgaste.
Pasos incansables.
Tactos descifrados.
Nado reversible
y plácido vuelo,
pero, sobre todo… punto álgido;
un corazón sensitivo
que adosado a las respuestas
venera la transformación.

Eres llave maestra capaz de situar
un gran sol en el centro del hogar,
y acertar un par de pies sobre la senda.
Eludes cualquier afirmación
que contenga sones vetustos.
Mides los vacíos a la perfección,
y lo mejor sucede a resultas de que…
sabes llenarlos.

Expones la cara oculta valedora,
frenando los automatismos
que confirman como irremediable
el cansancio y la vejez.
Alisas y prolongas mi mañana
hasta demostrar
que la vitalidad y el esplendor
no tienen precio.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Porque… (apuntes de amor XXII)


«Quedando claro que… convienes como lazo y reniegas de apretarme siendo nudo.»

Porque puedes ¡porque quieres! ¡porque amas!. Porque sabes usar los remos y dispones de velas y porque como grumete posees buena vista y destripaste al vértigo, ya que perdiste el terror a la intemperie y nunca le tuviste miedo a las alturas. Porque eres capaz de prever el temporal y medir y soportar el peso de la tormenta ante la posibilidad ineludible de naufragio.
Porque sabes aliviar hasta que sanen los pasos que dolieron, y porque sabes preparar los próximos de tal manera… que mejoras las huellas que, viniendo, aquí quedarán siendo cicatriz preciada, dando sustento.
Porque puedes soplar y soplar hasta extinguir cualquier amanecer o cualquier ocaso que se mostrase estéril, demoledor, desvergonzado e ingrato. Cualquier secuencia del día que, optando por las entrañas indecorosas, para seducirme se disfrazará con razones que simularán ser vitales, así quedando desbancadas mis ilusiones y quebrada completamente toda mi esperanza.
Porque aciertas a brindar por la locura virginal que marcha a contracorriente, esa que ensalza las pocas piezas y los elementos cuales, de veras, tienen cariz de irrenunciables y resultan imprescindibles. Porque tu sinceridad salta verjas y trabas descubriendo las trampas y aquellos motivos que, torciendo la paz, sólo portan dolor y disgusto; miseria, confusión y derrota… Por la sonrisa que me regalas al acostarme y al despertar.
Por atraerme, como imán, hasta el gozo liviano y desencadenándome de la somnolencia laberíntica de carácter espartano, liberarme de la pesadez concluyente que anula movimientos y cancela ideas capaces de impulsar de mejor manera este mundo.
Es por ello y tanto más, que tengo a bien aceptar… que seas la hechicera que le brinde poética a cada uno de mis soles, la protectora de mi pasión y la guardiana que vigila mi descanso durante todas las noches.

-apuntes de amor XXII-

(…) Interiores

(...) interioresRecorro tu cuerpo con la mirada y percibo en el alto y ancho y en lo hondo de tus formas, la consistencia, el contenido y el aroma que sabrá saciarme.
Existe un lecho aun por vestir con nuestros cuerpos, quiero creer que no sucederá el olvido que termina por verter un «pudo de ser» que conversa con el fracaso y el abandono.
Hay un lugar donde se reúnen a tomar el té un coro que sirve conciertos surtido de corazones; te cito para que acudas a él; despierta, natural y sonriente; como la joya que eres. Ven, no cuestiones el peligro, no lo dudes ¡ven! pero no te olvides… completamente desnuda.

Causa tras caso y caso por hechos, caso las emociones con mis sueños; abandono razones que deriven hasta un laberinto y asedio el albor de un nuevo, nuevo, del Día.
Sé, que aun sin conocernos nos esperamos. Sepas que hace tiempo que dejé las puertas abiertas, de par en par, y en cada uno de los ventanales, de inmaculada y robusta madera, pirograbé tu nombre (Vid-A).
Cierro los ojos. Siento. Oigo resonar un tambor; señal tribal; bailo y bailo por él, no admito que quepa el renuncie, ni del amor que sostengo ni de aquel que espero, danzo para aligerarme de años, invitándoles a que me den la espalda.
Té sé (¿seré adivino?)… concluyente, definitiva; alejada de los puntos finales y los puntos y aparte. Alimento que no admite el rechazo bajo ningún concepto, más allá de una orden impuesta, estricta o cambiante, te sé alimento que debo probar para recrearme con la piel; disfrutarla, pero reconociendo que hay una extensión más sabrosa aún, que los placeres humanos vertidos con y por carne.

Apuntes de amor (XXI)

APUNTES DE AMOR (XXI)Que bueno que es
pasarme la noche a tu lado
ya deshojados los pétalos de una y cien margaritas.
Mostrarnos indisciplinados.
Sorber nuestro ron
y encontrar que éste sabe
a gloria
a cava
y a tequila.

Tan bueno es, como para cuando no estás…
gozar la ausencia
de significados y nombres,
de circunstancias y lugar
para recordar tu voz repitiendo una vocal,
y tu cuerpo sonriente y mojado.

Que bueno que es el tiempo
en que, como cromos sobre un álbum,
repasamos la suerte de estar pegados
dándole la espalda a las bambalinas.
Padeciendo de un encantamiento.
Fieles al privilegio
de buscar juntos la salvación.

318-omu G.S. (bcn. 2015)

Apuntes de amor (XX)

«Nadie nombre su fin,
ni cite a los que, confundiéndolo,
lo trataron de ilusorio o de caduco.»

Siempre es reconfortante saber
que guardas para mí…

El beso

El beso «Gustav Klimt»

mil besos redondos
y un te quiero viajero tienes;
recogidos,
cuidado,
prestos para ser entregados
desde tu infinito femenino:
pálpitos de un corazón
que ganándole un pulso al tarde
supo despertar.

No sé como lo hice
pero mi mañana cabe dentro de este hoy
rebosante de ganancias y juguetes.
No me preocupan los espejos ni el tic-tac
porque reconocí tu señal como motivo.

318-omu G.S. (bcn. 2015)