Como sería capaz de valorar mi actual flotabilidad si antes no hubiera conocido; desvaríos y pesos, desequilibrios, ataduras y tropiezos.
Muchas plumas conforman unas alas ¡todo sirve de motor!
Preciso de la instrucción, para lograr apreciar el gozo habido en cualquier arte y la justa medida que puedo hacer frente de confusión.
¡Mil piezas conforman el motor del vehículo que me aleja de la perdición!
Tras ensamblar con acierto todas ellas… ando y sonrío, buceo tranquilo y nado sin miedo, repto bailando, vuelo liviano y sin esfuerzos planeo.
Gracias a cada una de esas piezas soy capaz de ser un arco que lanza flechas, flechas cuales son, cada respuesta dada y cada decisión.
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Prosigo asediando a la vida; como esa pluma cargada de aplomo que, aun con su delicadeza liviana, escribe y plasma la realidad a la vez que insiste en ser inagotable porque a volar se atreve.
Continúo en la brecha. Disto de renegar por ningún gesto que aparece, pues todos ellos disponen del acento ilustrativo que me hace reconocer, la textura y trama de la luz o la tesitura exacta de las sombras de allá, donde por motivos causales o cuestiones del destino, tarde o pronto, paso y respiro y siento cuando piso.
318-omu G.S. (bcn. 2014)
Voz y terapia de plumas
Por un ser: plumas, pieles y escamas

Quiero verme nacer sucesivamente; anhelo ser prolífico e interminable.
-Un geranio reparte el elixir de sus flores todas las primaveras. Aunque los pétalos alzados terminen arreciando caídos, la voz de cada flor permanece con su mensaje inalterable dialogando por siempre con el cielo y la tierra.
-voces sencillas-
A la par
Alfileres (notas del llanto de cupido III)
Hay veces que me siento
un frágil pedacito de yeso.
Pendulando como desconchado
sobre una aireada arista,
aferrándome al equilibrio
sin querer caerme del balcón.
Cuando no entiendo.
Cuando mi mente
se bate escasa de fuerzas: ralentizada.
Como ovillo con mil caras; desordenada.
Como trabalenguas;
extraviándose entre mil idiomas
desconocidos, plena de confusión.
Así el corazón;
rechazado, a la deriva.
Así mismo, mi alma;
cuando la desdicha la embarga
y se achica y se quiebra
ante la imprevisible visita
del severo y voraz desamor.
318-omu G.S. (bcn. 2014)
Vueltas de tuerca (I)
Yo, como lector, viajo; busco fuentes de energía. Repaso la técnica exquisita con que otros me deleitan. Pero, de veras me desvivo por la carga de valor habido en los contenidos.
Yo, como escritor y aprendiz, practico. Me agradaría saber darle impulso a los columpios en que están subidos otras gentes.
Yo, como amante del arte, decido ver la original composición que organizada mediante líneas y curvas le da pie a cada letra.
Hay ciertas palabras, que cuando son posicionadas adecuadamente dentro de un mensaje, por sí mismas, consiguen que eclosione en nosotros una corriente sensitiva. Cual provoca hasta que nos desentendamos del lugar concreto en el que estamos, y de la forma reducida y visual con la que nos vestimos.
Hay palabras que logran abrirnos un portal. Que impactan y nos sacuden haciéndonos vibrar, que tienen un peso más allá de diccionarios o del qué de las cuestiones.
Loto (apuntes de amor XII)

Que poco cuesta señalar acusadoramente y cuánto reconocerse sin maquillajes.
Que fácil es salvarse; buscar excusas, camuflar los propios defectos hasta creerlos inexistentes. Disculpar aquellos comportamientos de uno que causan discordia, desasosiego o desastres.
Nada cuesta hurgar con un dedo en la llaga, si la llaga asomara sobre cuerpos ajenos. Nada nos cuesta ajusticiar a voz en grito, sentenciar las conductas que consideramos inadecuadas, pero sólo es así, cuándo pertenecen a otros.
▬No hay lavandera capaz de limpiar sin antes tener presentes las piezas de ropa▬
Acentos activos (IV) -cuestión de aseo-
Hay infinitos que quedan sólo siendo décadas o lustros;
sucede con aquellos amores que caducan temprano,
que vencen, al cedérsele el paso al intratable egoísmo.
(Porque dejé de cuidar los peces de tu acuario,
de escuchar tus necesidades y atenderte
y desperdicie el agua servida por tus fuentes…
Porque me obsesioné con mi ombligo.)
Notas del llanto de cupido (II)
Apuntes de amor (XI)

Aunque dejara de hablar,
de esta flor que te regalo, su pasión.
Aunque se precipitaran los pétalos
que hoy se muestran servidos
de exuberante y rojizo vigor,
así apareciendo mañana, lánguidos,
y cayendo al suelo por mustios.
O de este libro que me brindas,
las hojas devinieran roídas
por aquella afanosa cuenta
que midiendo con relojes
derrite todo lo que resulta caduco
hasta convertirlo en desaparecido.
¡Aunque!…
Siempre quedarán otras rosas
y otros libros que recuerden,
de nuestro amor,
su infatigable perennidad
y su elocuente grandeza.
318-omu G.S. (Bcn.2014)







