Indago como individuo curioso soy un peregrino osado que husmea, afanoso. Tengo: Un alma aferrada al infinito que elude fijaciones insustanciales y creencias perjudiciales que condicionan porque mandan. Esquivo cruces que perderan sus motivos al caer en el olvido aconteciendo, pasajeras. Tengo: Un cuerpo esporádico que se lamenta de los lenguetazos de la arena… que a merced de la erosión de los tiempos contemplará como caen todas sus banderas. Tengo un cuerpo que disimula y confunde y aparenta ser tanto para quedar solamente siendo; trago corto un trazo leve ocho lunas cuatro lluvias y nueve soles, poco menos que un soplo que sin remedio se llevará la nada. Un cuerpo: Vapor diluyéndose. Instantánea sin retorno. Agua que durante el viaje aparece como tierra lejana.
Puestos a suponer… Escojo disponer de un espíritu jovial que traspasando puertas y saltando circunstancias y abatiendo los límites abrirá ventanales. Cual ha de responderle a cualquiera de los carruseles con mirada agradecida y sabiduría paciente, apartado de prisas, falto del rencor y la furia que destruye con saña.
Mi figura —transparente— sabrá estar en pie, ha de superar vientos y relámpagos así como la forja y oraciones. Superará materias que se derriten adeudándole a tres vértices que esparcen efluvios esenciales con tendencia adelante y sabor a mañana.
Tras varios intentos, al final hemos conseguido realizar este barranco (comarca del Berguedà) disfrutando del agua en todo su recorrido; lanzar la cuerda y descender por ella significaba mojarnos.
Una gozada de descenso, en especial su tramo intermedio, donde encadenaremos rápeles preciosos, cuales se irán presentando escalonados, con marmitas ¡esta vez sí!, repletas de agua. Durante este tramo nos deleitaremos con las formaciones que ha creado el pasar del agua. Agua que, siendo artista paciente y pareciendo disponer de lija y cincel, ha excavado y pulido verdaderas obras de arte naturales, usando, como material, los impresionantes conglomerados de roca que configuran esta parte del barranco. Posteriormente el barranco se abre; tras una zona de caos nos espera una piscina natural ( a los pies de un rapel de 24mts. donde la humedad del agua ha alimentado al musgo para que crezca sobre la pared rocosa). Finalizaremos el descenso con un rapel de 27mts a escoger de realizarlo por el cauce del torrente o, ya fuera de él, bajando por una pared rocosa.
Descenso clásico y obligado al que se le añade la hermosura del entorno.
¡A la cuarta fue la vencida!.
Algo hemos hecho mal para encontrarnos donde nos encontramos. Estipulamos y proseguimos dando como buenos los métodos imperialistas. Nos viene bien aprovechar a las gentes y la riqueza de cualquier tierra lejana que para nada nos corresponde; potenciar los derechos del amo y exijirle el máximo rendimiento a los que hicimos esclavos.
Ahora nos quejamos (mínimo el arrepentimiento), porque la moneda con la que nos pagan de vuelta lleva estampada la cara de la tragedia.
Noventa millones de seres supieron en América, siglos atrás, acerca de enfermedades, para ellos, desconocidas, que los demolieron, y sobre atrocidades innumerables amparadas por coronas y ciencias y cruces. Así, otros tantos en el continente africano, fueron tratados peor que animales y otros tantos en Oceanía y Asia. De que extrañarnos de los sucesos de hoy, siglo XXI, en Europa: Inmigración. Atentados. E incluso estos problemas económico-laborales que acucian a buena parte de nuestra sociedad, problemas que están y se mantienen debido a las decisiones erróneas y a las que devienen de la sumisión, debido a las fallas que arrastra el sistema elegido, el cual convendría fuera corregido o apartado.
¡Sí!, el imperialismo citado vive todavía, aunque disimule adoptando otras maneras (aduce liberación, conceder derechos a los desfavorecidos), busca razones, se posiciona, invade y argumenta debatiéndose con la autojustificación. La realidad queda siendo la adquisición de mayor poder, el control de más población y territorios. Somos sabedores, los ciudadanos de occidente, que la realidad es muy distinta a la que nos venden nuestros mandatarios; conocemos, perfectamente, el movimiento económico que representan las guerras: producción y venta de armas mediante personajes que, lejos de ejecutar por separado, son lacayos de sus respectivos gobiernos. Las guerras, ya una vez extintas, convienen en que se vuelva a levantar lo mucho de derruido, demandan el trajín constructor, y , en la remodelación, se habilitan los pactos que se contrataron en pos de la salida del abismo en que los territorios han caído. Este sistema denota inmadurez y raya la verdadera locura, solamente reclama esclavitud para muchos y abastecer de beneficios a unos pocos. A este sistema le conviene, conjura al terror y la muerte entre lenguaje sagaz e hipocresía sarcástica. Y la religión sirve y sirvió, prosigue como estandarte y escudo y arma; consintiendo fechorías, diciendo (cuando habla), pero con palabras comedidas, con voz baja, muy baja. Y toda religión acoge un buen montón de farsantes a cuales les agrada la buena vida y ambicionan autosatisfacerse, indistintamente de su símbolo u orden o profeta. Y la religión atropella su propia esencia al acoger gurús que dando su espalda a los débiles, ante el dolor… disimulan y hasta sonríen.
Creo que hay grandeza en nuestra especie, pero es por tantas barbaridades que hacemos o consentimos que siento verdadera vergüenza de mi condición de hombre; prima más, como solución y respuesta, el egoísmo, que cultivar nuestro jardín hasta que aparezcamos completamente todos dentro del edén, resaltando la cantidad impresionante de de buenos frutos y mejores simientes dispuestas en este planeta.
Hay que ser honestos y recuperar un mínimo de nobleza y dignidad; debemos reconocer hasta donde llega la sangre que llevamos y la que esparcimos. Debemos escuchar la necesidad de cada hermano (la despensa está a rebosar por mucho que «vacía» nos dijeran —aunque conviene medir la usanza—). Debemos atrevernos, oír con el corazón y apartarnos del ser fraticida; ofrecer protección y ayuda. Compartir. Contrastar y asimilar culturas. Compartir enseñanzas y fusionarnos. Instruirnos los unos a los otros, sin altivez ni menosprecio ¡todos poseemos alguna varita mágica!.
No es utópico un mundo pacífico, si es que los seres humanos adquirimos una actitud empática frente a cualquiera de los hechos que suceden a nuestro alrededor. Sería de sabios corregir maneras y defectos ya desde nuestro minúsculo micromundo. Sería de sabios optar por la bondad labriega y dejarnos de aparecer como la peor pesadilla, la peor de entre todas las bestias que habitan este planeta.
Passejaven relaxats per un petit corriol que s’estirava per dintre d’un seguit de camps que bressolaven al blat sembrat. Caminaven mirant com es vestia de tarda el cel primaveral; d’un blau enfosquit, quasi de profund marítim, esquitxat de grocs i esgarrapat per rogents. El cel bufava colors mostrant-se encisador. Ells van decidir sortir del corriol, en veure un conjunt d’oliveres immenses que es cargolaven, com abraçant-se a si mateixes, assolint la forma i essència de veritables i naturals obres d’art. Arribant fins a ells, van acomodar la seva esquena damunt d’un dels troncs gruixuts i antics que els esperaven.
Pare i fill, es sabien companys, sentien que el seu vincle era tant indefinit com irrenunciable, fora de les petites polèmiques apropades per les reivindicacions pròpies de l’edat adolescent. Mai, entre ells, succeís la manca de diàleg o rebuig. Pare i fill creien i cuidaven el seu amor; així com la pluja sap de la importància dels seus actes, i convida l’espai a què deixí entrar cadascuna de les seves gotes d’aigua.
—Pare, tinc la sensació que ja està prou propera l’hora en què hauràs de marxar, el cor em dóna aquesta mesura. Algunes vegades, per esbojarrat o per la mala sort també adherida a un bon fart de confiança, no hi procurat l’atenció que es mereixien els consells que has anat donant-me; es per això que, ara, et demano que cerquis i en trïis un d’entre ells, el que consideressis com a tresor important per sempre portar, i aquest recolliré perquè m’acompanyi durant tot el llarg del meu camí.
—Fill estimat, com a homes, ens equivocarem, i de segur que abans, repetidament, també vam errar, però cadascuna d’aquestes errades han d’estar lliçons per aprendre que volem construir, quin món desitgem trepitjar. No pot portar-nos res de bo, amagar-nos o desentendre’ns de la veritat d’un mateix per tal de sentir-nos bé. No serveix de res passar-se tota una vida senyalant cap a un altre costat sense reconèixer les parts pròpies que calen millorar. Et diria, al que em demanes: «fill, procura que mai s’aturi el pols que convida a la bonança. Cuidat, en avançar, que creixi i creixi el brot de llum que portes dintre des de sempre. Dóna-li de veure d’aquesta llum a tothom». Quan marxi, no ho dubtis mai, que així com ara estem de junts en aquí, tanmateix seguirem.
La terra a on es trobaven estava xopada de vida. Respiraven pa. Respiraven mel. Respiraven oli. La terra disposava de moltes veus i totes cantaven veritats. La terra s’oferia oberta. Oferia el fang productiu i ales per creuar arrels i espais, estava preparada per encertar amb les mescles. Es mostraven esgotats els impossibles en trencar-se, en aquest lloc, raons passatgeres i distàncies. Els ocells piulaven com si demanant-lis entendre’ls. El silenci deia tant que era com una pàgina omplerta de bona escriptura. Un grup de formigues semblava que s’agafessin de la mà per assolir ser només una única i llarga filera. Les formigues gaudien de la meravellosa immensitat de la seva insignificança. Mentre, al seu costat, un caragol arreplegava unes quantes gotes de pluja, caiguda la nit abans, que havia tingut a bé d’emmagetzemar una petita i còncava fulla. I amb tot això, ells dos, agraïen estar al lloc exacta que, dins del rodar existencial, ara els corresponia.
(castellano)
Paseaban relajados por un pequeño sendero que se estiraba por dentro de una serie de campos que acunaban al trigo sembrado. Caminaban mirando como se vestía de tarde el cielo primaveral; de un azul oscurecido, casi de profundo marítimo, salpicado de amarillos y arañado por rojizos. El cielo soplaba colores mostrándose encantador. Ellos decidieron salir del sendero al ver un conjunto de olivos inmensos que se atornillaban, como abrazándose a sí mismos, alcanzando la forma y esencia de verdaderas y naturales obras de arte. Llegando hasta ellos, acomodaron su espalda encima de uno de los troncos gruesos y antiguos que los esperaban.
Padre e hijo, se sabían compañeros, sentían que su vínculo era tanto indefinido como irrenunciable, fuera de las pequeñas polémicas acercadas por las reivindicaciones propias de la edad adolescente. Nunca, entre ellos, sucediera la falta de diálogo o rechazo. Padre e hijo creían y cuidaban su amor; así como la lluvia sabe de la importancia de sus actos, e invita al espacio a que dejé entrar cada una de sus gotas de agua.
—Padre, tengo la sensación que ya está bastante cercana la hora en que tendrás que marchar, el corazón me da esta medida. Algunas veces, por alocado o por la mala suerte también adherida a un hartón de confianza, no he procurado la atención que se merecían los consejos que has ido dándome; es por eso que, ahora, te pido que busques y elijas uno de entre ellos, el que consideres como tesoro importante para siempre llevar, y éste recogeré para que me acompañe durante todo el largo de mi camino.
—Hijo querido, como hombres, nos equivocaremos, y de seguro que antes, repetidamente, también erramos, pero cada una de estos errores tienen que ser lecciones para aprender que queremos construir, qué mundo deseamos pisar. No puede traernos nada de bueno, escondernos o desentendernos de la verdad de uno mismo con tal de sentirnos bien. No sirve de nada pasarse toda una vida señalando hacia otro lado sin reconocer las partes propias que necesitamos mejorar. Te diría, a lo que me pides: «hijo, procura que nunca se pare el pulso que invita a la bonanza. Cuídate, al avanzar, que crezca y crezca el brote de luz que llevas dentro desde siempre. Dale de beber de esta luz a todo el mundo». Cuando marche, no lo dudes nunca, que así como ahora estamos de juntos aquí, aún así seguiremos.
La tierra donde se encontraban estaba empapada de vida. Respiraban pan. Respiraban miel. Respiraban aceite. La tierra disponía de muchas voces y todas cantaban verdades. La tierra se ofrecía abierta. Ofrecía el barro productivo y alas para cruzar raíces y espacios, estaba preparada para acertar con las mezclas. Se mostraban agotados los imposibles, al romperse, en ese lugar, razones pasajeras y distancias. Los pájaros piaban cómo si pidiéndoles entenderlos. El silencio decía tanto que era como una página llena de buena escritura. Un grupo de hormigas parecía que se cogieran de la mano para lograr ser solamente una única y larga hilera. Las hormigas disfrutaban de la maravillosa inmensidad de su insignificança. Mientras, a su lado, un caracol recogía unas cuántas gotas de lluvia, caída la noche antes, que había tenido a bien de almacenar una pequeña y cóncava hoja. Y con todo esto, ellos dos, agradecían estar en el lugar exacta que, dentro del rodar existencial, ahora les correspondía.
Barranco situado en la comarca del Alt Urgell (Lleida). Conformado con roca caliza se divide, claramente, en dos tramos. En el primero de ellos, disfrutaremos (según sea la época del año), del agua que llena las pozas y corre dentro de él, agua que aparece repentina, en forma de pequeños manantiales y surgiendo de la misma tierra, ya desde el inicio del barranco. Descendiendo por este tramo observaremos formaciones de toba e incluso estalactitas; encontrándonos como rapel más largo uno de 20mts. de altura.
Por contrario, el segundo tramo, al cual accedemos tras recorrer una zona abierta de 300mts., a menos que lo descendieramos inmediatamente tras fuertes lluvias, nos aparecerá seco en su totalidad. En la parte última de este tramo, penetraremos en una extraordinaria fisura natural que se va estrechando, paulatinamente a medida que avanzamos, hasta finalizar el barranco en un circo, al cual llegaremos tras encadenar dos rápeles (23-25mts.), separados, ambos, por una marmita trampa de unos 3mts. de altura, la misma que superaremos con la ayuda de una cadena que hay instalada juntamente con una cuerda con nudos y pedales, que tras subir nos dejará en una pequeña cornisa (para un individuo), donde instalaremos para bajar el mencionado rapel de 25mts. cual termina en volado.
Entretenido y precioso barranco; imperdible.
Cuando me pregunto qué es amor leo mujer, hermanos, padres e hijos y amigos. Cuando… comprendo: Compañeros de planeta minerales vegetales especies una galaxia y otra sumada a otra ¡todo el universo comunicador conectando energías y formas!. Comprendo y sonrío perdiendo la carga: mi Yo, —el que sujeta la férrea y perenne esclavitud— entro a formar parte de un lenguaje inmenso. Ese abandono equivale a frotar la lámpara y, al pedir el deseo, existir como soplo inmortal. Siendo, entonces, tanto bocado tangible como bocado onírico ruedo pletórico ¡alas y piernas hacen su servicio!. Entre paseo y paseo vuelo que vuelo eludo los ruidos y beso el amor. Respiro el saber que desacredita a la porción. Consigo completo y soy libre. Grito hazaña. Puedo llegar y me desvanezco. Siento que estoy: Cuando abandono la lucha. Al reconocer la igualdad y desestimar la soledad del egoísmo y la presunción. Amor. Amor. Amor. Lazo que pasa por cada elemento para lograr la medida exacta y alcanzar su peso.
Un cavall és l’espai… i pujats damunt d’ell trilions de realitats acompanyades de fantasies que salten i salten fins a fer tombarelles. Un cistell és l’espai… i recollit dintre d’ell el vol ample i seguit de papallones. Acordió: Llum i ombres i foscor allunyades del dol. Un dia que en mostrar-se àgil té la certesa de ser un gegant etern que va perdre tot sentit del neguit vingut per les presses. Un cavall. Un cistell. I dintre. I damunt més i més extensió; animals antics i homes nous. Fum i aigua. Gasos. Foc i Vapors. Bombolles que suren vitals sent un ball de planetes. Quan un cavall crida genets… Quan un cistell demana aliments… és l’espai que cerca i remena remeis i tot el que calla i dorm, tenint veu, s’aixeca. Deixant-se anar com il·lusió promet i compleix i promet l’espai convida a «sorpreses».
318-omu G.S (bcn. 2016)
(castellano)
Un caballo es el espacio… y subidos encima de él trillones de realidades acompañadas de fantasías que saltan y saltan hasta hacer volteretas. Un cesto es el espacio… y recogido dentro de él el vuelo ancho y seguido de mariposas. Acordeón: Luz y sombras y oscuridad alejadas del luto. Un día que al mostrarse ágil tiene la certeza de ser un gigante eterno que perdió todo sentido de la angustia venida por las prisas. Un caballo. Un cesto. Y dentro. Y encima más y más extensión; animales antiguos y hombres nuevos. Humo y agua. Gases. Fuego y Vapores. Burbujas que flotan vitales siendo un baile de planetas. Cuando un caballo llama jinetes… Cuando un cesto pide alimentos… es el espacio que busca y remueve remedios y todo lo que calla y duerme, teniendo voz, se levanta. Soltándose como ilusión promete y cumple y promete el espacio invita a «sorpresas».
Ayer suena tarde, equivale a diccionario lejano. Mañana suena a «vendrá» tan lejos como temprano. El «¡ya!» mi matrimonio, valioso exacto, único que dentella. Lujo posible en tal monogamia. Cada ahora: el acierto. Cresta y cima. Es jilguero afinado y badajo que repica insistente; trino espontáneo y sonar de campanas.
Escribo para decirte inventemos rosas faltas de espinas «no vengan cruces sobre nuestro amor». Pido jardines cuando leamos detalles, el paraíso no necesita de manos ni lenguas cortadas. Somos naturaleza culminante que despereza ideales y vuelca creación. Escribo para resaltar un hallazgo: el origen, donde dos quedan como pasado al latir siendo un solo corazón.
La paz está en manos de cada uno; es verdaderamente fácil sucumbir a la violencia y entrar en guerra. En el día a día se nos presentan personas y circunstancias que anuncian conflictos incidiendo en la agresividad. La respuesta, frente a situaciones y reacciones destructivas y desagradables, siempre depende de uno mismo, no existe ninguna conclusión que no derive, en alguna medida, de nuestra aportación individual.
Son muchísimas las ocasiones en que el ego manda más que aquellos valores de los cuales alardeamos, que los fundamentos que proclamamos como dignos y merecedores de defender.
«No deberíamos anteponer nunca la insignificancia del individuo, a una esencia ensambladora y común que sostenga, como máxima, el beneficio colectivo. Corresponde que acudamos como aceite y renunciemos a ser óxido y traba.»
Es con los pequeños detalles cuando demostramos donde nos encontramos y hacia donde queremos ir. No permitamos que los errores o el desequilibrio o la incoherencia o irresponsabilidad de otros nos desubique del lugar que consideremos adecuado para evolucionar.
La paz se construye y mantiene exigiendo suma dedicación. Por supuesto requiere de replanteos, renuncias y esfuerzo. No cabe que se oígan las quejas, si abanderamos nuestros pasos entre bulos y omisiones, y traicionamos propósitos y realidades valiosas dejándolas como mera palabrería. La apuesta mayúscula, aunque aparente ser minúscula, parte desde la aportación diminuta de todos nosotros.
Cuándo la complejidad del hombre muere nace la hierba; verde húmeda sencilla atuendo blando que acaricia. Esponja de lunas y soles y reposo de mentes. Protección labriega. Cochón que presume descanso donde se calza la lluvia y son cazadas espaldas. Ya sean recreadas las mejores ideas dentro del espacio y sobre la tierra, ¡velas que no espadas! ¡oíd la voz de la hierba!. Inicio, y… obra eficiente, la hierba. Mientras, el firmamento —cofre de lumbre vitalidad sumergida plácido abrigo danza de estrellas— atiende y reconfigura destiende y enjuaga actos, recoge y vierte testimonios y secretos e hila más esferas para sus fieles. El firmamento —piel del universo— rebosando naturalidad no desea trabalenguas ni requiere de respuestas, deshace enredos. Espera y confía en la generosidad escondida tras cada gesto y en la potencia de todo sonido y mirada.
Cuándo la complejidad se desvanece el hombre recompone fragmentos. Hallando virtudes esparcidas aporta nacimientos, así surgiendo el olor intenso de la hierba resucitada.
Diario digital que nace con la vocación de informar sobre Jaca, Jacetania, Alto Gállego y los valles de Tena y del Aragón, reflejando con fidelidad y objetividad todo lo que sucede e interesa a sus gentes. Editado por la periodista Rebeca Ruiz
Este blog es únicamente para mayores de edad. Relata la vida de sumisión de una chica que se adentra en el mundo del BDSM casi por casualidad, sin saber muy bien ni qué significan esas letras.